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jueves, 6 de octubre de 2016

SER PADRES DE FAMILIA, VOCACIÓN O CASUALIDAD?

Es distinto ser hijo como fruto del amor recíproco de los padres a ser fruto de un accidente, como a veces se expresan los mismos padres de familia, o ser fruto de la casualidad, un hijo que llega sin ser invitado a la vida. Muchos de estos hijos que llegan por accidente, por casualidad, son víctimas del aborto. 

Según el Papa Francisco, “ser padre o madre de familia es una vocación, es una llamada bellísima porque nos hace crecer, de manera del todo especial, a imagen y semejanza de Dios; ser papá y mamá significa de verdad realizarse plenamente porque es volverse similares a Dios”.

Hay en esto un detalle que muchas veces no percibimos: a Dios lo llamamos ‘Padre’ (con mayúscula), a nuestros progenitores los llamamos ‘padres’ (con minúscula): padre, madre. Desde la creación Dios dio al varón y a la mujer la capacidad de transmitir la vida a otros: “Creced y multiplicaos”. Dios-Padre quiso tener un HIJO (con mayúscula) que es Cristo y muchos hijos (con minúscula) que somos todos los seres humanos.

Todos nosotros somos hijos, fruto del amor de Dios-Padre que, al crearnos, nos ha hecho capaces de amar y necesitados de amar y ser amados. Esto lo ha confirmado el Papa Juan Pablo II cuando enseñó en su primera carta encíclica Redemptor hominis que “si el ser humano no ama, si no es amado, no le encuentra sentido a su vida” (n. 10).

Quizás en nuestro tiempo haya muchos niños y niñas que son fruto de la casualidad, de un accidente…. Padres inmaduros física y psicológicamente, abuso sexual, frutos de un pasión sexual irresponsable, violencia sexual, juegos eróticos de adolescentes, etc. El caso de los criminales ‘natos’ (desde su nacimiento) es uno de tantos casos de hijos por accidente; son hijos de un padre que tal vez pidió a su compañera abortar, o que la abandonó al tener noticia del embarazo; quizás la madre al darle el pecho lo hacía con desprecio, con rostro de rechazo; no le sonría al niño(a), no lo acariciaba; no le hablaba con ternura.

Estos gestos que dan a entender que aquel niño(a) no fue bienvenido al mundo, tendrán graves consecuencias: sin duda que en un principio no entendió el por qué de aquel rechazo; pero pronto el frío afectivo del padre o de la madre impactará a la criatura; este impacto repercutirá posteriormente en la sociedad: será el adolescente malcriado, vengativo, colérico, rebelde, dañino…, será el hombre o mujer criminal. La ciencia criminalística lo ha demostrado con la experiencia de la investigación.
Una estadística señala este resultado: las niñas que no contaron con el apoyo de sus padres cuando más lo necesitaron, son 92% más propensas a fallas en sus matrimonios y llegan al divorcio; en el caso de los hombres, son 35 % más propensos; los niños con poco apoyo de parte de sus padres tendrán un pobre desarrollo académico y fallarán en la escuela, no por falta de capacidad, sino por falta de desarrollo emocional, en el cual el padre juega un papel muy importante.

Al contrario, cuando hay una paternidad comprometida en las relaciones de padre e hijos, en cuanto a tener sentimientos y conductas responsables respecto del hijo, sentirse emocionalmente comprometido, ser físicamente accesible, ofrecer apoyo material para sustentar las necesidades del niño, ejercer influencia en las decisiones relativas a la crianza del niño, entonces el efecto positivo será constructivo.

Ser padre o ser madre no consiste solo en la función biológica de procrear; ya S. Agustín, Sto. Tomás de Aquino y el Magisterio de la iglesia han entendido el texto bíblico -‘procread y llenad la tierra”-como una procreación responsable que incluye la educación, hasta el punto que si no los pueden educar, más bien no los tengan.

Que los padres y madres de familia sean ‘imagen de Dios’ por el amor nos debe llevar a tener presente los diversos rostros del amor: el amor de esposos, el amor de padres a los hijos, el amor de los hijos a los padres, el amor entre hermanos. De aquí que la familia sea la primera escuela del amor.


Se concluye afirmando que ser padres, ser madres, es de verdad una auténtica vocación: lo atestiguan los mismos hijos que al ver a sus padres que se aman, que se comprenden, se perdonan y se ayudan, dicen: qué bonito es el matrimonio!!; si mi vocación es el matrimonio, quiero que en mi pareja se realice la imagen del matrimonio de mis padres. A la inversa, cuando la imagen de los padres es negativa, renuncian a la vocación del matrimonio, arruinando de este modo su futuro.

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jueves, 29 de septiembre de 2016

LAS TRES ‘T’ EN LA FAMILIA.

En su viaje del Papa Francisco a Sud-América, aludiendo a la ‘cuestión social’, hizo referencia a las tres ‘T’: ‘TECHO, TRABAJO, TIERRA’. Tres elementos en los que se ve involucrada la familia, como elementos muy importantes para su adecuado desarrollo. En la Carta de los derechos de la familia, publicada por la Sta. Sede (1.983) se pueden encontrar alusiones expresas a estos tres elementos.

A propósito de ‘TECHO’ dijo el Papa Francisco: “una casa para cada familia. Hoy hay tantas familias sin vivienda, o bien porque nunca la han tenido, o bien porque la han perdido por diferentes motivos. Familia y vivienda van de la mano. Pero además, un techo, para que sea hogar, tiene una dimensión comunitaria. Hoy vivimos en inmensas ciudades que se muestran modernas, orgullosas y hasta vanidosas. Ciudades que ofrecen innumerables placeres y bienestar para una minoría feliz…. pero se le niega el techo a miles de vecinos y hermanos nuestros, incluso niños”. Es el problema del cordón de miseria que rodea a las grandes ciudades.

Respecto del TRABAJO dijo el Papa: “el desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima del ser humano. Todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal de trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria.

El Papa Juan XXIII habló en su tiempo acerca del salario familiar: aludía a que el obrero, el trabajador debe ganar un salario, no como individuo aislado, sino como miembro responsable de una familia (una esposa, unos hijos), y él mismo comenzó a dar ejemplo organizando el salario familiar para los empleados del estado vaticano, e instó a todos los estados del mundo a hacer otro tanto.
En muchos países se habla de ‘salarios de hambre’… Incluso, se da el caso discriminatorio: a un hombre soltero o casado sin hijos o con pocos hijos se le brinda la posibilidad de trabajo en las empresas, mientras que a un padre de familia con varios hijos se le niega para no tener que pagar el subsidio familiar.

La TIERRA es la tercera ‘T’ a que alude el Papa: “me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la desforestación, la apropiación del agua, los agro-tóxicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al ser humano de su tierra natal”.
También sobre la posesión de la tierra hay una estadística significativa: si distribuimos la población mundial en tres grupos y los bienes creados disponibles en cinco grupos, tendremos este resultado: una tercera parte de la población está apoderada de las cuatro quintas partes de los bienes; esto equivale a decir que mientras unos pocos mueren de indigestión, muchos mueren de hambre.

Este el problema del latifundio de unos cuantos y el minifundio, si es que lo tienen, de muchos. La propiedad sobre la tierra tiene una dimensión social. El texto bíblico del Génesis hace hablar a Yhavé diciendo: “sed señores de toda la creación y dominadla”; ser señor el hombre y la mujer de cuanto fue creado significa, en primer lugar, tener un techo para abrigarse, tener un trabajo digno para sustentar a la familia, tener un trozo de tierra suficiente para ejercer su´ señorío.
El Concilio Vaticano II, refiriéndose a la vida económico-social, escribió en la Gaudium et spes que  “el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social” (n. 63). Y un poco más adelante añade: “el lujo pulula junto a la miseria. Mientras unos pocos disponen de un poder amplísimo de decisión, muchos carecen de toda iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo con frecuencia en condiciones de vida y de trabajo indignas de la persona humana”.

Techo, trabajo, tierra, tres condiciones para que el individuo y la familia puedan desarrollar su vocación de ‘señores’ de la creación. El mundo fue creado para todos, no para unos pocos. La doctrina social de la iglesia ha elaborado abundante literatura sobre estos tópicos; desafortunadamente se queda en los anaqueles de las librerías o de las bibliotecas; es doctrina que hace falta llevarla a la práctica; esto de poner por obra la doctrina social de la iglesia es competencia de los laicos comprometidos.


El Concilio Vaticano II fue enfático en subrayar la misión de los laicos: “a la conciencia bien formada del seglar toca lograr que la ley divina quede grabada en la ciudad terrena. Pero no piensen que sus pastores están siempre en condiciones de poderles dar inmediatamente solución concreta en todas las cuestiones, aun graves, que surjan. No es esta su misión. Cumplan más bien los laicos su propia función con la luz de la sabiduría cristiana y con la observancia atenta de la doctrina del Magisterio” (Gaudium et spes n. 43). Pero sí creemos que es tarea de la jerarquía motivar y preparar a los laicos para cumplir su misión.

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jueves, 22 de septiembre de 2016

LA MESA DE FAMILIA

La mesa siempre ha tenido un puesto de preferencia dentro del ambiente de familia; sobre ella  el esposo y padre de familia hace el balance de entradas y de gasto al final del mes; sobre ella la esposa y madre arregla el vestuario de todos; sobre ella los niños hacen sus  tareas de escuela; en torno a la mesa se reúne la familia para las comidas; alrededor de la mesa se entretiene la familia con los amigos que vienen de visita.  De verdad, la mesa constituye un centro especia en la vida de la familia.

También para nuestra iglesia la mesa es como el centro de la comunidad cristiana:  la mesa de la comunidad cristiana es el altar;  entorno  al altar se hace la lectura de la Carta que Dios ha enviado a los hombres, o sea la S. Escritura; sobre el altar desciende el Espíritu de Cristo para convertirlos en su cuerpo y en su sangre;  alrededor del altar gira la comunidad para participar del banquete eucarístico.

Con razón que ya S. Pablo, en algunas de sus cartas,  da saludos a la comunidad que se reúne en la iglesia (en la casa) de Aquila y Priscila. Así quería decir que la casa de los primeros cristianos la consideraba ‘como una  iglesia.  Será S. Juan Crisóstomo, un Padre de la comunidad cristiana primitiva (siglo IV) quien afirme que la casa de los cristianos es ciertamente ‘una pequeña iglesia’. Fue este mismo Padre quien sugirió cuatro paralelos interesantes: la gran iglesia, Basílica o templo y la casa material  de la familia;  la gran comunidad que se reúne en el templo y la pequeña comunidad familiar;  el altar del templo y la mesa de familia; el culto eucarístico en el templo y el culto que rinde la familia a Dios en la pequeña iglesia doméstica; los ministros del templo y los padres de familia dentro de la pequeña iglesia que es la familia.

El Papa Francisco volvió a tomar esta hermosa comparación;  lo hacía  a propósito de  las consecuencias nocivas que los medios de comunicación están causando al diálogo familiar: la televisión en la sala comedor y el uso desmoderado de los celulares impiden la comunicación y el diálogo entre los miembros de familia; parecería que padres e hijos están más  interesados en la comunicación  con personas distantes   que con las presentes; esto una muestra del individualismo que está minando la unidad de la familia; es también falta de interés y de respeto por la familia.

Son los padres de familia quienes deben salvar y recuperar este espacio vital  en torno a la mesa familiar; este espacio de diálogo, comunicación y de intercambio entre los miembros de la familia no puede perderse, so pena de acabar con la comunión familiar; es un momento de encuentro y de intercambio de experiencias del día; es el momento de mirarse a la cara, de sonreír, de hablar, incluso de reconciliarse y reforzar el espíritu familiar.  


La unidad de la familia pide mucho altruismo;  el individualismo lo destruye; el altruismo humaniza, el egoísmo, el individualismo,  deshumaniza.

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jueves, 15 de septiembre de 2016

ESCUCHEMOS A LOS NÑOS ADOPTADOS POR PAREJAS GAY

Recientemente apareció en INTERNET el reclamo de un joven de 17 años, Benoit Talleu, por el hecho de que “todos dicen proteger a los adoptados por parejas gay, pero que no son escuchados”.   Talleu fue el orador al final de una marcha que organizó La Manif Pour Tous en París, Francia; habló en nombre de la Asociación para los Niños Adoptados: “estoy en la lucha contra el ‘matrimonio para todos’, porque estoy harto de escuchar que muchos hablan de la adopción, como si lo más importante no fuéramos los adoptados” https://conapfam.wordpress.com/2015/04/14/que-dicen-los-adoptados-sobre-la-adopcion-homosexual/

Continúa Talleu: “si preguntas a los adoptados qué quieren, ellos solo tienen una respuesta: un ¡papá y una mamá! Papi y mami son palabras que un huérfano conoce y cuando es adoptado, sueña con usar esas palabras. Lo niños en adopción sueñan con sus futuros padres, los imaginan… Dentro de lo más profundo de su ser, ellos esperan a papá y a mamá. Y son esos niños los que deben ser escuchados”.

Hoy día nos encontramos ante el fenómeno de un plebiscito casi universal en favor de la opción de hijos por parte de parejas gay. Se habla mucho del ‘matrimonio igualitario’: las parejas gay quieren ponerse  al mismo nivel de la pareja heterosexual.  Qué intención de fondo anima esta lucha?  Se alude en forma explícita al ‘matrimonio igualitario’, pero se adivina otra intención en el fondo de la exigencia: dar un palo a la iglesia católica que defiende el matrimonio heterosexual.

Si se pregunta a un papá y a una mamá si en el caso de que sus hijos llegaran a quedar huérfanos, estarían  de acuerdo en la adopción de ellos por una pareja  gay??.  Seguro que no.  Las alusiones que hace Enrique Dussel –filósofo latinoamericano- a ‘lo mismo’ en oposición a ‘lo diverso’, a ‘lo otro’,  valen para el caso presente: dos papás o dos mamás’ son  ‘lo mismo’; lo diverso es un papá y una mamá; ‘lo mismo’ es como sumar agua más agua;  lo diverso’  es sumar agua más azúcar.

Decía Talleu: “escuchamos a personas que dicen: vivir con una pareja gay es mejor que ser huérfano. Escuchen lo que tengo que decir al respecto: esa afirmación reboza de  deshonestidad. Hay decenas de miles de parejas  -hombre y mujer-  que esperan poder adoptar.  Otros dicen: una pareja gay es mejor que nada.  Eso es estremecedor!!  y homofóbico.  Lo mejor para un niño  es tener un papá y una mamá.

Talleu, fue muy explícito al afirmar que  la ley del matrimonio gay es puro egoísmo; la ley debe velar por los más débiles, no por el capricho de los fuertes. Los padres son para el niño, no al revés.  De verdad, los padres tienen derecho a tener un hijo a toda costa?.  O mejor, son los hijos los que tienen derecho a tener un padre y una madre? Ciertamente es lo segundo.

El tema de la adopción de las parejas gay es un desafío para la iglesia católica que debe promover entre sus fieles la adopción generosa de niños(as) huérfanos(as).  El mismo estado civil deberá favorecer más la adopción por parte de parejas heterosexuales que homosexuales; Si se escuchará el reclamo de Talleu y con él el de tantos niños que quieren tener un papá y una mamá?. 

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jueves, 18 de agosto de 2016

SIGNIFICADO DEL ANILLO MATRIMONIAL

Es una tradición muy antigua ésta de intercambiar los contrayentes las argollas de  matrimonio; parece provenir del mundo germánico o de la tradición romana.  Generalmente ha sido la señal de que dos personas  están desposadas. Dentro de la tradición eclesial católica el anillo suele ser de oro, redondo y bendecido por el sacerdote; las tres características tienen cada una su significado.

Que sea de oro, el metal más precioso, denota el valor tan grande que tiene el compromiso matrimonial: significa nada menos que la alianza de Dios con su pueblo en el Antiguo Testamento, de Cristo con la iglesia  en el Nuevo Testamento.   De alianza, de unión de la pareja ya se viene insinuando desde la creación: precisamente el nombre Yhavé en hebreo (Yhwh)  -designado como el ‘tetragrammaton’-  reúne las raíces del  los nombres de  varón y mujer; al crear Dios  al varón y a la mujer “a su imagen y semejanza” se descompone el nombre de Yhavé para dar origen al nombre de  uno y otra;  cuando varón y mujer se unen en pareja recomponen de nuevo el nombre de Dios.  De ahí que  hoy digamos que la pareja humana es ‘sacramento’, es símbolo, de la alianza de Dios con la humanidad, de Cristo con su iglesia.

El anillo matrimonial debe ser redondo para expresar  eternidad, es decir que la pareja se une para siempre.  Tradicionalmente esta idea se ha expresado con el  término ‘indisolubilidad’, un vocablo con sabor jurídico, a causa del influjo que el derecho canónico ha tenido en la teología  matrimonial.   En la época moderna se prefiere hablar más bien de ‘fidelidad’, una palabra con neto sabor bíblico: Dios es fiel a su alianza con los hombres. La ‘indisolubilidad’ alude a una fuerza exterior que obliga a la unidad; la ‘fidelidad’, en cambio, hace referencia  a una fuerza interior del varón y de la mujer que los lleva por el amor que se profesan  a ser fieles uno al otro.  El amor, por su misma naturaleza,  es unitivo.

La tercera característica del anillo matrimonial es la bendición.   De la primera pareja en la historia de la humanidad –Adán y Eva- se dice que Yhavé fue el ‘padrino de boda’,  porque fue Él quien llevó a Eva hasta Adán.  Con razón que se diga que éste fue el primer matrimonio en la historia; por este motivo hoy se afirma que el matrimonio ya no es el último ‘sacramento’ en el ‘septenario’, sino el primero.  ¡!Qué mejor bendición para Adán y Eva que la presencia del mismo Dios en su boda de matrimonio!!.

En la tradición de los pueblos se ha mantenido la costumbre de que sea el padre de familia, o el jefe de la tribu quien presida la celebración de una boda  matrimonial; todavía hoy entre nosotros se conserva esta tradición como para significar que una persona de autoridad es la que garantiza la seriedad de un tal compromiso;  en la tradición cristiana los padres de familia bendicen a sus hijos cuando salen de la casa para ir a casarse y en el templo los bendice el sacerdote que preside la boda. Más allá de la boda, son muchas las parejas que al cumplir años de boda, sobre todo al celebrar los 25, 50 o más años de matrimonio, solicitan la bendición de las argollas de matrimonio y de sus personas.  Es la fe sencilla del pueblo que, sin conocer quizás toda la historia del significado del anillo de matrimonio, intuyen algo sagrado en él.

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miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Y TU HIJO HABLA ESPAÑOL?

Se acuerdan cuando salimos de nuestro país de origen?  Muy posiblemente las maletas estaban cargadas de sueños y esperanzas, deseábamos una vida mejor, queríamos por medio del trabajo comprar la casa y el carro preferido, anhelábamos reunir la mayor cantidad de dinero para enviar unos cuantos dólares a los que quedaron en la capital, en el pueblo o en el rancho; y lo más importante, pensábamos en un futuro mejor para nuestros hijos, ya que este país al tenerlo todo, las posibilidades de que ellos alcancen sus metas son casi seguras.

Con el pasar del tiempo nos fuimos acostumbrando  a la cultura  norteamericana, el día a día se convirtió en una escuela de aprendizaje, desde el idioma mismo hasta la manera de esperar pacientemente cuando el semáforo esta en rojo. Todo esto que hemos adquirido, lo hemos almacenado junto a aquello que seguimos haciendo con mucho orgullo y que nos recuerda  de dónde venimos: a caso dejamos de comer tortillas, tamales, mole, frijoles o arroz con gandules? A caso dejamos de tomar café? A caso dejamos de escuchar la música que identifica nuestra raza? A caso dejamos de seguir alentando a nuestro equipo de fútbol? A caso dejamos de hablar español?  A caso…  tal vez no, el problema es que nuestros hijos (algunos) se olvidaron de hacerlo cuando llegaron y eran unos niños, o los que nacieron acá no llevan consigo  ese gen al que llamamos latinos.

Hoy, nuestras raíces culturales se han ido perdiendo en la familia. En ocasiones el tiempo y el trabajo no permiten que se pase un fin de semana juntos, en algunos casos el facilismo hace que sea más práctico comer algo rápido y cada quien de la familia  comprar su propia comida para la semana, y  porque a ciertos padres les causa vergüenza seguir haciendo  lo que antes hacían, a tal punto que se prohíbe en la casa hablar  Español.

Familia, en nosotros está en que el  legado cultural que nos ha acompañado por años no se pierda. De cada uno de los que conformamos la raza latina depende que las futuras generaciones sigan disfrutando y fortaleciendo las tradiciones, fiestas, maneras de ser y sentir como solamente el latino lo puede hacer. Ojalá que dentro de 40 años nuestros nietos sigan teniendo en su mesa tortillas y café para compartir, que siga existiendo el deseo de ayudar a los que viven lejos, que las posadas de diciembre y las roscas de enero sigan siendo un motivo para estar en familia;  que el español siga siendo su lengua primordial y que la Eucaristía siga siendo parte de ellos como fuente de fe y servicio.

Pidámosle a Dios que siga bendiciendo este país que nos ha permitido cumplir en gran parte los sueños y esperanzas que trajimos hace años; a la vez,  por lo que somos, para que el tiempo y la distancia no borre la herencia cultural de los nuestros.


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miércoles, 27 de julio de 2016

ME PERDONO, ME PERDONAS Y TE PERDONO

El Evangelio de Mateo nos trae la gran respuesta que Jesús le dio a Pedro cuando éste le pregunta cuántas veces se debe perdonar al hermano, ya que la ley de los judíos daba una cantidad limitada de tres veces.  Pedro, queriendo ser mucho más generoso, lo multiplicó por dos y le agregó uno más, creyendo que la respuesta de siete veces iba a ser la misma del Maestro. Cuál sería la sorpresa de Pedro al escuchar de Jesús que debemos de perdonar hasta setenta veces siete, es decir: SIEMPRE. Por ello le cuenta la parábola del Rey que ajustó cuentas con sus empleados, perdonando a uno de ellos todo lo que le debía; pero éste al no hacer lo mismo con uno de sus compañeros fue llamado nuevamente por el Rey para ser recriminado por lo que no hizo: PERDONAR, y fue llevado  a la cárcel para que pagara todo lo que debía. (Leer Mateo 18: 21-35)
Padres, la manera de enseñar a la familia el tema del perdón es a través de nuestro ejemplo; es decir, por medio del testimonio que nosotros demos  interna (me perdono) y externamente (me perdonas y te perdono) en el hogar. Estas tres maneras  de perdonar van de  la mano, puesto que uno da de acuerdo lo que tiene en el corazón. Para ello,  los invitamos que analicen su vida personal a través de una serie de preguntas que les ayudarán a evaluar su relación con el perdón:Me perdono: Haz cometido errores en tu vida? Cuáles? Sigues repitiendo esos errores? Quisieras cambiar esos errores por oportunidades? Quieres perdonarte? Te comprometes a no volverlos hacer?

Me perdonas:  Haz ofendido a alguien con tu actitud o con tus acciones? Le has pedido perdón? Quisieras pedirle perdón nuevamente o por primera vez a él o ella? Te comprometes a cambiar esa actitud o manera de ser que no te deja crecer como persona?

Te perdono:  Te han pedido perdón? Cuál fue tu reacción? Perdonaste de verdad? Quieres perdonarlo de verdad? Estas dispuesto a decirle a él o ella que los perdonaste de corazón?
Padres, éstas tres maneras de trabajar el perdón, pueden ayudarnos a crear fuertes lazos de amistad en la comunidad y amor en la familia. Recuerden que el perdón no solamente se enseña sino que también se practica, y que mejor que desde el hogar.

 Lo interesante del perdón es que es setenta veces siete, es decir: SIEMPRE; no siete veces como supuso Pedro o tres como creían los judíos. Todavía estamos a tiempo, comencemos ya!

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miércoles, 22 de junio de 2016

¿Por qué debemos celebrar el mes del Padre?

Ya es común para muchos de nosotros celebrar este día; muchos crecimos haciendo tarjetas, preparando detalles y buscando regalos, para recordarles a nuestros padres en su día, lo importante que son, lo que significan en nuestras vidas, llenarlos de atenciones y de mimos. Está fiesta nació en los Estados Unidos gracias a la hija del veterano de la Guerra Civil, el Sr. Henry Jackson Smart; la Señorita Sonora Smart Dodd, quien al igual que sus cinco hermanos, perdió a su madre cuando dio a luz al sexto de ellos. Desde entonces el Sr. Smart, crio y educó a sus seis hijos, solo y sin ayuda, en una granja del estado de Washington. Mientras ella escuchaba un sermón sobre el día de la Madre en el año de 1909, nació en su mente la idea de celebrar este día tan especial. Esta idea no prospero sino hasta el año de 1966 cuando el Presidente Lyndon Johnson lo declaró como fiesta nacional que se celebraría el tercer domingo del mes de Junio.  
  
Sin embargo, esta celebración al igual que tantas otras, se han convertido en un negocio y para muchos en un día superficial, incluso en otras religiones y culturas, no festejan este día. Los dueños de los grandes almacenes lo aprovechan para salir de su inventario y cumplir con la meta del mes de junio. Otros viven este día sin el verdadero sentido y se traduce en la excusa perfecta, para dar un detalle a ese papá que nunca se llama, al que está olvidado de la sociedad y de la familia, aquel que por viejo se encuentra en un hogar geriátrico. Muchos no queremos festejarlo porque tal vez, tenemos resentimiento o rencor porque nuestro viejo no fue el modelo perfecto de papá; desafortunadamente, hay muchos que no conocen a sus progenitores porque fueron abandonados desde muy niños, y otros crecieron siendo huérfanos de padre y madre.  

La palabra Padre, se deriva del latín Pater (jefe de familia, patrono, defensor o protector). A nivel católico esta definición pasa de ser simple a resumir todo el Ministerio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No es una definición vacía y sin sentido, significa que, desde el Padre, Creador de toda la humanidad, se le dio un papel protagónico a quien llamaríamos Papá y Padre. Los que han escuchado y aplicado muy bien su responsabilidad, merecen el reconocimiento de sus esfuerzos, de su arduo e incansable trabajo en pro del bienestar de su familia. Aquellos que sin importar el cansancio o dolor físico apuestan por la educación de sus hijos, basada en el amor y el respeto por sus padres y por el prójimo; en la fe y en la caridad, en la ayuda desmedida a los demás para la construcción de un mundo mejor. Papás quienes creen que criar hijos bajo estos y otros invaluables principios, dejará un futuro próspero y vivible para las futuras generaciones.

Debemos entonces, festejar diariamente y en especial este día, el Día del Padre; no olvidando por supuesto a todas esas personas que han tenido que ser Padre y Madre a la vez, me refiero a las madres solteras, a aquellos hombres que han asumido el rol de papás progenitores sin serlo, aquellos que deseando serlo, no han podido y decidieron adoptar a un niño huérfano. A todos los demás que en algún momento de su vida ha hecho las veces de padres y madres, dando un consejo y ayudando a los hijos perdidos y olvidados. A todos ellos un “Feliz Día del Padre”

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jueves, 9 de junio de 2016

A los pies de la Virgen del Parto

La Basílica de San Agustín en Roma, ubicada en proximidades de la plaza Navona,  es una de las primeras iglesias romanas construidas durante el Renacimiento en el año de 1420,  y reconstruida entre los años 1479 y 1483. Todos los días, esta Basílica recibe miles de peregrinos, entre turistas y devotos católicos, quienes la visitan para apreciar las bellas obras de arte como la Virgen de Loreto de Caravaggio, un fresco del Profeta Isaías de Rafael, la tumba de Santa Mónica, madre de San Agustín, y un lienzo de Guercino representando a los Santos Agustín, Juan Evangelista y Jerónimo, entre otros.

Cuando entras a la Basílica,  a tu mano izquierda, encuentras uno de los lugares más visitados por las parejas. Se trata de la Virgen del Parto, obra de Jacopo Sansovino (1518), donde la leyenda cuenta que la estatua fue realizada adaptando una antigua esfinge que retrata a Agrippina con su hijo Nerón en brazos.

Las parejas embarazadas o con el anhelo de serlo, postrados ante la virgen, le imploran a ella por un parto sano o el milagro de ser padres.  Nosotros no fuimos la excepción; tuvimos la fortuna de estar ante los pies de la Madre de Jesús y pedirle a ella para que cuide todo el proceso de embarazo de Andrea, siga bendiciendo en su desarrollo a nuestro hijo Thomás y nos conceda la dicha de tenerlo en nuestros brazos el 23 de noviembre.

Son muchos los milagros que  las parejas han obtenido. Basta con mirar alrededor de la virgen los detalles con la foto de los niños nacidos que le llevan a la Virgen a manera de promesa. 

Compartimos con ustedes la bella oración a la  Virgen del Parto, para que juntos encomendemos a las parejas que esperan en los próximos meses el nacimiento de su hijo; o por aquellas que desde la fe inagotable en Nuestro Señor, serán bendecidos con un bebé, en el tiempo de Dios.

Santa Madre de Dios y Virgen del Parto Divino,
venimos a tus pies para alabarte: Tú eres la hija predilecta
de Dios Padre, Tú eres la Madre de Dios Hijo hecho hombre,
Tú eres Templo de dios Espíritu Santo.
Tú eres la Virgen elegida desde la eternidad para
colaborar en la obra de nuestra salvación.
Pide a tu Hijo Jesús para nosotros una fe fuerte,
una esperanza sólida, una caridad generosa.

Virgen Madre, Confiamos a tu protección todas las madres
que te imploramos la salud para sus hijos y un parto sano,
de modo que la vida que llevan en su seno sea
defendida de todo peligro.
Concédeles poder volver ante ti con su criatura
para dar gracias a Dios, que obra maravillas
en quienes se acogen a Él con confianza.

Virgen del Parto, protege y defiende con amor todos los niños,
para que regenerados en el agua del bautismo
e incorporados a la Iglesia, crezcan serenos, llenos de vida,
se conviertan en testimonios valientes de tu Hijo Jesús y perseveren,
con la gracia del Espíritu Santo, en el camino de santidad. Amén.

Ave María...
Virgen del Parto Divino - Ruega por nosotros.


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miércoles, 25 de mayo de 2016

Nosotros Oramos 3860 días…y Dios respondió

“Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol” Eclesiastés 3,1

Nos casamos el 16 de julio del año 2005 en la capital colombiana. Al año, mi esposa fue diagnosticada con endometriosis (quistes en el Ovario), la cual la llevó a una cirugía conocida como laparoscopia para remover y limpiar los ovarios (encargados de producir los óvulos). El ginecólogo después de la cirugía, nos advirtió que en el futuro, podría volver  a aparecer nuevamente estos quistes.  Efectivamente, en el 2014, Andrea, fue nuevamente a cirugía; en este caso el pronóstico era más delicado, ya que había una infección en el útero que comprometía la trompa de falopio de la izquierda (tubos que conectan los ovarios con el útero); la cual fue removida con una segunda laparoscopia.

Estas dos cirugías, la falta de ovulación,  junto con la baja producción de esperma, la inmigración hacia los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades, el trabajo excesivo, el estrés, entre otros, hacían parte de la lista de situaciones que no permitían que a nuestro hogar llegara la bendición que a largo de más de diez años estábamos esperando: Un hijo.

El 29 de febrero del presente año, un médico especializado en fertilidad, nos presentó cuatro razones por las cuales naturalmente no podíamos tener hijos. La única opción posible, según el especialista, era a través de la fecundación in vitro; opción que inmediatamente descartamos por nuestras creencias, ya que estas técnicas que provocan una disociación de la paternidad por intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero) son gravemente deshonestas. Estas técnicas (inseminación y fecundación artificiales heterólogas) lesionan el derecho del niño a nacer de un padre y una madre conocidos de él y ligados entre sí por el matrimonio. Quebrantan “su derecho a llegar a ser padre y madre exclusivamente el uno a través del otro” (Catecismo de la Iglesia Católica No. 2376)

Fue entonces que el 24 de marzo, a vísperas de comenzar el triduo pascual, después de orar por 3860 días, sirviendo como esposos en la oficina de pastoral familiar hispana de la Diócesis de Raleigh, elaborando, desarrollando e implementado  proyectos a nivel de Cursos Pre-Matrimoniales, Encuentros de Pareja, Escuela de Padres, Programas de Educación Sexual para Padres, Métodos Naturales de Planificación Familiar y Ciclos de Catequesis para las familias, Dios nos respondió… Thomas Cardona-blanco tiene vida y se está formando en el vientre de mi bella esposa con 14 semanas, haciendo que nuestra existencia tenga un sentido más profundo en los que esperan en Dios y alcanzan recompensa.

Entendimos que los hijos llegan, no desde nuestros planes, sino el en el tiempo de Dios. Comprendimos que el Señor, desde su infinita sabiduría te utiliza como instrumento, a pesar de nuestras limitaciones, para fortalecer el matrimonio y la familia. Sin importar los dictámenes médicos, que en ocasiones te invita a ir en contra de la fe, Dios se toma su tiempo para pulirnos en el crisol de la fe, la perseverancia y la esperanza.

Si eres padre de familia, te invitamos para que hoy le expreses desde lo más profundo de tu corazón, cuanto amas a tus hijos. Si todavía no los tienes, te invitamos a orar a Dios, sin desanimarse, ya que hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol.

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miércoles, 27 de enero de 2016

Los Padres de Familia son Sal y Luz del Mundo

Definitivamente una de las grandes profesiones que tiene una alta cuota de responsabilidad y sacrificio en la sociedad es la de ser Padres e Familia. Este trabajo o vocación  que se hace sin recibir cheque semanal, este amor que se da a veces sin recibir lo mismo como respuesta de parte de los hijos tiene dos ingredientes que el Evangelio de Mateo en palabras de Jesús nos lo recuerda hoy: Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo.

Ustedes padres son sal y la luz de sus hijos en la medida en que a cada enseñanza, a cada consejo, a cada llamado de atención, a cada plática siempre exista un sabor especial y una luz propia  que si hijo pueda identificar y diferenciar de los demás sabores y luces que a su alrededor el mundo le ofrece. Por eso ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo, porque son los únicos que desde el nacimiento de sus hijos pueden hacer que ellos sean útiles, responsables, sensibles con el hermano necesitado, solidarios y comprometidos con las obras sociales, integrantes de algún movimiento o grupo que en su parroquia exista, dedicados a sus estudios y respetuosos de las normas que se lleven en la casa. Es decir, su hijo es lo que usted le ha enseñado en el transcurso de su vida, su hijo es lo que ha visto en usted como padre de familia, su hijo es el reflejo de su personalidad, su hijo actúa de acuerdo a como usted es en la casa.
Es verdad que afuera del hogar, los hijos aprenden muchas cosas buenas y desafortunadamente  poco productivas para ellos, pero la primera enseñanaza es la que   prevalece en ellos, ya que actúa como un  juez interior que desde lo profundo de sus corazones les ayudarán a decidir entre lo bueno y lo malo (en algunos casos muchos hijos son alcohólicos o adictos porque vieron estos ejemplos en sus propas casas)
Padres, recuerden que Jesus nos dice hoy si la sal pierde sus propiedades o la luz no ilumina, no sirven para nada; entonces si los padres no cumplen sus funciones como sal y luz de sus hijos, sirven para algo?, usted como padre de familia es sal y luz de sus hijos?
No es fácil ser padres, no es facil educar, no es fácil entender al otro, creo que la única manera de poder hacer esto fácil y motivante es recordar siempre que sus hijos son el resultado del amor, son el milagro de la vida bendecido por  Dios, son  la continuidad de su sangre o raza, son  la comtemplación del misterio de la vida.
Padres, es el momento de fortalecer las acciones buenas que hacen que su familia tenga un sabor especial y luz propia. Si no ha comenzado, es el momento para hacerlo.    
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miércoles, 20 de enero de 2016

Catequesis para las familias en el Año de la Misericordia

El 8 de diciembre de 2015, el Papa Francisco, abrió la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II, dando apertura al Año Extraordinario de la Misericordia. Jubileo que concluirá el 20 de noviembre de 2016, en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo; tiempo propicio para que la Iglesia haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.

“Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”, fueron las palabras que el Santo Padre utilizó en la Bula de convocatoria del 11 de abril en Roma, para ilustrar el tema central del jubileo, a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36).

Desde los lineamientos pastorales y las actividades propuestas por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Dicasterio encargado por el Papa Francisco en animar este Jubileo, presentamos un ciclo de doce Catequesis, bajo el tema: “La Familia, Centro de Amor y Misericordia”. Una invitación para que la Comunidad Hispana, en sus hogares y parroquias, realicen a través de la formación doctrinal y la acción pastoral, obras concretas de misericordia durante este año jubilar.

A partir del 1 de Diciembre y mes a mes, podrá adquirir esta catequesis en nuestra página web: www.iglesiasdomesticas.com

Lo invitamos para que sea parte de esta ruta catequética, haciendo eco de la Palabra de Dios y convirtiendo a su familia en Centro de Amor y Misericordia.

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miércoles, 6 de enero de 2016

Por qué trabajar en Pastoral Familiar?

Responder a esta pregunta,  nos llena de mucha alegría, ya que somos muy bendecidos por Dios; no solamente  en laborar en la Diócesis de Raleigh como pareja para la oficina del Ministerio Hispano, sino que ha sido una vocación que se sembró desde el año  2000 en Colombia (país de origen) cuando desde nuestra relación de novios, pensábamos en la proyección de proyectos y actividades que pudieran fortalecer el matrimonio y la vida familiar. Los primeros cinco años que duró nuestro noviazgo, las metas personales como terminar los estudios universitarios en filosofía, teología, formación pastoral y abogacía, junto con las misiones parroquiales  a las cuales servíamos  como voluntarios, nos brindaron un buen curso pre-matrimonial, el cual dio como resultado el expresarnos mutuamente: “Sí, Acepto”, el 16 de julio de 2005.

Año después, por motivos laborales y compromisos adquiridos, tuvimos que afrontar una separación que duró dos años; tiempo en el cual las alegrías y tristezas llegaron a nuestro matrimonio. Afortunadamente en el verano del 2008, en la ciudad de Grand Rapids-MI, nos reencontramos y tomamos decisiones trascendentales para nuestra vida, dejando a un lado las aspiraciones y comodidades laborales y comenzar “desde abajo”; construir y proyectar nuestra vocación de servicio en tierra extranjera, teniendo como base la familia. Fueron más de tres años de compartir, escuchar, aprender de las familias hispanas con las que teníamos contacto. Gracias a ello y a las parroquias que nos permitieron brindar el primer fruto de esta decisión: una Escuela de Padres de Familia, entendimos que Dios nos tenía un propósito en nuestra vida como pareja.

A finales del año 2011 llegamos a la Diócesis de Raleigh, con los objetivos puestos en aportar nuestro “granito de arena” en el trabajo con la comunidad hispana. Hoy, y gracias al apoyo recibido por Nuestro Obispo Michael F. Burbidge, Pastor de la Diócesis, hemos implementado proyectos como: Curso Pre-Matrimonial: “Sí, Acepto”, Encuentro de Parejas: “Felicidad, la Gran Cosecha en el Matrimonio”, Escuela de Padres de Familia: “Fortaleciendo la Familia desde la Parroquia” y el Programa de Educación Sexual para Padres de Familia (más información en nuestra página www.iglesiasdomesticas.com ). Hacemos parte del equipo de parejas que colaboran en la página web: www.portumatrimonio.org y en la Asociación Nacional Católica de Ministerios de Vida Familiar para la Comunidad Hispana (NACFLM por sus siglas en Inglés)  

No ha sido fácil. Todavía continuamos en el proceso de adaptación; no solamente a la cultura angloamericana, sino también a las diversas formas y maneras de expresión que enriquecen la cultura hispana. Extrañar la familia, sentirnos indefensos;  aceptados por un determinado número de personas  que creen en nuestra raza, en ocasiones hacen flaquear nuestra vocación de servicio como se debe entender el Sacramento del Matrimonio y lo afirma la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio en el Numeral 65. Pero, cuando tienes claro que nuestra perspectiva es el “Encuentro con el otro”, que está en la “Periferia Existencial” y te apoyas de la oración y vivencia sacramental y comunitaria de nuestra fe, tiene sentido esto; vale la pena pensar que no todo debe ser tener y comprar, sino dar sin importar el color de la bandera.

Estimadas Familias, los invitamos para que acrecentamos nuestra opción desde el hogar por la familia o la “Iglesia Doméstica”; busquemos desde la Parroquia, la manera de crear o fortalecer grupos conformados por parejas que deseen compartir la Palabra de Dios y profundizar documentos y reflexiones que Asociaciones y Movimientos de vida Familiar elaboran.
Les aseguramos, que vale la pena trabajar por la base  fundamental de la historia humana: la Familia.

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miércoles, 18 de noviembre de 2015

El Asesino de los esposos: La Indiferencia

Cuenta un esposo: mi esposa convive conmigo en un reservado silencio, un silencio del cual yo me siento culpable, Compartiendo el mismo techo, me volví radicalmente indiferente hacia ella, con actitudes en las que me he implicado personalmente en nuestra relación. Me he comportado como un extraño que decía quererla, aunque la tratara como objeto. En la hondura de mi intimidad, bien sé que mi esposa no me ha sido realmente indiferente; mi actitud ha sido más bien fingida, simulada. Ahora me pregunto: cómo puede alguien sentirse indiferente ante la persona a la que supuestamente quiere?.
Me doy cuenta de que cometimos el error de los que viven un corto noviazgo sin tiempo para conocerse mejor, y en este limitado espacio se ve solo lo valioso en el otro, mientras permanecen ciegos a sus defectos que, como cualquier ser humano tiene, y que en los primeros años de vida conyugal empiezan a emerger y a ponerse de manifiesto. Creíamos que estar enamorados era suficiente para consentir a la celebración del matrimonio
 
Son varios los factores que pueden generar esta situación de indiferencia: un primer factor es creer que el amor es algo mágico… No. El amor humano, máxime el amor conyugal, es algo muy personal que surge del fondo del corazón de cada uno de los enamorados; es un amor que exige ser cultivado como una planta delicada, porque el amor que no crece, decrece y muere. El amor conyugal no es tan simple como se lo imaginan; los psicólogos hablan de los tres ingredientes del amor conyugal: pasión por parte del varón, afecto por parte de la mujer y el compromiso por parte de ambos; es lo que llaman la "triangularidad del amor.
 
Dentro de los factores sociológicos, sugeridos por G. Pastor, sociólogo español, están la edad, la religión, la cultura, el carácter, la raza, los hobys…, caracteres estos que auguran una buena amalgama en la vida de pareja. Ya la S. Escritura alude al “llegar a ser una sola carne”; tres verbos en futuro pone de presente el Génesis: el varón dejará a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y se harán los dos una sola carne”. Refiriéndose a esta amalgama del ‘una sola carne’, S. Juan Crisóstomo la compara con la mezcla de aceite y perfume; y Sto., Tomás de Aquino la identifica con la licuefacción de dos lingotes de oro en el crisol.
 
La vida conyugal es un proceso que se inicia con el enamoramiento, la elección del otro(a), el compromiso mutuo y el proyecto común; se trata de un proyecto en que unen los pareceres de ambos, junto con la visión que cada uno tiene de la vida futura que añoran, para caminar en la misma dirección. De aquí que los esposos deben vivir el tiempo con visión de futuro en el presente de cada día; es un error mayúsculo quedarse anclados en el pasado, añorando las cosa pasadas y guardando recuerdos ingratos; a nadie le agrada que le estén recordando un pasado negativo.
 
La vida conyugal se teje diariamente con mil detalles, tal vez sencillos pero efectivos para construir una relación auténtica de personas humanas y de cónyuges: el saludo, la sonrisa, el abrazo, un servicio, una caricia, un beso, el buen humor, traerle a ella un ramo de flores, recordar la fecha del cumpleaños, de la boda, admirar el cambio de peinado de ella, el estrén de vestido, etc. En cuestión de detalles los varones somos escasos, tacaños; las mujeres son más dadas al detalle. A veces la falta de un detalle puede ser considerada como indiferencia.
 
Si los cónyuges en el matrimonio, mutua y recíprocamente no contribuyen a reconocer e incrementar el valor que hay en el otro(a) y en sí mismo, ninguno de los dos puede crecer. Por esta razón, sin la comunicación, el matrimonio no puede caminar hacia adelante en la realización del proyecto común de pareja.
 
A propósito de ‘comunicación’, es importante tener presente los factores que bloquean la comunicación entre esposos: sean las expresiones verbales, como también las no verbales que damos con simples gestos. De verdad que la indiferencia termina siendo un asesino silencioso de la vida conyugal; la indiferencia lleva a la rutina en la vida matrimonial y ésta a perder el sentido auténtico de un buen matrimonio, de un matrimonio feliz.
 
 
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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Sabes multiplicar panes y peces en tu familia?

El Evangelio de San Mateo nos trae uno de los milagros más importantes que Jesús hizo frente a un grupo mayoritario de personas que lo seguían hasta obtener del Maestro su compasión y curación para aquellos que estaban tristes y enfermos (Mateo 14:13-21). Este gran acontecimiento se conoce como la multiplicación de los panes y peces; de hecho, este milagro es tan trascendental que lo podemos encontrar en los otros tres evangelios (Marcos 6:30-44, Lucas 9: 10-17 y Juan 6: 1-15). Los invitamos para que nuevamente lea este pasaje bíblico y analice las cuatro acciones (tomar, mirar, bendecir y partir) que hace Jesús con los  cinco panes y los dos pescados, de tal forma que podamos repetir este milagro en nuestros hogares y parroquias:

v  Cuando Jesús toma en sus manos los panes y los pescados para suplir el hambre en la gente  nos está enseñando la importancia de tomar en nuestras manos los problemas que hay en la familia, tomar las riendas del servicio que la parroquia a la cual perteneces necesita.
  
v  Cuando Jesús alza la mirada al cielo para pedir a Dios Padre por el milagro nos está enseñando que debemos de mirar al cielo y contar siempre con Dios en cada cosa que vayamos a realizar; nos está enseñando que cualquier proyecto que podamos ejecutar siempre contemos con Dios para todo. 

v  Cuando Jesús pronuncia la bendición sobre los panes y peces nos está enseñando que la oración nos da la confianza para asegurar el milagro; nos está enseñando que la oración debe ser un soporte importante en cada objetivo que nos propongamos.

v  Cuando Jesús parte y da los discípulos los panes y los peces para la gente, nos está enseñando que  debemos de partir y repartir nuestros talentos entre la familia y la comunidad para que entre todos podamos aportar nuestro granito de arena en la construcción de una nueva sociedad.

Lo interesante de este milagro es que  sobraron 12 canastos, todos comieron (había más de cinco mil personas). ¿Se imagina si usted toma el problema de su familia o comunidad con seriedad, cuenta con Dios para resolverlo, ora confiado en el milagro y brinda su talento  al servicio de su familia o siendo parte activa de la parroquia?

Seguramente sobrarían muchos canastos llamados talentos, oportunidades de trabajo, amor y compasión al necesitado, apoyo al paisano y muchas cosas más en tu comunidad.

Te invitamos a poner en práctica este milagro comenzando por tu familia y proyectándolo a la comunidad. Para más información, visite: www.iglesiasdomesticas.com

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Sabes conjugar el verbo tener?

Cuando estás aprendiendo un idioma, el profesor dentro de sus exigencias  te pide conjugar los verbos en todas las formas utilizando las categorías de pronombres personales. Un ejemplo de ello es la acción tener que en el presente, estaría conjugado de la siguiente manera: yo tengo, tú tienes, ella tiene, él tiene, nosotros tenemos y ellos tienen. Así, este verbo indicaría que todos tenemos y nadie le hace falta.

El problema de este verbo cuando se confronta con la realidad en la que vivimos, muchos de nosotros solamente sabemos conjugar el yo tengo, y se nos ha olvidado que los demás, por muchas situaciones, problemas, falta de oportunidades, discriminación e incomprensión no tienen.  

Sería importante hacer realidad lo que en teoría nosotros aprendemos de memoria en la escuela con este verbo, donde yo tengo porque trabajo dignamente, usted tiene porque es una persona ejemplar y solidaria, ella tiene porque sirve de manera desinteresada a la comunidad, él tiene porque siempre se acuerda de los necesitados, nosotros tenemos porque compartimos y ellos tienen porque se acuerdan de sus paisanos.

Si nosotros lográramos, no solamente aprender los tiempos de este verbo, sino también comprender  el significado que lo rodea, seguramente nadie sufriría la injusticia social que algunos países padecen, nadie sería llamado pobre porque cada uno tendría lo equitativo a su talento y nadie tendría que abandonar  familia y tierra porque el sueño estaría allí donde nació y se formó. El tener implica que si yo en el pasado no tuve, hoy puedo tener gracias a mi superación personal, para que en el futuro pueda seguir adquiriendo todo lo que esté a mi alcance.

¿Te gustaría conocer la fórmula para que esto se hiciera realidad? Es muy fácil, lo único que debes hacer es complementar el yo con el tú, de tal forma que cuando yo tenga, me acuerde de los que no tienen para que juntos podamos experimentar lo que las primeras comunidades cristianas hacían en el siglo primero: “Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno” (Hechos de los Apóstoles 2, 44-45 Biblia Católica de la Familia)

Padres, el reto que tenemos ahora es enseñarles a nuestros hijos que los verbos, no solamente se pueden conjugar, sino que también se pueden llevar a la práctica cuando pensamos en el prójimo. Si yo tengo, mi hermano también debe tener.


Pregunta a reflexionar: Como padre de familia, qué tipo de educación les estás inculcando a tus hijos en torno al “tener”?

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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Recuerda las Fechas especiales de su Familia?

Dentro de las características que tienen nuestras familias, está la de celebrar las fechas especiales; estos momentos únicos nos traen a la memoria  acciones que sólo ocurrieron una sola vez y que no volverán a llegar, tales como:  la fecha en que se conocieron, el día que unieron sus vidas desde el Sacramento del  matrimonio, el nacimiento de su primer hijo o de los posteriores, las fechas de cumpleaños, la fecha de aniversarios y otras celebraciones que hacen parte de aquello que llamamos recuerdos familiares.

Todo esto nos hace profundizar la pregunta que sustenta la reflexión para el día de hoy: padres, recuerdan las fechas especiales de su familia? recuerdan, celebran y expresan esos momentos inolvidables?

El trabajo en exceso, las distracciones sociales, a veces la falta de fortalecer el amor, hacen que se nos olviden ciertos momentos que marcaron nuestra vida. Posiblemente a la fecha de hoy, usted no volvió a recordar o se le olvidó decirle a su hijo (a) o esposo(a) feliz cumpleaños, te amo mucho, gracias por compartir un año más de aniversario, feliz día del padre, feliz día de la madre, feliz día de la familia, felicitaciones por tu ascenso en el trabajo, me siento orgulloso(a) de ti por las calificaciones en la escuela, gracias por el día de hoy...  Estas fechas reciben el nombre de especiales porque cuando un ser querido las expresa, el sentido y significado de la familia se fortalece mucho más.

Padres, les invitamos para que en su calendario o agenda personal, anoten  las fechas especiales de su familia para este año; piensen cómo van a celebrarlo y qué les van a decir, de tal forma que cuando llegue ese día, su familia sienta que verdaderamente no es una fecha común, sino una fecha especial.

Padres, a veces los detalles costosos y en ocasiones adquiridos a último momento no trascienden; un abrazo fuerte, un beso con el corazón, un desayuno a  la cama preparado por usted o una acción de la cual no está acostumbrado, deja tanta huella que ni el paso del tiempo logra borrarlo.

No es tarde, si  lo olvidó o está cerca la fecha, está a tiempo para celebrar con los suyos el gozo de ser parte de un núcleo social que es la escencia y futuro de la humanidad: la familia (Papa Emérito Benedicto XVI (06-06-2012).


Pregunta a reflexionar: ¿Recuerda las fechas especiales de su familia?

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