miércoles, 17 de julio de 2013

¿Por qué celebrar los 15 años de su hija?

Una de las fiestas a la que nosotros los hispanos o latinos dedicamos un buen tiempo es la celebración de los 15 años con interminables justificaciones: lo hacemos en honor a nuestra hija por la nueva etapa que comienza, en alegría porque una de nuestras familiares se merece eso y mucho más, en acompañamiento porque es la hija de mi mejor vecino y debo estar presente, en elección porque hago parte del grupo de chambelanes, damas o padrinos. En fin, las razones parecen ser muchas para tal ceremonia o recepción. De todo esto, ¿se ha  puesto pensar cuánto vale la fiesta en términos económicos? ¿Cuánto vale en sacrificio, tiempo y dedicación la logística de este evento?

La celebración de los 15 años se remonta a los aztecas y mayas de México, quienes realizaban ritos de pubertad para indicar la entrada de las mujeres a la vida adulta y la aceptación de responsabilidades. En estas culturas, al llegar a la edad de 15 años, las jóvenes salían de la familia a la escuela telpochcalli donde aprendían la historia y tradiciones de su cultura y se preparaban para el matrimonio. Con la conquista, los españoles, que eran católicos, incluyeron en la tradición indígena la Eucaristía. En el siglo XIX, el emperador de México Maximiliano y su esposa Carlota introdujeron el vals y  vestidos elegantes. En el 2004, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos aprobó una liturgia específica para esta celebración en que la joven es presentada ante la comunidad parroquial como persona adulta y recibe una bendición que incluye –según el texto de los obispos- “el compromiso de la quinceañera con Dios y con la Virgen María para vivir su vida de acuerdo a las enseñanzas de Cristo”.

De esta manera podemos decir que la fiesta de 15 años tiene dos objetivos importantes. El primero es la acción de gracias que los padres hacen en la Eucaristía por ser formadores de un ser que ellos procrearon con amor y del que fueron sus guías en cada lágrima y risa que pudo sentir. El segundo objetivo es asumir las responsabilidades, toma de decisiones lógicas y la importancia del servicio en la familia y en la comunidad que a partir de este momento la quinceañera adquiere.

La fiesta de los 15 años no es un vestido costoso, una limosina, recepción con todas las comidas, cerveza y licor de todos los sabores y colores, alquiler de un salón, contratación de grupos musicales o DJs, una decoración exagerada, etc. La fiesta de 15 años es una ceremonia sencilla pero sobria, con invitados pero allegados a la familia, una recepción con lo necesario, una comida pero compartida con amor, una fiesta pero sin exceder en la música y en el licor.  Recuerde que la celebración es para su hija, no para todo el vecindario.

Si económicamente usted es de las personas que podría “tirar la casa por la ventana”, como decimos coloquialmente, hágalo ya que hace parte del grupo minoritario al que no le afecta la crisis económica por la que estamos pasando. Pero si el caso es diferente, lo invitamos a que sea sencillo en este acontecimiento. Su hija lo entenderá si hay un diálogo fraterno con ella.

Es posible que la fiesta de 15 años, que dura un poco más de doce horas, no se convierta en quince años de deuda con el banco, pérdida de la casa que con tanto sacrificio compró o problemas con el amigo que le prestó el dinero.

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