El pasado mes de agosto del presente año, celebramos nuestro LX aniversario de bodas en compañía de nuestros hijos, nietos, familiares y amistades. Nos sentimos como novios nuevamente, recordando los planes que teníamos para nuestro matrimonio en el año 1977.
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miércoles, 20 de septiembre de 2017
miércoles, 6 de julio de 2016
¿Conoces la técnica del espejo?
Si realizáramos una evaluación de las
veces en que nos miramos al espejo, posiblemente el resultado del ejercicio nos
daría una cifra inimaginable, ya que este objeto de necesaria tenencia es uno
de los más visitados por mujeres y también por hombres.
Ahora, usted se preguntará: tiene algún
efecto negativo mirarse en el espejo y de manera constante?
La respuesta posiblemente sea no, aunque existen personas narcisistas
que no pueden vivir sin él (esperamos que usted no sea uno de ellos); y decimos
que no, ya que el espejo también podría
utilizarse como herramienta de prevención o solución de conflictos en la
familia.
Si usted lo duda, puede hacer el
ejercicio que consta de cinco pasos; es muy fácil, solo basta tener un espejo
(no importa el tamaño) y recordar visitarlo antes de comenzar una
discusión con un miembro de su familia. ¡Mucha
atención!
Primer paso: antes de iniciar la discusión
mírese en el espejo y concentre la mirada en su rostro; notará que la ira y el
coraje no le permitirán reflejar el verdadero padre o madre, esposo o esposa que es usted.
Segundo paso: cuando estés en el espejo,
cuenta de 10 a 1 y durante el conteo trata de respirar profundamente.
Tercer paso: Cuando hayas terminado de
contar, piensa por un momento las cosas buenas que tiene el miembro de tu
familia con quien vas a discutir.
Cuarto paso: Realiza una oración breve pidiéndole
a Dios que coloque en tu boca palabras sabias para que no hieras a la persona con quien vas a
discutir.
Quinto paso: Por último, concentre
nuevamente la mirada en su rostro. Notará que ahora la serenidad y la bondad,
reflejarán el verdadero padre o madre, esposo o esposa que es usted.
Seguramente este ejercicio conocido como la “técnica del espejo” si
decides practicarlo te parecerá extraño, pero te vas a dar cuenta que será un
buen instrumento para convertir la discusión
en diálogo; las palabras agresivas que en ocasiones utilizabas pasarán a ser
palabras suaves y moderadas; el tiempo
pasará de ser desagradable a ser un momento agradable y único. Recuerda abrazar a esa persona después del diálogo,
con esto demostrarás que él o ella son importantes para ti, a pesar de lo que
hayas dicho o escuchado.
Trata de practicarlo, te sentirás mejor
y tu familia te lo agradecerá. Pues con
ello, el espejo que hay en tu casa no solamente cumplirá la función de
proyectar tu belleza, sino también ayudará a solucionar discusiones en tu
hogar.
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miércoles, 22 de junio de 2016
¿Por qué debemos celebrar el mes del Padre?
Ya es común para muchos de nosotros celebrar este día;
muchos crecimos haciendo tarjetas, preparando detalles y buscando regalos, para
recordarles a nuestros padres en su día, lo importante que son, lo que
significan en nuestras vidas, llenarlos de atenciones y de mimos. Está fiesta
nació en los Estados Unidos gracias a la hija del veterano de la Guerra Civil,
el Sr. Henry Jackson Smart; la Señorita Sonora Smart Dodd, quien al igual que
sus cinco hermanos, perdió a su madre cuando dio a luz al sexto de ellos. Desde
entonces el Sr. Smart, crio y educó a sus seis hijos, solo y sin ayuda, en una
granja del estado de Washington. Mientras ella escuchaba un sermón sobre el día
de la Madre en el año de 1909, nació en su mente la idea de celebrar este día
tan especial. Esta idea no prospero sino hasta el año de 1966 cuando el
Presidente Lyndon Johnson lo declaró como fiesta nacional que se celebraría el
tercer domingo del mes de Junio.
Sin embargo, esta celebración al igual que tantas
otras, se han convertido en un negocio y para muchos en un día superficial,
incluso en otras religiones y culturas, no festejan este día. Los dueños de los
grandes almacenes lo aprovechan para salir de su inventario y cumplir con la
meta del mes de junio. Otros viven este día sin el verdadero sentido y se
traduce en la excusa perfecta, para dar un detalle a ese papá que nunca se
llama, al que está olvidado de la sociedad y de la familia, aquel que por viejo
se encuentra en un hogar geriátrico. Muchos no queremos festejarlo porque tal
vez, tenemos resentimiento o rencor porque nuestro viejo no fue el modelo
perfecto de papá; desafortunadamente, hay muchos que no conocen a sus progenitores
porque fueron abandonados desde muy niños, y otros crecieron siendo huérfanos
de padre y madre.
La palabra Padre, se deriva del latín Pater (jefe de familia, patrono, defensor o
protector). A nivel católico esta definición pasa de ser simple a resumir
todo el Ministerio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No
es una definición vacía y sin sentido, significa que, desde el Padre, Creador
de toda la humanidad, se le dio un papel protagónico a quien llamaríamos Papá y
Padre. Los que han escuchado y aplicado muy bien su responsabilidad, merecen el
reconocimiento de sus esfuerzos, de su arduo e incansable trabajo en pro del
bienestar de su familia. Aquellos que sin importar el cansancio o dolor físico
apuestan por la educación de sus hijos, basada en el amor y el respeto por sus
padres y por el prójimo; en la fe y en la caridad, en la ayuda desmedida a los
demás para la construcción de un mundo mejor. Papás quienes creen que criar
hijos bajo estos y otros invaluables principios, dejará un futuro próspero y
vivible para las futuras generaciones.
Debemos entonces, festejar diariamente y en especial
este día, el Día del Padre; no
olvidando por supuesto a todas esas personas que han tenido que ser Padre y
Madre a la vez, me refiero a las madres solteras, a aquellos hombres que han
asumido el rol de papás progenitores sin serlo, aquellos que deseando serlo, no
han podido y decidieron adoptar a un niño huérfano. A todos los demás que en
algún momento de su vida ha hecho las veces de padres y madres, dando un
consejo y ayudando a los hijos perdidos y olvidados. A todos ellos un “Feliz
Día del Padre”
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miércoles, 25 de mayo de 2016
Nosotros Oramos 3860 días…y Dios respondió
“Hay un momento para
todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol” Eclesiastés 3,1
Nos casamos el 16 de julio del año 2005 en la
capital colombiana. Al año, mi esposa fue diagnosticada con endometriosis
(quistes en el Ovario), la cual la llevó a una cirugía conocida como laparoscopia
para remover y limpiar los ovarios (encargados de producir los óvulos). El ginecólogo
después de la cirugía, nos advirtió que en el futuro, podría volver a aparecer nuevamente estos quistes. Efectivamente, en el 2014, Andrea, fue
nuevamente a cirugía; en este caso el pronóstico era más delicado, ya que había
una infección en el útero que comprometía la trompa de falopio de la izquierda
(tubos que conectan los ovarios con el útero); la cual fue removida con una
segunda laparoscopia.
Estas dos cirugías, la falta de ovulación, junto con la baja producción de esperma, la inmigración
hacia los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades, el trabajo excesivo,
el estrés, entre otros, hacían parte de la lista de situaciones que no permitían
que a nuestro hogar llegara la bendición que a largo de más de diez años estábamos
esperando: Un hijo.
El 29 de febrero del presente año, un médico
especializado en fertilidad, nos presentó cuatro razones por las cuales
naturalmente no podíamos tener hijos. La única opción posible, según el
especialista, era a través de la fecundación in vitro; opción que
inmediatamente descartamos por nuestras creencias, ya que estas técnicas que provocan una disociación de la paternidad por
intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del
óvulo, préstamo de útero) son gravemente deshonestas. Estas técnicas
(inseminación y fecundación artificiales heterólogas) lesionan el derecho del
niño a nacer de un padre y una madre conocidos de él y ligados entre sí por el
matrimonio. Quebrantan “su derecho a llegar a ser padre y madre exclusivamente
el uno a través del otro” (Catecismo de la Iglesia Católica No. 2376)
Fue entonces que el 24 de marzo, a vísperas de
comenzar el triduo pascual, después de orar por 3860 días, sirviendo como
esposos en la oficina de pastoral familiar hispana de la Diócesis de Raleigh,
elaborando, desarrollando e implementado
proyectos a nivel de Cursos Pre-Matrimoniales, Encuentros de Pareja,
Escuela de Padres, Programas de Educación Sexual para Padres, Métodos Naturales
de Planificación Familiar y Ciclos de Catequesis para las familias, Dios nos respondió…
Thomas Cardona-blanco tiene vida y se está formando en el vientre de mi bella
esposa con 14 semanas, haciendo que nuestra existencia tenga un sentido más profundo
en los que esperan en Dios y alcanzan recompensa.
Entendimos que los hijos llegan, no desde
nuestros planes, sino el en el tiempo de Dios. Comprendimos que el Señor, desde
su infinita sabiduría te utiliza como instrumento, a pesar de nuestras
limitaciones, para fortalecer el matrimonio y la familia. Sin importar los dictámenes
médicos, que en ocasiones te invita a ir en contra de la fe, Dios se toma su
tiempo para pulirnos en el crisol de la fe, la perseverancia y la esperanza.
Si eres padre de familia, te invitamos para que
hoy le expreses desde lo más profundo de tu corazón, cuanto amas a tus hijos.
Si todavía no los tienes, te invitamos a orar a Dios, sin desanimarse, ya que
hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol.
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miércoles, 13 de enero de 2016
Usted abraza a su pareja?
Cuando un hombre y una mujer comienzan su relación de
noviazgo, una de las grandes manifestaciones que juntos se expresan es a través
del abrazo. Esta manera de demostrar el amor que empieza a fortalecerse entre
ellos, se ve reflejada cuando: caminan tomados de la mano o abrazados; en los
momentos de alegría o tristeza siempre existe el abrazo; al saludarse o
despedirse el abrazo es el invitado esencial; en las celebraciones especiales,
el abrazo es el mejor regalo que le puedes dar a tu pareja; en fin… en la
relación de noviazgo, el protagonista es el abrazo. Pero,
qué pasa cuando las parejas, después de
haber tomado la decisión de casarse y de que haya transcurrido algún tiempo,
comienzan a perder esta linda manifestación de cariño y amor? Por qué el abrazo
pierde su papel protagónico entre los esposos? Por qué ya no nos abrazamos como
antes o no nos tomamos de la mano? Me da vergüenza abrazar a mi pareja?
El abrazo, también llamado forma de expresar los sentimientos más allá
de las palabras, es tan importante para
el ser humano, que puede curar cualquier enfermedad o mejorar el bienestar
emocional en la persona o en la pareja.
Algunos estudios detallan que las parejas, después de recibir un abrazo, su
cuerpo libera una hormona que genera bienestar en las personas llamada
oxitocina, enviándole al cerebro sensaciones de comodidad y vinculación innata,
por lo que éste actúa como si todo fluyera muy bien; lo cual evita que la
pareja sienta necesidad de buscar a alguien más. Por ello, presentamos cinco
recomendaciones muy sencillas que usted puede tomar para fortalecer o comenzar
a reavivar esta manifestación de cariño y amor con su pareja:
1. Cuando se despierte en la mañana,
abrace inmediatamente a su pareja saludándola y deseándole un feliz día.
2. Haga suyo el propósito de caminar juntos
tomados de la mano.
3. Acostumbre a saludar o despedirse de
su pareja siempre con un abrazo.
4. Cuando se genere alguna discusión,
no olvide que la mejor manera de reconciliarse es a través de un abrazo
5. Ore con su pareja o familia tomados
de la mano.
No es tarde, estamos a tiempo para revivir esta linda manifestación de
amor que no cuesta nada y dice más que mil palabras.
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miércoles, 6 de enero de 2016
Por qué trabajar en Pastoral Familiar?
Responder a esta pregunta, nos llena de mucha alegría, ya que somos muy
bendecidos por Dios; no solamente en
laborar en la Diócesis de Raleigh como pareja para la oficina del Ministerio
Hispano, sino que ha sido una vocación que se sembró desde el año 2000 en Colombia (país de origen) cuando
desde nuestra relación de novios, pensábamos en la proyección de proyectos y
actividades que pudieran fortalecer el matrimonio y la vida familiar. Los
primeros cinco años que duró nuestro noviazgo, las metas personales como
terminar los estudios universitarios en filosofía, teología, formación pastoral
y abogacía, junto con las misiones parroquiales
a las cuales servíamos como
voluntarios, nos brindaron un buen curso pre-matrimonial, el cual dio como
resultado el expresarnos mutuamente: “Sí,
Acepto”, el 16 de julio de 2005.
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Año después, por motivos laborales y compromisos
adquiridos, tuvimos que afrontar una separación que duró dos años; tiempo en el
cual las alegrías y tristezas llegaron a nuestro matrimonio. Afortunadamente en
el verano del 2008, en la ciudad de Grand Rapids-MI, nos reencontramos y
tomamos decisiones trascendentales para nuestra vida, dejando a un lado las
aspiraciones y comodidades laborales y comenzar “desde abajo”; construir y
proyectar nuestra vocación de servicio en tierra extranjera, teniendo como base
la familia. Fueron más de tres años de compartir, escuchar, aprender de las
familias hispanas con las que teníamos contacto. Gracias a ello y a las
parroquias que nos permitieron brindar el primer fruto de esta decisión: una Escuela de Padres de Familia, entendimos
que Dios nos tenía un propósito en nuestra vida como pareja.
A finales del año 2011 llegamos a la Diócesis de
Raleigh, con los objetivos puestos en aportar nuestro “granito de arena” en el
trabajo con la comunidad hispana. Hoy, y gracias al apoyo recibido por Nuestro
Obispo Michael F. Burbidge, Pastor de la Diócesis, hemos implementado proyectos como: Curso
Pre-Matrimonial: “Sí, Acepto”, Encuentro de Parejas: “Felicidad, la Gran
Cosecha en el Matrimonio”, Escuela de Padres de Familia: “Fortaleciendo
la Familia desde la Parroquia” y el Programa de Educación Sexual para
Padres de Familia (más información en nuestra página www.iglesiasdomesticas.com ). Hacemos parte del equipo de parejas que colaboran en la página web: www.portumatrimonio.org y en la Asociación Nacional Católica de Ministerios
de Vida Familiar para la Comunidad Hispana (NACFLM por sus siglas en Inglés)
No ha sido fácil. Todavía continuamos en el proceso de
adaptación; no solamente a la cultura angloamericana, sino también a las diversas
formas y maneras de expresión que enriquecen la cultura hispana. Extrañar la
familia, sentirnos indefensos; aceptados
por un determinado número de personas que
creen en nuestra raza, en ocasiones hacen flaquear nuestra vocación de servicio
como se debe entender el Sacramento del Matrimonio y lo afirma la Exhortación Apostólica
Familiaris Consortio en el Numeral 65. Pero, cuando tienes claro que nuestra
perspectiva es el “Encuentro con el otro”,
que está en la “Periferia Existencial”
y te apoyas de la oración y vivencia sacramental y comunitaria de nuestra fe,
tiene sentido esto; vale la pena pensar que no todo debe ser tener y comprar,
sino dar sin importar el color de la bandera.
Estimadas Familias, los invitamos
para que acrecentamos nuestra opción desde el hogar por la familia o la “Iglesia Doméstica”; busquemos desde la Parroquia,
la manera de crear o fortalecer grupos conformados por parejas que deseen compartir
la Palabra de Dios y profundizar documentos y reflexiones que Asociaciones y Movimientos
de vida Familiar elaboran.
Les aseguramos, que
vale la pena trabajar por la base
fundamental de la historia humana: la Familia.Para más información, visite: www.iglesiasdomesticas.com
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miércoles, 18 de noviembre de 2015
El Asesino de los esposos: La Indiferencia
Cuenta
un esposo: mi esposa convive conmigo en un reservado silencio, un silencio del
cual yo me siento culpable, Compartiendo el mismo techo, me volví radicalmente
indiferente hacia ella, con actitudes en las que me he implicado personalmente
en nuestra relación. Me he comportado como un extraño que decía quererla,
aunque la tratara como objeto. En la hondura de mi intimidad, bien sé que mi
esposa no me ha sido realmente indiferente; mi actitud ha sido más bien
fingida, simulada. Ahora me pregunto: cómo puede alguien sentirse indiferente
ante la persona a la que supuestamente quiere?.
Me
doy cuenta de que cometimos el error de los que viven un corto noviazgo sin
tiempo para conocerse mejor, y en este limitado espacio se ve solo lo valioso
en el otro, mientras permanecen ciegos a sus defectos que, como cualquier ser
humano tiene, y que en los primeros años de vida conyugal empiezan a emerger y
a ponerse de manifiesto. Creíamos que estar enamorados era suficiente para
consentir a la celebración del matrimonio
Son
varios los factores que pueden generar esta situación de indiferencia: un
primer factor es creer que el amor es algo mágico… No. El amor humano, máxime
el amor conyugal, es algo muy personal que surge del fondo del corazón de cada
uno de los enamorados; es un amor que exige ser cultivado como una planta
delicada, porque el amor que no crece, decrece y muere. El amor conyugal no es
tan simple como se lo imaginan; los psicólogos hablan de los tres ingredientes
del amor conyugal: pasión por parte del varón, afecto por parte de la mujer y
el compromiso por parte de ambos; es lo que llaman la "triangularidad del
amor.
Dentro
de los factores sociológicos, sugeridos por G. Pastor, sociólogo español, están
la edad, la religión, la cultura, el carácter, la raza, los hobys…, caracteres
estos que auguran una buena amalgama en la vida de pareja. Ya la S. Escritura
alude al “llegar a ser una sola carne”; tres verbos en futuro pone de presente
el Génesis: el varón dejará a su padre y a su madre, se
unirá a su mujer y se harán los dos una sola carne”. Refiriéndose a
esta amalgama del ‘una sola carne’, S. Juan Crisóstomo la compara con la mezcla
de aceite y perfume; y Sto., Tomás de Aquino la identifica con la licuefacción
de dos lingotes de oro en el crisol.
La
vida conyugal es un proceso que se inicia con el enamoramiento, la elección del
otro(a), el compromiso mutuo y el proyecto común; se trata de un proyecto en
que unen los pareceres de ambos, junto con la visión que cada uno tiene de la
vida futura que añoran, para caminar en la misma dirección. De aquí que los
esposos deben vivir el tiempo con visión de futuro en el presente de cada día;
es un error mayúsculo quedarse anclados en el pasado, añorando las cosa pasadas
y guardando recuerdos ingratos; a nadie le agrada que le estén recordando un
pasado negativo.
La
vida conyugal se teje diariamente con mil detalles, tal vez sencillos pero
efectivos para construir una relación auténtica de personas humanas y de
cónyuges: el saludo, la sonrisa, el abrazo, un servicio, una caricia, un beso,
el buen humor, traerle a ella un ramo de flores, recordar la fecha del
cumpleaños, de la boda, admirar el cambio de peinado de ella, el estrén de
vestido, etc. En cuestión de detalles los varones somos escasos, tacaños; las
mujeres son más dadas al detalle. A veces la falta de un detalle puede ser
considerada como indiferencia.
Si
los cónyuges en el matrimonio, mutua y recíprocamente no contribuyen a
reconocer e incrementar el valor que hay en el otro(a) y en sí mismo, ninguno
de los dos puede crecer. Por esta razón, sin la comunicación, el matrimonio no
puede caminar hacia adelante en la realización del proyecto común de pareja.
A
propósito de ‘comunicación’, es importante tener presente los factores que
bloquean la comunicación entre esposos: sean las expresiones verbales, como
también las no verbales que damos con simples gestos. De verdad que la
indiferencia termina siendo un asesino silencioso de la vida conyugal; la indiferencia
lleva a la rutina en la vida matrimonial y ésta a perder el sentido auténtico
de un buen matrimonio, de un matrimonio feliz.
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miércoles, 21 de octubre de 2015
La Pareja Dispareja
Suena
un poco paradójico decir que la pareja es dispareja; sin embargo así es, y
podemos añadir que una tal disparidad al Creador le pareció ‘muy bien’ al
crear la primera pareja humana. Precisamente, al crear Dios al varón y a la mujer
aparecieron tres elementos que explican esta disparidad: la alteridad, o
sea la diferencia entre hombre y mujer; la reciprocidad que alude a la
capacidad de complementarse mutuamente a partir de las diferencias;
y la comunión interpersonal o unión de los dos que los hace ‘ser una sola
carne’. De ahí que en el lenguaje popular exista la expresión ’la media
naranja’ y otras similares para referirse a la integración de
varón-mujer..
Hombres
y mujeres piensan, sienten y actúan distinto; entender estas diferencias
es vital para mejorar las relaciones de pareja, e incluso las amistosas,
laborales y familiares. Que somos diferentes, parece obvio; sin embargo,
el caso de los novios lo desmiente. Cómo explicar que una pareja de novios,
después de 5 ó 10 años de relaciones, al casarse entran en conflicto… Se diría
que al casarse uno y otro se han quitado la careta que tenían puesta: él todo
un ’gentleman’, ella una reina de belleza. Las más de las veces los
novios son unos grandes mentirosos.
Algún
autor hizo el elenco de diferencias en forma gráfica:
-
La mujer está siempre tan poco dispuesta a cambiar de marido como a cambiar de
hijos; la mujer cuida de la casa, hace compras, vigila a los niños, no está
nunca separada con el pensamiento de su marido; la mujer teme no gustar
físicamente; la mujer quiere y sueña ser nueva cada mañana; las mujeres piensan
desde el corazón; por eso suelen ser más empáticas.
-
Los hombres se vanaglorían de no llorar para no parecer débiles; dicen que las
mujeres viven en el presente, que no tienen sentido histórico; son desgraciados
cuando envejecen porque pierden su gran estímulo: el trabajo; el amor les hace
perder el control, por algunas horas; la felicidad de los hombres es su obra:
quieren conquistar un puesto en el mundo; los hombres son más cerebrales y
agresivos.
Desde
luego que se podría hacer el elenco de las diferencias desde diversas
perspectivas: anatómicas, fisiológicas, psicológicas, sociales, culturales,
etc. Las diferencias los hacen distintos, pero no desiguales. Las diferencias
posibilitan el encuentro interpersonal para hacer de los dos una sola persona
conyugal; los mitos de los pueblos antiguos hacen referencia a este fenómeno.
Al
unirse en pareja el varón y la mujer se constituyen en modelos: él para su hijo
varón, ella para las hijas; pero también él es modelo para su hija en cuanto
ésta aprende de él qué espera el hombre de la mujer y la esposa y madre le
enseña al hijo-varón qué espera la mujer del hombre. De una y otra manera, las
diferencias entre varón y mujer tienen mucha razón de ser para construir su
propia personalidad y la personalidad auténtica en sus hijos.
El
poeta Víctor Hugo intuyó estas diferencias entre varón y mujer al decir:
-
“El hombre es la más elevada de las criaturas; la mujer el más sublime de los
ideales.
-
Dios hizo para el hombre un trono, para la mujer un altar: el trono
exalta, el altar santifica.
-
El hombre tiene la supremacía, la mujer la preferencia; la supremacía significa
la fuerza, la preferencia representa el derecho.
-
El hombre es fuerte por la razón, la mujer es invencible por las lágrimas; la
razón convence, las lágrimas conmueven.
-
El hombre es águila que vuela, la mujer es ruiseñor que canta; volar es
conquistar el espacio, cantar es conquistar el alma.
-
El hombre es código, la mujer es evangelio; el código corrige, el evangelio
perfecciona.
-
El hombre es un templo, la mujer es sagrario; ante el templo nos descubrimos,
ante el sagrario nos arrodillamos”.
La cultura machista entendió erradamente como
desigualdades las diferencias entre varón y mujer e hizo de ellas la
clave para el dominio sobre la mujer; para Dios las diferencias fueron pensadas
en clave de complementación y perfeccionamiento de ambos; Creados ‘a imagen de
Dios’, por separado él representa los atributos masculinos de Dios, ella los
atributos femeninos de la divinidad; unidos representan la plenitud
divina.
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miércoles, 30 de septiembre de 2015
Sabes multiplicar panes y peces en tu familia?
El Evangelio de San Mateo
nos trae uno de los milagros más importantes que Jesús hizo frente a un grupo
mayoritario de personas que lo seguían hasta obtener del Maestro su compasión y
curación para aquellos que estaban tristes y enfermos (Mateo 14:13-21). Este
gran acontecimiento se conoce como la multiplicación de los panes y peces; de
hecho, este milagro es tan trascendental que lo podemos encontrar en los otros
tres evangelios (Marcos
6:30-44, Lucas
9: 10-17 y Juan
6: 1-15). Los invitamos para que nuevamente
lea este pasaje bíblico
y analice las cuatro acciones (tomar, mirar,
bendecir y partir) que hace Jesús con los cinco panes y los dos pescados, de tal forma
que podamos repetir este milagro en nuestros hogares y parroquias:
v Cuando
Jesús toma en sus manos los panes y los pescados para suplir el hambre
en la gente nos está enseñando la
importancia de tomar en nuestras manos los problemas que hay en la
familia, tomar las riendas del servicio que la parroquia a la cual
perteneces necesita.
v Cuando
Jesús alza la mirada al cielo para pedir a Dios Padre por el milagro nos
está enseñando que debemos de mirar al cielo y contar siempre con Dios
en cada cosa que vayamos a realizar; nos está enseñando que cualquier proyecto
que podamos ejecutar siempre contemos con Dios para todo.
v Cuando
Jesús pronuncia la bendición sobre los panes y peces nos está enseñando
que la oración nos da la confianza para asegurar el milagro; nos está enseñando
que la oración debe ser un soporte importante en cada objetivo que nos
propongamos.
v Cuando
Jesús parte y da los discípulos los panes y los peces para la gente, nos
está enseñando que debemos de partir
y repartir nuestros talentos entre la familia y la comunidad para que entre
todos podamos aportar nuestro granito de arena en la construcción de una nueva
sociedad.
Lo
interesante de este milagro es que
sobraron 12 canastos, todos comieron (había más de cinco mil personas).
¿Se imagina si usted toma el problema de su familia o comunidad con
seriedad, cuenta con Dios para resolverlo, ora confiado en el
milagro y brinda su talento al
servicio de su familia o siendo parte activa de la parroquia?
Seguramente
sobrarían muchos canastos llamados talentos, oportunidades de trabajo, amor y
compasión al necesitado, apoyo al paisano y muchas cosas más en tu comunidad.
Te
invitamos a poner en práctica este milagro comenzando por tu familia y proyectándolo
a la comunidad. Para más información, visite: www.iglesiasdomesticas.com
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miércoles, 23 de septiembre de 2015
Sabes conjugar el verbo tener?
Cuando estás aprendiendo un idioma, el profesor dentro de sus
exigencias te pide conjugar los verbos
en todas las formas utilizando las categorías de pronombres personales. Un
ejemplo de ello es la acción tener que en el presente, estaría conjugado de la
siguiente manera: yo tengo, tú tienes, ella tiene, él tiene, nosotros tenemos y
ellos tienen. Así, este verbo indicaría que todos tenemos y nadie le hace
falta.
El problema de este verbo cuando se confronta con la realidad en la que
vivimos, muchos de nosotros solamente sabemos conjugar el yo tengo, y se
nos ha olvidado que los demás, por muchas situaciones, problemas, falta
de oportunidades, discriminación e incomprensión no tienen.
Sería importante hacer realidad lo que en teoría nosotros aprendemos de
memoria en la escuela con este verbo, donde yo tengo porque trabajo dignamente,
usted tiene porque es una persona ejemplar y solidaria, ella tiene porque sirve
de manera desinteresada a la comunidad, él tiene porque siempre se acuerda de
los necesitados, nosotros tenemos porque compartimos y ellos tienen porque se
acuerdan de sus paisanos.
Si nosotros lográramos, no solamente aprender los tiempos de este verbo,
sino también comprender el significado
que lo rodea, seguramente nadie sufriría la injusticia social que algunos
países padecen, nadie sería llamado pobre porque cada uno tendría lo equitativo
a su talento y nadie tendría que abandonar
familia y tierra porque el sueño estaría allí donde nació y se formó. El
tener implica que si yo en el pasado no tuve, hoy puedo tener gracias a mi
superación personal, para que en el futuro pueda seguir adquiriendo todo lo que
esté a mi alcance.
¿Te gustaría conocer la fórmula para que esto se hiciera realidad? Es muy
fácil, lo único que debes hacer es complementar el yo con el tú, de tal forma
que cuando yo tenga, me acuerde de los que no tienen para que juntos podamos
experimentar lo que las primeras comunidades cristianas hacían en el siglo primero:
“Todos los creyentes se
mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus
bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno” (Hechos de los Apóstoles 2, 44-45 Biblia Católica de la Familia)
Padres, el reto
que tenemos ahora es enseñarles a nuestros hijos que los verbos, no solamente
se pueden conjugar, sino que también se pueden llevar a la práctica cuando
pensamos en el prójimo. Si yo tengo, mi hermano también debe tener.
Pregunta a
reflexionar: Como padre de familia, qué tipo de educación les estás inculcando a tus hijos en
torno al “tener”?
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miércoles, 20 de mayo de 2015
La Pareja - Familia Está Llamada a la Perfección Cristiana
Tradicionalmente la pareja - familia estaba excluida de la posibilidad de llegar a
la perfección cristiana; se afirmaba que la santidad era ‘monopolio’ de los obispos y
de losreligiosos(as). En el siglo XVIII S. Alfonso M. De Liguori, Doctor de la iglesia,
en sus escritos pastorales reivindicó el derecho a la perfección cristiana de
todos los hombres, incluso de las parejas y familias. En el catálogo de los
santos han prevalecido los Papas, los clérigos y los religiosos; de las 1.000
personas canonizadas por Juan Pablo II, solo 75 han llevado vida de familia.
Esto revela que de verdad había un ‘monopolio’ de la santidad para unos pocos,
cuando la llamada a la santidad es para todos: “sed santos como Yo soy Santo”,
dice el Señor (Lev. 19,2).
Pero será con el Concilio Vaticano II cuando esta doctrina de la llamada universal a
la santidad tenga un pleno respaldo. La Constitución dogmática Lumen gentium en su
capítulo quinto afirma: “es, pues, completamente claro que todos los fieles de
cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana
y a la perfección de la caridad” (n. 40). Refiriéndose a los esposos, dice:
“los esposos y padres cristianos, siguiendo su propio camino, mediante la
fidelidad en el amor, deben sostenerse mutuamente en la gracia a lo largo de
toda la vida e inculcar la doctrina cristiana y las virtudes evangélicas a los
hijos amorosamente recibidos de Dios” (n. 41).
Durante el Sínodo de Obispos sobre la familia (1.980) los padres sinodales sugirieron
al Papa Juan Pablo II canonizar al final del sínodo a una pareja de esposos; el Papa
estuvo de acuerdo y ordenó que escogiera la pareja; en aquel momento no fue posible,
pero posteriormente este mismo Papa elevó al honor de los altares como ‘beatos’
a los esposos italianos Quatrocchi, padres de varios hijos religiosos. Desde
entonces la iglesia ha reconocido la virtud heroica de varios esposos y esposas.
Un caso singular en la historia de la iglesia es la familia de S. Bernardo de
Claraval, llamada ‘la familia que alcanzó a Cristo’: en ella padres e hijos
todos han sido reconocidos como santos.
Un motivo histórico de la prevalencia de personas célibes en el catálogo de los
santos fue el prejuicio que se tuvo de frente a la sexualidad; se le consideraba como
fuente de pecado; lo único que excusaba de pecado en el ejercicio conyugal de la
sexualidad era la razón de servir a la procreación; modernamente, la sexualidad
ha sido reivindicada y se le mira como algo bueno y positivo; Dios creó al ser
humano como varón y mujer, y esto le pareció muy bien. El matrimonio que, a
causa de los prejuicios teológicos de otra época fue colocado en el último
lugar del ‘septenario’, hoy es considerado como el primer sacramento de la
historia; el ‘sacramento más antiguo’, lo llama un teólogo laico, Giorgio
Campanini.
La Lumen gentium afirma explícitamente: “los esposos se constituyen en testigos y
colaboradores de la fecundidad de la madre iglesia, como símbolo y participación de aquel
amor con que Cristo amó a su esposa y se entregó a sí mismo por ella” (n. 41). La
teología posconciliar ha desarrollado ampliamente algunas categorías nuevas en torno
a la pareja–familia como son: ‘imagen de la Trinidad’, ‘pequeña iglesia’,
‘templo de la vida’. Estas categorías revelan la alta dignidad de la
pareja-familia delante de Dios y de los hombres.
Juan Pablo II en la Familiaris consortio relievando la dignidad de la familia dedujo
la gran responsabilidad de realizar lo que ella misma es: “familia, sé lo que eres”.
Esta consigna la dijo aludiendo a la identidad y misión de la pareja-familia: “en
el designio de Dios Creador y Redentor la familia descubre no solo su
‘identidad’ –lo que es-, sino también su ‘misión’ lo que puede y debe hacer. El
cometido que ella por vocación de Dios está llamada a desempeñar en la
historia, brota de su mismo ser y representa su desarrollo dinámico y
existencial. Toda familia descubre y encuentra en sí misma la llamada
imborrable que define a la vez su dignidad y su responsabilidad: familia, sé lo
que eres” (FC. n. 17).
La perfección cristiana a la que está llamada la pareja-familia se inscribe en un
proceso dinámico de crecimiento; la Constitución pastoral del Concilio Vaticano II
Gaudium et spes, aludiendo a esta perfección humana y cristiana emplea
verbos en futuro: “con la unión íntima de sus personas y actividades se ayudan
y se sostienen mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y la logran cada
vez más plenamente” (n. 48); “llegan cada vez más a su propia perfección y a su
mutua santificación y, por tanto, conjuntamente a la glorificación de Dios” (n.
48).
Cómo célula vital de la iglesia y de la comunidad es en la pareja y familia donde se
inicia el proceso de respuesta a la llamada de Dios a todos los hombres y mujeres a ser
santos como Él es Santo.
Para más información visite: www.iglesiasdomesticas.com
la perfección cristiana; se afirmaba que la santidad era ‘monopolio’ de los obispos y
de losreligiosos(as). En el siglo XVIII S. Alfonso M. De Liguori, Doctor de la iglesia,
en sus escritos pastorales reivindicó el derecho a la perfección cristiana de
todos los hombres, incluso de las parejas y familias. En el catálogo de los
santos han prevalecido los Papas, los clérigos y los religiosos; de las 1.000
personas canonizadas por Juan Pablo II, solo 75 han llevado vida de familia.
Esto revela que de verdad había un ‘monopolio’ de la santidad para unos pocos,
cuando la llamada a la santidad es para todos: “sed santos como Yo soy Santo”,
dice el Señor (Lev. 19,2).
Pero será con el Concilio Vaticano II cuando esta doctrina de la llamada universal a
la santidad tenga un pleno respaldo. La Constitución dogmática Lumen gentium en su
capítulo quinto afirma: “es, pues, completamente claro que todos los fieles de
cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana
y a la perfección de la caridad” (n. 40). Refiriéndose a los esposos, dice:
“los esposos y padres cristianos, siguiendo su propio camino, mediante la
fidelidad en el amor, deben sostenerse mutuamente en la gracia a lo largo de
toda la vida e inculcar la doctrina cristiana y las virtudes evangélicas a los
hijos amorosamente recibidos de Dios” (n. 41).
Durante el Sínodo de Obispos sobre la familia (1.980) los padres sinodales sugirieron
al Papa Juan Pablo II canonizar al final del sínodo a una pareja de esposos; el Papa
estuvo de acuerdo y ordenó que escogiera la pareja; en aquel momento no fue posible,
pero posteriormente este mismo Papa elevó al honor de los altares como ‘beatos’
a los esposos italianos Quatrocchi, padres de varios hijos religiosos. Desde
entonces la iglesia ha reconocido la virtud heroica de varios esposos y esposas.
Un caso singular en la historia de la iglesia es la familia de S. Bernardo de
Claraval, llamada ‘la familia que alcanzó a Cristo’: en ella padres e hijos
todos han sido reconocidos como santos.
Un motivo histórico de la prevalencia de personas célibes en el catálogo de los
santos fue el prejuicio que se tuvo de frente a la sexualidad; se le consideraba como
fuente de pecado; lo único que excusaba de pecado en el ejercicio conyugal de la
sexualidad era la razón de servir a la procreación; modernamente, la sexualidad
ha sido reivindicada y se le mira como algo bueno y positivo; Dios creó al ser
humano como varón y mujer, y esto le pareció muy bien. El matrimonio que, a
causa de los prejuicios teológicos de otra época fue colocado en el último
lugar del ‘septenario’, hoy es considerado como el primer sacramento de la
historia; el ‘sacramento más antiguo’, lo llama un teólogo laico, Giorgio
Campanini.
La Lumen gentium afirma explícitamente: “los esposos se constituyen en testigos y
colaboradores de la fecundidad de la madre iglesia, como símbolo y participación de aquel
amor con que Cristo amó a su esposa y se entregó a sí mismo por ella” (n. 41). La
teología posconciliar ha desarrollado ampliamente algunas categorías nuevas en torno
a la pareja–familia como son: ‘imagen de la Trinidad’, ‘pequeña iglesia’,
‘templo de la vida’. Estas categorías revelan la alta dignidad de la
pareja-familia delante de Dios y de los hombres.
Juan Pablo II en la Familiaris consortio relievando la dignidad de la familia dedujo
la gran responsabilidad de realizar lo que ella misma es: “familia, sé lo que eres”.
Esta consigna la dijo aludiendo a la identidad y misión de la pareja-familia: “en
el designio de Dios Creador y Redentor la familia descubre no solo su
‘identidad’ –lo que es-, sino también su ‘misión’ lo que puede y debe hacer. El
cometido que ella por vocación de Dios está llamada a desempeñar en la
historia, brota de su mismo ser y representa su desarrollo dinámico y
existencial. Toda familia descubre y encuentra en sí misma la llamada
imborrable que define a la vez su dignidad y su responsabilidad: familia, sé lo
que eres” (FC. n. 17).
La perfección cristiana a la que está llamada la pareja-familia se inscribe en un
proceso dinámico de crecimiento; la Constitución pastoral del Concilio Vaticano II
Gaudium et spes, aludiendo a esta perfección humana y cristiana emplea
verbos en futuro: “con la unión íntima de sus personas y actividades se ayudan
y se sostienen mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y la logran cada
vez más plenamente” (n. 48); “llegan cada vez más a su propia perfección y a su
mutua santificación y, por tanto, conjuntamente a la glorificación de Dios” (n.
48).
Cómo célula vital de la iglesia y de la comunidad es en la pareja y familia donde se
inicia el proceso de respuesta a la llamada de Dios a todos los hombres y mujeres a ser
santos como Él es Santo.
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miércoles, 6 de mayo de 2015
El Amor Conyugal: Es Mero Romanticismo de un Momento?
En un seminario para mujeres, el conferencista les pregunta a todas en voz alta. Cuántas de ustedes aman a sus esposos? Y todas levantaron la mano. Luego el conferencista vuelve a preguntar: cuándo fue la última vez que les dijeron a sus esposos que los aman?. Algunas dijeron: hoy, otras ayer, y otras no se acordaban.
Entonces el conferencista les dijo: tomen sus celulares y envíenles a sus esposos un mensaje de texto que diga: ‘te amo mi amor’. Acto seguido, pidió a toda que cambien celular con la mujer que tenía al lado, y estas fueron las respuestas más comunes que leyeron:
- Quién eres?
- Oye, mujer, estás enferma?
- Yo también te amo.
- Y ahora qué pasa: volviste a chocar el carro?
- No entiendo a qué te refieres!
- Qué has hecho ahora?
- ?!
- No le des mucha vuelta al asunto, y dime, cuánto es lo que necesitas?
- Estoy soñando?
- Si no me dices a quién iba dirigido este texto, alguien va a morir hoy…
- Pensé que nos habíamos puesto de acuerdo en el hecho de no beber de día.
- Tu madre se muda a vivir con nosotros, no es verdad?
Realmente, llama la atención que la palabra amor sea tan poco frecuente en el diálogo y en la relación de esposos. Hay un motivo: parecería que el amor es solo romanticismo en el período del noviazgo porque en cuanto los novios llegan al matrimonio, por razón del contrato (civil o eclesiástico), la relación conyugal se reduce a derechos y deberes de la pareja. Históricamente, en el siglo XII un Sumo Pontífice hizo borrar de la literatura jurídica sobre el matrimonio el término amor.
Con el Concilio Vaticano II se logró recuperar en el ambiente teológico, sobre todo, la palabra amor; el Papa Juan Pablo II llegó a designar el matrimonio como ‘el sacramento del amor’; un escritor alemán dijo que “el amor es el fundamento del matrimonio”; y un ilustre cardenal de la iglesia católica defendió con éxito en el Tribunal de la Rota Romana una causa de nulidad matrimonial apoyándose en el argumento de la no existencia del amor conyugal al momento de celebrar la boda.
Es un vacío que existe a nivel teológico, jurídico, pedagógico, pastoral, dentro de nuestra iglesia. Un distinguido psiquiatra español –Enrique Rojas- en su libro El amor inteligente, afirma que el hombre es un ‘analfabeta sentimental’; “a mí me decían de pequeño, escribe este autor, aquello de que los hombres no lloran y que hay que ser fuerte y aprender a guardarse los sentimientos, porque lo contrario era cosa de chicas”.
Juan Pablo II, en su primera encíclica Redemptor hominis (1.979) escribió que “el hombre no puede vivir sin amar; su vida permanece incomprensible, sin sentido, si no experimenta el amor, si no ama, si no es amado”. La razón es muy sencilla: creado a imagen de Dios que es Amor, el ser humano fue creado para amar. Refiriéndose a la vida de pareja, el amor forma parte de un trinomio: amor, sexo, unidad. Pablo VI en la Humanae vitae se refirió al amor conyugal y le señaló estas cuatro características: es un amor plenamente humano, total, fiel y exclusivo, fecundo.
Los enamorados suelen decirse una gran verdad entre sí: ’hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana’; sin embargo, llegando al matrimonio parece que se cansan de expresarse el amor. Un signo de nuestro tiempo, que se revela entre los jóvenes particularmente, es que solo saben conjugar el verbo ‘amar’ en presente. Se amarán mañana también?. Está por ver…. Sin duda que aquí radica el problema mayor de las parejas de nuestro tiempo:
En este tema del amor, los padres de familia tienen una gran responsabilidad: su experiencia de vida, su ejemplo y testimonio, es la mejor escuela para sus hijos; éstos aprenden cómo se vive el amor de pareja viendo a sus padres amarse. Lo demuestra la historia de nuestros días: los hijos de parejas divididas, divorciadas, separadas, siguen por el mismo camino en el futuro. Incluso, ya de adolescentes no ven claro su porvenir, no le encuentran sentido a vivir en pareja.
El amor, por ser participación del amor de Dios, es DON y es también TAREA. Como Don, debemos saber valorarlo; como Tarea, debemos vivirlo humana y cristianamente.
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Entonces el conferencista les dijo: tomen sus celulares y envíenles a sus esposos un mensaje de texto que diga: ‘te amo mi amor’. Acto seguido, pidió a toda que cambien celular con la mujer que tenía al lado, y estas fueron las respuestas más comunes que leyeron:
- Quién eres?
- Oye, mujer, estás enferma?
- Yo también te amo.
- Y ahora qué pasa: volviste a chocar el carro?
- No entiendo a qué te refieres!
- Qué has hecho ahora?
- ?!
- No le des mucha vuelta al asunto, y dime, cuánto es lo que necesitas?
- Estoy soñando?
- Si no me dices a quién iba dirigido este texto, alguien va a morir hoy…
- Pensé que nos habíamos puesto de acuerdo en el hecho de no beber de día.
- Tu madre se muda a vivir con nosotros, no es verdad?
Realmente, llama la atención que la palabra amor sea tan poco frecuente en el diálogo y en la relación de esposos. Hay un motivo: parecería que el amor es solo romanticismo en el período del noviazgo porque en cuanto los novios llegan al matrimonio, por razón del contrato (civil o eclesiástico), la relación conyugal se reduce a derechos y deberes de la pareja. Históricamente, en el siglo XII un Sumo Pontífice hizo borrar de la literatura jurídica sobre el matrimonio el término amor.
Con el Concilio Vaticano II se logró recuperar en el ambiente teológico, sobre todo, la palabra amor; el Papa Juan Pablo II llegó a designar el matrimonio como ‘el sacramento del amor’; un escritor alemán dijo que “el amor es el fundamento del matrimonio”; y un ilustre cardenal de la iglesia católica defendió con éxito en el Tribunal de la Rota Romana una causa de nulidad matrimonial apoyándose en el argumento de la no existencia del amor conyugal al momento de celebrar la boda.
Es un vacío que existe a nivel teológico, jurídico, pedagógico, pastoral, dentro de nuestra iglesia. Un distinguido psiquiatra español –Enrique Rojas- en su libro El amor inteligente, afirma que el hombre es un ‘analfabeta sentimental’; “a mí me decían de pequeño, escribe este autor, aquello de que los hombres no lloran y que hay que ser fuerte y aprender a guardarse los sentimientos, porque lo contrario era cosa de chicas”.
Juan Pablo II, en su primera encíclica Redemptor hominis (1.979) escribió que “el hombre no puede vivir sin amar; su vida permanece incomprensible, sin sentido, si no experimenta el amor, si no ama, si no es amado”. La razón es muy sencilla: creado a imagen de Dios que es Amor, el ser humano fue creado para amar. Refiriéndose a la vida de pareja, el amor forma parte de un trinomio: amor, sexo, unidad. Pablo VI en la Humanae vitae se refirió al amor conyugal y le señaló estas cuatro características: es un amor plenamente humano, total, fiel y exclusivo, fecundo.
Los enamorados suelen decirse una gran verdad entre sí: ’hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana’; sin embargo, llegando al matrimonio parece que se cansan de expresarse el amor. Un signo de nuestro tiempo, que se revela entre los jóvenes particularmente, es que solo saben conjugar el verbo ‘amar’ en presente. Se amarán mañana también?. Está por ver…. Sin duda que aquí radica el problema mayor de las parejas de nuestro tiempo:
En este tema del amor, los padres de familia tienen una gran responsabilidad: su experiencia de vida, su ejemplo y testimonio, es la mejor escuela para sus hijos; éstos aprenden cómo se vive el amor de pareja viendo a sus padres amarse. Lo demuestra la historia de nuestros días: los hijos de parejas divididas, divorciadas, separadas, siguen por el mismo camino en el futuro. Incluso, ya de adolescentes no ven claro su porvenir, no le encuentran sentido a vivir en pareja.
El amor, por ser participación del amor de Dios, es DON y es también TAREA. Como Don, debemos saber valorarlo; como Tarea, debemos vivirlo humana y cristianamente.
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miércoles, 22 de abril de 2015
La Vocación al Matrimonio Implica un Proceso
De Jesús de Nazareth nos dice el Evangelista S. Lucas que “crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc. 2,52). Otro tanto hay que decir del hombre y de la mujer, como individuos, como pareja y como familia. El Beato Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica post-sinodal Familiaris Consortio escribió: “el hombre es un ser histórico que se construye día a día con sus numerosas opciones inteligentes y libres; por esto, el hombre conoce, ama y realiza el bien según etapas de crecimiento y desarrollo” (n. 34).
También la vocación al matrimonio experimenta un proceso de evolución y desarrollo. Al matrimonio no se llega automáticamente, de sorpresa; la misma Familiaris Consortio alude a unas etapas: en la infancia el ejemplo de vida de los padres es una primera pista de orientación; la juventud constituye una segunda etapa cuando en el joven y en la joven salta la chispa de la atracción sexual; una tercera etapa es el momento del noviazgo.
Dentro de esta tercera etapa los psicólogos, pedagogos y pastoralistas han señalado cinco pasos progresivos a realizar:
- El primer paso es el ENAMORAMIENTO; es el momento del encanto recíproco que siente cada uno por el otro: una simple mirada, llena de fuego puede suscitar la llamarada del amor. Pero el mero enamoramiento no es suficiente para decidir ya la celebración del matrimonio.
- Al enamoramiento sigue la ELECCIÓN DEL OTRO(A) en vista a formar pareja humana; en este segundo paso deberán tener en cuenta muchos factores para garantizar una elección acertada: carácter, edad, nivel cultural, raza, religión, hobby, profesión, sentido de responsabilidad, etc. Se trata de hacer una elección libre e inteligente. Un psicólogo español ha escrito que “corazón y cabeza son la clave para construir una pareja feliz”.
- A una elección bien acertada sigue EL COMPROMISO MUTUO mediante el cual cada uno dice al otro “te elijo para ser mi esposa(o) porque quiero vivir para ti”. Una canción muy conocida explica en qué consiste el amor verdadero: “amar es entregarse, olvidándose de si, buscando lo que al otro pueda hacer feliz. Comprometerse a amar de verdad a la otra(o) como esposa(o) es decirle, como afirma un filósofo, “quiero que vivas para siempre”.
- Al compromiso mutuo sigue un paso también muy importante: EL PROYECTO COMÚN DE VIDA DE PAREJA. En este momento la pareja comienza a pensar ya no como un YO o un TÚ, sino como un NOSOTROS: nuestro amor, nuestro hogar, nuestros hijos, nuestro futuro, nuestra vida, nuestra casa… De aquí que entre la gente se diga del viudo(a) que es un medio muerto o un medio vivo. Este ‘proyecto común’ exige formar la conciencia de ser pareja, de ser ‘una sola carne’, o sea, un auténtico nosotros’.
- El quinto paso lo constituye el ACOGER dentro del proyecto común EL PLAN DE DIOS SOBRE LA PAREJA HUMANA. Muchas parejas han hecho esta acogida en momentos diferentes: unas desde el noviazgo, otras después de un retiro espiritual, otras después de una experiencia particular de fe cristiana. Cuál es el plan que Dios propone a la pareja humana como ideal a realizar en su vida?. Llegar a ser una verdadera comunidad de amor y de vida, llegar a ser una pequeña iglesia doméstica, un ‘icono’ de la Trinidad divina; en síntesis, ser Símbolo – Sacramento- de la alianza de Dios con su pueblo, de Cristo con la iglesia, su Esposa.
Dios propone a la pareja un proyecto ambicioso, pero posible. Él ofrece su gracia, su apoyo y compañía para realizar con acierto estos cinco pasos. La vida conyugal y familiar es un verdadero proceso de crecimiento en el amor sobre todo; con razón que los enamorados se digan entre sí “hoy te amo más que ayer, pero menos que mañana”. Esta deberá ser la consigna a realizar todas las parejas humanas y, sobre todo, las parejas cristianas.
Este amor de pareja tiene cuatro cualidades específicas, señaladas por Pablo VI en la Humanae vitae: plenamente humano, total, fiel y exclusivo, fecundo (n. 9). Maurice Blondel, un filósofo del personalismo, decía con razón del matrimonio: “los dos queriendo ser uno solo, se convirtieron en tres”, es decir, padre, madre e hijo(s). El proceso descrito culmina haciendo de la pareja–familia célula vital de la sociedad: una pareja-familia sana es augurio de una sociedad sana.
Para más información visite: www.iglesiasdomesticas.com
También la vocación al matrimonio experimenta un proceso de evolución y desarrollo. Al matrimonio no se llega automáticamente, de sorpresa; la misma Familiaris Consortio alude a unas etapas: en la infancia el ejemplo de vida de los padres es una primera pista de orientación; la juventud constituye una segunda etapa cuando en el joven y en la joven salta la chispa de la atracción sexual; una tercera etapa es el momento del noviazgo.
Dentro de esta tercera etapa los psicólogos, pedagogos y pastoralistas han señalado cinco pasos progresivos a realizar:
- El primer paso es el ENAMORAMIENTO; es el momento del encanto recíproco que siente cada uno por el otro: una simple mirada, llena de fuego puede suscitar la llamarada del amor. Pero el mero enamoramiento no es suficiente para decidir ya la celebración del matrimonio.
- Al enamoramiento sigue la ELECCIÓN DEL OTRO(A) en vista a formar pareja humana; en este segundo paso deberán tener en cuenta muchos factores para garantizar una elección acertada: carácter, edad, nivel cultural, raza, religión, hobby, profesión, sentido de responsabilidad, etc. Se trata de hacer una elección libre e inteligente. Un psicólogo español ha escrito que “corazón y cabeza son la clave para construir una pareja feliz”.
- A una elección bien acertada sigue EL COMPROMISO MUTUO mediante el cual cada uno dice al otro “te elijo para ser mi esposa(o) porque quiero vivir para ti”. Una canción muy conocida explica en qué consiste el amor verdadero: “amar es entregarse, olvidándose de si, buscando lo que al otro pueda hacer feliz. Comprometerse a amar de verdad a la otra(o) como esposa(o) es decirle, como afirma un filósofo, “quiero que vivas para siempre”.
- Al compromiso mutuo sigue un paso también muy importante: EL PROYECTO COMÚN DE VIDA DE PAREJA. En este momento la pareja comienza a pensar ya no como un YO o un TÚ, sino como un NOSOTROS: nuestro amor, nuestro hogar, nuestros hijos, nuestro futuro, nuestra vida, nuestra casa… De aquí que entre la gente se diga del viudo(a) que es un medio muerto o un medio vivo. Este ‘proyecto común’ exige formar la conciencia de ser pareja, de ser ‘una sola carne’, o sea, un auténtico nosotros’.
- El quinto paso lo constituye el ACOGER dentro del proyecto común EL PLAN DE DIOS SOBRE LA PAREJA HUMANA. Muchas parejas han hecho esta acogida en momentos diferentes: unas desde el noviazgo, otras después de un retiro espiritual, otras después de una experiencia particular de fe cristiana. Cuál es el plan que Dios propone a la pareja humana como ideal a realizar en su vida?. Llegar a ser una verdadera comunidad de amor y de vida, llegar a ser una pequeña iglesia doméstica, un ‘icono’ de la Trinidad divina; en síntesis, ser Símbolo – Sacramento- de la alianza de Dios con su pueblo, de Cristo con la iglesia, su Esposa.
Dios propone a la pareja un proyecto ambicioso, pero posible. Él ofrece su gracia, su apoyo y compañía para realizar con acierto estos cinco pasos. La vida conyugal y familiar es un verdadero proceso de crecimiento en el amor sobre todo; con razón que los enamorados se digan entre sí “hoy te amo más que ayer, pero menos que mañana”. Esta deberá ser la consigna a realizar todas las parejas humanas y, sobre todo, las parejas cristianas.
Este amor de pareja tiene cuatro cualidades específicas, señaladas por Pablo VI en la Humanae vitae: plenamente humano, total, fiel y exclusivo, fecundo (n. 9). Maurice Blondel, un filósofo del personalismo, decía con razón del matrimonio: “los dos queriendo ser uno solo, se convirtieron en tres”, es decir, padre, madre e hijo(s). El proceso descrito culmina haciendo de la pareja–familia célula vital de la sociedad: una pareja-familia sana es augurio de una sociedad sana.
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miércoles, 15 de abril de 2015
Es Necesaria y Urgente La Pastoral Pos-Matrimonial
San Juan
Pablo II en la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio (1980) dedicó la
cuarta parte de esta exhortación a la ‘pastoral familiar’, y dentro de ella el
numeral 69, a la pastoral pos-matrimonial; de este tipo de pastoral afirma el
Papa: “el cuidado pastoral de la familia normalmente constituida significa
concretamente el compromiso de todos los elementos que componen la comunidad
eclesial local en ayudar a la pareja a descubrir y vivir su nueva vocación y
misión. Para que la familia sea cada vez más una verdadera comunidad de amor,
es necesario que sus miembros sean ayudados y formados en su responsabilidad
frente a los nuevos problemas que se presentan, en el servicio recíproco, en la
participación activa a la vida de familia” (n. 69).
Pero,
quizás haya que cuestionar un poco los llamados ‘Cursos pre-matrimoniales’:
cuánto tiempo duran? Qué temática se desarrolla en ellos? Con qué metodología
se llevan a cabo? Qué participación se da a los interesados? Este
cuestionamiento tiene un fundamento si nos preguntamos cuánto tiempo toman el
médico, el abogado, el ingeniero, el sacerdote, para prepararse al desempeño de
su profesión?
La vida
matrimonial y familiar es comparable con una auténtica profesión que exige
vocación y capacitación. Es frecuente escuchar la queja de esposos y padres de
familia que se lamentan de que no los prepararon para afrontar las crisis
conyugales y el problema de la educación de los hijos. Siendo frecuentemente
tan breve el curso pre-matrimonial, se impone la necesidad de continuar la
capacitación para el desempeño acertado de tan digna y meritoria vocación como
es la vida matrimonial y familiar.
De aquí la
urgencia de organizar la ‘pastoral pos-matrimonial’. “Esto vale sobre todo,
escribe el Papa, para las familias jóvenes, las cuales, encontrándose en un
contexto de nuevos valores y nuevas responsabilidades, están más expuestas,
especialmente en los primeros años de matrimonio, a eventuales dificultades,
como las creadas por la adaptación a la vida en común o por el nacimiento de
los hijos” (FC. n. 69).
En otro
tiempo el ejemplo de los padres y sus consejos ayudaron a las nuevas
generaciones de esposos; hoy esto no parece posible porque la crisis de
generaciones, el fenómeno del cambio, la problemática actual social, han
complicado la situación; y esto porque los métodos tradicionales parecen
desfasados y las nuevas generaciones dan poco crédito a lo tradicional.
Ciertamente, no es fácil para los esposos y padres de familia de nuestro tiempo
hacer frente a la complejidad de nuestro medio ambiente.
Cómo hacer
para organizar algo práctico, sencillo y efectivo que remedie esta necesidad
urgente de la pastoral pos-matrimonial?. Una primera medida será escuchar a los
padres de familia para conocer los problemas más frecuentes, las necesidades
más urgentes que los aquejan. A partir de este sondeo es posible ofrecer ciclos
de conferencias-diálogo con expertos en la problemática familiar y conyugal
para orientar a los padres de familia (El VIII Encuentro Mundial de Familias a
realizarse en Philadelphia en el mes de septiembre, será una magnífica
oportunidad)
Las
escuelas, colegios, las parroquias, podrán organizar sesiones de asesoría
matrimonial y familiar. Algo mejor estructurado son las Escuelas de padres de
familia que ofrecen a los esposos un servicio periódico y sistematizado sobre
temas diversos de orientación conyugal y familiar. Incluso, las universidades
de psico-pedagogía, de ciencias religiosas, de educación, etc, pueden prestar
un valioso servicio a este propósito.
Una cosa es
muy cierta: el apoyo, la asesoría, la ayuda que se preste a las familias es una
contribución muy útil a la misma sociedad. Siendo “la familia la primera
escuela de las virtudes sociales”, la célula vital y fundamental de la
sociedad” –como afirma el Concilio Vaticano II- trabajar por el bien de la
pareja-familia es preparar la sociedad del mañana. Preocuparse seriamente por
los hombres y mujeres que mañana serán los agentes de la comunidad humana es preparar
un futuro mejor del que estamos viviendo.
Más que
elaborar leyes para regular los desenfrenos de la actual sociedad, es necesario
educar al hombre y a la mujer del futuro. Parecería que la educación que se
imparte hoy es más instrucción que una auténtica formación.
La pastoral
pos-matrimonial es una necesidad, una urgencia si queremos un futuro mejor. Es
muy del caso preguntarnos: los padres de familia de hoy qué nietos desean
tener?. Con qué modelo de sociedad soñamos para mañana?
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información : visite www.iglesiasdomesticas.com
miércoles, 8 de abril de 2015
Una Etapa Importante en el Desarrollo del Niño...
Los
padres de familia encuentran dificultad para comprender y acompañar el proceso
evolutivo de sus hijos: de infante a niño, de niño a adolescente, de
adolescente a joven, de joven a adulto. A veces tratan al joven como si todavía
fuera un niño y el joven quiere otro trato. Es necesario que los padres de
familia, y también los educadores, conozcan el camino que la persona humana va
realizando desde la cuna hasta la vida adulta.
Los
psicólogos, con cierta sintonía entre ellos, han intuido cuatro etapas:
- La anomía que va desde el nacimiento hasta los cuatro años; en esta etapa el
infante identifica el bien con el placer, el mal con el dolor.
-
La heteronomía va desde los 4 hasta los 8 años; en este período prevalece la
autoridad de los padres y el niño acepta fácilmente la obediencia; identifica
el bien con el premio y el mal con el castigo.
-
La socionomía es un momento especial: va desde los 8 hasta los 16-18 años; el adolescente
identifica el bien con la alabanza y el mal con la censura, con la crítica. Ya
no prevalece tanto la autoridad de los padres, sino el influjo del compañero,
del amigo.
-
La autonomía a partir de los 18 años. El joven ya se siente autónomo,
independiente; pero, se debe advertir que esta autonomía no puede ser absoluta;
siempre será relativa. El joven identifica el bien con la coherencia entre lo
que piensa que es bueno y lo hace, y el mal con la incoherencia entre lo que
piensa como bueno y, sin embargo, hace el mal.
La
persona humana en su proceso evolutivo no llega de un salto a la autonomía;
necesita superar unas etapas que lo llevan gradualmente a la plenitud; estas
etapas van haciendo del ser humano una persona y lo van integrando en la
comunidad humana; los mejores acompañantes en este proceso serán los padres de
familia y los educadores que son conocedores de la complejidad de este camino.
Muchas veces los padres de familia y los educadores, no siendo conscientes de
lo que implica hacer este camino, fallan en la educación de la niñez y de la
juventud.
Estas
cuatro etapas son a cual más importantes. Pero hoy, por razón del clima social
en que vivimos, la tercera etapa (la Socionomía) es
particularmente difícil; durante las dos primeras etapas (anomía y heteronomía)
los padres de familia ejercen la autoridad sobre los hijos sin ningún problema;
pero al llegar a los 8 ó 10 años la autoridad paterna y materna se torna
difícil porque en este momento serán los amigos, los compañeros de escuela,
quienes ejercerán sobre el adolescente un influjo mayor que el de los padres.
Un caso concreto: el adolescente prefiere el castigo de los padres en casa a la
crítica o censura de sus compañeros o amigos. Durante esta etapa de la socionomía el
influjo externo de la barra de amigos, de la escuela, de la sociedad, es más
fuerte que el dominio de los padres: la moda, el deporte, el celular, las
diversiones, la tv., la propaganda, etc. hacen su impacto sobre el adolescente.
En
nuestro tiempo, a causa del ambiente permisivista que predomina, los padres de
familia dejan hacer su pretexto de respetar la voluntad del
hijo. A veces, los padres de familia dan todo a cambio de nada.
Cuándo enseñarán a sus hijos a corresponder al esfuerzo, al sacrificio de los
padres por satisfacer sus necesidades?
El
suicidio juvenil, y ahora el suicidio infantil, tienen su raíz en este hecho
de dar todo a cambio de nada y no exigir la debida
correspondencia: respeto, obediencia, mejor rendimiento en el estudio,
colaboración en los quehaceres de casa, etc. Cuando los padres no pueden, por
razones diversas, satisfacer las exigencias del hijo, éste recurre al chantaje,
a la amenaza, e incluso, recurre al suicidio, como ya ha sucedido muchas veces.
La
sociedad de consumo sabe muy bien que ganándose a los adolescentes y jóvenes
para hacerles consumir sus ofertas, ha asegurado la clientela para muchos años
futuros; tiene la garantía de contar con muchos consumadores. El adolescente,
el joven, cuya escala de valores la recibe de la sociedad de consumo con sus ‘slogans’,
como adulto seguirá en esta misma línea de conducta.
El
diálogo, la motivación oportuna, la promoción de valores humanos auténticos,
serán la clave para mantener los padres de familia el influjo sobre sus hijos adolescentes,
y contrarrestar, en alguna medida la influencia de la sociedad de consumo o el
influjo negativo de amigos y compañeros.
Una
advertencia para los padres: nunca dos autoridades; éste es uno de los grandes
errores: uno dice una cosa y el otro dice otra. Los hijos se aprovechan de la
desunión de los padres, para sacar partido a su favor; pero quisieran ver a sus
padres unidos y contentos, aunque esto no les servirá para sus caprichos
egoístas. Deliberar y decidir juntos es la gran receta.
Para
mayor información comunicarse con www.iglesiasdomesticas.com
martes, 31 de marzo de 2015
Eligiendo las Lecturas
Ok. Siento que la vida se ha vuelto un poco loca
este mes. Primero, hubo un poco de drama con la boda. Para los que no leyeron
la última publicación, el sitio para la recepción que habíamos reservado el
julio pasado se cerró en Febrero y nos dejó buscando un lugar alternativo. Por
fin encontramos un sitio cuando otra pareja en el listado de espera decidió no
tomar el sitio.
También, hace poco empecé mi nuevo trabajo como
profesora de inglés en la Universidad de Chile. Como se pueden imaginar,
planear una clase nueva como profesora de primer año ocupa mucho tiempo así que
entre ello y preparando mi tesis de maestría, he estado trabajando muy tarde
por las noches (y probablemente será así por el resto del semestre). Juan acaba
de terminar su práctica profesional y regresó a la universidad para lo que
parece que será un semestre difícil.
Pero, entre toda esta actividad surge la
cuaresma llamando a la tranquilidad, crecimiento espiritual, conversión, y
reflexión. Ha sido muy difícil realmente entrar en el espíritu de la cuaresma
con todas estas nuevas actividades en nuestras vidas y toda la locura que las
acompaña. Mientras he adherido a mi sacrificio de cuaresma, el libro que
planeaba terminar, Introducción a la vida
devota (el cual es fantástico por si acaso) está todavía en mi velador
desde enero sin leer. Aun así, Juan y yo creemos firmemente que si algo es
importante, uno siempre puede hacer tiempo para ello. En la próximas semanas
vamos a intentar dar más tiempo para la fe, para nuestra novena de boda, para
la misa en la catedral, y para las actividades provida en la cuales vamos a
estar participando.
En toda esta locura, una cosa que sí hemos
hecho como una pareja en esta cuaresma es elegir las lecturas de la boda. Sí no
has planeado tu misa de boda todavía, déjame decirte que esta es una de las
mejores partes de planear tu día. En verdad, estuve bastante sorprendida cuando
vi cuantas opciones hay para las lecturas, los salmos, las peticiones, y las bendiciones.
Es fantástico porque te da la oportunidad de reflejar tu propia vocación dentro
de la vocación de matrimonio, y como Dios ha hablado a ustedes como una pareja, y luego ver eso reflejado en las
lecturas y oraciones de tu boda.
Juan y yo empezamos a pensar en las lecturas
para nuestra boda cuando hicimos un retiro para preparación matrimonial en el
pequeño pueblo de Marathon, WI en Julio 2014. Tuvimos que hacer el retiro
requerido en este tiempo ya que sabíamos que estaríamos fuera del país hasta casi
la fecha de la boda. El retiro tuvo lugar en un monasterio hermoso convertido
en un centro de retiro con un bosque alrededor y un riachuelo que cruza la
propiedad. Al final del primer día, decidimos leer juntos las opciones para las
lecturas en el librito que nos habían entregado mi parroquia. Mientras las
leíamos y orábamos con ellas, escogimos algunas de nuestras favoritas.
Desde ese día no habíamos específicamente
mirado las lecturas de nuevo. Es interesante porque, creo que si hubiéramos
reunido, digamos, cuatro veces para elegir las lecturas, podríamos haber
elegido cuatro lecturas distintas. Cuando vimos las lecturas hace una semana
antes de la Misa, decidimos rápidamente la primera lectura, la de Tobías en lo
cual Tobías y su novia Sara empiezan su matrimonio con una oración pidiendo la
bendición de Dios. Juan especialmente quería esta lectura, ya que la parte que
describe el plan de Dios en la creación para el matrimonio y la parte con la
oración para vivir juntos hasta un vejez feliz son muy significativas para él.
Para el evangelio, elegimos sin mucha dificultad la lectura en la cual Jesús
cita a Génesis para explicar el plan de Dios para el matrimonio. La segunda
lectura era más difícil elegir. Habíamos pensado antes que usaríamos a Efesias
(Maridos, amad a vuestras
mujeres como Cristo amó a su Iglesia) o Corintios (El amor es paciente, es
bondadoso). Aunque las dos son lecturas muy
hermosas, y muy ricas en teológica matrimonial, no estuvimos seguros de ellas.
Mencioné que me había gustado la lectura de Filipenses (2:4-9), aunque no la
recordaba muy bien. Mientras la leíamos juntos en silencio, pensé que esta era
la lectura. Juan expresó lo mismo cuando terminó de leer y dijo, “Esta es.”
La lectura de Filipenses, mientras tal vez
menos usada que las otras que estuvimos considerando, es también muy hermosa.
Empieza con la exhortación de “alegrarse siempre en el Señor” y “no angustiarse
por nada,” sino poner nuestra confianza en el Señor. Finalmente, se concluye
con una instrucción a enfocarnos en todas las cosas verdaderas y nobles, justas
y puras mientras vamos caminando en nuestras vidas de fe. Un consejo sencillo,
pero profundo y a veces muy desafiante. Es como un manual práctico para vivir
una vida matrimonial feliz y sana.
Redescubrir y luego elegir esta lectura para
nuestra boda ha sido para mí un verdadero regalo durante el tiempo ocupado en
nuestras vidas porque nos recuerda a dar prioridad a las cosas más importantes
y “no angustiarnos por nada,” y una invitación de Dios a siempre confiar en él.
Así que si no has elegido tus lecturas todavía,
espero que disfrutes mucho de esta maravillosa oportunidad para descubrir lo
que Dios quiere decir de ustedes y a ustedes cuando empiecen su vida
matrimonial. Qué se diviertan descubriendo cuales son las lecturas más
significativas para ti y tu novio/a y por qué. Seguramente va a ser una de las
preparaciones más importantes que harán juntos.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Planes Para la Boda ‘Perfecta”
Hace unas
semanas estaba hablando sobre planes de boda con una amiga de la universidad
(que también va a ser una madrina de la boda). Ella se casó con su esposo el septiembre
pasado, así que pensé que como ya había pasado por el proceso si misma, me
podría dar un buen consejo al respecto.
Cuando la
pregunté, entonces, que sería este consejo, no vacilo ni un momento y me dijo,
“No te preocupes por hacer que todo sea perfecto. No todo va a ir según tu
plan, pero recuerda que lo más importante es que te vas a casar. Es lo único
que te va a importar el día de tu boda.” Es buen
consejo, y uno en que he pensado mucho hace poco.
Justo este
fin de semana pasado, mi mamá me llamó para decirme que había escuchado de su
amiga que vio en Facebook que el sitio donde íbamos a tener la recepción de
boda se va a cerrar. Nos tomó completamente por sorpresa, ya que no habíamos recibido
ninguna advertencia sobre esto del lugar de recepción. Después de confirmar la
noticia, tuvimos que intentar encontrar un nuevo sitio, solo cinco meses antes
de la boda. Vamos a casarnos en julio así que esto no es una tarea fácil. La
mayoría de los lugares para recepciones ya han sido reservados desde hace meses.
Como puedes
imaginar, esto nos molestó bastante, especialmente porque habíamos
específicamente planeado una boda matinal con la idea de que la recepción
tendría luz natural y una vista maravillosa de los jardines justo afuera de las
ventanas de nuestro (ya no existente) lugar de recepción. A Juan y yo nos gustan
mucho las actividades al aire libre, tales como correr afuera, pasar en bicicleta,
y excursionismo, y nosotros dos nos sentimos muy cerca a Dios cuando apreciamos
Su hermosa creación, así que queríamos incorporar esto en la recepción.
Encontramos el lugar “perfecto” con hermosos jardines justo fuera del comedor
para que los invitados pudieran pasar en ellos a su gusto, y durante toda la
recepción el lugar sería iluminado por luz natural. Habría sido ‘perfecto,’
pero ahora esta cerrado.
El día
después de enterarnos de esto, Juan llegó al instituto de lenguaje donde apenas
terminó su trabajo. Allá en Wisconsin, mis padres estaban llamando literalmente
todos los lugares de recepción en que podrían pensar, sin mucha suerte, y mientras
que yo ensenaba, Juan estaba investigando sitios de recepción que podríamos
llamar más tarde. Cuando se terminó mi trabajo estaba muy estresada. En este
punto no habíamos encontrado un sitio alternativo.
En el metro
de regreso a casa, hablamos de como queríamos proceder ahora que la recepción perfecta
que habíamos planeado se fue. Juan no parecía para nada tan estresado como yo,
y me dijo que lo íbamos a solucionar. Me molestó un poco que Juan parecía
tranquilo con la situación, así que intenté explicarle lo terrible que era.
Juan solo me dijo, “Honestamente, solo quiero casarme contigo. La misa y los
votos son los más importantes. Esto es el matrimonio. Para la recepción, vamos
a encontrar una solución. Algo vamos a encontrar.”
En este
momento me dí cuenta de que, en todo este drama, posiblemente había perdido de vista lo que es más importante. Juan y yo nos
vamos a casar. Esto es lo que hará al día perfecto para nosotros, sin importar
lo que pasara. Al final de ese día, Juan y yo vamos a ser una nueva familia y
una nueva expresión del amor de Dios en este mundo. Podemos empezar nuestra
loca y maravillosa aventura, nuestra búsqueda de la santidad de toda la vida. Esto
es hermoso y esto es perfecto.
Entonces
para la cuaresma de este año, voy a soltar la idea de mi recepción “perfecta,”
y voy a pasar el tiempo planeando la misa con Juan, eligiendo las lecturas y la
música, escribiendo las peticiones, y asistiendo clases de preparación de
matrimonio aquí en Santiago. Voy a ser agradecida por la bondad de Dios, por mi
fé católica, mi novio increíble, mis padres a los cuales nos importan tanto a Juan
y yo, y nuestra boda, en vez de pasar un fin de semana completo buscando nuevos
sitios para la recepción que pensaban que nos gustarían.
En cuanto
al lugar de recepción, algo vamos a encontrar.
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