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miércoles, 21 de diciembre de 2016

DECIR NAVIDAD, ES DECIR FAMILIA

Qué bueno es ver llegar la Navidad !!!. Todo es luz, música y fiesta. El mundo cristiano celebra la Navidad, cada país a su modo; se reviven las tradiciones de familia: el pesebre, los villancicos, las tarjetas de navidad, la cena de navidad, los regalos entre la familia y con los amigos.

Y por qué cada año celebramos la Navidad?. Un gran acontecimiento nos motiva a celebrar la navidad: el nacimiento de Dios en Belén; un nacimiento que se realiza en forma muy humana, pero, a la vez, muy misteriosa también. Es que el mismo Dios ha querido hacerse hombre, apareciendo en el seno de una familia humilde y sencilla, como la de tantos de nosotros.

El arte en sus diversas formas y modalidades ha encontrado placer en representar escenas de la infancia de Jesús de Nazareth: el anuncio del ángel a María, el nacimiento, la adoración de los pastores y de los magos de oriente, etc. Éstos son motivos tan humanos que a todos nos atraen porque, en alguna forma, vemos en tales escenas reflejada nuestra propia vida. No solo los pintores, también los poetas y cantantes han inmortalizado con poemas y canciones este acontecimiento, como “Noche de paz”, internacionalmente conocida, o como la del célebre mariólogo S. Alfonso M. De Liguorio en italiano –“Tu scendi dalle stelle”- (desciendes de la altura).

Pero no todo puede ser solo floklore. Es necesario meditar un poco, al menos, en el sentido del misterio navideño que conmemoramos. Qué significa el hecho de que el mismo Dios haya querido encarnarse, hacerse hombre como nosotros en el vientre de una Virgen de nuestro pueblo y en medio de una familia?. Y no quiso aparecer en medio de nosotros ya adulto, lo que le habría ahorrado los sufrimientos de la infancia….. Quiso nacer niño, sometiéndose así a todas las limitaciones humanas: debilidad, pobreza, dependencia de los demás, etc.

Dios quiso experimentar todo el proceso de desarrollo y crecimiento de todo ser humano: concepción, nacimiento, crecimiento, escuela y taller… “El niño crecía y progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”, escribió S. Lucas en su Evangelio (2,52). Todos, esposos y padres de familia, los hijos, podemos ver en el Niño de Belén un ejemplo, un modelo de vida para cada edad, como también en la familia de Nazareth.

San Juan Pablo II escribió a propósito de la familia: “no hay en el mundo otra imagen más perfecta, más completa de lo que es Dios: Unidad y comunión. No hay otra realidad humana que corresponda mejor a este misterio divino”. Sin duda que el Papa se refería, a través de Dios-Familia a la familia de Nazareth, a cada una de nuestras familias, si en ellas se vive el amor, la unidad, el diálogo, la solidaridad, la comprensión, el apoyo mutuo.

Algo similar al pensamiento de San Juan Pablo II escribió también el Celam en un documento preparatorio para el Sínodo de Obispos sobre la familia (1980): “esta trinidad humana (padre, madre e hijo) fue creada desde el principio como una especie de ‘sacramento natural’ de Dios Familia”. Ciertamente, esta trinidad humana nos remite a la primera familia en el mundo (Adán, Eva, Set), a la Familia de Nazareth, también a mi propia familia.

Como Jesús de Nazaret, cada uno de nosotros hemos nacido en el seno de una familia, como fruto del amor de un padre y de una madre; como Jesús-Niño todos nosotros hemos ido creciendo en estatura y en sabiduría; como Jesús, quizás, hemos experimentado la pobreza, el deber emigrar a un país extraño, la persecución, el trabajo, la traición de un amigo, etc. Por todo esto, Dios quiso hacerse hombre, hacerse niño, para ser modelo y ejemplo en las más diversas circunstancias de la vida.

También como Jesús, llamamos a Dios Padre, porque el Verbo, haciéndose carne en María se hizo hijo, se hizo nuestro hermano; Él es nuestro compañero de camino hacia la Casa del Padre común. Porque hubo una Primera Navidad podemos considerarnos de verdad hijos de Dios, hermanos todos nosotros con Jesús, nuestro Hermano Mayor.

Para ms informacion, visite: Iglesias Domesticas

miércoles, 23 de noviembre de 2016

EL SENTIDO ACCIÓN DE GRACIAS

El día de Acción de Gracias, es una de las fechas nacionales más importante en los Estados Unidos; fue celebrada por primera vez en 1621 por los pobladores de la Colonia de Plymouth, Massachusetts.

Cuenta la historia que estos peregrinos (primeros inmigrantes) en el año de 1620 escaparon  de la pobreza en Inglaterra y se embarcaron en el "Mayflower" buscando libertad en el Nuevo Mundo. Una tormenta los sacó de su ruta y en noviembre de ese mismo año, llegan al norte de Plymouth. El primer invierno fue de grandes penurias para los colonizadores, sin embargo, aquellos que sobrevivieron, continuaron luchando y en la primavera sembraron su primera cosecha de maíz gracias a Squanto, un indio guerrero, que se hizo amigo de ellos, les  enseñó a los colonizadores cómo sembrar y cultivar el maíz, y los ayudó a establecer buenas relaciones con las tribus indias vecinas. En 1621 en un gesto de amistad, los Peregrinos invitaron a los indios vecinos para que juntos celebraran una fiesta, en la que compartieron pavos y gansos, maíz, langostas, almejas, calabazas y frutas secas.

Este gesto realizado entre la comunidad indígena y los primeros inmigrantes, nos hace reflexionar que esta fecha no es solamente para que en familia nos reunamos y alrededor de una cena y demos gracias a Dios por todos los dones recibidos. Es un día para que junto a lo mencionado, reflexionemos a manera de examen de conciencia, las actitudes que he tenido con el prójimo, es decir, con la persona próxima a mi familia, que tal vez no es de aquí sino de allá; que tal vez no habla el idioma de aquí sino el de allá; que tal vez no tiene "papeles" de aquí sino los de allá; que tal vez se le dificulta adaptarse al estilo de vida de aquí porque todavía actúa como si estuviera allá. Que tal vez…    
Manifestémosle a Dios nuestro agradecimiento no solamente por todo lo que hemos recibido, sino por las acciones que él nos permitió hacer por el otro. Imitemos el gesto realizado  hace 397 años atrás por el indio guerreo Squanto, quien sin importar la condición de los colonizadores, les brindó su ayuda para que salieran adelante y vencieran el hambre y las incomodidades que como Inmigrantes se vive al llegar a tierra extranjera.


¡Feliz día de “Acción de Gracias”! 

Para más información, visite: Iglesias Domesticas   

jueves, 20 de octubre de 2016

CINCO FRASES QUE DESTRUYEN UN MATRIMONIO

Hay muchos factores que pueden dañar  un matrimonio: el estrés financiero, la infidelidad, las adiciones… Recuperarse de todo esto implica una considerable cantidad de tiempo y de esfuerzo de ambas partes. Pero hay una cosa que puede cambiar la calidad de un matrimonio casi al instante: qué palabras usas al hablar con tu cónyuge?. Si deseas evitar discusiones, haz un esfuerzo consciente de omitir ciertas frases… Hay frases de las que nos arrepentiremos siempre de haberlas dicho. Entre otras, éstas:
-       ‘Siempre’.  ‘Nunca’.
            Es una acusación muy seria para el amor de tu vida un “nunca me escuchas” o “Siempre llegas tarde del trabajo”  porque, en primer lugar,  no es cierto. Además, la mayoría de las veces este comentario nace del enojo del momento. Una mejor manera de expresar tus sentimientos es tomar un gran suspiro y decir “a veces siento que no me escuchas y / o me entiendes?.Podemos hablar por algunos minutos?. Lo que quiero decir es  realmente importante para mí. Tal vez podamos planear  maneras en las que podemos tener un poco más de tiempo de calidad  en familia”.

-       ‘Engordaste?. T e veo más cachetona y la ropa ya no te queda igual que antes’.
Esto es básicamente decir que tu pareja se ve mal e implica insatisfacción con su cuerpo. Nunca digas algo negativo sobre el cuerpo de tu pareja. Algo que ayuda a los esposos es mantenerse como eternos enamorados; ver a la esposa como una eterna novia.

-       ‘Si de verdad me quieres, harías…’.
            Es una frase frecuente entre enamorados… Normalmente, la emplea él para sugerir una relación sexual. En el caso de una pareja se está insinuando que tu cónyuge es egoísta. En realidad, es lo opuesto; la persona que está haciendo esta solicitud está siendo egoísta al no considerar los sentimientos de su pareja. Has pensado que lo que estás pidiendo es algo que incomoda a tu pareja?. Qué tal si lo que estás pidiendo no entra dentro de su presupuesto?. Cuando se trata de las decisiones importantes    que afectarán a ambas partes, es mejor si sé deciden en común acuerdo y no exigir en nombre del amor.

-       ‘Ojalá te fueras y no estuvieras aquí’.
            Muchos han pecado con esta frase. Tuvieron un fin de semana (o noche, o vacaciones juntos) que no salió como se esperaba, y sientes que distanciarse entre ustedes es la solución. En ciertos casos tomar un respiro y un poco de tiempo para calmar los ánimos y despejar la mente es una buena medida, incluso saludable. Pero decirle a tu pareja que te gustaría que se fuera a otro lugar, o que no quieres estar cerca  de él, le hace daño y lo devalúa como tu pareja y padre de tus hijos. Por qué no decir más bien ‘lamento que hemos tenido un par de días juntos difíciles. Tal vez podamos empezar de nuevo mañana’

-       ‘El esposo de mi amiga siempre… y tú no…’.
            Hacer comparaciones es odioso; causa resentimientos  de insuficiencia. Recuerda siempre la frase ‘escoge a tu pareja y ama tu elección’. Esto no significa que tengas que soportar todos sus malos hábitos, pero recuerda que la manera en la que te diriges a tu pareja le hace sentir seguro emocionalmente y que tan valorado es en la relación.  No es conveniente hacer comparaciones porque cada persona es diferente de la otra: una tendrá unas cualidades, la otra, otras; cada uno tiene sus defectos como los puede tener también el otro.


            Éstas son solo unas de esas frases inoportunas, imprudentes, que pronunciamos en un momento de cólera, de disgusto; si por caso las empleamos alguna vez, será el momento de pedir  una excusa, perdón. F. Burton Howard  decía del matrimonio: ‘si quieres que algo dure para siempre, cuídalo como un tesoro’.  Ricardo Búlmez añade: cuida no lo que es seguro, tu familia por ejemplo; cuida lo que es inseguro, la pareja, ciertamente. Y lo explica así: has oído decir a alguien ‘allí va tu ex-padre, o tu ex-hijo?. No. Pero si has oído decir ‘ahí va tu ex-esposa, o tu ex-esposo’. Por tanto, lo más inseguro es tu pareja. Cuídala como a unan flor.

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miércoles, 22 de junio de 2016

¿Por qué debemos celebrar el mes del Padre?

Ya es común para muchos de nosotros celebrar este día; muchos crecimos haciendo tarjetas, preparando detalles y buscando regalos, para recordarles a nuestros padres en su día, lo importante que son, lo que significan en nuestras vidas, llenarlos de atenciones y de mimos. Está fiesta nació en los Estados Unidos gracias a la hija del veterano de la Guerra Civil, el Sr. Henry Jackson Smart; la Señorita Sonora Smart Dodd, quien al igual que sus cinco hermanos, perdió a su madre cuando dio a luz al sexto de ellos. Desde entonces el Sr. Smart, crio y educó a sus seis hijos, solo y sin ayuda, en una granja del estado de Washington. Mientras ella escuchaba un sermón sobre el día de la Madre en el año de 1909, nació en su mente la idea de celebrar este día tan especial. Esta idea no prospero sino hasta el año de 1966 cuando el Presidente Lyndon Johnson lo declaró como fiesta nacional que se celebraría el tercer domingo del mes de Junio.  
  
Sin embargo, esta celebración al igual que tantas otras, se han convertido en un negocio y para muchos en un día superficial, incluso en otras religiones y culturas, no festejan este día. Los dueños de los grandes almacenes lo aprovechan para salir de su inventario y cumplir con la meta del mes de junio. Otros viven este día sin el verdadero sentido y se traduce en la excusa perfecta, para dar un detalle a ese papá que nunca se llama, al que está olvidado de la sociedad y de la familia, aquel que por viejo se encuentra en un hogar geriátrico. Muchos no queremos festejarlo porque tal vez, tenemos resentimiento o rencor porque nuestro viejo no fue el modelo perfecto de papá; desafortunadamente, hay muchos que no conocen a sus progenitores porque fueron abandonados desde muy niños, y otros crecieron siendo huérfanos de padre y madre.  

La palabra Padre, se deriva del latín Pater (jefe de familia, patrono, defensor o protector). A nivel católico esta definición pasa de ser simple a resumir todo el Ministerio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No es una definición vacía y sin sentido, significa que, desde el Padre, Creador de toda la humanidad, se le dio un papel protagónico a quien llamaríamos Papá y Padre. Los que han escuchado y aplicado muy bien su responsabilidad, merecen el reconocimiento de sus esfuerzos, de su arduo e incansable trabajo en pro del bienestar de su familia. Aquellos que sin importar el cansancio o dolor físico apuestan por la educación de sus hijos, basada en el amor y el respeto por sus padres y por el prójimo; en la fe y en la caridad, en la ayuda desmedida a los demás para la construcción de un mundo mejor. Papás quienes creen que criar hijos bajo estos y otros invaluables principios, dejará un futuro próspero y vivible para las futuras generaciones.

Debemos entonces, festejar diariamente y en especial este día, el Día del Padre; no olvidando por supuesto a todas esas personas que han tenido que ser Padre y Madre a la vez, me refiero a las madres solteras, a aquellos hombres que han asumido el rol de papás progenitores sin serlo, aquellos que deseando serlo, no han podido y decidieron adoptar a un niño huérfano. A todos los demás que en algún momento de su vida ha hecho las veces de padres y madres, dando un consejo y ayudando a los hijos perdidos y olvidados. A todos ellos un “Feliz Día del Padre”

Para más información visite: www.iglesiasdomesticas.com

miércoles, 25 de noviembre de 2015

El significado del día de acción de gracias


El día de Acción de Gracias, es una de las fechas nacionales más importante en los Estados Unidos; fue celebrada por primera vez en 1621 por los pobladores de la Colonia de Plymouth, Massachusetts. Cuenta la historia que estos peregrinos (primeros inmigrantes) en el año de 1620 escaparon  de la pobreza en Inglaterra y se embarcaron en el "Mayflower" buscando libertad en el Nuevo Mundo. Una tormenta los sacó de su ruta y en noviembre de ese mismo año, llegan al norte de Plymouth. El primer invierno fue de grandes penurias para los colonizadores, sin embargo, aquellos que sobrevivieron, continuaron luchando y en la primavera sembraron su primera cosecha de maíz gracias a Squanto, un indio guerrero, que se hizo amigo de ellos, les  enseñó a los colonizadores cómo sembrar y cultivar el maíz, y los ayudó a establecer buenas relaciones con las tribus indias vecinas. En 1621 en un gesto de amistad, los Peregrinos invitaron a los indios vecinos para que juntos celebraran una fiesta, en la que compartieron pavos y gansos, maíz, langostas, almejas, calabazas y frutas secas.

Este gesto realizado entre la comunidad indígena y los primeros inmigrantes, nos hace reflexionar que esta fecha no es solamente para que en familia nos reunamos y alrededor de una cena y demos gracias a Dios por todos los dones recibidos. Es un día para que junto a lo mencionado, reflexionemos a manera de examen de conciencia, las actitudes que he tenido con el prójimo, es decir, con la persona próxima a mi familia, que tal vez no es de aquí sino de allá; que tal vez no habla el idioma de aquí sino el de allá; que tal vez no tiene los papeles de aquí sino los de allá; que tal vez se le dificulta adaptarse al estilo de vida de aquí porque todavía actúa como si estuviera allá. Que tal vez…    

Manifestémosle a Dios nuestro agradecimiento no solamente por todo lo que hemos recibido, sino por las acciones que él nos permitió hacer por el otro. Imitemos el gesto realizado  hace casi cuatrocientos años atrás por el indio guerreo Squanto, quien sin importar la condición de los colonizadores, les brindó su ayuda para que salieran adelante y vencieran el hambre y las incomodidades que como Inmigrantes se vive al llegar a tierra extranjera.

¡Feliz día de “Acción de Gracias”!   

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miércoles, 7 de octubre de 2015

Ser padres, vocación o casualidad?

Es distinto ser hijo como fruto del amor recíproco de los padres a ser fruto de un accidente, como a veces se expresan los mismos padres de familia, o ser fruto de la casualidad, un hijo que llega sin ser invitado a la vida. Muchos de estos hijos que llegan por accidente, por casualidad, son víctimas del aborto.

Según el Papa Francisco, “ser padre o madre de familia es una vocación, es una llamada bellísima porque nos hace crecer, de manera del todo especial, a imagen y semejanza de Dios; ser papá y mamá significa de verdad realizarse plenamente porque es volverse similares a Dios”.

Hay en esto un detalle que muchas veces no percibimos: a Dios lo llamamos ‘Padre’ (con mayúscula), a nuestros progenitores los llamamos ‘padres’ (con minúscula): padre, madre. Desde la creación Dios dio al varón y a la mujer la capacidad de transmitir la vida a otros: “Creced y multiplicaos”. Dios-Padre quiso tener un HIJO (con mayúscula) que es Cristo y muchos hijos (con minúscula) que somos todos los seres humanos.

Todos nosotros somos hijos, fruto del amor de Dios-Padre que, al crearnos, nos ha hecho capaces de amar y necesitados de amar y ser amados. Esto lo ha confirmado el Papa Juan Pablo II cuando enseñó en su primera carta encíclica Redemptor hominis que “si el ser humano no ama, si no es amado, no le encuentra sentido a su vida” (n. 10).

Quizás en nuestro tiempo haya muchos niños y niñas que son fruto de la casualidad, de un accidente…. Padres inmaduros física y psicológicamente, abuso sexual, frutos de un pasión sexual irresponsable, violencia sexual, juegos eróticos de adolescentes, etc. El caso de los criminales ‘natos’ (desde su nacimiento) es uno de tantos casos de hijos por accidente; son hijos de un padre que tal vez pidió a su compañera abortar, o que la abandonó al tener noticia del embarazo; quizás la madre al darle el pecho lo hacía con desprecio, con rostro de rechazo; no le sonría al niño(a), no lo acariciaba; no le hablaba con ternura.

Estos gestos que dan a entender que aquel niño(a) no fue bienvenido al mundo, tendrán graves consecuencias: sin duda que en un principio no entendió el por qué de aquel rechazo; pero pronto el frío afectivo del padre o de la madre impactará a la criatura; este impacto repercutirá posteriormente en la sociedad: será el adolescente malcriado, vengativo, colérico, rebelde, dañino…, será el hombre o mujer criminal. La ciencia criminalística lo ha demostrado con la experiencia de la investigación.
Una estadística señala este resultado: las niñas que no contaron con el apoyo de sus padres cuando más lo necesitaron, son 92% más propensas a fallas en sus matrimonios y llegan al divorcio; en el caso de los hombres, son 35 % más propensos; los niños con poco apoyo de parte de sus padres tendrán un pobre desarrollo académico y fallarán en la escuela, no por falta de capacidad, sino por falta de desarrollo emocional, en el cual el padre juega un papel muy importante.

Al contrario, cuando hay una paternidad comprometida en las relaciones de padre e hijos, en cuanto a tener sentimientos y conductas responsables respecto del hijo, sentirse emocionalmente comprometido, ser físicamente accesible, ofrecer apoyo material para sustentar las necesidades del niño, ejercer influencia en las decisiones relativas a la crianza del niño, entonces el efecto positivo será constructivo.

Ser padre o ser madre no consiste solo en la función biológica de procrear; ya S. Agustín, Sto. Tomás de Aquino y el Magisterio de la iglesia han entendido el texto bíblico -‘procread y llenad la tierra”-como una procreación responsable que incluye la educación, hasta el punto que si no los pueden educar, más bien no los tengan.

Que los padres y madres de familia sean ‘imagen de Dios’ por el amor nos debe llevar a tener presente los diversos rostros del amor: el amor de esposos, el amor de padres a los hijos, el amor de los hijos a los padres, el amor entre hermanos. De aquí que la familia sea la primera escuela del amor.
Se concluye afirmando que ser padres, ser madres, es de verdad una auténtica vocación: lo atestiguan los mismos hijos que al ver a sus padres que se aman, que se comprenden, se perdonan y se ayudan, dicen: qué bonito es el matrimonio!!; si mi vocación es el matrimonio, quiero que en mi pareja se realice la imagen del matrimonio de mis padres. A la inversa, cuando la imagen de los padres es negativa, renuncian a la vocación del matrimonio, arruinando de este modo su futuro.

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lunes, 24 de agosto de 2015

Nuestra Nueva Familia

Por Megan y Juan 

¡Por fin nos casamos!

Hemos estado casados ya dos semanas, y, aunque sea cliché, ha sido una locura. Este es nuestro primer blog como una pareja casada, y cuando me senté para escribirlo, honestamente no sabía de qué escribir.

Podría haber escrito de la boda en si, como despertamos a las cinco por la mañana, 5 horas y media antes de la ceremonia, a descubrir que la electricidad estaba cortada y también el agua, y un árbol masivo había caído en la salida de autos, todo resultado de una tormenta la noche anterior, y como Juan pasó la mañana de nuestro día de boda ayudando a mi papá a sacar el árbol. (Es un hombre del campo, así dijo que era su estilo de todos modos). Ahora, nos reímos, pero la situación no era muy divertida a las cinco de la mañana antes de tomar café. Pero, de alguna manera, todos llegaron a tiempo a la iglesia.

O podría haber escrito sobre nuestra “primera mirada” en la iglesia, y que tan maravillosa era tener algunos momentos preciosos para orar juntos antes de la ceremonia. Creo que es muy recomendable tomar un par de minutos antes con tu novio/a antes de la ceremonia para orar y preparar para lo que van a hacer. Te dará mucha paz, y tranquilizará a tus nervios.

O podría haber escrito de cómo era perfecta la ceremonia. Como fue uno de los momentos más felices de mi vida, y que alegría sentíamos al decir nuestros votos antes Dios, familia, y amigos, escuchar tu amado prometer a amarte y honorarte para el resto de su vida, o que hermoso era tener nuestra primera comunión como pareja casada. Como sentimos tanto agradecimiento por la bendición de Dios. Mis mejillas me dolieron después de sonreír tanto.

O podría haber escrito que triste era que la familia de Juan no podría estar. Sus padres nunca habían subido un avión antes y estuvieron muy nerviosos para hacer el viaje largo a un país donde no hablan la lengua. Los extrañamos mucho durante la ceremonia y celebración.

O podría haber escrito de que tan hermoso fue la recepción, o la alegría de despertar el día siguiente al lado de mi esposo, y que tan maravilloso fue pasar un par de días juntos en el lago superior, pasear en canoa, pasear en bici, y los fuegos en las rocas en la orilla del lago por la noche, y tener la oportunidad de conocernos como marido y mujer.

O podría haber escrito de como toda la alegría y felicidad fue mixta con la tristeza del fallecimiento de mi abuelo la semana antes de la boda, y como pasamos nuestra última semana en los Estados Unidos en asistir a su funeral, o que tan hermosa era la misa de funeral, y que tan rico era ver a toda la familia de nuevo y ver a mi sobrina de 18 meses bailando durante el almuerzo después. A mi abuelo le hubiera encantado esto.

Pero voy a escribir un poco de otro momento.

Después de una noche loca en Atlanta tardados con un retraso de 12 horas de nuestro avión, siendo puestos en un hotel por el aeropuerto, durmiendo cuatro horas, y regresando al aeropuerto a las 5 de la mañana, finalmente subimos el avión para ir de regreso a Chile. Antes de empezar el vuelo, la azafata caminó por los pasillos con formularios para la aduana. Los llevaba elevados sobre su cabeza y dijo, “formularios de aduana, uno por familia.” Uno por familia. Esto fue Juan y yo. No creo que realmente me había dado cuenta hasta ese momento. Por la gracia de Dios, habíamos, solo la semana antes, convertido en una nueva familia pequeñita. Dios nos había tomado y creado algo nuevo, y nos había hecho uno en amor. Es lo que hace Dios. Él ama, crea, y ama lo que crea.

Las personas me han preguntado varias veces desde la boda si me siento distinta. En verdad, sí. Siento distinta porque es distinto. Me encanta la permanencia de lo que hemos creado, lo que Dios ha unido. Me encanta nuestra nueva familia. Y me encanta poder vivir mi vocación, vivir el sacramento. Me encanta la gracia del sacramento, y saber que Dios estará siempre a nuestro lado. Es un gran consuelo para dos pecadores que seguramente pasaremos el resto de nuestras vidas aprendiendo como hacer bien este proyecto.

Bueno como dije, han sido dos semanas locas, estresantes, alegres, emocionales, y llenas de amor. Gracias a Dios, ¡ESTAMOS CASADOS!