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miércoles, 21 de diciembre de 2016

DECIR NAVIDAD, ES DECIR FAMILIA

Qué bueno es ver llegar la Navidad !!!. Todo es luz, música y fiesta. El mundo cristiano celebra la Navidad, cada país a su modo; se reviven las tradiciones de familia: el pesebre, los villancicos, las tarjetas de navidad, la cena de navidad, los regalos entre la familia y con los amigos.

Y por qué cada año celebramos la Navidad?. Un gran acontecimiento nos motiva a celebrar la navidad: el nacimiento de Dios en Belén; un nacimiento que se realiza en forma muy humana, pero, a la vez, muy misteriosa también. Es que el mismo Dios ha querido hacerse hombre, apareciendo en el seno de una familia humilde y sencilla, como la de tantos de nosotros.

El arte en sus diversas formas y modalidades ha encontrado placer en representar escenas de la infancia de Jesús de Nazareth: el anuncio del ángel a María, el nacimiento, la adoración de los pastores y de los magos de oriente, etc. Éstos son motivos tan humanos que a todos nos atraen porque, en alguna forma, vemos en tales escenas reflejada nuestra propia vida. No solo los pintores, también los poetas y cantantes han inmortalizado con poemas y canciones este acontecimiento, como “Noche de paz”, internacionalmente conocida, o como la del célebre mariólogo S. Alfonso M. De Liguorio en italiano –“Tu scendi dalle stelle”- (desciendes de la altura).

Pero no todo puede ser solo floklore. Es necesario meditar un poco, al menos, en el sentido del misterio navideño que conmemoramos. Qué significa el hecho de que el mismo Dios haya querido encarnarse, hacerse hombre como nosotros en el vientre de una Virgen de nuestro pueblo y en medio de una familia?. Y no quiso aparecer en medio de nosotros ya adulto, lo que le habría ahorrado los sufrimientos de la infancia….. Quiso nacer niño, sometiéndose así a todas las limitaciones humanas: debilidad, pobreza, dependencia de los demás, etc.

Dios quiso experimentar todo el proceso de desarrollo y crecimiento de todo ser humano: concepción, nacimiento, crecimiento, escuela y taller… “El niño crecía y progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”, escribió S. Lucas en su Evangelio (2,52). Todos, esposos y padres de familia, los hijos, podemos ver en el Niño de Belén un ejemplo, un modelo de vida para cada edad, como también en la familia de Nazareth.

San Juan Pablo II escribió a propósito de la familia: “no hay en el mundo otra imagen más perfecta, más completa de lo que es Dios: Unidad y comunión. No hay otra realidad humana que corresponda mejor a este misterio divino”. Sin duda que el Papa se refería, a través de Dios-Familia a la familia de Nazareth, a cada una de nuestras familias, si en ellas se vive el amor, la unidad, el diálogo, la solidaridad, la comprensión, el apoyo mutuo.

Algo similar al pensamiento de San Juan Pablo II escribió también el Celam en un documento preparatorio para el Sínodo de Obispos sobre la familia (1980): “esta trinidad humana (padre, madre e hijo) fue creada desde el principio como una especie de ‘sacramento natural’ de Dios Familia”. Ciertamente, esta trinidad humana nos remite a la primera familia en el mundo (Adán, Eva, Set), a la Familia de Nazareth, también a mi propia familia.

Como Jesús de Nazaret, cada uno de nosotros hemos nacido en el seno de una familia, como fruto del amor de un padre y de una madre; como Jesús-Niño todos nosotros hemos ido creciendo en estatura y en sabiduría; como Jesús, quizás, hemos experimentado la pobreza, el deber emigrar a un país extraño, la persecución, el trabajo, la traición de un amigo, etc. Por todo esto, Dios quiso hacerse hombre, hacerse niño, para ser modelo y ejemplo en las más diversas circunstancias de la vida.

También como Jesús, llamamos a Dios Padre, porque el Verbo, haciéndose carne en María se hizo hijo, se hizo nuestro hermano; Él es nuestro compañero de camino hacia la Casa del Padre común. Porque hubo una Primera Navidad podemos considerarnos de verdad hijos de Dios, hermanos todos nosotros con Jesús, nuestro Hermano Mayor.

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jueves, 17 de noviembre de 2016

SEIS ERRORES MODERNOS DE LOS PADRES DE FAMILIA

Es muy comprensible que los padres de familia de nuestro tiempo cometan errores; esto se debe a la compeljidad de la época moderna ha tomado por sopresa a muchos padres de familia; se debe también, en buena medida, a la crisis intergeneracional que aleja un tanto a los padres de los hijos; se deben atribuir igualmente estos errores modernos de los padres a la permisividad que éstos toleran a los hijos: prueba de esto es que los padres dan todo a cambio de nada; es decir, aceptan hacer enormes sacrificios sin exigir de los hijos una justa correspondencia.

El primero de estos errores modernos consiste en conceder a los hijos el celular que éstos exigen según marca y modelo; algunos padres suelen decir que ‘toca concederles lo que pidan porque de lo contrario los ‘matonean’. Desde toda óptica, comprar un smartphone a un niño es un ex-abrupto; lo puede matar por robárselo, o lo puede botar a la caneca de basura por descuido o accidente, perdiendo así una buena cantidad de dólares. Los padres de familia deberán distinguir las diversas etapas de desarrollo de un niño; no pueden considerar en la misma forma al niño de 5 ó 6 años que al adolescente de 12 o al joven de 18 años. El principio de la ‘gradualidad’ tiene mucha importancia en la pedagogía familiar.

El segundo error consiste en ‘la soledad móvil’. Los padres de familia, no contentos con ceder a las exigencias de los hijos, ni se enteran qué hacen sus hijos con el celular; les han establecido un horario para el uso permitido?. Les han instalado un sofware de monitoreo de actividades?. Están informados los padres acerca de lo que buscan los hijos en internet?. Cuáles apps descarga?. Matoneo, acoso, sexting, son algunos de los riesgos.

El tercer error está en los contenidos de los programas que elijen… Muchos padres no saben cuáles series de películas ven sus hijos en televisión o en internet; y la radio?. No se imaginan la mega-basura que pulula en ciertas emisoras juveniles. Hay padres de familia que son muy ingenuos y crédulos. Hoy se está haciendo frecuente la literatura sobre el ‘cyber-sex’. Incluso ya algunos padres lamentan tener un hijo adicto al ‘cyber-sex’.

El cuarto error es el ‘internet a solas’. Un niño sin compañía en internet es como si estuviera parado en pleno centro de una de nuestras grandes ciudades. Qué criterio de selección de programas tiene un niño antes de los 10 años?. Inclusos entre los jóvenes y también entre adultos hoy es frecuente la adición a la pornografía por internet. Hay jóvenes que cuentan que esperan que sus padres se duerman para ellos levantarse a ver programas pornográficos.

El quinto error está en los ‘video-juegos’. Los.juegos de ‘video’ están clasificados como las películas, según la edad, y muchos padres no lo saben y compran el video-juego que le pide el hijo, lleno de violencia, sexo y groserías. Los controles parentales son una herramienta de supervisión de sus hijos, en el ciber-espacio. Los padres son los primeros responsables de la seguridad de sus hijos en internet.

El sexto error: ‘las redes sociales’. Los padres de familia deben saber que redes como Faceboook, Instagram y Twitter permiten crear perfiles de niños a partir de los 13 años exclusivamente; antes de esta edad los niños que creen cuentas tendrían que estar mintiendo al propio sistema. Podrá suceder que sea el propio padre quien le crea el perfil, pero modificando la edad, cosa que de entrada ya es un mal ejemplo para el niño.


Mejor enseñar que prohibir. La tarea de los papás, aunque es difícil, es establecer normas y límites; laidea es anticiaparse a que su hijo le diga: ‘papá, quiero tener Facebook’. Antes de que sus amigo se lo propongan, el niño tendrá claro que no puede acceder a la red. Se les debe explicar a los niños que amar es sinónimo de formar.

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viernes, 11 de noviembre de 2016

EL MEJOR AMIGO DE MI PAPÁ ES SU CELULAR!!!

Así un diario colombiano titulaba hace unos meses una de sus páginas. Comienza el articulo diciendo: “la escena ya no es ajena para nadie que, sin importar el escenario, parecen no poder evitar estar más pendientes de sus celulares que de sus propios hijos. Esta parece ser una evidencia de que las nuevas tecnologías amenazan también con fracturar las relaciones familiares”. El diario en mención aporta algunos datos tomados de la revista Pediactrics: “tras hacer un seguimiento a 55 grupos familiares, los autores encontraron que casi en el75 % de los casos, los adultos utilizaban dispositivos móviles durante la comida con sus niños. El grado de interacción con los dispositivos iba desde no sacar el teléfono o ponerlo sobre la mesa (menos del 10 % de los casos) hasta usarlo casi en forma constante, lo que ocurrió en 40 casos en total”. 

No se trata de satanizar la tecnología, sino de llegar a un punto donde ésta se adecue a la familia y no la familia a ella. La psiquiatra Liliana Betancourt considera que el mal manejo de la tecnología en las familias afecta el desarrollo emocional de los pequeños, impactando en su proceso de socialización hasta causar, en el futuro, alteraciones del estado de ánimo. En la medida en que los padres centren su atención en la tecnología, pierden la oportunidad de establecer contacto visual y de detectar expresiones faciales que comunican un mensaje de la vida de sus hijos. Esto puede generar en ellos sentimientos de inseguridad, de rabia y la creencia de que no son importantes en la vida de sus papás. Esto de ´perder la oportunidad de establecer contacto…’ es algo muy importante: Norman J. Bull y otros autores señalan la edad de los niños entre 4 y 10 años como una etapa especial en la relación de padres e hijos; es la etapa llamada de la ’heteronomía’, en que los padres son los ‘ídolos’, los mejores personajes en la vida de los niños; pasada esta etapa los padres pierden protagonismo en la vida de sus hijos, porque en la etapa siguiente –la socionomía- son los amigos y compañeros de escuela quienes asumen el protagonismo. La tendencia entre niños y adolescentes a permanecer demasiado tiempo frente a las pantallas de televisión, celulares, tabletas y computadores, incluidos los auriculares, ya tiene un nombre: los ‘screenagers’. En este caso son los adultos (maestros, papás, cuidadores) quienes se quejan del aislamiento de los menores de edad. Hemos llegado al extremo, afirma la psiquiatra Olga Albornoz, en que los papás abren perfiles en Facebook para poder comunicarse con sus hijos y enterarse de lo que están haciendo. Se trata de una situación que no tiene reversa y que tampoco cambiará en el inmediato futuro. Por eso, la especialista aconseja a los padres no rezagarse frente a las nuevas tecnologías e irse adaptando para imponer normas en el ámbito familiar. ¿Qué hacer?. 

Aunque no hay tiempos descritos para el uso de la tecnología en familia, es importante que en cada hogar existan lineamientos sobre la utilización de la misma. Aislar a los hijos o permitir que la tecnología ocupe las funciones de un papá, puede impactar más adelante en los niños solos, que tiendan a ser ansiosos y depresivos, debido a que las primeras personas que tenían que ocuparse de ellos no lo hicieron. El uso del móvil es ya uno de los principales conflictos que llevan a las familias a buscar un ‘mediador’, alguien que logre poner en diálogo a padres e hijos, porque los padres no tienen manera de controlar el uso que hace del móvil el hijo, porque al retirárselo pierde el control sobre el adolescente. Los padres de familia se hallan ante una paradoja: por un lado, sienten la necesidad de cortar un uso inadecuado del teléfono móvil y, por otro, quieren que su hijo lo tenga para poder tenerlo localizado. La demanda de ‘mediación’ se ha incrementado, entre otras razones porque padres y madres de familia se sienten cada vez más inseguros e indefensos en un entorno que les parece cada vez más difícil. 

El Concilio Vaticano II fue enfático en subrayar la misión de los padres de familia; las expresiones con que se dirige a ellos son significativas: “los padres deben ser para sus hijos los primeros educadores mediante la palabra y el ejemplo” (LG. n. 11), “la familia la primera escuela de humanismo” (GS. n. 52), “la primera escuela de virtudes sociales” (GE. n. 3), “la familia ayuda a armonizar los derechos personales con las demás exigencias de la vida social” (GS. n. 52). Un peligro acecha a los padres de familia en este momento: la permisividad; los padres de una modesta cultura se sienten débiles cuando deben afrontar a los hijos con una cultura superior, universitaria o profesional; a veces tienen miedo a hablar por no aparecer como anticuados… No es una situación fácil. De todas maneras, los padres son la autoridad en casa, y los hijos deben respetarla y acatarla.

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jueves, 3 de noviembre de 2016

¿ES POSIBLE EL BULLYING O MATONEO ENTRE LOS ESPOSOS?

Desde hace varias décadas se viene hablando del bullying o matoneo en las escuelas y colegios, entre niños y adolescentes. En algunos lugares este fenómeno ha revestido una tal gravedad que los gobiernos han debido tomar cartas en el asunto. Un índice de la seriedad del problema lo revela la literatura existente sobre el ‘matoneo’. Wilson Chavarro G. lo define así: “el matoneo o bulluying (en inglés) es un acoso o violencia que tiene su origen en las heridas no asimiladas ni tratadas a tiempo, trayendo consecuencias psicológicas lamentables tanto en quien lo practica (pues se va degenerando a partir de esas actuaciones violentas y antisociales) como en la propia víctima (pues se confunde, baja su autoestima y puede terminar aislándose o en actuaciones lamentables por la depresión que puede llegar a sufrir”. Pero lo que sorprende es que hoy se comience a hablar del ‘matoneo entre parejas de esposos. A este propósito, debemos preguntarnos: ¿qué fue primero: el huevo o la gallina?’. ¿Qué fue primero: el matoneo entre niños y adolescentes, o el matoneo entre esposos’?. Dónde habrán aprendido los niños a matonear?.


No es necesario indagar mucho para responder al anterior interrogante. Sin lugar a duda, el matoneo entre esposos precedió y con muchos siglos de anterioridad al matoneo infantil con otro nombre: ‘machismo’. Casi diríamos que el ‘machismo’ es tan viejo como el hombre: ya en el Génesis encontramos al primer hombre ‘matoneando’ a su compañera: “la mujer que me diste me dio del árbol y yo comí” (3,11). M. Oraison, pensando en el relato bíblico le hace decir a Adán culpando a Yahve: “por qué me has dado esta compañera causante de catástrofes, que me ha hecho perder la cabeza?” El machismo no es de hoy, es de ayer y de anteayer… Hoy se viste con un nombre nuevo: el ’bullying de pareja’. El ‘bullyin de pareja se viste de piel de oveja con frases como estas: ‘te voy a dejar si no lo haces..’, ‘tú ya no me quieres’, ‘haz esto o te va mal’, ‘yo te ayudo si te portas bien’; e incluso se llega a fingir que alguien nos gusta para luego humillarlo, es también una forma de matoneo. En las relaciones de pareja este matoneo busca dominar y manipular; es complejo y doloroso por los vínculos emocionales que hay entre el agresor y la víctima, los cuales se usan a menudo para maltratar al otro. El matoneo entre parejas va desde gritos, golpes, encierros, pasando por abusos y manipulaciones, incluye celos, posesividad y obsesión, mentiras, insultos, amenazas y hasta maltrato sexual, aislamientos, prohibición de amistades; ataca psicológica, emocional, física y verbalmente; deja secuelas visibles e invisibles como el atropello a la evolución de la sexualidad y la definición de la identidad. 

La violencia conyugal e intrafamiliar es un fenómeno reciente en cuanto a su divulgación pública, porque la violencia conyugal es un problema viejo; no se conocía a causa de que la mujer no denunciaba por temor al marido o por no querer desacreditar su hogar. Por este motivo se habla de la violencia conyugal como de un ’iceberg’ cuya punta sobresaliente hace pensar en la mole sumergida del problema. La organización UNICEF, de la ONU, ha mostrado su preocupación por este problema. El matoneo entre esposos es la escuela del matoneo infantil; es allí donde los niños aprenden a golpear, a insultar, a ofender, a hacer daño al otro. Los niños aprenden lo que viven: “Si un niño vive criticado, aprende a condenar; Si un niño vive con hostilidad, aprende a pelear; Si un niño vive avergonzado, aprende a sentirse culpable; Si un niño vive con tolerancia, aprende a ser tolerante; Si un niño vive con estímulo, aprende a confiar; Si un niño vive apreciado, aprende a apreciar; Si un niño vive con equidad, aprende a ser justo; Si un niño vive con seguridad, aprende a tener fe; Si un niño vive con aprobación, aprende a quererse; Si un niño vive con aceptación y amor, aprende a hallar amor en el mundo”.

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jueves, 27 de octubre de 2016

LA MISIÓN DE SER PADRES

Hoy parece que los padres de familia, como el péndulo de un reloj, han pasado de un extremo al otro: del autoritarismo al permisivismo. Algunos padres han representado este paso con esta afirmación: “somos los últimos hijos que tuvimos miedo a nuestros padres y ahora somos los primeros padres que tenemos miedo a nuestros hijos”.

“En el mundo actual, poco se discute de temas interesantes con respecto a la educación como el de la autoridad”, escribe C. Izquierdo; es éste, precisamente, uno de los problemas que afecta profundamente a los padres de familia: el de la autoridad con sus hijos…; no saben cómo proceder; a veces se sienten confusos y desorientados.

Si se trata de concretar y definir el principal problema de los padres de familia hoy, dos palabras son suficientes para describirlo: confusión e incomunicación. Confusión, porque el fenómeno del cambio, radical y acelerado, tomó por sorpresa a los padres de familia; no están preparados para afrontar los problemas del momento; se encuentran con niños y jóvenes muy liberados. Incomunicación, porque muchos padres de familia tienen a flor de labios la expresión ‘No tengo tiempo’ cuando el hijo pide ser escuchado; el pluri-empleo del padre, el trabajo de la madre fuera del hogar, les quita el tiempo y la disponibilidad a favor de los hijos. “Existen tantos adolescentes, escribe Izquierdo, que nunca escuchan de sus padres una palabra de alivio, de cariño, de atención”. “Me temo, continúa el autor, que nuestro mundo está lleno de padres, pero de padres de niños huérfanos. Algunos están ahí, en el hogar, pero es como si no estuvieran; atienden prioritariamente el periódico, la televisión, los negocios, el teléfono-celular, los amigos, pero dejan aparcados a sus hijos, ante la tele, en su habitación, rodeados de cosas; piensan que con llenarlos de satisfacciones materiales ya han cumplido su misión educadora”.

Qué consecuencias se derivan de este comportamiento?. Lo dice el mismo Izquierdo: “observo a numerosos adolescentes huérfanos de modelos parentales y educativos; suelen moverse en medio de personas mayores que tienen excesiva prisa, que quieren ganar más dinero, que sufren con la incómoda presencia de los hijos. Me encuentro con adolescentes huérfanos de comunicación interpersonal; se arrinconan en una discoteca, se pierden en el anonimato de la masa, huyen de toda profundización, ya que creen que el mundo no tiene sentido”. A este punto de la reflexión, podemos preguntarnos: el suicidio juvenil e infantil, que el mundo conoce con extrañeza, no tendrá una causa primaria en esta incomunicación, en esta orfandad??. Sobre el problema del suicidio juvenil e infantil no conocemos estudios al respecto, pero el ambiente dentro de la familia sin duda que tiene un influjo particular para bien o para mal, ciertamente.

Una autoridad familiar bien ejercida, según C. Izquierdo, tiene unas características especiales: la subsistencia de la misma familia, la convivencia y comunicación, el aprendizaje de la obediencia, el equilibrio personal, la responsabilidad para la vida. Los padres han de tomar decisiones diarias que les ayuden a los hijos a respetar los límites, que les ayuden a madurar como personas. La permisividad y el ‘dejar hacer’ son enemigos de la autoridad que ayuda a crecer.


No hay autoridad sin respeto fundamentado en la integridad, la sinceridad y la empatía con el prójimo, nunca en el miedo y en la imposición. Un estudio de la Universidad de Navarra (España) comprobó que el prestigio de los padres ante los hijos no depende ni del dinero que ganan, ni del carro que tienen, ni de la práctica de un deporte, ni tan siquiera del cargo que ocupan, sino que depende de tres factores: del ser persona humilde, generosa, serena, del modo de trabajar y del modo de tratar a los demás.

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jueves, 13 de octubre de 2016

EL PERDÓN EN PAREJA

Las parejas jóvenes no aprendieron a reconciliarse, porque el machismo predominante de los esposos y padres, sobre todo en otro tiempo, no dio margen a esta actitud del perdón; muchas veces se pensó que pedir perdón era humillarse ante el otro; en este caso fallaba incluso la educación, la cortesía de pedir una  excusa; fallaba la nobleza personal de reconocer la falta, el error cometido. Se pensaba que solo el inferior (la mujer, el hijo, el subalterno) era quien debía pedir perdón al superior; este no fallaba.

Muchos parejas de esposos no se percatan de que sus hijos son buenos observadores: aprenden más por lo que ven que por lo que oyen. Incluso, llegan a hacer sus reflexiones personales al respecto.  He mos tenido ocasión de oír a hijos (as) de 10, 12 años, al ver a sus padres discutir, ofenderse mutuamente, guardarse rencor, etc, que dicen: ”esto es el matrimonio?. Si así es, mejor no casarse. Yo no me casaré en el futuro”.  Unos tales padres de familia destruyen con estas actitudes la ilusión de futuro que puedan tener los hijos.

Por el contrario, unos padres de familia que saben dialogar, deliberar juntos, perdonarse, pedirse excusas,  están haciendo escuela del perdón en su propio hogar; los hijos que ven este testimonio dicen: “qué bonito es el matrimonio. Si yo me llego a casar, que mi hogar sea como el de mis padres”. Esto es crear ilusiones positivas para el futuro entre los hijos.

Los hijos tienen el derecho a que los padres se reconcilien: es una situación ambivalente, incómoda,  para los hijos encontrarse ante los padres en riña o altercado: por quién sacar la cara?  Él es mi papá, ella es mi mamá.  Los hijos no saben a quién dar la razón de la contrariedad.  Muchas  veces se oye decir: él o ella me ofendió.. Por tanto, que me pida perdón. En este caso, la persona que se reconozca más noble, más consciente, que dé el primer paso hacia la reconciliación.  Incluso, que los padres pidan perdón a sus hijos; es un buen testimonio.

Respecto del perdón existen ideas equivocadas; por ejemplo: perdonar no es olvidar la ofensa; si así fuera deberíamos sufrir de amnesia; el perdón no es una obligación que se me impone; el perdón no es el restablecimiento de la situación previa a la ofensa; el perdón no es renuncia a un derecho; el perdón no es expresión de una superioridad moral; en este caso el perdón se convertiría en una humillación para el ofensor.

Descartando estas falsas concepciones del perdón, nos preguntamos entonces qué es el perdón?  El perdón es amar intensamente; en el caso de la pareja, el perdón deberá ser generoso y pleno si es un amor auténtico, capaz incluso de dar la vida por la persona que ama; perdonar es defender la causa de la humanidad, porque el que perdona lo que hace es reconocer también su condición de pecador ante quien le ha ofendido; perdonar es un acto liberador que consiste en ser capaz de romper la cadena que liga  causas y efectos; el perdón rompe la irreversibilidad de los actos humanos; perdonar es ir más allá de la justicia, pues ésta no puede ser un freno al perdón.

En la vida de pareja,  tal vez lo más difícil es la condición de no exigir  reciprocidad, pues muchas veces es preciso renunciar al derecho que tenemos de ser compensados por algo que nos ha hecho el otro; igualmente, no siempre nos es solicitado el perdón, ni contamos con la humildad y el reconocimiento de quien nos ofendió. Es más sencillo cuando podemos ver  el arrepentimiento del otro y los deseos de enmendar su proceder, pero muchas veces las personas nos ofenden o nos hacen daño sin darse cuenta.

El arrepentimiento, la verdadera humildad del otro ante su error es un elemento muy importante para facilitar el proceso de la reconciliación; exige desarrollar una visión comprensiva del otro y hacernos cargo de nuestras emociones y del efecto que éstas han generado en los demás. También el sentido del perdón es tener la oportunidad de enmendar el error, generar actos de reparación del daño y, a través de ellos, obtener  tranquilidad y aprendizajes importantes para la vida.


Sobre todo, es importante tener en cuenta que el perdón posee dimensiones trascendentales; reconstruye la relación herida y maltratada y su efecto va más allá de la pareja: afecta positivamente a los hijos, familiares y amigos. La actitud evangélica de Jesús de Nazaret  es emblemática para todos: ‘perdonar hasta 70 veces siete, lo que significa  ‘perdonar  siempre’.

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jueves, 22 de septiembre de 2016

LA MESA DE FAMILIA

La mesa siempre ha tenido un puesto de preferencia dentro del ambiente de familia; sobre ella  el esposo y padre de familia hace el balance de entradas y de gasto al final del mes; sobre ella la esposa y madre arregla el vestuario de todos; sobre ella los niños hacen sus  tareas de escuela; en torno a la mesa se reúne la familia para las comidas; alrededor de la mesa se entretiene la familia con los amigos que vienen de visita.  De verdad, la mesa constituye un centro especia en la vida de la familia.

También para nuestra iglesia la mesa es como el centro de la comunidad cristiana:  la mesa de la comunidad cristiana es el altar;  entorno  al altar se hace la lectura de la Carta que Dios ha enviado a los hombres, o sea la S. Escritura; sobre el altar desciende el Espíritu de Cristo para convertirlos en su cuerpo y en su sangre;  alrededor del altar gira la comunidad para participar del banquete eucarístico.

Con razón que ya S. Pablo, en algunas de sus cartas,  da saludos a la comunidad que se reúne en la iglesia (en la casa) de Aquila y Priscila. Así quería decir que la casa de los primeros cristianos la consideraba ‘como una  iglesia.  Será S. Juan Crisóstomo, un Padre de la comunidad cristiana primitiva (siglo IV) quien afirme que la casa de los cristianos es ciertamente ‘una pequeña iglesia’. Fue este mismo Padre quien sugirió cuatro paralelos interesantes: la gran iglesia, Basílica o templo y la casa material  de la familia;  la gran comunidad que se reúne en el templo y la pequeña comunidad familiar;  el altar del templo y la mesa de familia; el culto eucarístico en el templo y el culto que rinde la familia a Dios en la pequeña iglesia doméstica; los ministros del templo y los padres de familia dentro de la pequeña iglesia que es la familia.

El Papa Francisco volvió a tomar esta hermosa comparación;  lo hacía  a propósito de  las consecuencias nocivas que los medios de comunicación están causando al diálogo familiar: la televisión en la sala comedor y el uso desmoderado de los celulares impiden la comunicación y el diálogo entre los miembros de familia; parecería que padres e hijos están más  interesados en la comunicación  con personas distantes   que con las presentes; esto una muestra del individualismo que está minando la unidad de la familia; es también falta de interés y de respeto por la familia.

Son los padres de familia quienes deben salvar y recuperar este espacio vital  en torno a la mesa familiar; este espacio de diálogo, comunicación y de intercambio entre los miembros de la familia no puede perderse, so pena de acabar con la comunión familiar; es un momento de encuentro y de intercambio de experiencias del día; es el momento de mirarse a la cara, de sonreír, de hablar, incluso de reconciliarse y reforzar el espíritu familiar.  


La unidad de la familia pide mucho altruismo;  el individualismo lo destruye; el altruismo humaniza, el egoísmo, el individualismo,  deshumaniza.

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jueves, 15 de septiembre de 2016

ESCUCHEMOS A LOS NÑOS ADOPTADOS POR PAREJAS GAY

Recientemente apareció en INTERNET el reclamo de un joven de 17 años, Benoit Talleu, por el hecho de que “todos dicen proteger a los adoptados por parejas gay, pero que no son escuchados”.   Talleu fue el orador al final de una marcha que organizó La Manif Pour Tous en París, Francia; habló en nombre de la Asociación para los Niños Adoptados: “estoy en la lucha contra el ‘matrimonio para todos’, porque estoy harto de escuchar que muchos hablan de la adopción, como si lo más importante no fuéramos los adoptados” https://conapfam.wordpress.com/2015/04/14/que-dicen-los-adoptados-sobre-la-adopcion-homosexual/

Continúa Talleu: “si preguntas a los adoptados qué quieren, ellos solo tienen una respuesta: un ¡papá y una mamá! Papi y mami son palabras que un huérfano conoce y cuando es adoptado, sueña con usar esas palabras. Lo niños en adopción sueñan con sus futuros padres, los imaginan… Dentro de lo más profundo de su ser, ellos esperan a papá y a mamá. Y son esos niños los que deben ser escuchados”.

Hoy día nos encontramos ante el fenómeno de un plebiscito casi universal en favor de la opción de hijos por parte de parejas gay. Se habla mucho del ‘matrimonio igualitario’: las parejas gay quieren ponerse  al mismo nivel de la pareja heterosexual.  Qué intención de fondo anima esta lucha?  Se alude en forma explícita al ‘matrimonio igualitario’, pero se adivina otra intención en el fondo de la exigencia: dar un palo a la iglesia católica que defiende el matrimonio heterosexual.

Si se pregunta a un papá y a una mamá si en el caso de que sus hijos llegaran a quedar huérfanos, estarían  de acuerdo en la adopción de ellos por una pareja  gay??.  Seguro que no.  Las alusiones que hace Enrique Dussel –filósofo latinoamericano- a ‘lo mismo’ en oposición a ‘lo diverso’, a ‘lo otro’,  valen para el caso presente: dos papás o dos mamás’ son  ‘lo mismo’; lo diverso es un papá y una mamá; ‘lo mismo’ es como sumar agua más agua;  lo diverso’  es sumar agua más azúcar.

Decía Talleu: “escuchamos a personas que dicen: vivir con una pareja gay es mejor que ser huérfano. Escuchen lo que tengo que decir al respecto: esa afirmación reboza de  deshonestidad. Hay decenas de miles de parejas  -hombre y mujer-  que esperan poder adoptar.  Otros dicen: una pareja gay es mejor que nada.  Eso es estremecedor!!  y homofóbico.  Lo mejor para un niño  es tener un papá y una mamá.

Talleu, fue muy explícito al afirmar que  la ley del matrimonio gay es puro egoísmo; la ley debe velar por los más débiles, no por el capricho de los fuertes. Los padres son para el niño, no al revés.  De verdad, los padres tienen derecho a tener un hijo a toda costa?.  O mejor, son los hijos los que tienen derecho a tener un padre y una madre? Ciertamente es lo segundo.

El tema de la adopción de las parejas gay es un desafío para la iglesia católica que debe promover entre sus fieles la adopción generosa de niños(as) huérfanos(as).  El mismo estado civil deberá favorecer más la adopción por parte de parejas heterosexuales que homosexuales; Si se escuchará el reclamo de Talleu y con él el de tantos niños que quieren tener un papá y una mamá?. 

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miércoles, 10 de agosto de 2016

¿TE ALIMENTAS DE MANERA SALUDABLE?

El Evangelista Juan nos trae a la memoria aquella enseñanza que Jesús dio a los Judíos en uno de esos encuentros típicos del Maestro: Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él” (Juan 6: 55-56). Es decir, el verdadero alimento para estar saludable y espiritualmente bien, es a través de la Eucaristía pero de manera participativa (comulgando); claro que si no lo puede hacer está a tiempo para que se inscriba ahora en su parroquia y comience en el otoño un curso sacramental.

Frente a este recuerdo del alimento espiritual que nos trae este pasaje bíblico del evangelio de Juan, valdría la pena que reflexionáramos sobre el alimento material, aquello que cada fin de semana compramos en la tienda latina o anglo-americana (arroz, carne, tacos, tortillas, queso, pizza, frutas, verduras, salsas, chile, etc). A veces se nos olvida que comer mucho no es sinónimo de comer bien; comer mucho no equivale a estar saludable; comprar mucha comida no siempre va a beneficiar a la familia. Por eso, los invitamos para  que hoy nos hagamos esta pregunta y  compartamos la respuesta en el hogar: Te alimentas de manera saludable?

Para nadie es un secreto que las tasas de obesidad en niños y jóvenes en los Estados Unidos es muy alta; la facilidad de comprar comida, cenar en un restaurante o sin bajarse del carro, disfrutando de una hamburguesa o un hot dog,  hace que estemos las 24 horas del día a disposición del alimento.  El problema de todo esto es cuando no nos alimentamos de la manera más correcta; cuando dejamos a un lado las frutas y las verduras; cuando exageramos y comemos en abundancia; cuando no tenemos un control de nuestro organismo y comemos a todo momento; cuando no balanceamos lo que comemos; cuando nos convertimos en esclavos de la comida y no nos damos cuenta que nuestros hijos están  aumentando de peso no proporcional a su estatura y edad; o tal vez nosotros estamos aumentando de talla porque la ropa que compré hace ocho días, hoy ya no me queda.

Padres, no estamos en contra del comer, gracias a Dios nuestra cultura es rica en variedad y sabor; el problema es que se nos olvida la importancia de alimentarnos de manera nutritiva y saludable, de tal manera que nuestro organismo pueda resistir jornadas intensas de trabajo físico, garantizar muchos más años en la tierra y pocos pagos por chequeos médicos.  Recodemos que si lo hacemos, nuestros hijos lo imitarán y lo harán parte de su estilo de vida.

Jesús nos recuerda hoy en este pasaje bíblico que el que come de su pan vivirá para siempre. Familia, a partir de este momento tratemos de balancear nuestra vida: comida espiritual  en la Eucaristía y comida nutritiva en la mesa del hogar.


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miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Y TU HIJO HABLA ESPAÑOL?

Se acuerdan cuando salimos de nuestro país de origen?  Muy posiblemente las maletas estaban cargadas de sueños y esperanzas, deseábamos una vida mejor, queríamos por medio del trabajo comprar la casa y el carro preferido, anhelábamos reunir la mayor cantidad de dinero para enviar unos cuantos dólares a los que quedaron en la capital, en el pueblo o en el rancho; y lo más importante, pensábamos en un futuro mejor para nuestros hijos, ya que este país al tenerlo todo, las posibilidades de que ellos alcancen sus metas son casi seguras.

Con el pasar del tiempo nos fuimos acostumbrando  a la cultura  norteamericana, el día a día se convirtió en una escuela de aprendizaje, desde el idioma mismo hasta la manera de esperar pacientemente cuando el semáforo esta en rojo. Todo esto que hemos adquirido, lo hemos almacenado junto a aquello que seguimos haciendo con mucho orgullo y que nos recuerda  de dónde venimos: a caso dejamos de comer tortillas, tamales, mole, frijoles o arroz con gandules? A caso dejamos de tomar café? A caso dejamos de escuchar la música que identifica nuestra raza? A caso dejamos de seguir alentando a nuestro equipo de fútbol? A caso dejamos de hablar español?  A caso…  tal vez no, el problema es que nuestros hijos (algunos) se olvidaron de hacerlo cuando llegaron y eran unos niños, o los que nacieron acá no llevan consigo  ese gen al que llamamos latinos.

Hoy, nuestras raíces culturales se han ido perdiendo en la familia. En ocasiones el tiempo y el trabajo no permiten que se pase un fin de semana juntos, en algunos casos el facilismo hace que sea más práctico comer algo rápido y cada quien de la familia  comprar su propia comida para la semana, y  porque a ciertos padres les causa vergüenza seguir haciendo  lo que antes hacían, a tal punto que se prohíbe en la casa hablar  Español.

Familia, en nosotros está en que el  legado cultural que nos ha acompañado por años no se pierda. De cada uno de los que conformamos la raza latina depende que las futuras generaciones sigan disfrutando y fortaleciendo las tradiciones, fiestas, maneras de ser y sentir como solamente el latino lo puede hacer. Ojalá que dentro de 40 años nuestros nietos sigan teniendo en su mesa tortillas y café para compartir, que siga existiendo el deseo de ayudar a los que viven lejos, que las posadas de diciembre y las roscas de enero sigan siendo un motivo para estar en familia;  que el español siga siendo su lengua primordial y que la Eucaristía siga siendo parte de ellos como fuente de fe y servicio.

Pidámosle a Dios que siga bendiciendo este país que nos ha permitido cumplir en gran parte los sueños y esperanzas que trajimos hace años; a la vez,  por lo que somos, para que el tiempo y la distancia no borre la herencia cultural de los nuestros.


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miércoles, 27 de julio de 2016

ME PERDONO, ME PERDONAS Y TE PERDONO

El Evangelio de Mateo nos trae la gran respuesta que Jesús le dio a Pedro cuando éste le pregunta cuántas veces se debe perdonar al hermano, ya que la ley de los judíos daba una cantidad limitada de tres veces.  Pedro, queriendo ser mucho más generoso, lo multiplicó por dos y le agregó uno más, creyendo que la respuesta de siete veces iba a ser la misma del Maestro. Cuál sería la sorpresa de Pedro al escuchar de Jesús que debemos de perdonar hasta setenta veces siete, es decir: SIEMPRE. Por ello le cuenta la parábola del Rey que ajustó cuentas con sus empleados, perdonando a uno de ellos todo lo que le debía; pero éste al no hacer lo mismo con uno de sus compañeros fue llamado nuevamente por el Rey para ser recriminado por lo que no hizo: PERDONAR, y fue llevado  a la cárcel para que pagara todo lo que debía. (Leer Mateo 18: 21-35)
Padres, la manera de enseñar a la familia el tema del perdón es a través de nuestro ejemplo; es decir, por medio del testimonio que nosotros demos  interna (me perdono) y externamente (me perdonas y te perdono) en el hogar. Estas tres maneras  de perdonar van de  la mano, puesto que uno da de acuerdo lo que tiene en el corazón. Para ello,  los invitamos que analicen su vida personal a través de una serie de preguntas que les ayudarán a evaluar su relación con el perdón:Me perdono: Haz cometido errores en tu vida? Cuáles? Sigues repitiendo esos errores? Quisieras cambiar esos errores por oportunidades? Quieres perdonarte? Te comprometes a no volverlos hacer?

Me perdonas:  Haz ofendido a alguien con tu actitud o con tus acciones? Le has pedido perdón? Quisieras pedirle perdón nuevamente o por primera vez a él o ella? Te comprometes a cambiar esa actitud o manera de ser que no te deja crecer como persona?

Te perdono:  Te han pedido perdón? Cuál fue tu reacción? Perdonaste de verdad? Quieres perdonarlo de verdad? Estas dispuesto a decirle a él o ella que los perdonaste de corazón?
Padres, éstas tres maneras de trabajar el perdón, pueden ayudarnos a crear fuertes lazos de amistad en la comunidad y amor en la familia. Recuerden que el perdón no solamente se enseña sino que también se practica, y que mejor que desde el hogar.

 Lo interesante del perdón es que es setenta veces siete, es decir: SIEMPRE; no siete veces como supuso Pedro o tres como creían los judíos. Todavía estamos a tiempo, comencemos ya!

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jueves, 21 de julio de 2016

¿Hay normas en mi familia?

La sociedad en la que vivimos esta envuelta en la ola del facilismo y la practicidad; a tal punto que sin moverte de la casa, puedes por internet ver y comprar todo lo que tu quieras, o sin moverte del sofá  por medio de comandos de voz puedes apagar y prender, cerrar o abrir todo los electrodomésticos, puertas o ventanas de tu hogar. Hoy nuestras  familias tienen muchas cosas, tienen tanto que en algunas no hay espacio ni siquiera para las normas, es decir, aquello que se sabe, se cumple y no hay necesidad de repetirlo. De todo esto, vale la pena preguntarnos: en mi familia, núcleo compuesto por padres, hijos y parientes, cada quien hace lo que quiere?, en mi familia se respetan las normas?, en conclusion, hay normas en mi familia?

Las normas es el conjunto de reglas claras que usted como padre o madre de familia cumple y hace cumplir con sus hijos; con el paso del tiempo cuando sus hijos van creciendo esas normas se van fortaleciendo y se van agregando otras que nacen del diálogo y de la necesidad del medio donde se vive; de tal manera que quienes integran este tipo de familias tienen como valor agregado la armonía, cualidad que el facilismo y la practicidad no ofrecen.

Las normas determinan el tipo de familia que usted com padre de familia tiene. Lo que reflejan sus hijos fuera de la casa es lo que usted le ha inculcado en su proceso de formación, a tal punto que el comportamiento, las actitudes, la manera de ver las cosas, la asistencia y participación en la Iglesia de su familia muestran que es lo que verdaderamente hay de puertas para adentro en su hogar. En pocas palabras, dime como es tu familia a nivel de normas y te dire quién eres como padre.

Padres de familia, es el momento oportuno para que hagamos una evaluación y de paso, si es conveniente reedireccionemos el papel que estamos cumpliendo. Si en la evaluación te das cuenta que en tu núcleo familiar existen normas claras que se cumplen sin necesidad de insistir o recordar, ¡felicitaciones!, porque están educando hombres y mujeres de bien, que seguirán fortaleciendo ese legado cuando ellos alcancen sus metas personales, familiares y comunitarias. Pero si en la evaluación te das cuenta que en tu hogar no hay normas, cada quien hace lo que quiere, no hay autoridad en el buen sentido de la palabra de padres hacia  hijos, la situación seria preocupante, ya que estas dejando que la sociedad llamada consumismo, moda, indiferencia, ateismo religioso e irresponsabilidad cumpla uno de tus  roles: direccionar con normas la familia para que exista armonia.
 

Estamos a tiempo para que por medio del diálogo fraternal, la asesoría de personas expertas en dichos temas, sacerdotes y personas que trabajan en tu parroquia nos brinden la consejería necesaria para reedireccionar el rumbo del hogar. No es tarde, estamos a tiempo para que comencemos hacerle espacio a la norma y bajemos la intensidad de la ola llamada facilismo y practicidad.

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miércoles, 13 de julio de 2016

Usted abraza a su pareja?

Cuando un hombre y una mujer comienzan su relación de noviazgo, una de las grandes manifestaciones que juntos se expresan es a través del abrazo. Esta manera de demostrar el amor que empieza a fortalecerse entre ellos, se ve reflejada cuando: caminan tomados de la mano o abrazados; en los momentos de alegría o tristeza siempre existe el abrazo; al saludarse o despedirse el abrazo es el invitado esencial; en las celebraciones especiales, el abrazo es el mejor regalo que le puedes dar a tu pareja; en fin… en la relación de noviazgo, el protagonista es el abrazo.   

Pero, qué pasa cuando las  parejas, después de haber tomado la decisión de casarse y de que haya transcurrido algún tiempo, comienzan a perder esta linda manifestación de cariño y amor? Por qué el abrazo pierde su papel protagónico entre los esposos? Por qué ya no nos abrazamos como antes o no nos tomamos de la mano?   Me da vergüenza abrazar a mi pareja?

El abrazo, también llamado forma de expresar los sentimientos más allá de las palabras,  es tan importante para el ser humano, que puede curar cualquier enfermedad o mejorar el bienestar emocional  en la persona o en la pareja. Algunos estudios detallan que las parejas, después de recibir un abrazo, su cuerpo libera una hormona que genera bienestar en las personas llamada oxitocina, enviándole al cerebro sensaciones de comodidad y vinculación innata, por lo que éste actúa como si todo fluyera muy bien; lo cual evita que la pareja sienta necesidad de buscar a alguien más. Por ello, presentamos cinco recomendaciones muy sencillas que usted puede tomar para fortalecer o comenzar a reavivar esta manifestación de cariño y amor con su pareja:
1.      Cuando se despierte en la mañana, abrace inmediatamente a su pareja saludándola y deseándole un feliz día.
2.       Haga suyo el propósito de caminar juntos tomados de la mano.
3.      Acostumbre a saludar o despedirse de su pareja siempre con un abrazo.
4.      Cuando se genere alguna discusión, no olvide que la mejor manera de reconciliarse es a través de un abrazo  
5.      Ore con su pareja o familia tomados de la mano.    

No es tarde, estamos a tiempo para revivir esta linda manifestación de amor que no cuesta nada y dice más que mil palabras.

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miércoles, 22 de junio de 2016

¿Por qué debemos celebrar el mes del Padre?

Ya es común para muchos de nosotros celebrar este día; muchos crecimos haciendo tarjetas, preparando detalles y buscando regalos, para recordarles a nuestros padres en su día, lo importante que son, lo que significan en nuestras vidas, llenarlos de atenciones y de mimos. Está fiesta nació en los Estados Unidos gracias a la hija del veterano de la Guerra Civil, el Sr. Henry Jackson Smart; la Señorita Sonora Smart Dodd, quien al igual que sus cinco hermanos, perdió a su madre cuando dio a luz al sexto de ellos. Desde entonces el Sr. Smart, crio y educó a sus seis hijos, solo y sin ayuda, en una granja del estado de Washington. Mientras ella escuchaba un sermón sobre el día de la Madre en el año de 1909, nació en su mente la idea de celebrar este día tan especial. Esta idea no prospero sino hasta el año de 1966 cuando el Presidente Lyndon Johnson lo declaró como fiesta nacional que se celebraría el tercer domingo del mes de Junio.  
  
Sin embargo, esta celebración al igual que tantas otras, se han convertido en un negocio y para muchos en un día superficial, incluso en otras religiones y culturas, no festejan este día. Los dueños de los grandes almacenes lo aprovechan para salir de su inventario y cumplir con la meta del mes de junio. Otros viven este día sin el verdadero sentido y se traduce en la excusa perfecta, para dar un detalle a ese papá que nunca se llama, al que está olvidado de la sociedad y de la familia, aquel que por viejo se encuentra en un hogar geriátrico. Muchos no queremos festejarlo porque tal vez, tenemos resentimiento o rencor porque nuestro viejo no fue el modelo perfecto de papá; desafortunadamente, hay muchos que no conocen a sus progenitores porque fueron abandonados desde muy niños, y otros crecieron siendo huérfanos de padre y madre.  

La palabra Padre, se deriva del latín Pater (jefe de familia, patrono, defensor o protector). A nivel católico esta definición pasa de ser simple a resumir todo el Ministerio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No es una definición vacía y sin sentido, significa que, desde el Padre, Creador de toda la humanidad, se le dio un papel protagónico a quien llamaríamos Papá y Padre. Los que han escuchado y aplicado muy bien su responsabilidad, merecen el reconocimiento de sus esfuerzos, de su arduo e incansable trabajo en pro del bienestar de su familia. Aquellos que sin importar el cansancio o dolor físico apuestan por la educación de sus hijos, basada en el amor y el respeto por sus padres y por el prójimo; en la fe y en la caridad, en la ayuda desmedida a los demás para la construcción de un mundo mejor. Papás quienes creen que criar hijos bajo estos y otros invaluables principios, dejará un futuro próspero y vivible para las futuras generaciones.

Debemos entonces, festejar diariamente y en especial este día, el Día del Padre; no olvidando por supuesto a todas esas personas que han tenido que ser Padre y Madre a la vez, me refiero a las madres solteras, a aquellos hombres que han asumido el rol de papás progenitores sin serlo, aquellos que deseando serlo, no han podido y decidieron adoptar a un niño huérfano. A todos los demás que en algún momento de su vida ha hecho las veces de padres y madres, dando un consejo y ayudando a los hijos perdidos y olvidados. A todos ellos un “Feliz Día del Padre”

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jueves, 16 de junio de 2016

Sabemos conjugar el verbo tener?

Cuando estás aprendiendo un idioma, el profesor dentro de sus exigencias  te pide conjugar los verbos en todas las formas utilizando las categorías de pronombres personales. Un ejemplo de ello es la acción tener que en el presente, estaría conjugado de la siguiente manera: yo tengo, tú tienes, ella tiene, él tiene, nosotros tenemos y ellos tienen. Así, este verbo indicaría que todos tenemos y a nadie le hace falta.

El problema de este verbo cuando se confronta con la realidad en la que vivimos, muchos de nosotros solamente sabemos conjugar el yo tengo, y se nos ha olvidado que los demás, por muchas situaciones, problemas, falta de oportunidades, discriminación e incomprensión no tienen.  

Sería importante hacer realidad lo que en teoría nosotros aprendemos de memoria en la escuela con este verbo, donde yo tengo porque trabajo dignamente, usted tiene porque es una persona ejemplar y solidaria, ella tiene porque sirve de manera desinteresada a la comunidad, él tiene porque siempre se acuerda de los necesitados, nosotros tenemos porque compartimos y ellos tienen porque se acuerdan de sus paisanos.

Si nosotros lográramos, no solamente aprender los tiempos de este verbo, sino también comprender  el significado que lo rodea, seguramente nadie sufriría la injusticia social que algunos países padecen; nadie sería llamado pobre porque cada uno tendría lo equitativo a su talento y nadie tendría que abandonar  familia y tierra porque el sueño estaría allí donde nació y se formó. El tener implica que si yo en el pasado no tuve, hoy puedo tener gracias a mi superación personal, para que en el futuro pueda seguir adquiriendo todo lo que esté a mi alcance.

¿Te gustaría conocer la fórmula para que esto se hiciera realidad? Es muy fácil, lo único que debes hacer es complementar el yo con el tú, de tal forma que cuando yo tenga, me acuerde de los que no tienen para que juntos podamos experimentar lo que las primeras comunidades cristianas hacían en el siglo primero: “Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno” (Hechos de los Apóstoles 2, 44-45 Biblia Católica de la Familia)

Padres, el reto que tenemos ahora es enseñarles a nuestros hijos que los verbos, no solamente se pueden conjugar, sino que también se pueden llevar a la práctica cuando pensamos en el prójimo. Si yo tengo, mi hermano también debe tener.


Pregunta a reflexionar: Como padre de familia, qué tipo de educación les estoy inculcando a mis hijos en torno al “tener”?

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miércoles, 25 de mayo de 2016

Nosotros Oramos 3860 días…y Dios respondió

“Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol” Eclesiastés 3,1

Nos casamos el 16 de julio del año 2005 en la capital colombiana. Al año, mi esposa fue diagnosticada con endometriosis (quistes en el Ovario), la cual la llevó a una cirugía conocida como laparoscopia para remover y limpiar los ovarios (encargados de producir los óvulos). El ginecólogo después de la cirugía, nos advirtió que en el futuro, podría volver  a aparecer nuevamente estos quistes.  Efectivamente, en el 2014, Andrea, fue nuevamente a cirugía; en este caso el pronóstico era más delicado, ya que había una infección en el útero que comprometía la trompa de falopio de la izquierda (tubos que conectan los ovarios con el útero); la cual fue removida con una segunda laparoscopia.

Estas dos cirugías, la falta de ovulación,  junto con la baja producción de esperma, la inmigración hacia los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades, el trabajo excesivo, el estrés, entre otros, hacían parte de la lista de situaciones que no permitían que a nuestro hogar llegara la bendición que a largo de más de diez años estábamos esperando: Un hijo.

El 29 de febrero del presente año, un médico especializado en fertilidad, nos presentó cuatro razones por las cuales naturalmente no podíamos tener hijos. La única opción posible, según el especialista, era a través de la fecundación in vitro; opción que inmediatamente descartamos por nuestras creencias, ya que estas técnicas que provocan una disociación de la paternidad por intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero) son gravemente deshonestas. Estas técnicas (inseminación y fecundación artificiales heterólogas) lesionan el derecho del niño a nacer de un padre y una madre conocidos de él y ligados entre sí por el matrimonio. Quebrantan “su derecho a llegar a ser padre y madre exclusivamente el uno a través del otro” (Catecismo de la Iglesia Católica No. 2376)

Fue entonces que el 24 de marzo, a vísperas de comenzar el triduo pascual, después de orar por 3860 días, sirviendo como esposos en la oficina de pastoral familiar hispana de la Diócesis de Raleigh, elaborando, desarrollando e implementado  proyectos a nivel de Cursos Pre-Matrimoniales, Encuentros de Pareja, Escuela de Padres, Programas de Educación Sexual para Padres, Métodos Naturales de Planificación Familiar y Ciclos de Catequesis para las familias, Dios nos respondió… Thomas Cardona-blanco tiene vida y se está formando en el vientre de mi bella esposa con 14 semanas, haciendo que nuestra existencia tenga un sentido más profundo en los que esperan en Dios y alcanzan recompensa.

Entendimos que los hijos llegan, no desde nuestros planes, sino el en el tiempo de Dios. Comprendimos que el Señor, desde su infinita sabiduría te utiliza como instrumento, a pesar de nuestras limitaciones, para fortalecer el matrimonio y la familia. Sin importar los dictámenes médicos, que en ocasiones te invita a ir en contra de la fe, Dios se toma su tiempo para pulirnos en el crisol de la fe, la perseverancia y la esperanza.

Si eres padre de familia, te invitamos para que hoy le expreses desde lo más profundo de tu corazón, cuanto amas a tus hijos. Si todavía no los tienes, te invitamos a orar a Dios, sin desanimarse, ya que hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol.

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miércoles, 20 de enero de 2016

Catequesis para las familias en el Año de la Misericordia

El 8 de diciembre de 2015, el Papa Francisco, abrió la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II, dando apertura al Año Extraordinario de la Misericordia. Jubileo que concluirá el 20 de noviembre de 2016, en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo; tiempo propicio para que la Iglesia haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.

“Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”, fueron las palabras que el Santo Padre utilizó en la Bula de convocatoria del 11 de abril en Roma, para ilustrar el tema central del jubileo, a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36).

Desde los lineamientos pastorales y las actividades propuestas por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Dicasterio encargado por el Papa Francisco en animar este Jubileo, presentamos un ciclo de doce Catequesis, bajo el tema: “La Familia, Centro de Amor y Misericordia”. Una invitación para que la Comunidad Hispana, en sus hogares y parroquias, realicen a través de la formación doctrinal y la acción pastoral, obras concretas de misericordia durante este año jubilar.

A partir del 1 de Diciembre y mes a mes, podrá adquirir esta catequesis en nuestra página web: www.iglesiasdomesticas.com

Lo invitamos para que sea parte de esta ruta catequética, haciendo eco de la Palabra de Dios y convirtiendo a su familia en Centro de Amor y Misericordia.

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miércoles, 13 de enero de 2016

Usted abraza a su pareja?

Cuando un hombre y una mujer comienzan su relación de noviazgo, una de las grandes manifestaciones que juntos se expresan es a través del abrazo. Esta manera de demostrar el amor que empieza a fortalecerse entre ellos, se ve reflejada cuando: caminan tomados de la mano o abrazados; en los momentos de alegría o tristeza siempre existe el abrazo; al saludarse o despedirse el abrazo es el invitado esencial; en las celebraciones especiales, el abrazo es el mejor regalo que le puedes dar a tu pareja; en fin… en la relación de noviazgo, el protagonista es el abrazo.   Pero, qué pasa cuando las  parejas, después de haber tomado la decisión de casarse y de que haya transcurrido algún tiempo, comienzan a perder esta linda manifestación de cariño y amor? Por qué el abrazo pierde su papel protagónico entre los esposos? Por qué ya no nos abrazamos como antes o no nos tomamos de la mano?   Me da vergüenza abrazar a mi pareja?

El abrazo, también llamado forma de expresar los sentimientos más allá de las palabras,  es tan importante para el ser humano, que puede curar cualquier enfermedad o mejorar el bienestar emocional  en la persona o en la pareja. Algunos estudios detallan que las parejas, después de recibir un abrazo, su cuerpo libera una hormona que genera bienestar en las personas llamada oxitocina, enviándole al cerebro sensaciones de comodidad y vinculación innata, por lo que éste actúa como si todo fluyera muy bien; lo cual evita que la pareja sienta necesidad de buscar a alguien más. Por ello, presentamos cinco recomendaciones muy sencillas que usted puede tomar para fortalecer o comenzar a reavivar esta manifestación de cariño y amor con su pareja:

1.      Cuando se despierte en la mañana, abrace inmediatamente a su pareja saludándola y deseándole un feliz día.

2.       Haga suyo el propósito de caminar juntos tomados de la mano.

3.      Acostumbre a saludar o despedirse de su pareja siempre con un abrazo.

4.      Cuando se genere alguna discusión, no olvide que la mejor manera de reconciliarse es a través de un abrazo  

5.      Ore con su pareja o familia tomados de la mano.    

 

No es tarde, estamos a tiempo para revivir esta linda manifestación de amor que no cuesta nada y dice más que mil palabras.
 
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