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miércoles, 21 de diciembre de 2016

DECIR NAVIDAD, ES DECIR FAMILIA

Qué bueno es ver llegar la Navidad !!!. Todo es luz, música y fiesta. El mundo cristiano celebra la Navidad, cada país a su modo; se reviven las tradiciones de familia: el pesebre, los villancicos, las tarjetas de navidad, la cena de navidad, los regalos entre la familia y con los amigos.

Y por qué cada año celebramos la Navidad?. Un gran acontecimiento nos motiva a celebrar la navidad: el nacimiento de Dios en Belén; un nacimiento que se realiza en forma muy humana, pero, a la vez, muy misteriosa también. Es que el mismo Dios ha querido hacerse hombre, apareciendo en el seno de una familia humilde y sencilla, como la de tantos de nosotros.

El arte en sus diversas formas y modalidades ha encontrado placer en representar escenas de la infancia de Jesús de Nazareth: el anuncio del ángel a María, el nacimiento, la adoración de los pastores y de los magos de oriente, etc. Éstos son motivos tan humanos que a todos nos atraen porque, en alguna forma, vemos en tales escenas reflejada nuestra propia vida. No solo los pintores, también los poetas y cantantes han inmortalizado con poemas y canciones este acontecimiento, como “Noche de paz”, internacionalmente conocida, o como la del célebre mariólogo S. Alfonso M. De Liguorio en italiano –“Tu scendi dalle stelle”- (desciendes de la altura).

Pero no todo puede ser solo floklore. Es necesario meditar un poco, al menos, en el sentido del misterio navideño que conmemoramos. Qué significa el hecho de que el mismo Dios haya querido encarnarse, hacerse hombre como nosotros en el vientre de una Virgen de nuestro pueblo y en medio de una familia?. Y no quiso aparecer en medio de nosotros ya adulto, lo que le habría ahorrado los sufrimientos de la infancia….. Quiso nacer niño, sometiéndose así a todas las limitaciones humanas: debilidad, pobreza, dependencia de los demás, etc.

Dios quiso experimentar todo el proceso de desarrollo y crecimiento de todo ser humano: concepción, nacimiento, crecimiento, escuela y taller… “El niño crecía y progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”, escribió S. Lucas en su Evangelio (2,52). Todos, esposos y padres de familia, los hijos, podemos ver en el Niño de Belén un ejemplo, un modelo de vida para cada edad, como también en la familia de Nazareth.

San Juan Pablo II escribió a propósito de la familia: “no hay en el mundo otra imagen más perfecta, más completa de lo que es Dios: Unidad y comunión. No hay otra realidad humana que corresponda mejor a este misterio divino”. Sin duda que el Papa se refería, a través de Dios-Familia a la familia de Nazareth, a cada una de nuestras familias, si en ellas se vive el amor, la unidad, el diálogo, la solidaridad, la comprensión, el apoyo mutuo.

Algo similar al pensamiento de San Juan Pablo II escribió también el Celam en un documento preparatorio para el Sínodo de Obispos sobre la familia (1980): “esta trinidad humana (padre, madre e hijo) fue creada desde el principio como una especie de ‘sacramento natural’ de Dios Familia”. Ciertamente, esta trinidad humana nos remite a la primera familia en el mundo (Adán, Eva, Set), a la Familia de Nazareth, también a mi propia familia.

Como Jesús de Nazaret, cada uno de nosotros hemos nacido en el seno de una familia, como fruto del amor de un padre y de una madre; como Jesús-Niño todos nosotros hemos ido creciendo en estatura y en sabiduría; como Jesús, quizás, hemos experimentado la pobreza, el deber emigrar a un país extraño, la persecución, el trabajo, la traición de un amigo, etc. Por todo esto, Dios quiso hacerse hombre, hacerse niño, para ser modelo y ejemplo en las más diversas circunstancias de la vida.

También como Jesús, llamamos a Dios Padre, porque el Verbo, haciéndose carne en María se hizo hijo, se hizo nuestro hermano; Él es nuestro compañero de camino hacia la Casa del Padre común. Porque hubo una Primera Navidad podemos considerarnos de verdad hijos de Dios, hermanos todos nosotros con Jesús, nuestro Hermano Mayor.

Para ms informacion, visite: Iglesias Domesticas

viernes, 15 de enero de 2016

¡Feliz Año Nuevo!

¡Feliz año nuevo! Con el inicio del año 2016 estamos también terminando nuestro blog. La oportunidad de escribirlo ha sido verdaderamente una bendición y llena de alegría. Reflejar todos los meses en cómo Dios está trabajando en nuestras vidas y llamándonos a crecer ha sido un ejercicio maravilloso y es una actividad que creo que continuaremos en nuestro diario matrimonial.

Este año ha sido sin duda uno de los más desafiantes, memorables y bendecidos de nuestras vidas. Empezamos el año con nuestra bendición de argollas, algunos desastres con el planeamiento de nuestra boda, entramos en el movimiento Schoenstatt, viajamos a los Estados Unidos, nos casamos, nos mudamos a nuestro nuevo departamento aquí en Santiago, pasamos por momentos muy difíciles incluyendo el fallecimiento de mi abuelo una semana antes de la boda, todo mientras Juan ha estado terminando sus últimos semestres en la universidad y yo he estado intentando terminar mi tesis y trabajar como instructora del inglés universitaria.

Finalmente, tuvimos la alegría de celebrar nuestra primera Navidad como pareja casada y luego girar nuestra vista a 2016. Yo soy una persona a que le gusta hacer las resoluciones del año nuevo, y este año quería involucrar a mi esposo también, así que Juan y yo nos pusimos a pensar en algunas maneras de mejorar y hacer más fuerte nuestro matrimonio durante este año 2016. Al final decidimos en tres resoluciones.

La primera cosa que hemos propuesto para nosotros es tomar el tiempo cada mes para hacer alguna actividad juntos afuera, como trekking por ejemplo, para disfrutar de la maravillosa creación de Dios juntos. Actividades como estas siempre nos hacen sentir más cercano el uno al otro, y más cercano a Dios.

Segundo, hemos propuesto pasar más tiempo con amigos. Vamos a hacer algo todos los meses con amigos aquí en Santiago, y dedicar más tiempo a hablar con familia y amigos en Skype.

Finalmente, vamos a intentar a vivir lo que la iglesia nos ha propuesto para este año, una celebración de la misericordia de Dios. La USCCB nos ha dado unas ideas de cómo celebrar este jubileo todos los meses, incluyendo un peregrinaje a la puerta santa de tu diócesis (la nuestra queda convenientemente a dos paradas del metro) y otras maneras de reflexionar y manifestar la misericordia de Dios de manera especial este año. Creo que la celebración del jubileo va a ser una manera maravillosa de asegurar que priorizamos nuestra fe este año, para ser la familia cristiana fuerte que el mundo tanto necesita.

¡Muchas gracias a todos nuestros hermanos y hermanas en Cristo que han leído nuestro blog y que nos han recordado en sus oraciones este año! Estamos muy agradecidos.

Estos últimos seis meses de matrimonio han sido perfectamente maravillosos. Aunque pueda sonar raro decir después de solo cinco meses, siento que ser la esposa de Juan siente tan natural que es extraño pensar que hubo un tiempo en que no estábamos casados. Estoy muy emocionada para todo que el futura nos llevará.

Y finalmente: ¡Feliz Año Nuevo de nuestra familia a la tuya! ¡Que Dios les bendiga todos y todas abundantemente con su gracia este año y siempre!

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Mientras haya…habrá Navidad

En una ocasión de septiembre, mi esposa y yo nos preguntamos por qué celebramos la navidad solamente una vez al año. Más allá de  la respuesta lógica, desde el plano litúrgico, tradicional o histórico desde la óptica cristiana, nuestro diálogo giró en torno a las cosas buenas que genera este tiempo: La familias se contagian de alegría, las luces y las decoraciones iluminan el exterior e interior de las casas: vuelven al hogar o viajan a ella aquellos que por cuestiones labores o personales viven a miles de millas de distancia; los platos tradicionales, las posadas o las novenas navideñas se convierten en el mejor pretexto para compartir con los vecinos o la comunidad parroquial a la cual perteneces; las canciones o villancicos nos hace recordar la niñez para algunos y para otros continuar con el legado cultural. En fin, fueron tantas las cosas buenas que aquella mañana recordamos, que estuvimos a punto de “armar el pesebre” y comenzar desde ese momento a vivir estas acciones.

Cuando desempolvábamos  las imágenes de nuestro pesebre, se nos vino a la cabeza una canción del cantautor español Jose Luis Perales, llamada precisamente Navidad. Una de sus estrofas dice:

Mientras haya en la tierra un niño feliz 

mientras haya una hoguera para compartir 

mientras haya unas manos que trabajen en paz
 
mientras haya una estrella, habrá Navidad” 

Esto nos hizo pensar que sin necesidad de “armar el pesebre” podemos hacer que haya Navidad todos los días en la medida que las acciones que realicemos estén encaminadas en obras buenas que dignifiquen a la persona; podemos hacer que haya Navidad todos los días colocando a la familia en el primer lugar de nuestras vidas por más distantes que podamos estar; podemos hacer que haya navidad todos los días cuando nos proponemos en ser mejores personas. Mientras haya…habrá Navidad.

Que al conmemorar un año más el Nacimiento del Salvador, nuestras opciones y acciones se acrecienten en el camino de hacer de la familia una verdadera “Iglesia Doméstica”

Feliz Navidad y próspero año nuevo.