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miércoles, 21 de diciembre de 2016

DECIR NAVIDAD, ES DECIR FAMILIA

Qué bueno es ver llegar la Navidad !!!. Todo es luz, música y fiesta. El mundo cristiano celebra la Navidad, cada país a su modo; se reviven las tradiciones de familia: el pesebre, los villancicos, las tarjetas de navidad, la cena de navidad, los regalos entre la familia y con los amigos.

Y por qué cada año celebramos la Navidad?. Un gran acontecimiento nos motiva a celebrar la navidad: el nacimiento de Dios en Belén; un nacimiento que se realiza en forma muy humana, pero, a la vez, muy misteriosa también. Es que el mismo Dios ha querido hacerse hombre, apareciendo en el seno de una familia humilde y sencilla, como la de tantos de nosotros.

El arte en sus diversas formas y modalidades ha encontrado placer en representar escenas de la infancia de Jesús de Nazareth: el anuncio del ángel a María, el nacimiento, la adoración de los pastores y de los magos de oriente, etc. Éstos son motivos tan humanos que a todos nos atraen porque, en alguna forma, vemos en tales escenas reflejada nuestra propia vida. No solo los pintores, también los poetas y cantantes han inmortalizado con poemas y canciones este acontecimiento, como “Noche de paz”, internacionalmente conocida, o como la del célebre mariólogo S. Alfonso M. De Liguorio en italiano –“Tu scendi dalle stelle”- (desciendes de la altura).

Pero no todo puede ser solo floklore. Es necesario meditar un poco, al menos, en el sentido del misterio navideño que conmemoramos. Qué significa el hecho de que el mismo Dios haya querido encarnarse, hacerse hombre como nosotros en el vientre de una Virgen de nuestro pueblo y en medio de una familia?. Y no quiso aparecer en medio de nosotros ya adulto, lo que le habría ahorrado los sufrimientos de la infancia….. Quiso nacer niño, sometiéndose así a todas las limitaciones humanas: debilidad, pobreza, dependencia de los demás, etc.

Dios quiso experimentar todo el proceso de desarrollo y crecimiento de todo ser humano: concepción, nacimiento, crecimiento, escuela y taller… “El niño crecía y progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”, escribió S. Lucas en su Evangelio (2,52). Todos, esposos y padres de familia, los hijos, podemos ver en el Niño de Belén un ejemplo, un modelo de vida para cada edad, como también en la familia de Nazareth.

San Juan Pablo II escribió a propósito de la familia: “no hay en el mundo otra imagen más perfecta, más completa de lo que es Dios: Unidad y comunión. No hay otra realidad humana que corresponda mejor a este misterio divino”. Sin duda que el Papa se refería, a través de Dios-Familia a la familia de Nazareth, a cada una de nuestras familias, si en ellas se vive el amor, la unidad, el diálogo, la solidaridad, la comprensión, el apoyo mutuo.

Algo similar al pensamiento de San Juan Pablo II escribió también el Celam en un documento preparatorio para el Sínodo de Obispos sobre la familia (1980): “esta trinidad humana (padre, madre e hijo) fue creada desde el principio como una especie de ‘sacramento natural’ de Dios Familia”. Ciertamente, esta trinidad humana nos remite a la primera familia en el mundo (Adán, Eva, Set), a la Familia de Nazareth, también a mi propia familia.

Como Jesús de Nazaret, cada uno de nosotros hemos nacido en el seno de una familia, como fruto del amor de un padre y de una madre; como Jesús-Niño todos nosotros hemos ido creciendo en estatura y en sabiduría; como Jesús, quizás, hemos experimentado la pobreza, el deber emigrar a un país extraño, la persecución, el trabajo, la traición de un amigo, etc. Por todo esto, Dios quiso hacerse hombre, hacerse niño, para ser modelo y ejemplo en las más diversas circunstancias de la vida.

También como Jesús, llamamos a Dios Padre, porque el Verbo, haciéndose carne en María se hizo hijo, se hizo nuestro hermano; Él es nuestro compañero de camino hacia la Casa del Padre común. Porque hubo una Primera Navidad podemos considerarnos de verdad hijos de Dios, hermanos todos nosotros con Jesús, nuestro Hermano Mayor.

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jueves, 20 de octubre de 2016

CINCO FRASES QUE DESTRUYEN UN MATRIMONIO

Hay muchos factores que pueden dañar  un matrimonio: el estrés financiero, la infidelidad, las adiciones… Recuperarse de todo esto implica una considerable cantidad de tiempo y de esfuerzo de ambas partes. Pero hay una cosa que puede cambiar la calidad de un matrimonio casi al instante: qué palabras usas al hablar con tu cónyuge?. Si deseas evitar discusiones, haz un esfuerzo consciente de omitir ciertas frases… Hay frases de las que nos arrepentiremos siempre de haberlas dicho. Entre otras, éstas:
-       ‘Siempre’.  ‘Nunca’.
            Es una acusación muy seria para el amor de tu vida un “nunca me escuchas” o “Siempre llegas tarde del trabajo”  porque, en primer lugar,  no es cierto. Además, la mayoría de las veces este comentario nace del enojo del momento. Una mejor manera de expresar tus sentimientos es tomar un gran suspiro y decir “a veces siento que no me escuchas y / o me entiendes?.Podemos hablar por algunos minutos?. Lo que quiero decir es  realmente importante para mí. Tal vez podamos planear  maneras en las que podemos tener un poco más de tiempo de calidad  en familia”.

-       ‘Engordaste?. T e veo más cachetona y la ropa ya no te queda igual que antes’.
Esto es básicamente decir que tu pareja se ve mal e implica insatisfacción con su cuerpo. Nunca digas algo negativo sobre el cuerpo de tu pareja. Algo que ayuda a los esposos es mantenerse como eternos enamorados; ver a la esposa como una eterna novia.

-       ‘Si de verdad me quieres, harías…’.
            Es una frase frecuente entre enamorados… Normalmente, la emplea él para sugerir una relación sexual. En el caso de una pareja se está insinuando que tu cónyuge es egoísta. En realidad, es lo opuesto; la persona que está haciendo esta solicitud está siendo egoísta al no considerar los sentimientos de su pareja. Has pensado que lo que estás pidiendo es algo que incomoda a tu pareja?. Qué tal si lo que estás pidiendo no entra dentro de su presupuesto?. Cuando se trata de las decisiones importantes    que afectarán a ambas partes, es mejor si sé deciden en común acuerdo y no exigir en nombre del amor.

-       ‘Ojalá te fueras y no estuvieras aquí’.
            Muchos han pecado con esta frase. Tuvieron un fin de semana (o noche, o vacaciones juntos) que no salió como se esperaba, y sientes que distanciarse entre ustedes es la solución. En ciertos casos tomar un respiro y un poco de tiempo para calmar los ánimos y despejar la mente es una buena medida, incluso saludable. Pero decirle a tu pareja que te gustaría que se fuera a otro lugar, o que no quieres estar cerca  de él, le hace daño y lo devalúa como tu pareja y padre de tus hijos. Por qué no decir más bien ‘lamento que hemos tenido un par de días juntos difíciles. Tal vez podamos empezar de nuevo mañana’

-       ‘El esposo de mi amiga siempre… y tú no…’.
            Hacer comparaciones es odioso; causa resentimientos  de insuficiencia. Recuerda siempre la frase ‘escoge a tu pareja y ama tu elección’. Esto no significa que tengas que soportar todos sus malos hábitos, pero recuerda que la manera en la que te diriges a tu pareja le hace sentir seguro emocionalmente y que tan valorado es en la relación.  No es conveniente hacer comparaciones porque cada persona es diferente de la otra: una tendrá unas cualidades, la otra, otras; cada uno tiene sus defectos como los puede tener también el otro.


            Éstas son solo unas de esas frases inoportunas, imprudentes, que pronunciamos en un momento de cólera, de disgusto; si por caso las empleamos alguna vez, será el momento de pedir  una excusa, perdón. F. Burton Howard  decía del matrimonio: ‘si quieres que algo dure para siempre, cuídalo como un tesoro’.  Ricardo Búlmez añade: cuida no lo que es seguro, tu familia por ejemplo; cuida lo que es inseguro, la pareja, ciertamente. Y lo explica así: has oído decir a alguien ‘allí va tu ex-padre, o tu ex-hijo?. No. Pero si has oído decir ‘ahí va tu ex-esposa, o tu ex-esposo’. Por tanto, lo más inseguro es tu pareja. Cuídala como a unan flor.

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jueves, 6 de octubre de 2016

SER PADRES DE FAMILIA, VOCACIÓN O CASUALIDAD?

Es distinto ser hijo como fruto del amor recíproco de los padres a ser fruto de un accidente, como a veces se expresan los mismos padres de familia, o ser fruto de la casualidad, un hijo que llega sin ser invitado a la vida. Muchos de estos hijos que llegan por accidente, por casualidad, son víctimas del aborto. 

Según el Papa Francisco, “ser padre o madre de familia es una vocación, es una llamada bellísima porque nos hace crecer, de manera del todo especial, a imagen y semejanza de Dios; ser papá y mamá significa de verdad realizarse plenamente porque es volverse similares a Dios”.

Hay en esto un detalle que muchas veces no percibimos: a Dios lo llamamos ‘Padre’ (con mayúscula), a nuestros progenitores los llamamos ‘padres’ (con minúscula): padre, madre. Desde la creación Dios dio al varón y a la mujer la capacidad de transmitir la vida a otros: “Creced y multiplicaos”. Dios-Padre quiso tener un HIJO (con mayúscula) que es Cristo y muchos hijos (con minúscula) que somos todos los seres humanos.

Todos nosotros somos hijos, fruto del amor de Dios-Padre que, al crearnos, nos ha hecho capaces de amar y necesitados de amar y ser amados. Esto lo ha confirmado el Papa Juan Pablo II cuando enseñó en su primera carta encíclica Redemptor hominis que “si el ser humano no ama, si no es amado, no le encuentra sentido a su vida” (n. 10).

Quizás en nuestro tiempo haya muchos niños y niñas que son fruto de la casualidad, de un accidente…. Padres inmaduros física y psicológicamente, abuso sexual, frutos de un pasión sexual irresponsable, violencia sexual, juegos eróticos de adolescentes, etc. El caso de los criminales ‘natos’ (desde su nacimiento) es uno de tantos casos de hijos por accidente; son hijos de un padre que tal vez pidió a su compañera abortar, o que la abandonó al tener noticia del embarazo; quizás la madre al darle el pecho lo hacía con desprecio, con rostro de rechazo; no le sonría al niño(a), no lo acariciaba; no le hablaba con ternura.

Estos gestos que dan a entender que aquel niño(a) no fue bienvenido al mundo, tendrán graves consecuencias: sin duda que en un principio no entendió el por qué de aquel rechazo; pero pronto el frío afectivo del padre o de la madre impactará a la criatura; este impacto repercutirá posteriormente en la sociedad: será el adolescente malcriado, vengativo, colérico, rebelde, dañino…, será el hombre o mujer criminal. La ciencia criminalística lo ha demostrado con la experiencia de la investigación.
Una estadística señala este resultado: las niñas que no contaron con el apoyo de sus padres cuando más lo necesitaron, son 92% más propensas a fallas en sus matrimonios y llegan al divorcio; en el caso de los hombres, son 35 % más propensos; los niños con poco apoyo de parte de sus padres tendrán un pobre desarrollo académico y fallarán en la escuela, no por falta de capacidad, sino por falta de desarrollo emocional, en el cual el padre juega un papel muy importante.

Al contrario, cuando hay una paternidad comprometida en las relaciones de padre e hijos, en cuanto a tener sentimientos y conductas responsables respecto del hijo, sentirse emocionalmente comprometido, ser físicamente accesible, ofrecer apoyo material para sustentar las necesidades del niño, ejercer influencia en las decisiones relativas a la crianza del niño, entonces el efecto positivo será constructivo.

Ser padre o ser madre no consiste solo en la función biológica de procrear; ya S. Agustín, Sto. Tomás de Aquino y el Magisterio de la iglesia han entendido el texto bíblico -‘procread y llenad la tierra”-como una procreación responsable que incluye la educación, hasta el punto que si no los pueden educar, más bien no los tengan.

Que los padres y madres de familia sean ‘imagen de Dios’ por el amor nos debe llevar a tener presente los diversos rostros del amor: el amor de esposos, el amor de padres a los hijos, el amor de los hijos a los padres, el amor entre hermanos. De aquí que la familia sea la primera escuela del amor.


Se concluye afirmando que ser padres, ser madres, es de verdad una auténtica vocación: lo atestiguan los mismos hijos que al ver a sus padres que se aman, que se comprenden, se perdonan y se ayudan, dicen: qué bonito es el matrimonio!!; si mi vocación es el matrimonio, quiero que en mi pareja se realice la imagen del matrimonio de mis padres. A la inversa, cuando la imagen de los padres es negativa, renuncian a la vocación del matrimonio, arruinando de este modo su futuro.

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jueves, 22 de septiembre de 2016

LA MESA DE FAMILIA

La mesa siempre ha tenido un puesto de preferencia dentro del ambiente de familia; sobre ella  el esposo y padre de familia hace el balance de entradas y de gasto al final del mes; sobre ella la esposa y madre arregla el vestuario de todos; sobre ella los niños hacen sus  tareas de escuela; en torno a la mesa se reúne la familia para las comidas; alrededor de la mesa se entretiene la familia con los amigos que vienen de visita.  De verdad, la mesa constituye un centro especia en la vida de la familia.

También para nuestra iglesia la mesa es como el centro de la comunidad cristiana:  la mesa de la comunidad cristiana es el altar;  entorno  al altar se hace la lectura de la Carta que Dios ha enviado a los hombres, o sea la S. Escritura; sobre el altar desciende el Espíritu de Cristo para convertirlos en su cuerpo y en su sangre;  alrededor del altar gira la comunidad para participar del banquete eucarístico.

Con razón que ya S. Pablo, en algunas de sus cartas,  da saludos a la comunidad que se reúne en la iglesia (en la casa) de Aquila y Priscila. Así quería decir que la casa de los primeros cristianos la consideraba ‘como una  iglesia.  Será S. Juan Crisóstomo, un Padre de la comunidad cristiana primitiva (siglo IV) quien afirme que la casa de los cristianos es ciertamente ‘una pequeña iglesia’. Fue este mismo Padre quien sugirió cuatro paralelos interesantes: la gran iglesia, Basílica o templo y la casa material  de la familia;  la gran comunidad que se reúne en el templo y la pequeña comunidad familiar;  el altar del templo y la mesa de familia; el culto eucarístico en el templo y el culto que rinde la familia a Dios en la pequeña iglesia doméstica; los ministros del templo y los padres de familia dentro de la pequeña iglesia que es la familia.

El Papa Francisco volvió a tomar esta hermosa comparación;  lo hacía  a propósito de  las consecuencias nocivas que los medios de comunicación están causando al diálogo familiar: la televisión en la sala comedor y el uso desmoderado de los celulares impiden la comunicación y el diálogo entre los miembros de familia; parecería que padres e hijos están más  interesados en la comunicación  con personas distantes   que con las presentes; esto una muestra del individualismo que está minando la unidad de la familia; es también falta de interés y de respeto por la familia.

Son los padres de familia quienes deben salvar y recuperar este espacio vital  en torno a la mesa familiar; este espacio de diálogo, comunicación y de intercambio entre los miembros de la familia no puede perderse, so pena de acabar con la comunión familiar; es un momento de encuentro y de intercambio de experiencias del día; es el momento de mirarse a la cara, de sonreír, de hablar, incluso de reconciliarse y reforzar el espíritu familiar.  


La unidad de la familia pide mucho altruismo;  el individualismo lo destruye; el altruismo humaniza, el egoísmo, el individualismo,  deshumaniza.

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jueves, 15 de septiembre de 2016

ESCUCHEMOS A LOS NÑOS ADOPTADOS POR PAREJAS GAY

Recientemente apareció en INTERNET el reclamo de un joven de 17 años, Benoit Talleu, por el hecho de que “todos dicen proteger a los adoptados por parejas gay, pero que no son escuchados”.   Talleu fue el orador al final de una marcha que organizó La Manif Pour Tous en París, Francia; habló en nombre de la Asociación para los Niños Adoptados: “estoy en la lucha contra el ‘matrimonio para todos’, porque estoy harto de escuchar que muchos hablan de la adopción, como si lo más importante no fuéramos los adoptados” https://conapfam.wordpress.com/2015/04/14/que-dicen-los-adoptados-sobre-la-adopcion-homosexual/

Continúa Talleu: “si preguntas a los adoptados qué quieren, ellos solo tienen una respuesta: un ¡papá y una mamá! Papi y mami son palabras que un huérfano conoce y cuando es adoptado, sueña con usar esas palabras. Lo niños en adopción sueñan con sus futuros padres, los imaginan… Dentro de lo más profundo de su ser, ellos esperan a papá y a mamá. Y son esos niños los que deben ser escuchados”.

Hoy día nos encontramos ante el fenómeno de un plebiscito casi universal en favor de la opción de hijos por parte de parejas gay. Se habla mucho del ‘matrimonio igualitario’: las parejas gay quieren ponerse  al mismo nivel de la pareja heterosexual.  Qué intención de fondo anima esta lucha?  Se alude en forma explícita al ‘matrimonio igualitario’, pero se adivina otra intención en el fondo de la exigencia: dar un palo a la iglesia católica que defiende el matrimonio heterosexual.

Si se pregunta a un papá y a una mamá si en el caso de que sus hijos llegaran a quedar huérfanos, estarían  de acuerdo en la adopción de ellos por una pareja  gay??.  Seguro que no.  Las alusiones que hace Enrique Dussel –filósofo latinoamericano- a ‘lo mismo’ en oposición a ‘lo diverso’, a ‘lo otro’,  valen para el caso presente: dos papás o dos mamás’ son  ‘lo mismo’; lo diverso es un papá y una mamá; ‘lo mismo’ es como sumar agua más agua;  lo diverso’  es sumar agua más azúcar.

Decía Talleu: “escuchamos a personas que dicen: vivir con una pareja gay es mejor que ser huérfano. Escuchen lo que tengo que decir al respecto: esa afirmación reboza de  deshonestidad. Hay decenas de miles de parejas  -hombre y mujer-  que esperan poder adoptar.  Otros dicen: una pareja gay es mejor que nada.  Eso es estremecedor!!  y homofóbico.  Lo mejor para un niño  es tener un papá y una mamá.

Talleu, fue muy explícito al afirmar que  la ley del matrimonio gay es puro egoísmo; la ley debe velar por los más débiles, no por el capricho de los fuertes. Los padres son para el niño, no al revés.  De verdad, los padres tienen derecho a tener un hijo a toda costa?.  O mejor, son los hijos los que tienen derecho a tener un padre y una madre? Ciertamente es lo segundo.

El tema de la adopción de las parejas gay es un desafío para la iglesia católica que debe promover entre sus fieles la adopción generosa de niños(as) huérfanos(as).  El mismo estado civil deberá favorecer más la adopción por parte de parejas heterosexuales que homosexuales; Si se escuchará el reclamo de Talleu y con él el de tantos niños que quieren tener un papá y una mamá?. 

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jueves, 25 de agosto de 2016

LA INDIFERENCIA ENTRE LOS ESPOSOS, UN ASESINO SILENCIOSO.

Cuenta un esposo: mi esposa convive conmigo en un reservado silencio, un silencio del cual yo me siento culpable; compartiendo el mismo techo, me volví radicalmente indiferente hacia ella, con actitudes en las que me he implicado personalmente en nuestra relación. Me he comportado como un extraño que decía quererla, aunque la tratara como objeto. En la hondura de mi intimidad, bien sé que mi esposa no me ha sido realmente indiferente; mi actitud ha sido más bien fingida, simulada. Ahora me pregunto: cómo puede alguien sentirse indiferente ante la persona a la que supuestamente quiere?.

Nos damos cuenta de que cometimos el error de los que viven un corto noviazgo sin tiempo para conocerse mejor, y en este limitado espacio se ve solo lo valioso en el otro, mientras permanecen ciegos a sus defectos que, como cualquier ser humano tiene, y que en los primeros años de vida conyugal empiezan a emerger y a ponerse de manifiesto. Creíamos que estar enamorados era suficiente para consentir a la celebración del matrimonio.

Son varios los factores que pueden generar esta situación de indiferencia: un primer factor es creer que el amor es algo mágico… No. El amor humano, máxime el amor conyugal, es algo muy personal que surge del fondo del corazón de cada uno de los enamorados; es un amor que exige ser cultivado como una planta delicada, porque el amor que no crece, decrece y muere. El amor conyugal no es tan simple como se lo imaginan; los psicólogos hablan de los tres ingredientes del amor conyugal: pasión por parte del varón, afecto por parte de la mujer y el compromiso por parte de ambos; es lo que llaman la "triangularidad del amor.

La vida conyugal es un proceso que se inicia con el enamoramiento, la elección del otro(a), el compromiso mutuo y el proyecto común; se trata de un proyecto en que unen los pareceres de ambos, junto con la visión que cada uno tiene de la vida futura que añoran, para caminar en la misma dirección. De aquí que los esposos deben vivir el tiempo con visión de futuro en el presente de cada día; es un error mayúsculo quedarse anclados en el pasado, añorando las cosa pasadas y guardando recuerdos ingratos; a nadie le agrada que le estén recordando un pasado negativo.

La vida conyugal se teje diariamente con mil detalles, tal vez sencillos pero efectivos para construir una relación auténtica de personas humanas y de cónyuges: el saludo, la sonrisa, el abrazo, un servicio, una caricia, un beso, el buen humor, traerle a ella un ramo de flores, recordar la fecha del cumpleaños, de la boda, admirar el cambio de peinado de ella, el estrén de vestido, etc. En cuestión de detalles los varones somos escasos, tacaños; las mujeres son más dadas al detalle. A veces la falta de un detalle puede ser considerada como indiferencia.

Si los cónyuges en el matrimonio, mutua y recíprocamente no contribuyen a reconocer e incrementar el valor que hay en el otro(a) y en sí mismo, ninguno de los dos puede crecer. Por esta razón, sin la comunicación, el matrimonio no puede caminar hacia adelante en la realización del proyecto común de pareja.


A propósito de ‘comunicación’, es importante tener presente los factores que bloquean la comunicación entre esposos: sean las expresiones verbales, como también las no verbales que damos con simples gestos. De verdad que la indiferencia termina siendo un asesino silencioso de la vida conyugal; la indiferencia lleva a la rutina en la vida matrimonial y ésta a perder el sentido auténtico de un buen matrimonio, de un matrimonio feliz.

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miércoles, 10 de agosto de 2016

¿TE ALIMENTAS DE MANERA SALUDABLE?

El Evangelista Juan nos trae a la memoria aquella enseñanza que Jesús dio a los Judíos en uno de esos encuentros típicos del Maestro: Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él” (Juan 6: 55-56). Es decir, el verdadero alimento para estar saludable y espiritualmente bien, es a través de la Eucaristía pero de manera participativa (comulgando); claro que si no lo puede hacer está a tiempo para que se inscriba ahora en su parroquia y comience en el otoño un curso sacramental.

Frente a este recuerdo del alimento espiritual que nos trae este pasaje bíblico del evangelio de Juan, valdría la pena que reflexionáramos sobre el alimento material, aquello que cada fin de semana compramos en la tienda latina o anglo-americana (arroz, carne, tacos, tortillas, queso, pizza, frutas, verduras, salsas, chile, etc). A veces se nos olvida que comer mucho no es sinónimo de comer bien; comer mucho no equivale a estar saludable; comprar mucha comida no siempre va a beneficiar a la familia. Por eso, los invitamos para  que hoy nos hagamos esta pregunta y  compartamos la respuesta en el hogar: Te alimentas de manera saludable?

Para nadie es un secreto que las tasas de obesidad en niños y jóvenes en los Estados Unidos es muy alta; la facilidad de comprar comida, cenar en un restaurante o sin bajarse del carro, disfrutando de una hamburguesa o un hot dog,  hace que estemos las 24 horas del día a disposición del alimento.  El problema de todo esto es cuando no nos alimentamos de la manera más correcta; cuando dejamos a un lado las frutas y las verduras; cuando exageramos y comemos en abundancia; cuando no tenemos un control de nuestro organismo y comemos a todo momento; cuando no balanceamos lo que comemos; cuando nos convertimos en esclavos de la comida y no nos damos cuenta que nuestros hijos están  aumentando de peso no proporcional a su estatura y edad; o tal vez nosotros estamos aumentando de talla porque la ropa que compré hace ocho días, hoy ya no me queda.

Padres, no estamos en contra del comer, gracias a Dios nuestra cultura es rica en variedad y sabor; el problema es que se nos olvida la importancia de alimentarnos de manera nutritiva y saludable, de tal manera que nuestro organismo pueda resistir jornadas intensas de trabajo físico, garantizar muchos más años en la tierra y pocos pagos por chequeos médicos.  Recodemos que si lo hacemos, nuestros hijos lo imitarán y lo harán parte de su estilo de vida.

Jesús nos recuerda hoy en este pasaje bíblico que el que come de su pan vivirá para siempre. Familia, a partir de este momento tratemos de balancear nuestra vida: comida espiritual  en la Eucaristía y comida nutritiva en la mesa del hogar.


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miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Y TU HIJO HABLA ESPAÑOL?

Se acuerdan cuando salimos de nuestro país de origen?  Muy posiblemente las maletas estaban cargadas de sueños y esperanzas, deseábamos una vida mejor, queríamos por medio del trabajo comprar la casa y el carro preferido, anhelábamos reunir la mayor cantidad de dinero para enviar unos cuantos dólares a los que quedaron en la capital, en el pueblo o en el rancho; y lo más importante, pensábamos en un futuro mejor para nuestros hijos, ya que este país al tenerlo todo, las posibilidades de que ellos alcancen sus metas son casi seguras.

Con el pasar del tiempo nos fuimos acostumbrando  a la cultura  norteamericana, el día a día se convirtió en una escuela de aprendizaje, desde el idioma mismo hasta la manera de esperar pacientemente cuando el semáforo esta en rojo. Todo esto que hemos adquirido, lo hemos almacenado junto a aquello que seguimos haciendo con mucho orgullo y que nos recuerda  de dónde venimos: a caso dejamos de comer tortillas, tamales, mole, frijoles o arroz con gandules? A caso dejamos de tomar café? A caso dejamos de escuchar la música que identifica nuestra raza? A caso dejamos de seguir alentando a nuestro equipo de fútbol? A caso dejamos de hablar español?  A caso…  tal vez no, el problema es que nuestros hijos (algunos) se olvidaron de hacerlo cuando llegaron y eran unos niños, o los que nacieron acá no llevan consigo  ese gen al que llamamos latinos.

Hoy, nuestras raíces culturales se han ido perdiendo en la familia. En ocasiones el tiempo y el trabajo no permiten que se pase un fin de semana juntos, en algunos casos el facilismo hace que sea más práctico comer algo rápido y cada quien de la familia  comprar su propia comida para la semana, y  porque a ciertos padres les causa vergüenza seguir haciendo  lo que antes hacían, a tal punto que se prohíbe en la casa hablar  Español.

Familia, en nosotros está en que el  legado cultural que nos ha acompañado por años no se pierda. De cada uno de los que conformamos la raza latina depende que las futuras generaciones sigan disfrutando y fortaleciendo las tradiciones, fiestas, maneras de ser y sentir como solamente el latino lo puede hacer. Ojalá que dentro de 40 años nuestros nietos sigan teniendo en su mesa tortillas y café para compartir, que siga existiendo el deseo de ayudar a los que viven lejos, que las posadas de diciembre y las roscas de enero sigan siendo un motivo para estar en familia;  que el español siga siendo su lengua primordial y que la Eucaristía siga siendo parte de ellos como fuente de fe y servicio.

Pidámosle a Dios que siga bendiciendo este país que nos ha permitido cumplir en gran parte los sueños y esperanzas que trajimos hace años; a la vez,  por lo que somos, para que el tiempo y la distancia no borre la herencia cultural de los nuestros.


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miércoles, 22 de junio de 2016

¿Por qué debemos celebrar el mes del Padre?

Ya es común para muchos de nosotros celebrar este día; muchos crecimos haciendo tarjetas, preparando detalles y buscando regalos, para recordarles a nuestros padres en su día, lo importante que son, lo que significan en nuestras vidas, llenarlos de atenciones y de mimos. Está fiesta nació en los Estados Unidos gracias a la hija del veterano de la Guerra Civil, el Sr. Henry Jackson Smart; la Señorita Sonora Smart Dodd, quien al igual que sus cinco hermanos, perdió a su madre cuando dio a luz al sexto de ellos. Desde entonces el Sr. Smart, crio y educó a sus seis hijos, solo y sin ayuda, en una granja del estado de Washington. Mientras ella escuchaba un sermón sobre el día de la Madre en el año de 1909, nació en su mente la idea de celebrar este día tan especial. Esta idea no prospero sino hasta el año de 1966 cuando el Presidente Lyndon Johnson lo declaró como fiesta nacional que se celebraría el tercer domingo del mes de Junio.  
  
Sin embargo, esta celebración al igual que tantas otras, se han convertido en un negocio y para muchos en un día superficial, incluso en otras religiones y culturas, no festejan este día. Los dueños de los grandes almacenes lo aprovechan para salir de su inventario y cumplir con la meta del mes de junio. Otros viven este día sin el verdadero sentido y se traduce en la excusa perfecta, para dar un detalle a ese papá que nunca se llama, al que está olvidado de la sociedad y de la familia, aquel que por viejo se encuentra en un hogar geriátrico. Muchos no queremos festejarlo porque tal vez, tenemos resentimiento o rencor porque nuestro viejo no fue el modelo perfecto de papá; desafortunadamente, hay muchos que no conocen a sus progenitores porque fueron abandonados desde muy niños, y otros crecieron siendo huérfanos de padre y madre.  

La palabra Padre, se deriva del latín Pater (jefe de familia, patrono, defensor o protector). A nivel católico esta definición pasa de ser simple a resumir todo el Ministerio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No es una definición vacía y sin sentido, significa que, desde el Padre, Creador de toda la humanidad, se le dio un papel protagónico a quien llamaríamos Papá y Padre. Los que han escuchado y aplicado muy bien su responsabilidad, merecen el reconocimiento de sus esfuerzos, de su arduo e incansable trabajo en pro del bienestar de su familia. Aquellos que sin importar el cansancio o dolor físico apuestan por la educación de sus hijos, basada en el amor y el respeto por sus padres y por el prójimo; en la fe y en la caridad, en la ayuda desmedida a los demás para la construcción de un mundo mejor. Papás quienes creen que criar hijos bajo estos y otros invaluables principios, dejará un futuro próspero y vivible para las futuras generaciones.

Debemos entonces, festejar diariamente y en especial este día, el Día del Padre; no olvidando por supuesto a todas esas personas que han tenido que ser Padre y Madre a la vez, me refiero a las madres solteras, a aquellos hombres que han asumido el rol de papás progenitores sin serlo, aquellos que deseando serlo, no han podido y decidieron adoptar a un niño huérfano. A todos los demás que en algún momento de su vida ha hecho las veces de padres y madres, dando un consejo y ayudando a los hijos perdidos y olvidados. A todos ellos un “Feliz Día del Padre”

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jueves, 16 de junio de 2016

Sabemos conjugar el verbo tener?

Cuando estás aprendiendo un idioma, el profesor dentro de sus exigencias  te pide conjugar los verbos en todas las formas utilizando las categorías de pronombres personales. Un ejemplo de ello es la acción tener que en el presente, estaría conjugado de la siguiente manera: yo tengo, tú tienes, ella tiene, él tiene, nosotros tenemos y ellos tienen. Así, este verbo indicaría que todos tenemos y a nadie le hace falta.

El problema de este verbo cuando se confronta con la realidad en la que vivimos, muchos de nosotros solamente sabemos conjugar el yo tengo, y se nos ha olvidado que los demás, por muchas situaciones, problemas, falta de oportunidades, discriminación e incomprensión no tienen.  

Sería importante hacer realidad lo que en teoría nosotros aprendemos de memoria en la escuela con este verbo, donde yo tengo porque trabajo dignamente, usted tiene porque es una persona ejemplar y solidaria, ella tiene porque sirve de manera desinteresada a la comunidad, él tiene porque siempre se acuerda de los necesitados, nosotros tenemos porque compartimos y ellos tienen porque se acuerdan de sus paisanos.

Si nosotros lográramos, no solamente aprender los tiempos de este verbo, sino también comprender  el significado que lo rodea, seguramente nadie sufriría la injusticia social que algunos países padecen; nadie sería llamado pobre porque cada uno tendría lo equitativo a su talento y nadie tendría que abandonar  familia y tierra porque el sueño estaría allí donde nació y se formó. El tener implica que si yo en el pasado no tuve, hoy puedo tener gracias a mi superación personal, para que en el futuro pueda seguir adquiriendo todo lo que esté a mi alcance.

¿Te gustaría conocer la fórmula para que esto se hiciera realidad? Es muy fácil, lo único que debes hacer es complementar el yo con el tú, de tal forma que cuando yo tenga, me acuerde de los que no tienen para que juntos podamos experimentar lo que las primeras comunidades cristianas hacían en el siglo primero: “Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno” (Hechos de los Apóstoles 2, 44-45 Biblia Católica de la Familia)

Padres, el reto que tenemos ahora es enseñarles a nuestros hijos que los verbos, no solamente se pueden conjugar, sino que también se pueden llevar a la práctica cuando pensamos en el prójimo. Si yo tengo, mi hermano también debe tener.


Pregunta a reflexionar: Como padre de familia, qué tipo de educación les estoy inculcando a mis hijos en torno al “tener”?

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miércoles, 20 de enero de 2016

Catequesis para las familias en el Año de la Misericordia

El 8 de diciembre de 2015, el Papa Francisco, abrió la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II, dando apertura al Año Extraordinario de la Misericordia. Jubileo que concluirá el 20 de noviembre de 2016, en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo; tiempo propicio para que la Iglesia haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.

“Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”, fueron las palabras que el Santo Padre utilizó en la Bula de convocatoria del 11 de abril en Roma, para ilustrar el tema central del jubileo, a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36).

Desde los lineamientos pastorales y las actividades propuestas por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Dicasterio encargado por el Papa Francisco en animar este Jubileo, presentamos un ciclo de doce Catequesis, bajo el tema: “La Familia, Centro de Amor y Misericordia”. Una invitación para que la Comunidad Hispana, en sus hogares y parroquias, realicen a través de la formación doctrinal y la acción pastoral, obras concretas de misericordia durante este año jubilar.

A partir del 1 de Diciembre y mes a mes, podrá adquirir esta catequesis en nuestra página web: www.iglesiasdomesticas.com

Lo invitamos para que sea parte de esta ruta catequética, haciendo eco de la Palabra de Dios y convirtiendo a su familia en Centro de Amor y Misericordia.

Para más información, visite: www.iglesiasdomesticas.com

miércoles, 13 de enero de 2016

Usted abraza a su pareja?

Cuando un hombre y una mujer comienzan su relación de noviazgo, una de las grandes manifestaciones que juntos se expresan es a través del abrazo. Esta manera de demostrar el amor que empieza a fortalecerse entre ellos, se ve reflejada cuando: caminan tomados de la mano o abrazados; en los momentos de alegría o tristeza siempre existe el abrazo; al saludarse o despedirse el abrazo es el invitado esencial; en las celebraciones especiales, el abrazo es el mejor regalo que le puedes dar a tu pareja; en fin… en la relación de noviazgo, el protagonista es el abrazo.   Pero, qué pasa cuando las  parejas, después de haber tomado la decisión de casarse y de que haya transcurrido algún tiempo, comienzan a perder esta linda manifestación de cariño y amor? Por qué el abrazo pierde su papel protagónico entre los esposos? Por qué ya no nos abrazamos como antes o no nos tomamos de la mano?   Me da vergüenza abrazar a mi pareja?

El abrazo, también llamado forma de expresar los sentimientos más allá de las palabras,  es tan importante para el ser humano, que puede curar cualquier enfermedad o mejorar el bienestar emocional  en la persona o en la pareja. Algunos estudios detallan que las parejas, después de recibir un abrazo, su cuerpo libera una hormona que genera bienestar en las personas llamada oxitocina, enviándole al cerebro sensaciones de comodidad y vinculación innata, por lo que éste actúa como si todo fluyera muy bien; lo cual evita que la pareja sienta necesidad de buscar a alguien más. Por ello, presentamos cinco recomendaciones muy sencillas que usted puede tomar para fortalecer o comenzar a reavivar esta manifestación de cariño y amor con su pareja:

1.      Cuando se despierte en la mañana, abrace inmediatamente a su pareja saludándola y deseándole un feliz día.

2.       Haga suyo el propósito de caminar juntos tomados de la mano.

3.      Acostumbre a saludar o despedirse de su pareja siempre con un abrazo.

4.      Cuando se genere alguna discusión, no olvide que la mejor manera de reconciliarse es a través de un abrazo  

5.      Ore con su pareja o familia tomados de la mano.    

 

No es tarde, estamos a tiempo para revivir esta linda manifestación de amor que no cuesta nada y dice más que mil palabras.
 
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miércoles, 25 de noviembre de 2015

El significado del día de acción de gracias


El día de Acción de Gracias, es una de las fechas nacionales más importante en los Estados Unidos; fue celebrada por primera vez en 1621 por los pobladores de la Colonia de Plymouth, Massachusetts. Cuenta la historia que estos peregrinos (primeros inmigrantes) en el año de 1620 escaparon  de la pobreza en Inglaterra y se embarcaron en el "Mayflower" buscando libertad en el Nuevo Mundo. Una tormenta los sacó de su ruta y en noviembre de ese mismo año, llegan al norte de Plymouth. El primer invierno fue de grandes penurias para los colonizadores, sin embargo, aquellos que sobrevivieron, continuaron luchando y en la primavera sembraron su primera cosecha de maíz gracias a Squanto, un indio guerrero, que se hizo amigo de ellos, les  enseñó a los colonizadores cómo sembrar y cultivar el maíz, y los ayudó a establecer buenas relaciones con las tribus indias vecinas. En 1621 en un gesto de amistad, los Peregrinos invitaron a los indios vecinos para que juntos celebraran una fiesta, en la que compartieron pavos y gansos, maíz, langostas, almejas, calabazas y frutas secas.

Este gesto realizado entre la comunidad indígena y los primeros inmigrantes, nos hace reflexionar que esta fecha no es solamente para que en familia nos reunamos y alrededor de una cena y demos gracias a Dios por todos los dones recibidos. Es un día para que junto a lo mencionado, reflexionemos a manera de examen de conciencia, las actitudes que he tenido con el prójimo, es decir, con la persona próxima a mi familia, que tal vez no es de aquí sino de allá; que tal vez no habla el idioma de aquí sino el de allá; que tal vez no tiene los papeles de aquí sino los de allá; que tal vez se le dificulta adaptarse al estilo de vida de aquí porque todavía actúa como si estuviera allá. Que tal vez…    

Manifestémosle a Dios nuestro agradecimiento no solamente por todo lo que hemos recibido, sino por las acciones que él nos permitió hacer por el otro. Imitemos el gesto realizado  hace casi cuatrocientos años atrás por el indio guerreo Squanto, quien sin importar la condición de los colonizadores, les brindó su ayuda para que salieran adelante y vencieran el hambre y las incomodidades que como Inmigrantes se vive al llegar a tierra extranjera.

¡Feliz día de “Acción de Gracias”!   

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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Las Tres "T" en la Familia

En su viaje reciente del Papa Francisco a Sud-América, aludiendo a la ‘cuestión social’, hizo referencia a las tres ‘T’: ‘TECHO, TRABAJO, TIERRA’. Tres elementos en los que se ve involucrada la familia, como elementos muy importantes para su adecuado desarrollo. En la Carta de los derechos de la familia, publicada por la Sta. Sede (1.983) se pueden encontrar alusiones expresas a estos tres elementos.

A propósito de ‘TECHO’ dijo el Papa Francisco: “una casa para cada familia. Hoy hay tantas familias sin vivienda, o bien porque nunca la han tenido, o bien porque la han perdido por diferentes motivos. Familia y vivienda van de la mano. Pero además, un techo, para que sea hogar, tiene una dimensión comunitaria. Hoy vivimos en inmensas ciudades que se muestran modernas, orgullosas y hasta vanidosas. Ciudades que ofrecen innumerables placeres y bienestar para una minoría feliz…. pero se le niega el techo a miles de vecinos y hermanos nuestros, incluso niños”. Es el problema del cordón de miseria que rodea a las grandes ciudades.

Respecto del TRABAJO dijo el Papa: “el desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima del ser humano. Todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal de trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria.

El Papa Juan XXIII habló en su tiempo acerca del salario familiar: aludía a que el obrero, el trabajador debe ganar un salario, no como individuo aislado, sino como miembro responsable de una familia (una esposa, unos hijos), y él mismo comenzó a dar ejemplo organizando el salario familiar para los empleados del estado vaticano, e instó a todos los estados del mundo a hacer otro tanto.

En muchos países se habla de ‘salarios de hambre’… Incluso, se da el caso discriminatorio: a un hombre soltero o casado sin hijos o con pocos hijos se le brinda la posibilidad de trabajo en las empresas, mientras que a un padre de familia con varios hijos se le niega para no tener que pagar el subsidio familiar.

La TIERRA es la tercera ‘T’ a que alude el Papa: “me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la desforestación, la apropiación del agua, los agro-tóxicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al ser humano de su tierra natal”.

También sobre la posesión de la tierra hay una estadística significativa: si distribuimos la población mundial en tres grupos y los bienes creados disponibles en cinco grupos, tendremos este resultado: una tercera parte de la población está apoderada de las cuatro quintas partes de los bienes; esto equivale a decir que mientras unos pocos mueren de indigestión, muchos mueren de hambre.

Este el problema del latifundio de unos cuantos y el minifundio, si es que lo tienen, de muchos. La propiedad sobre la tierra tiene una dimensión social. El texto bíblico del Génesis hace hablar a Yhavé diciendo: “sed señores de toda la creación y dominadla”; ser señor el hombre y la mujer de cuanto fue creado significa, en primer lugar, tener un techo para abrigarse, tener un trabajo digno para sustentar a la familia, tener un trozo de tierra suficiente para ejercer su´ señorío.

El Concilio Vaticano II, refiriéndose a la vida económico-social, escribió en la Gaudium et spes que  “el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social” (n. 63). Y un poco más adelante añade: “el lujo pulula junto a la miseria. Mientras unos pocos disponen de un poder amplísimo de decisión, muchos carecen de toda iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo con frecuencia en condiciones de vida y de trabajo indignas de la persona humana”.

Techo, trabajo, tierra, tres condiciones para que el individuo y la familia puedan desarrollar su vocación de ‘señores’ de la creación. El mundo fue creado para todos, no para unos pocos. La doctrina social de la iglesia ha elaborado abundante literatura sobre estos tópicos; desafortunadamente se queda en los anaqueles de las librerías o de las bibliotecas; es doctrina que hace falta llevarla a la práctica; esto de poner por obra la doctrina social de la iglesia es competencia de los laicos comprometidos.

El Concilio Vaticano II fue enfático en subrayar la misión de los laicos: “a la conciencia bien formada del seglar toca lograr que la ley divina quede grabada en la ciudad terrena. Pero no piensen que sus pastores están siempre en condiciones de poderles dar inmediatamente solución concreta en todas las cuestiones, aun graves, que surjan. No es esta su misión. Cumplan más bien los laicos su propia función con la luz de la sabiduría cristiana y con la observancia atenta de la doctrina del Magisterio” (Gaudium et spes n. 43). Pero sí creemos que es tarea de la jerarquía motivar y preparar a los laicos para cumplir su misión.
 
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viernes, 16 de octubre de 2015

No se Preocupe por el mañana!


Una de las grandes preocupaciones del ser humano es pensar siempre en el mañana, a tal punto que todo el sacrificio que usted hace hoy está dirigido a planear el futuro. Se trabaja más de 40 horas pensando en pagar las deudas del mañana; se está fuera del hogar los siete días de la semana pensando en conseguir una buena casa o el carro último modelo; se está pendiente de la moda y de los estilos que mañana estarán en las tiendas; se está atento de lo nuevo que la tecnología trae al mercado; se planean las próximas vacaciones acabando de llegar de las mismas la semana pasada. Se piensa tanto en el mañana que se nos olvida que existe el hoy.

El evangelio de Mateo, nos recuerda una de las tantas recomendaciones de Jesús: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir…el mañana traerá su propio agobio” (Mateo 6,25). No nos preocupemos tanto por el mañana, mejor estemos atentos por el hoy; estemos atentos por darle gracias a Dios si hoy puedes respirar; si amaneciste con vida; si hoy tienes a tu familia en la misma casa; si hoy puedes apreciar lo que sucede en un día; si hoy le dijiste a los tuyos que los amas; si hoy le dedicaste tiempo a tu familia; si hoy disfrutas de lo mucho o poco que tienes; si hoy te dedicas a ser feliz, si hoy…

No se preocupe por el mañana, porque no existe; tampoco se preocupe por lo que hizo o no ayer; lo pasado no se vuelve a repetir. Preocúpese por el hoy, por disfrutar cada minuto, cada hora, cada momento con los que están a su lado. Preocúpese por ser feliz hoy con lo que tiene, como usted es, preocúpese hoy por vivir este día como si fuera el último; que tal que mañana usted ya no volviera a respirar; de qué le sirvió tanto pensar en el mañana y trabajar más de 40 horas.

Con esto no queremos decir que el planear, programar y proyectar el futuro no sea importante; al contrario, es fundamental en la medida en que el punto inicial sea el hoy. Si te preocupas por tu familia hoy, garantizarás mañana que tu familia estará allí, a tu lado, cuando la edad, la tristeza y los problemas te rodeen.

Te invitamos para que hoy, hagas un compromiso: esfuérzate por ser feliz, por hacer feliz a los tuyos y compartir un poco de felicidad en tu parroquia.
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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Recuerda las Fechas especiales de su Familia?

Dentro de las características que tienen nuestras familias, está la de celebrar las fechas especiales; estos momentos únicos nos traen a la memoria  acciones que sólo ocurrieron una sola vez y que no volverán a llegar, tales como:  la fecha en que se conocieron, el día que unieron sus vidas desde el Sacramento del  matrimonio, el nacimiento de su primer hijo o de los posteriores, las fechas de cumpleaños, la fecha de aniversarios y otras celebraciones que hacen parte de aquello que llamamos recuerdos familiares.

Todo esto nos hace profundizar la pregunta que sustenta la reflexión para el día de hoy: padres, recuerdan las fechas especiales de su familia? recuerdan, celebran y expresan esos momentos inolvidables?

El trabajo en exceso, las distracciones sociales, a veces la falta de fortalecer el amor, hacen que se nos olviden ciertos momentos que marcaron nuestra vida. Posiblemente a la fecha de hoy, usted no volvió a recordar o se le olvidó decirle a su hijo (a) o esposo(a) feliz cumpleaños, te amo mucho, gracias por compartir un año más de aniversario, feliz día del padre, feliz día de la madre, feliz día de la familia, felicitaciones por tu ascenso en el trabajo, me siento orgulloso(a) de ti por las calificaciones en la escuela, gracias por el día de hoy...  Estas fechas reciben el nombre de especiales porque cuando un ser querido las expresa, el sentido y significado de la familia se fortalece mucho más.

Padres, les invitamos para que en su calendario o agenda personal, anoten  las fechas especiales de su familia para este año; piensen cómo van a celebrarlo y qué les van a decir, de tal forma que cuando llegue ese día, su familia sienta que verdaderamente no es una fecha común, sino una fecha especial.

Padres, a veces los detalles costosos y en ocasiones adquiridos a último momento no trascienden; un abrazo fuerte, un beso con el corazón, un desayuno a  la cama preparado por usted o una acción de la cual no está acostumbrado, deja tanta huella que ni el paso del tiempo logra borrarlo.

No es tarde, si  lo olvidó o está cerca la fecha, está a tiempo para celebrar con los suyos el gozo de ser parte de un núcleo social que es la escencia y futuro de la humanidad: la familia (Papa Emérito Benedicto XVI (06-06-2012).


Pregunta a reflexionar: ¿Recuerda las fechas especiales de su familia?

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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Y en su familia hay normas?

La sociedad en la que vivimos esta envuelta en la ola del facilismo y la practicidad; a tal punto que sin moverte de la casa, puedes por internet ver y comprar todo lo que tu quieras, o sin moverte del sofá  por medio de comandos de voz puedes apagar y prender, cerrar o abrir todo los electrodomésticos, puertas o ventanas de tu hogar. Hoy nuestras  familias tienen muchas cosas, tienen tanto que en algunas no hay espacio ni siquiera para las normas, es decir aquello que se sabe, se cumple y no hay necesidad de repetirlo. De todo esto, vale la pena preguntarnos: en mi familia, núcleo compuesto por padres, hijos y parientes, cada quien hace lo que quiere?, en mi familia se respetan las normas?, en conclusion, hay normas en mi casa?

Las normas es el conjunto de reglas claras que usted como padre o madre de familia cumple y hace cumplir con sus hijos; con el paso del tiempo cuando sus hijos van creciendo esas normas se van fortaleciendo y se van agregando otras que nacen del diálogo y de la necesidad del medio donde se vive; de tal manera que quienes integran este tipo de familias tienen como valor agregado la armonía, cualidad que el facilismo y la practicidad no ofrece.

Las normas determinan el tipo de familia que usted com padre de familia tiene. Lo que reflejan sus hijos fuera de la casa es lo que usted le ha inculcado en su proceso de formación, a tal punto que el comportamiento, las actitudes, la manera de ver las cosas, la asistencia y participación en la Iglesia de su familia muestran que es lo que verdaderamente hay de puertas para adentro en su hogar. En pocas palabras, dime como es tu familia a nivel de normas y te dire quien eres como padre.

Padres de familia, es el momento oportuno para que hagamos una evaluación y de paso, si es conveniente reedireccionemos el papel que estoy coumpliendo. Si en la evaluación te das cuenta que en tu núcleo familiar existen normas claras que se cumplen sin necesidad de insistir o recordar, ¡felicitaciones!, porque están educando hombres y mujeres de bien, que seguirán fortaleciendo ese legado cuando ellos alcancen sus metas personales, familiares y comunitarias. Pero si en la evaluación te das cuenta que en tu hogar no hay normas, cada quien hace lo que quiere, no hay autoridad en el buen sentido de la palabra de padres hacia  hijos, la situación seria preocupante, ya que estas dejando que la sociedad llamada consumismo, moda, indiferencia, ateismo religioso e irresponsabilidad cumpla uno de tus  roles: direccionar con normas la familia para que exista armonia. 


Estamos a tiempo para que por medio del diálogo fraternal, la asesoría de personas expertas en dichos temas, sacerdotes y personas que trabajan en tu parroquia nos brinden la asesoria necesaria para reedireccionar el rumbo del hogar. No es tarde, estamos a tiempo para que comencemos hacerle espacio a la norma y bajemos la intensidad de la ola llamada facilismo y practicidad.

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miércoles, 15 de julio de 2015

Dar todo a cambio de nada, Educación Equivocada

Esta reflexión nos la sugiere ‘la parábola de los talentos’ que narra el Evangelista S. Mateo (25, 14-28). Nuestros padres y abuelos sin duda que la habrán tenido presente al educar a sus hijos. En nuestro tiempo parece haberse olvidado este mensaje; los padres de familia modernos son exageradamente contemplativos con sus hijos, les ahorran hasta el más mínimo esfuerzo.

Como fruto, en buena parte, de esta conducta, tenemos hoy el fenómeno de los ‘jovenes adultos’; en cada país reciben un nombre determinado… Son aquellos jóvenes de 25, 30 años que aún viven con sus padres: son tal vez ya profesionales, viven a expensas de sus padres, aunque ganen un buen sueldo…; quizás sus padres no les exigen ninguna cooperación con el presupuesto de la familia, porque dicen no necesitar ayuda… Y cuando llegan a casarse, sus padres les pagan los gastos de la boda, el viaje de luna de miel y les dan casa para vivir...

Pero la costumbre de “darlo todo a cambio de nada” ya comenzó desde hace tiempo, desde la infancia; dan comida, vestido, estudio, medicinas, paseos, diversiones, comodidades, etc, Creen que el niño (a), el adolescente, también el joven, no tienen nada que dar a sus padres, a cambio de todo lo que reciben. Ni siquiera ‘dar las gracias’.

Estamos cultivando una ‘cultura de los derechos’, olvidando que derechos y deberes son términos correlativos: lo uno conlleva lo otro. Por esto se habla de los ‘derechos del niño’, pero no se hace mención de los deberes... Por este camino hemos llegado ya a que los niños acudan a la tutela estatal para demandar a sus padres por algo que ellos creen que es su derecho.

Esta conducta de ‘dar todo a cambio de nada’ ha generado en la conciencia de los niños, incluso de los jóvenes, la mentalidad de que no tiene sentido vivir si no reciben cuanto quieren o necesitan. Como consecuencia de esta mentalidad apareció en Europa la ola de suicidos juveniles y posteriormente el suicidio de niños.

La vida humana se inscribe dentro de una red de relaciones interpersonales en las que es necesaria la correspondencia; el principio tradicional del ‘doy para que me des’ tiene alguna aplicación: los padres dan lo necesario para vivir (comida, vestido, educación…) y el hijo (a) lo sabrá aprovechar debidamente; por lo menos entenderá que debe obedecer, que debe respetar, que debe dar buen rendimiento en el estudio, etc; al menos, sabrá decir ‘gracias’.

La vida humana, con su red de relaciones interpersonales, implica el ‘compromiso’. Educar es hacer entender la realidad de que todos estamos comprometidos, en alguna forma, con los demás; así lo exige el hecho de vivir en relación con los demás. No comprometerse en alguna medida es evadir mi participación en la vida de hogar, de comunidad, de sociedad.


“Familias numerosas, favorecieron la imposición de tareas a los hijos como bañar, alimentar, vestir y hasta cuidar a sus hermanos menores, mientras sus padres, particularmente la mamá, atendían a los más pequeños. Algunos padres que vivieron esta experiencia evitan que sus hijos la sufran, educándolos sin responsabilidades y exigencias. Será ésta una buena forma de educar?. Dar todo a cambio de nada es un error en la pedagogía familiar.

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