miércoles, 26 de junio de 2013

¿Nuestros hijos tienen demonios?

El Evangelio de San Mateo nos trae el pasaje bíblico de la mujer cananea que desesperadamente seguía a Jesús para que el Maestro pudiera curar a su hija del demonio que llevaba dentro. Después del diálogo entre estos dos personajes, Jesús quedó tan sorprendido con la fe de esta mujer que le aseguró que se le daría todo lo que ella pidiera y, de manera especial, la curación de su hija (Leer Mateo 15:21-28).

Este Evangelio nos puede llevar a reflexionar sobre aquellos demonios que tal vez nuestros hijos tienen y nosotros, por cuestiones de trabajo, obligaciones personales o tiempo dedicado al bar o a las compras, no nos damos cuenta. Estos demonios están a la espera de aquellos hijos que viven solos, que no tienen comunicación, que no son apoyados, que no son motivados, que no son queridos, que no son tenidos en cuenta, que no son nada porque sus padres los hacen sentir así; pero, ¿cuáles podrían ser esos demonios que rondan a nuestros hijos?

Por cuestión de espacio, resaltaremos los tres grandes demonios que están a la espera del descuido de padres irresponsables para entrar al hogar:

Demonio del materialismo: Cuando nosotros como padres de familia pretendemos comprarle todo a nuestros hijos (juegos, ropa muy costosa, carros, celulares de última tecnología, darles mucho dinero o pagarles todos sus caprichos), pensando que de esta manera les demostramos a ellos el amor que les tenemos. Tal vez ellos estarían más felices si les diéramos amor y confianza en vez de cosas materiales.

Demonio del facilismo: Cuando nosotros como padres de familia no les permitimos a nuestros hijos que colaboren en la casa con las obligaciones básicas (el aseo del cuarto, de la cocina, de la ropa, del jardín) pensando que ellos no deberían de hacerlo por ser menores de edad o porque tienen muchas tareas en la escuela. Tal vez ellos cuando sean grandes y vivan solos, agradecerán el haber aprendido a cocinar porque así no se morirán de hambre y no serán esclavos de las comidas rápidas y pre-cocidas.

Demonio de la falta de reglas: Cuando nosotros como padres de familia no somos claros o no tenemos reglas en la casa (horario de entrada y salida, horario para cenar o jugar, tiempo para la diversión y el trabajo) pensando que ellos no nos querrán porque les estamos exigiendo. Tal vez ellos se sienten más seguros y felices en el hogar cuando hay claridad en las reglas, porque de esta manera conocen sus derechos y deberes con la familia.

Es el momento de pedirle Jesús que nos ayude a liberar estos demonios que rodean a nuestros hijos, pero también es el momento de hacer nuestra parte para que, como la mujer cananea, seamos curados por la fe que poseemos.

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