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jueves, 13 de octubre de 2016

EL PERDÓN EN PAREJA

Las parejas jóvenes no aprendieron a reconciliarse, porque el machismo predominante de los esposos y padres, sobre todo en otro tiempo, no dio margen a esta actitud del perdón; muchas veces se pensó que pedir perdón era humillarse ante el otro; en este caso fallaba incluso la educación, la cortesía de pedir una  excusa; fallaba la nobleza personal de reconocer la falta, el error cometido. Se pensaba que solo el inferior (la mujer, el hijo, el subalterno) era quien debía pedir perdón al superior; este no fallaba.

Muchos parejas de esposos no se percatan de que sus hijos son buenos observadores: aprenden más por lo que ven que por lo que oyen. Incluso, llegan a hacer sus reflexiones personales al respecto.  He mos tenido ocasión de oír a hijos (as) de 10, 12 años, al ver a sus padres discutir, ofenderse mutuamente, guardarse rencor, etc, que dicen: ”esto es el matrimonio?. Si así es, mejor no casarse. Yo no me casaré en el futuro”.  Unos tales padres de familia destruyen con estas actitudes la ilusión de futuro que puedan tener los hijos.

Por el contrario, unos padres de familia que saben dialogar, deliberar juntos, perdonarse, pedirse excusas,  están haciendo escuela del perdón en su propio hogar; los hijos que ven este testimonio dicen: “qué bonito es el matrimonio. Si yo me llego a casar, que mi hogar sea como el de mis padres”. Esto es crear ilusiones positivas para el futuro entre los hijos.

Los hijos tienen el derecho a que los padres se reconcilien: es una situación ambivalente, incómoda,  para los hijos encontrarse ante los padres en riña o altercado: por quién sacar la cara?  Él es mi papá, ella es mi mamá.  Los hijos no saben a quién dar la razón de la contrariedad.  Muchas  veces se oye decir: él o ella me ofendió.. Por tanto, que me pida perdón. En este caso, la persona que se reconozca más noble, más consciente, que dé el primer paso hacia la reconciliación.  Incluso, que los padres pidan perdón a sus hijos; es un buen testimonio.

Respecto del perdón existen ideas equivocadas; por ejemplo: perdonar no es olvidar la ofensa; si así fuera deberíamos sufrir de amnesia; el perdón no es una obligación que se me impone; el perdón no es el restablecimiento de la situación previa a la ofensa; el perdón no es renuncia a un derecho; el perdón no es expresión de una superioridad moral; en este caso el perdón se convertiría en una humillación para el ofensor.

Descartando estas falsas concepciones del perdón, nos preguntamos entonces qué es el perdón?  El perdón es amar intensamente; en el caso de la pareja, el perdón deberá ser generoso y pleno si es un amor auténtico, capaz incluso de dar la vida por la persona que ama; perdonar es defender la causa de la humanidad, porque el que perdona lo que hace es reconocer también su condición de pecador ante quien le ha ofendido; perdonar es un acto liberador que consiste en ser capaz de romper la cadena que liga  causas y efectos; el perdón rompe la irreversibilidad de los actos humanos; perdonar es ir más allá de la justicia, pues ésta no puede ser un freno al perdón.

En la vida de pareja,  tal vez lo más difícil es la condición de no exigir  reciprocidad, pues muchas veces es preciso renunciar al derecho que tenemos de ser compensados por algo que nos ha hecho el otro; igualmente, no siempre nos es solicitado el perdón, ni contamos con la humildad y el reconocimiento de quien nos ofendió. Es más sencillo cuando podemos ver  el arrepentimiento del otro y los deseos de enmendar su proceder, pero muchas veces las personas nos ofenden o nos hacen daño sin darse cuenta.

El arrepentimiento, la verdadera humildad del otro ante su error es un elemento muy importante para facilitar el proceso de la reconciliación; exige desarrollar una visión comprensiva del otro y hacernos cargo de nuestras emociones y del efecto que éstas han generado en los demás. También el sentido del perdón es tener la oportunidad de enmendar el error, generar actos de reparación del daño y, a través de ellos, obtener  tranquilidad y aprendizajes importantes para la vida.


Sobre todo, es importante tener en cuenta que el perdón posee dimensiones trascendentales; reconstruye la relación herida y maltratada y su efecto va más allá de la pareja: afecta positivamente a los hijos, familiares y amigos. La actitud evangélica de Jesús de Nazaret  es emblemática para todos: ‘perdonar hasta 70 veces siete, lo que significa  ‘perdonar  siempre’.

Para mas informacion, visite: Iglesias Domesticas

jueves, 18 de agosto de 2016

SIGNIFICADO DEL ANILLO MATRIMONIAL

Es una tradición muy antigua ésta de intercambiar los contrayentes las argollas de  matrimonio; parece provenir del mundo germánico o de la tradición romana.  Generalmente ha sido la señal de que dos personas  están desposadas. Dentro de la tradición eclesial católica el anillo suele ser de oro, redondo y bendecido por el sacerdote; las tres características tienen cada una su significado.

Que sea de oro, el metal más precioso, denota el valor tan grande que tiene el compromiso matrimonial: significa nada menos que la alianza de Dios con su pueblo en el Antiguo Testamento, de Cristo con la iglesia  en el Nuevo Testamento.   De alianza, de unión de la pareja ya se viene insinuando desde la creación: precisamente el nombre Yhavé en hebreo (Yhwh)  -designado como el ‘tetragrammaton’-  reúne las raíces del  los nombres de  varón y mujer; al crear Dios  al varón y a la mujer “a su imagen y semejanza” se descompone el nombre de Yhavé para dar origen al nombre de  uno y otra;  cuando varón y mujer se unen en pareja recomponen de nuevo el nombre de Dios.  De ahí que  hoy digamos que la pareja humana es ‘sacramento’, es símbolo, de la alianza de Dios con la humanidad, de Cristo con su iglesia.

El anillo matrimonial debe ser redondo para expresar  eternidad, es decir que la pareja se une para siempre.  Tradicionalmente esta idea se ha expresado con el  término ‘indisolubilidad’, un vocablo con sabor jurídico, a causa del influjo que el derecho canónico ha tenido en la teología  matrimonial.   En la época moderna se prefiere hablar más bien de ‘fidelidad’, una palabra con neto sabor bíblico: Dios es fiel a su alianza con los hombres. La ‘indisolubilidad’ alude a una fuerza exterior que obliga a la unidad; la ‘fidelidad’, en cambio, hace referencia  a una fuerza interior del varón y de la mujer que los lleva por el amor que se profesan  a ser fieles uno al otro.  El amor, por su misma naturaleza,  es unitivo.

La tercera característica del anillo matrimonial es la bendición.   De la primera pareja en la historia de la humanidad –Adán y Eva- se dice que Yhavé fue el ‘padrino de boda’,  porque fue Él quien llevó a Eva hasta Adán.  Con razón que se diga que éste fue el primer matrimonio en la historia; por este motivo hoy se afirma que el matrimonio ya no es el último ‘sacramento’ en el ‘septenario’, sino el primero.  ¡!Qué mejor bendición para Adán y Eva que la presencia del mismo Dios en su boda de matrimonio!!.

En la tradición de los pueblos se ha mantenido la costumbre de que sea el padre de familia, o el jefe de la tribu quien presida la celebración de una boda  matrimonial; todavía hoy entre nosotros se conserva esta tradición como para significar que una persona de autoridad es la que garantiza la seriedad de un tal compromiso;  en la tradición cristiana los padres de familia bendicen a sus hijos cuando salen de la casa para ir a casarse y en el templo los bendice el sacerdote que preside la boda. Más allá de la boda, son muchas las parejas que al cumplir años de boda, sobre todo al celebrar los 25, 50 o más años de matrimonio, solicitan la bendición de las argollas de matrimonio y de sus personas.  Es la fe sencilla del pueblo que, sin conocer quizás toda la historia del significado del anillo de matrimonio, intuyen algo sagrado en él.

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miércoles, 10 de agosto de 2016

¿TE ALIMENTAS DE MANERA SALUDABLE?

El Evangelista Juan nos trae a la memoria aquella enseñanza que Jesús dio a los Judíos en uno de esos encuentros típicos del Maestro: Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él” (Juan 6: 55-56). Es decir, el verdadero alimento para estar saludable y espiritualmente bien, es a través de la Eucaristía pero de manera participativa (comulgando); claro que si no lo puede hacer está a tiempo para que se inscriba ahora en su parroquia y comience en el otoño un curso sacramental.

Frente a este recuerdo del alimento espiritual que nos trae este pasaje bíblico del evangelio de Juan, valdría la pena que reflexionáramos sobre el alimento material, aquello que cada fin de semana compramos en la tienda latina o anglo-americana (arroz, carne, tacos, tortillas, queso, pizza, frutas, verduras, salsas, chile, etc). A veces se nos olvida que comer mucho no es sinónimo de comer bien; comer mucho no equivale a estar saludable; comprar mucha comida no siempre va a beneficiar a la familia. Por eso, los invitamos para  que hoy nos hagamos esta pregunta y  compartamos la respuesta en el hogar: Te alimentas de manera saludable?

Para nadie es un secreto que las tasas de obesidad en niños y jóvenes en los Estados Unidos es muy alta; la facilidad de comprar comida, cenar en un restaurante o sin bajarse del carro, disfrutando de una hamburguesa o un hot dog,  hace que estemos las 24 horas del día a disposición del alimento.  El problema de todo esto es cuando no nos alimentamos de la manera más correcta; cuando dejamos a un lado las frutas y las verduras; cuando exageramos y comemos en abundancia; cuando no tenemos un control de nuestro organismo y comemos a todo momento; cuando no balanceamos lo que comemos; cuando nos convertimos en esclavos de la comida y no nos damos cuenta que nuestros hijos están  aumentando de peso no proporcional a su estatura y edad; o tal vez nosotros estamos aumentando de talla porque la ropa que compré hace ocho días, hoy ya no me queda.

Padres, no estamos en contra del comer, gracias a Dios nuestra cultura es rica en variedad y sabor; el problema es que se nos olvida la importancia de alimentarnos de manera nutritiva y saludable, de tal manera que nuestro organismo pueda resistir jornadas intensas de trabajo físico, garantizar muchos más años en la tierra y pocos pagos por chequeos médicos.  Recodemos que si lo hacemos, nuestros hijos lo imitarán y lo harán parte de su estilo de vida.

Jesús nos recuerda hoy en este pasaje bíblico que el que come de su pan vivirá para siempre. Familia, a partir de este momento tratemos de balancear nuestra vida: comida espiritual  en la Eucaristía y comida nutritiva en la mesa del hogar.


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miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Y TU HIJO HABLA ESPAÑOL?

Se acuerdan cuando salimos de nuestro país de origen?  Muy posiblemente las maletas estaban cargadas de sueños y esperanzas, deseábamos una vida mejor, queríamos por medio del trabajo comprar la casa y el carro preferido, anhelábamos reunir la mayor cantidad de dinero para enviar unos cuantos dólares a los que quedaron en la capital, en el pueblo o en el rancho; y lo más importante, pensábamos en un futuro mejor para nuestros hijos, ya que este país al tenerlo todo, las posibilidades de que ellos alcancen sus metas son casi seguras.

Con el pasar del tiempo nos fuimos acostumbrando  a la cultura  norteamericana, el día a día se convirtió en una escuela de aprendizaje, desde el idioma mismo hasta la manera de esperar pacientemente cuando el semáforo esta en rojo. Todo esto que hemos adquirido, lo hemos almacenado junto a aquello que seguimos haciendo con mucho orgullo y que nos recuerda  de dónde venimos: a caso dejamos de comer tortillas, tamales, mole, frijoles o arroz con gandules? A caso dejamos de tomar café? A caso dejamos de escuchar la música que identifica nuestra raza? A caso dejamos de seguir alentando a nuestro equipo de fútbol? A caso dejamos de hablar español?  A caso…  tal vez no, el problema es que nuestros hijos (algunos) se olvidaron de hacerlo cuando llegaron y eran unos niños, o los que nacieron acá no llevan consigo  ese gen al que llamamos latinos.

Hoy, nuestras raíces culturales se han ido perdiendo en la familia. En ocasiones el tiempo y el trabajo no permiten que se pase un fin de semana juntos, en algunos casos el facilismo hace que sea más práctico comer algo rápido y cada quien de la familia  comprar su propia comida para la semana, y  porque a ciertos padres les causa vergüenza seguir haciendo  lo que antes hacían, a tal punto que se prohíbe en la casa hablar  Español.

Familia, en nosotros está en que el  legado cultural que nos ha acompañado por años no se pierda. De cada uno de los que conformamos la raza latina depende que las futuras generaciones sigan disfrutando y fortaleciendo las tradiciones, fiestas, maneras de ser y sentir como solamente el latino lo puede hacer. Ojalá que dentro de 40 años nuestros nietos sigan teniendo en su mesa tortillas y café para compartir, que siga existiendo el deseo de ayudar a los que viven lejos, que las posadas de diciembre y las roscas de enero sigan siendo un motivo para estar en familia;  que el español siga siendo su lengua primordial y que la Eucaristía siga siendo parte de ellos como fuente de fe y servicio.

Pidámosle a Dios que siga bendiciendo este país que nos ha permitido cumplir en gran parte los sueños y esperanzas que trajimos hace años; a la vez,  por lo que somos, para que el tiempo y la distancia no borre la herencia cultural de los nuestros.


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miércoles, 20 de enero de 2016

Catequesis para las familias en el Año de la Misericordia

El 8 de diciembre de 2015, el Papa Francisco, abrió la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II, dando apertura al Año Extraordinario de la Misericordia. Jubileo que concluirá el 20 de noviembre de 2016, en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo; tiempo propicio para que la Iglesia haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.

“Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”, fueron las palabras que el Santo Padre utilizó en la Bula de convocatoria del 11 de abril en Roma, para ilustrar el tema central del jubileo, a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36).

Desde los lineamientos pastorales y las actividades propuestas por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Dicasterio encargado por el Papa Francisco en animar este Jubileo, presentamos un ciclo de doce Catequesis, bajo el tema: “La Familia, Centro de Amor y Misericordia”. Una invitación para que la Comunidad Hispana, en sus hogares y parroquias, realicen a través de la formación doctrinal y la acción pastoral, obras concretas de misericordia durante este año jubilar.

A partir del 1 de Diciembre y mes a mes, podrá adquirir esta catequesis en nuestra página web: www.iglesiasdomesticas.com

Lo invitamos para que sea parte de esta ruta catequética, haciendo eco de la Palabra de Dios y convirtiendo a su familia en Centro de Amor y Misericordia.

Para más información, visite: www.iglesiasdomesticas.com

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Sabes conjugar el verbo tener?

Cuando estás aprendiendo un idioma, el profesor dentro de sus exigencias  te pide conjugar los verbos en todas las formas utilizando las categorías de pronombres personales. Un ejemplo de ello es la acción tener que en el presente, estaría conjugado de la siguiente manera: yo tengo, tú tienes, ella tiene, él tiene, nosotros tenemos y ellos tienen. Así, este verbo indicaría que todos tenemos y nadie le hace falta.

El problema de este verbo cuando se confronta con la realidad en la que vivimos, muchos de nosotros solamente sabemos conjugar el yo tengo, y se nos ha olvidado que los demás, por muchas situaciones, problemas, falta de oportunidades, discriminación e incomprensión no tienen.  

Sería importante hacer realidad lo que en teoría nosotros aprendemos de memoria en la escuela con este verbo, donde yo tengo porque trabajo dignamente, usted tiene porque es una persona ejemplar y solidaria, ella tiene porque sirve de manera desinteresada a la comunidad, él tiene porque siempre se acuerda de los necesitados, nosotros tenemos porque compartimos y ellos tienen porque se acuerdan de sus paisanos.

Si nosotros lográramos, no solamente aprender los tiempos de este verbo, sino también comprender  el significado que lo rodea, seguramente nadie sufriría la injusticia social que algunos países padecen, nadie sería llamado pobre porque cada uno tendría lo equitativo a su talento y nadie tendría que abandonar  familia y tierra porque el sueño estaría allí donde nació y se formó. El tener implica que si yo en el pasado no tuve, hoy puedo tener gracias a mi superación personal, para que en el futuro pueda seguir adquiriendo todo lo que esté a mi alcance.

¿Te gustaría conocer la fórmula para que esto se hiciera realidad? Es muy fácil, lo único que debes hacer es complementar el yo con el tú, de tal forma que cuando yo tenga, me acuerde de los que no tienen para que juntos podamos experimentar lo que las primeras comunidades cristianas hacían en el siglo primero: “Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno” (Hechos de los Apóstoles 2, 44-45 Biblia Católica de la Familia)

Padres, el reto que tenemos ahora es enseñarles a nuestros hijos que los verbos, no solamente se pueden conjugar, sino que también se pueden llevar a la práctica cuando pensamos en el prójimo. Si yo tengo, mi hermano también debe tener.


Pregunta a reflexionar: Como padre de familia, qué tipo de educación les estás inculcando a tus hijos en torno al “tener”?

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miércoles, 26 de agosto de 2015

El Perdón en la pareja sí es posible

Las parejas jóvenes no aprendieron a reconciliarse, porque el machismo predominante de los esposos y padres, sobre todo en otro tiempo, no dio margen a esta actitud del perdón; muchas veces se pensó que pedir perdón era humillarse ante el otro; en este caso fallaba incluso la educación, la cortesía de pedir una  excusa; fallaba la nobleza personal de reconocer la falta, el error cometido. Se pensaba que solo el inferior (la mujer, el hijo, el subalterno) era quien debía pedir perdón al superior; este no fallaba.

Muchos parejas de esposos no se percatan de que sus hijos son buenos observadores: aprenden más por lo que ven que por lo que oyen. Incluso, llegan a hacer sus reflexiones personales al respecto.  Hemos tenido ocasión de oír a hijos (as) de 10, 12 años, al ver a sus padres alegar, ofenderse mutuamente, guardarse rencor, etc, que dicen: ”esto es el matrimonio?. Si así es, mejor no casarse. Yo no me casaré en el futuro”.  Unos tales padres de familia destruyen con estas actitudes la ilusión de futuro que puedan tener los hijos.

Por el contrario, unos padres de familia que saben dialogar, deliberar juntos, perdonarse, pedirse excusas,  están haciendo escuela del perdón en su propio hogar; los hijos que ven este testimonio dicen: “qué bonito es el matrimonio. Si yo me llego a casar, que mi hogar sea como el de mis padres”. Esto es crear ilusiones positivas para el futuro entre los hijos.

Los hijos tienen el derecho a que los padres se reconcilien: es una situación ambivalente, incómoda,  para los hijos encontrarse ante los padres en riña o altercado: por quién sacar la cara?  Él es mi papá, ella es mi mamá.  Los hijos no saben a quién dar la razón de la contrariedad.  Muchas  veces se oye decir: él o ella me ofendió.. Por tanto, que me pida perdón. En este caso, la persona que se reconozca más noble, más consciente, que dé el primer paso hacia la reconciliación.  Incluso, que los padres pidan perdón a sus hijos; es un buen testimonio.

Respecto del perdón existen ideas equivocadas; por ejemplo: perdonar no es olvidar la ofensa; si así fuera deberíamos sufrir de amnesia; el perdón no es una obligación que se me impone; el perdón no es el restablecimiento de la situación previa a la ofensa; el perdón no es renuncia a un derecho; el perdón no es expresión de una superioridad moral; en este caso el perdón se convertiría en una humillación para el ofensor.

Descartando estas falsas concepciones del perdón, nos preguntamos entonces qué es el perdón?  El perdón es amar intensamente; en el caso de la pareja, el perdón deberá ser generoso y pleno si es un amor auténtico, capaz incluso de dar la vida por la persona que ama; perdonar es defender la causa de la humanidad, porque el que perdona lo que hace es reconocer también su condición de pecador ante quien le ha ofendido; perdonar es un acto liberador que consiste en ser capaz de romper la cadena que liga  causas y efectos; el perdón rompe la irreversibilidad de los actos humanos; perdonar es ir más allá de la justicia, pues ésta no puede ser un freno al perdón.

En la vida de pareja,  tal vez lo más difícil es la condición de no exigir  reciprocidad, pues muchas veces es preciso renunciar al derecho que tenemos de ser compensados por algo que nos ha hecho el otro; igualmente, no siempre nos es solicitado el perdón, ni contamos con la humildad y el reconocimiento de quien nos ofendió. Es más sencillo cuando podemos ver  el arrepentimiento del otro y los deseos de enmendar su proceder, pero muchas veces las personas nos ofenden o nos hacen daño sin darse cuenta.

El arrepentimiento, la verdadera humildad del otro ante su error es un elemento muy importante para facilitar el proceso de la reconciliación; exige desarrollar una visión comprensiva del otro y hacernos cargo de nuestras emociones y del efecto que éstas han generado en los demás. También el sentido del perdón es tener la oportunidad de enmendar el error, generar actos de reparación del daño y, a través de ellos, obtener  tranquilidad y aprendizajes importantes para la vida.


Sobre todo, es importante tener en cuenta que el perdón posee dimensiones trascendentales; reconstruye la relación herida y maltratada y su efecto va más allá de la pareja: afecta positivamente a los hijos, familiares y amigos. La actitud evangélica de Jesús de Nazaret  es emblemática para todos: ‘perdonar hasta 70 veces siete, lo que significa  ‘perdonar  siempre’.

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miércoles, 8 de abril de 2015

Una Etapa Importante en el Desarrollo del Niño...

Los padres de familia encuentran dificultad para comprender y acompañar el proceso evolutivo de sus hijos: de infante a niño, de niño a adolescente, de adolescente a joven, de joven a adulto. A veces tratan al joven como si todavía fuera un niño y el joven quiere otro trato. Es necesario que los padres de familia, y también los educadores, conozcan el camino que la persona humana va realizando desde la cuna hasta la vida adulta.

Los psicólogos, con cierta sintonía entre ellos, han intuido cuatro etapas:

-           La anomía que va desde el nacimiento hasta los cuatro años; en esta etapa el infante identifica el bien con el placer, el mal con el dolor.    

-          La heteronomía va desde los 4 hasta los 8 años; en este período prevalece la autoridad de los padres y el niño acepta fácilmente la obediencia; identifica el bien con el premio y el mal con el castigo. 

-          La socionomía es un momento especial: va desde los 8 hasta los 16-18 años; el adolescente identifica el bien con la alabanza y el mal con la censura, con la crítica. Ya no prevalece tanto la autoridad de los padres, sino el influjo del compañero, del amigo. 

-          La autonomía a partir de los 18 años. El joven ya se siente autónomo, independiente; pero, se debe advertir que esta autonomía no puede ser absoluta; siempre será relativa. El joven identifica el bien con la coherencia entre lo que piensa que es bueno y lo hace, y el mal con la incoherencia entre lo que piensa como bueno y, sin embargo, hace el mal.

La persona humana en su proceso evolutivo no llega de un salto a la autonomía; necesita superar unas etapas que lo llevan gradualmente a la plenitud; estas etapas van haciendo del ser humano una persona y lo van integrando en la comunidad humana; los mejores acompañantes en este proceso serán los padres de familia y los educadores que son conocedores de la complejidad de este camino. Muchas veces los padres de familia y los educadores, no siendo conscientes de lo que implica hacer este camino, fallan en la educación de la niñez y de la juventud.

Estas cuatro etapas son a cual más importantes. Pero hoy, por razón del clima social en que vivimos, la tercera etapa (la Socionomía) es particularmente difícil; durante las dos primeras etapas (anomía y heteronomía) los padres de familia ejercen la autoridad sobre los hijos sin ningún problema; pero al llegar a los 8 ó 10 años la autoridad paterna y materna se torna difícil porque en este momento serán los amigos, los compañeros de escuela, quienes ejercerán sobre el adolescente un influjo mayor que el de los padres. Un caso concreto: el adolescente prefiere el castigo de los padres en casa a la crítica o censura de sus compañeros o amigos. Durante esta etapa de la socionomía el influjo externo de la barra de amigos, de la escuela, de la sociedad, es más fuerte que el dominio de los padres: la moda, el deporte, el celular, las diversiones, la tv., la propaganda, etc. hacen su impacto sobre el adolescente.

En nuestro tiempo, a causa del ambiente permisivista que predomina, los padres de familia dejan hacer su pretexto de respetar la voluntad del hijo. A veces, los padres de familia dan todo a cambio de nada. Cuándo enseñarán a sus hijos a corresponder al esfuerzo, al sacrificio de los padres por satisfacer sus necesidades?

El suicidio juvenil, y ahora el suicidio infantil, tienen su raíz en este hecho de dar todo a cambio de nada y no exigir la debida correspondencia: respeto, obediencia, mejor rendimiento en el estudio, colaboración en los quehaceres de casa, etc. Cuando los padres no pueden, por razones diversas, satisfacer las exigencias del hijo, éste recurre al chantaje, a la amenaza, e incluso, recurre al suicidio, como ya ha sucedido muchas veces.

La sociedad de consumo sabe muy bien que ganándose a los adolescentes y jóvenes para hacerles consumir sus ofertas, ha asegurado la clientela para muchos años futuros; tiene la garantía de contar con muchos consumadores. El adolescente, el joven, cuya escala de valores la recibe de la sociedad de consumo con sus ‘slogans’, como adulto seguirá en esta misma línea de conducta.

El diálogo, la motivación oportuna, la promoción de valores humanos auténticos, serán la clave para mantener los padres de familia el influjo sobre sus hijos adolescentes, y contrarrestar, en alguna medida la influencia de la sociedad de consumo o el influjo negativo de amigos y compañeros.
Una advertencia para los padres: nunca dos autoridades; éste es uno de los grandes errores: uno dice una cosa y el otro dice otra. Los hijos se aprovechan de la desunión de los padres, para sacar partido a su favor; pero quisieran ver a sus padres unidos y contentos, aunque esto no les servirá para sus caprichos egoístas. Deliberar y decidir juntos es la gran receta.

Para mayor información comunicarse con www.iglesiasdomesticas.com

miércoles, 18 de marzo de 2015

Planes Para la Boda ‘Perfecta”

Hace unas semanas estaba hablando sobre planes de boda con una amiga de la universidad (que también va a ser una madrina de la boda). Ella se casó con su esposo el septiembre pasado, así que pensé que como ya había pasado por el proceso si misma, me podría dar un buen consejo al respecto.

Cuando la pregunté, entonces, que sería este consejo, no vacilo ni un momento y me dijo, “No te preocupes por hacer que todo sea perfecto. No todo va a ir según tu plan, pero recuerda que lo más importante es que te vas a casar. Es lo único que te va a importar el día de tu boda.” Es buen consejo, y uno en que he pensado mucho hace poco.

Justo este fin de semana pasado, mi mamá me llamó para decirme que había escuchado de su amiga que vio en Facebook que el sitio donde íbamos a tener la recepción de boda se va a cerrar. Nos tomó completamente por sorpresa, ya que no habíamos recibido ninguna advertencia sobre esto del lugar de recepción. Después de confirmar la noticia, tuvimos que intentar encontrar un nuevo sitio, solo cinco meses antes de la boda. Vamos a casarnos en julio así que esto no es una tarea fácil. La mayoría de los lugares para recepciones ya han sido reservados desde hace meses.

Como puedes imaginar, esto nos molestó bastante, especialmente porque habíamos específicamente planeado una boda matinal con la idea de que la recepción tendría luz natural y una vista maravillosa de los jardines justo afuera de las ventanas de nuestro (ya no existente) lugar de recepción. A Juan y yo nos gustan mucho las actividades al aire libre, tales como correr afuera, pasar en bicicleta, y excursionismo, y nosotros dos nos sentimos muy cerca a Dios cuando apreciamos Su hermosa creación, así que queríamos incorporar esto en la recepción. Encontramos el lugar “perfecto” con hermosos jardines justo fuera del comedor para que los invitados pudieran pasar en ellos a su gusto, y durante toda la recepción el lugar sería iluminado por luz natural. Habría sido ‘perfecto,’ pero ahora esta cerrado.

El día después de enterarnos de esto, Juan llegó al instituto de lenguaje donde apenas terminó su trabajo. Allá en Wisconsin, mis padres estaban llamando literalmente todos los lugares de recepción en que podrían pensar, sin mucha suerte, y mientras que yo ensenaba, Juan estaba investigando sitios de recepción que podríamos llamar más tarde. Cuando se terminó mi trabajo estaba muy estresada. En este punto no habíamos encontrado un sitio alternativo.

En el metro de regreso a casa, hablamos de como queríamos proceder ahora que la recepción perfecta que habíamos planeado se fue. Juan no parecía para nada tan estresado como yo, y me dijo que lo íbamos a solucionar. Me molestó un poco que Juan parecía tranquilo con la situación, así que intenté explicarle lo terrible que era. Juan solo me dijo, “Honestamente, solo quiero casarme contigo. La misa y los votos son los más importantes. Esto es el matrimonio. Para la recepción, vamos a encontrar una solución. Algo vamos a encontrar.”

En este momento me dí cuenta de que, en todo este drama, posiblemente había perdido de  vista lo que es más importante. Juan y yo nos vamos a casar. Esto es lo que hará al día perfecto para nosotros, sin importar lo que pasara. Al final de ese día, Juan y yo vamos a ser una nueva familia y una nueva expresión del amor de Dios en este mundo. Podemos empezar nuestra loca y maravillosa aventura, nuestra búsqueda de la santidad de toda la vida. Esto es hermoso y esto es perfecto.

Entonces para la cuaresma de este año, voy a soltar la idea de mi recepción “perfecta,” y voy a pasar el tiempo planeando la misa con Juan, eligiendo las lecturas y la música, escribiendo las peticiones, y asistiendo clases de preparación de matrimonio aquí en Santiago. Voy a ser agradecida por la bondad de Dios, por mi fé católica, mi novio increíble, mis padres a los cuales nos importan tanto a Juan y yo, y nuestra boda, en vez de pasar un fin de semana completo buscando nuevos sitios para la recepción que pensaban que nos gustarían.


En cuanto al lugar de recepción, algo vamos a encontrar.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Hagamos La Verdad Con Amor

Hacer la verdad con amor es una sentencia que encontramos en la Carta a los Efesios (4,15); aparece en el contexto de la construcción de la comunidad cristiana como cimentada en los dos pilares de la verdad y del amor. Ya en el Antiguo Testamento, en la plegaria de los Salmos, el israelita oraba a Yhavé invocándolo en estos términos: Señor, Tú que hiciste alianza con tu pueblo por amor, permanece fiel (en la verdad) a tu alianza.

Hacer la verdad con amor era un principio pedagógico que ya usaban los antiguos romanos: “firmiter in re, suaviter in modo”, que traducida a nuestra lengua española equivale a decir: mantenerse firmes en los principios, pero siendo flexibles en el modo de aplicarlos. Vemos claramente que la equivalencia del slogan de los romanos con la sentencia bíblica es patente. Uno y otro, que tienen plena validez en la pedagogía familiar; pero hoy han entrado en crisis en la educación en familia y en la escuela.
Esta crisis se manifiesta en el paso del rigorismo, al permisivismo. Solemos decir que los “extremos son viciosos”; ciertamente que lo son; el rigorismo genera niños miedosos y el permisivismo hace niños sin Dios y sin ley. Un autor describió este cambio, refiriéndose a los padres de familia, con estas palabras: “somos los últimos hijos que fuimos regañados por nuestros padres y ahora somos los primeros padres en ser regañados por nuestros hijos”.

Se hace necesario buscar y encontrar el equilibrio entre autoridad y flexibilidad. No es fácil, pero sí es posible. La sentencia de la Carta a los Efesios y el slogan de los antiguos romanos nos dan una pista: los padres de familia deben saben conciliar los grandes principios de la verdad, de la justicia, de la solidaridad, etc, con la exigencia de amor, de comprensión, de flexibilidad, de acompañamiento que necesitan el niño, el adolescente, el joven en el proceso gradual y progresivo de su crecimiento. 
Este acompañamiento tiene sus fases o etapas: el niño, el adolescente, el joven, necesitan un trato diferenciado según su edad, su carácter, su desarrollo. No es lo mismo el niño de cinco años, que el chico de doce o joven de dieciocho años; cada uno de ellos experimenta cambios diversos, vive situaciones distintas, afronta problemas diferentes, de acuerdo a la etapa de su desarrollo y de su edad. Aplicar la sentencia bíblica de “hacer la verdad con amor”, o el principio de los romanos –“firmes en defender los valores humanos y cristianos, pero flexibles en el modo de aplicarlos”- quiere decir, inculcar las normas de vida haciendo ver que son razonables y justas, pero sin autoritarismo, sin acritud, sin ánimo de amenaza o de venganza. Laberthonnière, un escritor francés, escribió que “en la familia, como en cualquier otra institución, la autoridad de quien enseña debe respetarse tanto como la libertad de quien es enseñado”.

La corrección en familia entra en esta perspectiva de la conciliación de la verdad con el amor; el Libro de los Proverbios, en el Antiguo Testamento, afirma que “Dios reprende a aquel que ama como un padre a su hijo querido” (3,12). El padre, la madre de familia, al castigar deben hacer sentir que lo hacen precisamente porque aman al hijo. La corrección con odio, con desprecio engendra odio y rechazo; la corrección con amor genera aceptación y hasta gratitud. El Evangelio de S. Lucas nos cuenta que Jesús en Nazareth iba creciendo en edad, en sabiduría y en gracia delante de Dios y de los hombre (2,52). Se podría añadir: crecía bajo la mirada tierna y dulce de María, bajo la autoridad de José y bajo el amor y la comprensión de ambos.

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miércoles, 1 de octubre de 2014

Por qué celebrar los 15 años de su hija?

Una de las fiestas a la cual nosotros los hispanos o latinos  dedicamos un buen tiempo, es la celebración de los 15 años donde las justificaciones son interminables. Los hacemos en honor a nuestra hija por su nueva etapa que comienza; en alegría porque una de nuestras familiares se merece esto y mucho más; en acompañamiento porque es la hija de mi mejor vecino y debo estar presente; en elección porque hago parte del grupo de chambelanes, damas o padrinos; en fin, las razones son muchas para tal ceremonia o recepción. De todo esto, usted se ha  puesto pensar cuánto vale en términos económicos la fiesta?, cuánto vale en sacrificio, tiempo y dedicación la logística para tal evento?

La celebración de los 15 años se remonta a los  Aztecas y Mayas de México, quienes realizaban ritos de pubertad para indicar la entrada a la vida adulta y la aceptación de responsabilidades de las mujeres. En estas culturas, al llegar a la fecha de 15 años, las jóvenes salían de la familia a la escuela telpochcalli donde aprendían la historia, tradiciones de su cultura y se preparaban para el matrimonio. Con la conquista, los españoles, que eran católicos, incluyeron en la tradición indígena la Eucaristía. En el siglo XIX, el emperador de México, Maximiliano y su esposa Carlota, introdujeron  el vals y  vestidos elegantes. En el 2004, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos aprobó una liturgia específica para esta celebración, durante la cual se presenta a la joven ante la comunidad parroquial ya como persona adulta y recibe una bendición que incluye –según el texto de los obispos- “el compromiso de la quinceañera con Dios y con la Virgen María para vivir su vida de acuerdo a las enseñanzas de Cristo”.

De todo esto podemos decir que la fiesta de 15 años tiene dos objetivos importantes: El primero, es la acción de gracias que los padres hacen en la Eucaristía por ser formadores de un ser que ellos procrearon con amor y que durante este tiempo fueron sus guías en cada lágrima y risa que ella pudo sentir; y el segundo objetivo, es asumir por parte de la quinceañera las responsabilidades, toma de decisiones lógicas, importancia del servicio en la familia y en la comunidad que a partir de este momento ella adquiere. La fiesta de los 15 años no es: un vestido costoso, una limosina, una recepción con todas las comidas, cerveza y licor de todos los sabores y colores; un alquiler de un salón, una contratación de grupos musicales o DJs; una decoración exagerada, etc. La fiesta de 15 años es una ceremonia sencilla pero sobria, con invitados pero allegados a la familia; una recepción pero con lo necesario; una comida pero compartida con amor; un fiesta pero sin exceder en la música y en el licor.  Recuerde que la celebración es para su hija, no para todo el vecindario.

Si económicamente usted es de las personas que podría “tirar la casa por la ventana” como decimos coloquialmente, pues hágalo, ya que hace parte del grupo minoritario que no le afecta la crisis económica por la que estamos pasando. Pero si el caso es diferente, lo invitamos a que sea sencillo en este acontecimiento; su hija lo entenderá si hay un diálogo fraterno con ella.

Pueda ser que la fiesta de 15 años que dura un poco más de doce horas, no se  convierta en  quince años de deuda con el banco, pérdida de la casa que con tanto sacrificio compró o problemas con su  amigo que le prestó el dinero. 

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miércoles, 16 de abril de 2014

SEMANA SANTA O RECESO DE PRIMAVERA?

Hoy la Iglesia católica celebra con gozo y alegría el inicio de la Semana Santa. Los ramos, las plantas o los pañuelos que en muchas parroquias utilizaron para recordar la entrada triunfal que hace Jesús en Jerusalén nos abre la puerta a la celebración del triduo pascual: pasión, muerte y resurrección del Hijo de Dios.


La Semana Santa en muchos países coincide con el famoso receso de primavera, tiempo que muchas instituciones educativas aprovechan para descansar por el trabajo realizado desde el mes de septiembre; al mismo tiempo, nuestros hijos estarán más tiempo en la casa levantándose un poco más tarde, viendo T.V. hasta altas horas de la noche o de vacaciones dentro o fuera del Estado.


Frente al receso que vamos a vivir, nuestros hijos entienden el significado de la semana santa?, participan ellos de los actos litúrgicos como la Celebración de la Ultima Cena, el Viacrucis y la Gran Vigilia de Pascua?, oran un poco más?, practican el Sacramento de la reconciliación y asisten a la Eucaristía?, en conclusión, en su familia la Semana Santa es un tiempo de descanso o de oración?


Padres, este es el tiempo oportuno para que en familia rescatemos el sentido de la Semana Santa, eduquemos a nuestros hijos explicándoles el significado de lo que acontece el Jueves, Viernes y Sábado Santo, en casa oremos un poco más  antes de tomar un alimento o de ir a dormir, participemos de la Eucaristía y los eventos que la comunidad organiza en este tiempo, hagamos lo posible para estar más tiempo con ellos, de tal manera que la T.V. o los amigos no nos quiten el papel de formadores.


Es una semana de receso, recuerde padre que no se le debe saturar con funciones, horarios extremos o responsabilidades académicas. Ellos también necesitan descansar, salir un poco, ver T.V. o levantarse tarde; la situación  es hacer todo esto de manera equilibrada, de tal manera que vivan la Semana Santa en su parroquia pero descansen lo suficiente, oren en familia pero también vean T.V., asistan a la Eucaristía pero diviértanse con sus amigos, levántese un poco tarde pero colaboren con la casa, de un poco más pero reciba mucho más.


Familia, que en esta Semana Santa, podamos vivir la verdadera Resurrección en Cristo Jesús. 

miércoles, 31 de julio de 2013

Juventud y noviazgo

En diferentes ocasiones hemos tenido la oportunidad de conversar con jóvenes que nos han manifestado su preocupación porque el tiempo pasa y piensan que se les va la oportunidad de casarse. Esto crea angustia y una ansiedad que puede alterar su capacidad de decisión y que, por lo tanto, compromete la capacidad de selección correcta, poniéndolos a riesgo de entregarse a la persona equivocada.

Recién terminó el encuentro del Papa Francisco con la juventud en Río de Janeiro. Este evento movió a muchos jóvenes y el Santo Padre dirigió muchos mensajes alentadores y de reconocimiento a todos los participantes.  A los jóvenes que colaboraron con el encuentro les dijo: “Dios llama a opciones definitivas, tiene un proyecto para cada uno: descubrirlo, responder a la propia vocación, es caminar hacia la realización feliz de uno mismo. Dios nos llama a todos a la santidad, a vivir su vida, pero tiene un camino para cada uno. Algunos son llamados a santificarse construyendo una familia mediante el sacramento del matrimonio”.

miércoles, 17 de julio de 2013

¿Por qué celebrar los 15 años de su hija?

Una de las fiestas a la que nosotros los hispanos o latinos dedicamos un buen tiempo es la celebración de los 15 años con interminables justificaciones: lo hacemos en honor a nuestra hija por la nueva etapa que comienza, en alegría porque una de nuestras familiares se merece eso y mucho más, en acompañamiento porque es la hija de mi mejor vecino y debo estar presente, en elección porque hago parte del grupo de chambelanes, damas o padrinos. En fin, las razones parecen ser muchas para tal ceremonia o recepción. De todo esto, ¿se ha  puesto pensar cuánto vale la fiesta en términos económicos? ¿Cuánto vale en sacrificio, tiempo y dedicación la logística de este evento?

La celebración de los 15 años se remonta a los aztecas y mayas de México, quienes realizaban ritos de pubertad para indicar la entrada de las mujeres a la vida adulta y la aceptación de responsabilidades. En estas culturas, al llegar a la edad de 15 años, las jóvenes salían de la familia a la escuela telpochcalli donde aprendían la historia y tradiciones de su cultura y se preparaban para el matrimonio. Con la conquista, los españoles, que eran católicos, incluyeron en la tradición indígena la Eucaristía. En el siglo XIX, el emperador de México Maximiliano y su esposa Carlota introdujeron el vals y  vestidos elegantes. En el 2004, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos aprobó una liturgia específica para esta celebración en que la joven es presentada ante la comunidad parroquial como persona adulta y recibe una bendición que incluye –según el texto de los obispos- “el compromiso de la quinceañera con Dios y con la Virgen María para vivir su vida de acuerdo a las enseñanzas de Cristo”.

miércoles, 19 de junio de 2013

La vida es un ratico

Una de las canciones que interpreta el cantautor colombiano Juanes dice: “No dejemos que se nos acabe que, la vida es un ratico, un ratico nada más”. No sabemos qué tan cierto pueda ser el estribillo de esta canción, pero vale la pena analizar cómo la juventud lleva su vida.

La sociedad en la cual vivimos nos invita a no pensar en nuestras acciones inmediatas y pareciera que el que piensa pierde, puesto que todo pasa tan rápido que algunos actúan por instinto (característica de los animales), otros por intuición o sentido común y unos muy pocos con la razón y el corazón.

miércoles, 27 de julio de 2011

Nuestros jóvenes, nuestros hijos... Nuestro futuro

Estoy regresando de participar como conferencista en el V Congreso Juvenil de la Arquidiócesis de Washington, DC donde se reunieron cientos de jóvenes para celebrar su fe en Cristo Jesús y buscar un una relación más profunda con Aquel quien ciertamente es su mejor amigo.  Me llenó de gozo ver el entusiasmo con el que estos jóvenes se entregaron a la oración y la alabanza, y como prestaron toda su atención durante las conferencias. Ciertamente el Espíritu Santo hizo una gran obra en sus corazones.