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jueves, 20 de octubre de 2016

CINCO FRASES QUE DESTRUYEN UN MATRIMONIO

Hay muchos factores que pueden dañar  un matrimonio: el estrés financiero, la infidelidad, las adiciones… Recuperarse de todo esto implica una considerable cantidad de tiempo y de esfuerzo de ambas partes. Pero hay una cosa que puede cambiar la calidad de un matrimonio casi al instante: qué palabras usas al hablar con tu cónyuge?. Si deseas evitar discusiones, haz un esfuerzo consciente de omitir ciertas frases… Hay frases de las que nos arrepentiremos siempre de haberlas dicho. Entre otras, éstas:
-       ‘Siempre’.  ‘Nunca’.
            Es una acusación muy seria para el amor de tu vida un “nunca me escuchas” o “Siempre llegas tarde del trabajo”  porque, en primer lugar,  no es cierto. Además, la mayoría de las veces este comentario nace del enojo del momento. Una mejor manera de expresar tus sentimientos es tomar un gran suspiro y decir “a veces siento que no me escuchas y / o me entiendes?.Podemos hablar por algunos minutos?. Lo que quiero decir es  realmente importante para mí. Tal vez podamos planear  maneras en las que podemos tener un poco más de tiempo de calidad  en familia”.

-       ‘Engordaste?. T e veo más cachetona y la ropa ya no te queda igual que antes’.
Esto es básicamente decir que tu pareja se ve mal e implica insatisfacción con su cuerpo. Nunca digas algo negativo sobre el cuerpo de tu pareja. Algo que ayuda a los esposos es mantenerse como eternos enamorados; ver a la esposa como una eterna novia.

-       ‘Si de verdad me quieres, harías…’.
            Es una frase frecuente entre enamorados… Normalmente, la emplea él para sugerir una relación sexual. En el caso de una pareja se está insinuando que tu cónyuge es egoísta. En realidad, es lo opuesto; la persona que está haciendo esta solicitud está siendo egoísta al no considerar los sentimientos de su pareja. Has pensado que lo que estás pidiendo es algo que incomoda a tu pareja?. Qué tal si lo que estás pidiendo no entra dentro de su presupuesto?. Cuando se trata de las decisiones importantes    que afectarán a ambas partes, es mejor si sé deciden en común acuerdo y no exigir en nombre del amor.

-       ‘Ojalá te fueras y no estuvieras aquí’.
            Muchos han pecado con esta frase. Tuvieron un fin de semana (o noche, o vacaciones juntos) que no salió como se esperaba, y sientes que distanciarse entre ustedes es la solución. En ciertos casos tomar un respiro y un poco de tiempo para calmar los ánimos y despejar la mente es una buena medida, incluso saludable. Pero decirle a tu pareja que te gustaría que se fuera a otro lugar, o que no quieres estar cerca  de él, le hace daño y lo devalúa como tu pareja y padre de tus hijos. Por qué no decir más bien ‘lamento que hemos tenido un par de días juntos difíciles. Tal vez podamos empezar de nuevo mañana’

-       ‘El esposo de mi amiga siempre… y tú no…’.
            Hacer comparaciones es odioso; causa resentimientos  de insuficiencia. Recuerda siempre la frase ‘escoge a tu pareja y ama tu elección’. Esto no significa que tengas que soportar todos sus malos hábitos, pero recuerda que la manera en la que te diriges a tu pareja le hace sentir seguro emocionalmente y que tan valorado es en la relación.  No es conveniente hacer comparaciones porque cada persona es diferente de la otra: una tendrá unas cualidades, la otra, otras; cada uno tiene sus defectos como los puede tener también el otro.


            Éstas son solo unas de esas frases inoportunas, imprudentes, que pronunciamos en un momento de cólera, de disgusto; si por caso las empleamos alguna vez, será el momento de pedir  una excusa, perdón. F. Burton Howard  decía del matrimonio: ‘si quieres que algo dure para siempre, cuídalo como un tesoro’.  Ricardo Búlmez añade: cuida no lo que es seguro, tu familia por ejemplo; cuida lo que es inseguro, la pareja, ciertamente. Y lo explica así: has oído decir a alguien ‘allí va tu ex-padre, o tu ex-hijo?. No. Pero si has oído decir ‘ahí va tu ex-esposa, o tu ex-esposo’. Por tanto, lo más inseguro es tu pareja. Cuídala como a unan flor.

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jueves, 13 de octubre de 2016

EL PERDÓN EN PAREJA

Las parejas jóvenes no aprendieron a reconciliarse, porque el machismo predominante de los esposos y padres, sobre todo en otro tiempo, no dio margen a esta actitud del perdón; muchas veces se pensó que pedir perdón era humillarse ante el otro; en este caso fallaba incluso la educación, la cortesía de pedir una  excusa; fallaba la nobleza personal de reconocer la falta, el error cometido. Se pensaba que solo el inferior (la mujer, el hijo, el subalterno) era quien debía pedir perdón al superior; este no fallaba.

Muchos parejas de esposos no se percatan de que sus hijos son buenos observadores: aprenden más por lo que ven que por lo que oyen. Incluso, llegan a hacer sus reflexiones personales al respecto.  He mos tenido ocasión de oír a hijos (as) de 10, 12 años, al ver a sus padres discutir, ofenderse mutuamente, guardarse rencor, etc, que dicen: ”esto es el matrimonio?. Si así es, mejor no casarse. Yo no me casaré en el futuro”.  Unos tales padres de familia destruyen con estas actitudes la ilusión de futuro que puedan tener los hijos.

Por el contrario, unos padres de familia que saben dialogar, deliberar juntos, perdonarse, pedirse excusas,  están haciendo escuela del perdón en su propio hogar; los hijos que ven este testimonio dicen: “qué bonito es el matrimonio. Si yo me llego a casar, que mi hogar sea como el de mis padres”. Esto es crear ilusiones positivas para el futuro entre los hijos.

Los hijos tienen el derecho a que los padres se reconcilien: es una situación ambivalente, incómoda,  para los hijos encontrarse ante los padres en riña o altercado: por quién sacar la cara?  Él es mi papá, ella es mi mamá.  Los hijos no saben a quién dar la razón de la contrariedad.  Muchas  veces se oye decir: él o ella me ofendió.. Por tanto, que me pida perdón. En este caso, la persona que se reconozca más noble, más consciente, que dé el primer paso hacia la reconciliación.  Incluso, que los padres pidan perdón a sus hijos; es un buen testimonio.

Respecto del perdón existen ideas equivocadas; por ejemplo: perdonar no es olvidar la ofensa; si así fuera deberíamos sufrir de amnesia; el perdón no es una obligación que se me impone; el perdón no es el restablecimiento de la situación previa a la ofensa; el perdón no es renuncia a un derecho; el perdón no es expresión de una superioridad moral; en este caso el perdón se convertiría en una humillación para el ofensor.

Descartando estas falsas concepciones del perdón, nos preguntamos entonces qué es el perdón?  El perdón es amar intensamente; en el caso de la pareja, el perdón deberá ser generoso y pleno si es un amor auténtico, capaz incluso de dar la vida por la persona que ama; perdonar es defender la causa de la humanidad, porque el que perdona lo que hace es reconocer también su condición de pecador ante quien le ha ofendido; perdonar es un acto liberador que consiste en ser capaz de romper la cadena que liga  causas y efectos; el perdón rompe la irreversibilidad de los actos humanos; perdonar es ir más allá de la justicia, pues ésta no puede ser un freno al perdón.

En la vida de pareja,  tal vez lo más difícil es la condición de no exigir  reciprocidad, pues muchas veces es preciso renunciar al derecho que tenemos de ser compensados por algo que nos ha hecho el otro; igualmente, no siempre nos es solicitado el perdón, ni contamos con la humildad y el reconocimiento de quien nos ofendió. Es más sencillo cuando podemos ver  el arrepentimiento del otro y los deseos de enmendar su proceder, pero muchas veces las personas nos ofenden o nos hacen daño sin darse cuenta.

El arrepentimiento, la verdadera humildad del otro ante su error es un elemento muy importante para facilitar el proceso de la reconciliación; exige desarrollar una visión comprensiva del otro y hacernos cargo de nuestras emociones y del efecto que éstas han generado en los demás. También el sentido del perdón es tener la oportunidad de enmendar el error, generar actos de reparación del daño y, a través de ellos, obtener  tranquilidad y aprendizajes importantes para la vida.


Sobre todo, es importante tener en cuenta que el perdón posee dimensiones trascendentales; reconstruye la relación herida y maltratada y su efecto va más allá de la pareja: afecta positivamente a los hijos, familiares y amigos. La actitud evangélica de Jesús de Nazaret  es emblemática para todos: ‘perdonar hasta 70 veces siete, lo que significa  ‘perdonar  siempre’.

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jueves, 18 de agosto de 2016

SIGNIFICADO DEL ANILLO MATRIMONIAL

Es una tradición muy antigua ésta de intercambiar los contrayentes las argollas de  matrimonio; parece provenir del mundo germánico o de la tradición romana.  Generalmente ha sido la señal de que dos personas  están desposadas. Dentro de la tradición eclesial católica el anillo suele ser de oro, redondo y bendecido por el sacerdote; las tres características tienen cada una su significado.

Que sea de oro, el metal más precioso, denota el valor tan grande que tiene el compromiso matrimonial: significa nada menos que la alianza de Dios con su pueblo en el Antiguo Testamento, de Cristo con la iglesia  en el Nuevo Testamento.   De alianza, de unión de la pareja ya se viene insinuando desde la creación: precisamente el nombre Yhavé en hebreo (Yhwh)  -designado como el ‘tetragrammaton’-  reúne las raíces del  los nombres de  varón y mujer; al crear Dios  al varón y a la mujer “a su imagen y semejanza” se descompone el nombre de Yhavé para dar origen al nombre de  uno y otra;  cuando varón y mujer se unen en pareja recomponen de nuevo el nombre de Dios.  De ahí que  hoy digamos que la pareja humana es ‘sacramento’, es símbolo, de la alianza de Dios con la humanidad, de Cristo con su iglesia.

El anillo matrimonial debe ser redondo para expresar  eternidad, es decir que la pareja se une para siempre.  Tradicionalmente esta idea se ha expresado con el  término ‘indisolubilidad’, un vocablo con sabor jurídico, a causa del influjo que el derecho canónico ha tenido en la teología  matrimonial.   En la época moderna se prefiere hablar más bien de ‘fidelidad’, una palabra con neto sabor bíblico: Dios es fiel a su alianza con los hombres. La ‘indisolubilidad’ alude a una fuerza exterior que obliga a la unidad; la ‘fidelidad’, en cambio, hace referencia  a una fuerza interior del varón y de la mujer que los lleva por el amor que se profesan  a ser fieles uno al otro.  El amor, por su misma naturaleza,  es unitivo.

La tercera característica del anillo matrimonial es la bendición.   De la primera pareja en la historia de la humanidad –Adán y Eva- se dice que Yhavé fue el ‘padrino de boda’,  porque fue Él quien llevó a Eva hasta Adán.  Con razón que se diga que éste fue el primer matrimonio en la historia; por este motivo hoy se afirma que el matrimonio ya no es el último ‘sacramento’ en el ‘septenario’, sino el primero.  ¡!Qué mejor bendición para Adán y Eva que la presencia del mismo Dios en su boda de matrimonio!!.

En la tradición de los pueblos se ha mantenido la costumbre de que sea el padre de familia, o el jefe de la tribu quien presida la celebración de una boda  matrimonial; todavía hoy entre nosotros se conserva esta tradición como para significar que una persona de autoridad es la que garantiza la seriedad de un tal compromiso;  en la tradición cristiana los padres de familia bendicen a sus hijos cuando salen de la casa para ir a casarse y en el templo los bendice el sacerdote que preside la boda. Más allá de la boda, son muchas las parejas que al cumplir años de boda, sobre todo al celebrar los 25, 50 o más años de matrimonio, solicitan la bendición de las argollas de matrimonio y de sus personas.  Es la fe sencilla del pueblo que, sin conocer quizás toda la historia del significado del anillo de matrimonio, intuyen algo sagrado en él.

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miércoles, 13 de julio de 2016

Usted abraza a su pareja?

Cuando un hombre y una mujer comienzan su relación de noviazgo, una de las grandes manifestaciones que juntos se expresan es a través del abrazo. Esta manera de demostrar el amor que empieza a fortalecerse entre ellos, se ve reflejada cuando: caminan tomados de la mano o abrazados; en los momentos de alegría o tristeza siempre existe el abrazo; al saludarse o despedirse el abrazo es el invitado esencial; en las celebraciones especiales, el abrazo es el mejor regalo que le puedes dar a tu pareja; en fin… en la relación de noviazgo, el protagonista es el abrazo.   

Pero, qué pasa cuando las  parejas, después de haber tomado la decisión de casarse y de que haya transcurrido algún tiempo, comienzan a perder esta linda manifestación de cariño y amor? Por qué el abrazo pierde su papel protagónico entre los esposos? Por qué ya no nos abrazamos como antes o no nos tomamos de la mano?   Me da vergüenza abrazar a mi pareja?

El abrazo, también llamado forma de expresar los sentimientos más allá de las palabras,  es tan importante para el ser humano, que puede curar cualquier enfermedad o mejorar el bienestar emocional  en la persona o en la pareja. Algunos estudios detallan que las parejas, después de recibir un abrazo, su cuerpo libera una hormona que genera bienestar en las personas llamada oxitocina, enviándole al cerebro sensaciones de comodidad y vinculación innata, por lo que éste actúa como si todo fluyera muy bien; lo cual evita que la pareja sienta necesidad de buscar a alguien más. Por ello, presentamos cinco recomendaciones muy sencillas que usted puede tomar para fortalecer o comenzar a reavivar esta manifestación de cariño y amor con su pareja:
1.      Cuando se despierte en la mañana, abrace inmediatamente a su pareja saludándola y deseándole un feliz día.
2.       Haga suyo el propósito de caminar juntos tomados de la mano.
3.      Acostumbre a saludar o despedirse de su pareja siempre con un abrazo.
4.      Cuando se genere alguna discusión, no olvide que la mejor manera de reconciliarse es a través de un abrazo  
5.      Ore con su pareja o familia tomados de la mano.    

No es tarde, estamos a tiempo para revivir esta linda manifestación de amor que no cuesta nada y dice más que mil palabras.

Para más información visite: www.iglesiasdomesticas.com

jueves, 16 de junio de 2016

Sabemos conjugar el verbo tener?

Cuando estás aprendiendo un idioma, el profesor dentro de sus exigencias  te pide conjugar los verbos en todas las formas utilizando las categorías de pronombres personales. Un ejemplo de ello es la acción tener que en el presente, estaría conjugado de la siguiente manera: yo tengo, tú tienes, ella tiene, él tiene, nosotros tenemos y ellos tienen. Así, este verbo indicaría que todos tenemos y a nadie le hace falta.

El problema de este verbo cuando se confronta con la realidad en la que vivimos, muchos de nosotros solamente sabemos conjugar el yo tengo, y se nos ha olvidado que los demás, por muchas situaciones, problemas, falta de oportunidades, discriminación e incomprensión no tienen.  

Sería importante hacer realidad lo que en teoría nosotros aprendemos de memoria en la escuela con este verbo, donde yo tengo porque trabajo dignamente, usted tiene porque es una persona ejemplar y solidaria, ella tiene porque sirve de manera desinteresada a la comunidad, él tiene porque siempre se acuerda de los necesitados, nosotros tenemos porque compartimos y ellos tienen porque se acuerdan de sus paisanos.

Si nosotros lográramos, no solamente aprender los tiempos de este verbo, sino también comprender  el significado que lo rodea, seguramente nadie sufriría la injusticia social que algunos países padecen; nadie sería llamado pobre porque cada uno tendría lo equitativo a su talento y nadie tendría que abandonar  familia y tierra porque el sueño estaría allí donde nació y se formó. El tener implica que si yo en el pasado no tuve, hoy puedo tener gracias a mi superación personal, para que en el futuro pueda seguir adquiriendo todo lo que esté a mi alcance.

¿Te gustaría conocer la fórmula para que esto se hiciera realidad? Es muy fácil, lo único que debes hacer es complementar el yo con el tú, de tal forma que cuando yo tenga, me acuerde de los que no tienen para que juntos podamos experimentar lo que las primeras comunidades cristianas hacían en el siglo primero: “Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno” (Hechos de los Apóstoles 2, 44-45 Biblia Católica de la Familia)

Padres, el reto que tenemos ahora es enseñarles a nuestros hijos que los verbos, no solamente se pueden conjugar, sino que también se pueden llevar a la práctica cuando pensamos en el prójimo. Si yo tengo, mi hermano también debe tener.


Pregunta a reflexionar: Como padre de familia, qué tipo de educación les estoy inculcando a mis hijos en torno al “tener”?

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miércoles, 1 de junio de 2016

La responsabilidad del esposo en la Planificación Familiar Natural (PFN)

Cuando se piensa en la Importancia de la Planificación Familiar Natural (PFN) no cabe duda que los beneficios que una pareja alcanza son innumerables: Programar o posponer un embarazo con un alto índice de efectividad, ayudar al hombre y a la mujer a sumir conjuntamente la responsabilidad de su fertilidad, respetar las leyes biológicas de la reproducción, aumentar el autoconocimiento de su cuerpo, fomentar la capacidad del autocontrol y la aplicabilidad en todas las circunstancias y condiciones socioculturales.

Para lograr los beneficios anteriormente mencionados, se necesita que la pareja tenga  disponibilidad y  adquieran una disciplina constante, sin desfallecer, de tal manera que puedan adquirir el objetivo trazado. Mucha atención! dije la pareja, hasta el momento no he utilizado la palabra  mujer, sabiendo que gran parte del éxito se deba a ciertas acciones que ella deba de realizar (tomarse la temperatura a la hora señalada, observar y palpar la mucosidad cervical en ciertos días, alimentarse bien, entre otros). En ocasiones la PFN no alcanza los resultados que se esperan, por la sencilla razón que  algunos esposos dejan toda la tarea a su cónyuge, sin asumir responsabilidades directas o indirectas en el mismo. El propósito de este escrito es presentar ocho ideas que nosotros como hombres podríamos asumir a la hora de tomar como proyecto de vida desde la pareja la PFN.

1.      Seleccionar en pareja un Método Natural de Planificación Familiar.
Los Métodos Naturales de Planificación Familiar se basan en el conocimiento científico de la fertilidad y en la decisión de la pareja de donarse en una relación sexual con la posibilidad o no de embarazarse respetando las leyes naturales de fertilidad e infertilidad, utilizando algunos de los siguientes métodos: Calendario, Temperatura, Billings o Sintotérmico. Posiblemente tu  parroquia cuenta con una pareja encargada de los cursos prematrimoniales   o  en la Diócesis existe una oficina llamada Vida Familiar que te pueden iluminar mucho mejor sobre la selección del Método Natural (mayor información vea el siguiente enlace:

2.      Asumir la responsabilidad de aprenderlo.
Una vez que se haya elegido el Método Natural, se debe asumir la responsabilidad de aprenderlo en su totalidad; para ello, es necesario que el esposo sea el primero en  asumir y motivar a realizar ciertos sacrificios como es el de establecer un tiempo determinado todos los días para leer y entender gráficos, realizar las tareas programadas,  pedir asesoría a una pareja instructora o a la persona que la Fundación avalada por la Iglesia Católica te haya asignado. 

3.      Conocer el ciclo menstrual de su pareja.
Cuando el hombre se familiariza con el ciclo menstrual de su esposa (dolores fuertes e hinchazón en el bajo vientre, aumento de la secreción vaginal, sentimientos de tristeza y melancolía, sensibilidad, aumento de la grasa en la piel y en el cabello, etc.) Se crea entre ellos un nivel de comprensión mucho más fuerte ya que el esposo entenderá por qué  ciertos días, el estado de ánimo de su pareja varía.

4.      Apoyarla.
Cuando usted experimente estos cambios en su esposa, es cuando más la debe de apoyar siendo comprensivo, detallista, paciente y amoroso con ella. No busque confrontaciones si en ciertos momentos  ella te responde en un tono de voz alto, demuéstrele su amor  expresándole lo mucho que usted la ama.

5.      Dialogar.
Una de las ventajas que trae los Métodos Naturales es que incentiva el diálogo en la pareja; por ello, es muy importante que el esposo siempre sea el que tome la iniciativa en preguntarle a su pareja los cambios que está experimentando hoy, socializar lo aprendido en el Método Natural y platicar sobre ciertas actividades que pueden realizar juntos.

6.      Abstinencia.
Después de que el hombre se familiarice con el ciclo menstrual de su pareja, una de las claves para que cualquier Método Natural sea efectivo es asumir como estilo de vida la abstinencia sexual  de acuerdo al propósito que estén buscando con su pareja (posponer un embarazo, espaciar los hijos, respetar el estado de ánimo de tu pareja, etc.). En ocasiones algunos esposos piensan que la mujer siempre debe de estar dispuesta para la intimidad; esta ignorancia o machismo promulgado por estos hombres y aceptado con resignación  por algunas mujeres ha llevado a entender el acto sexual como algo funcional y no como la bella posibilidad de la procreación desde el plan de Dios.  

7.      Alimentarse de manera saludable.
Una buena alimentación no se caracteriza por la cantidad de comida, sino por la calidad que tú eliges a la hora de alimentarte; por ello, esfuércese en comer de manera saludable (ensaladas, frutas), regule la grasa que consume en sus platos típicos. Di qué comes y te diré como estas de salud.
 
8.      Hacer ejercicio.
Tome el hábito de salir a caminar con su pareja, inscríbase a un gimnasio, deje a un lado el sofá donde siempre se sienta para ver la misma programación hispana (que en ocasiones no sirve para nada) y disfrute de lo bello que hay afuera. Su corazón y su sistema de circulación se lo agradecerán.


Señores, no será fácil, puesto que adoptar nuevos hábitos requerirá de  tiempo, paciencia y sacrificio. Recuerden que no existen cosas imposibles, sino hombres incapaces.

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miércoles, 25 de mayo de 2016

Nosotros Oramos 3860 días…y Dios respondió

“Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol” Eclesiastés 3,1

Nos casamos el 16 de julio del año 2005 en la capital colombiana. Al año, mi esposa fue diagnosticada con endometriosis (quistes en el Ovario), la cual la llevó a una cirugía conocida como laparoscopia para remover y limpiar los ovarios (encargados de producir los óvulos). El ginecólogo después de la cirugía, nos advirtió que en el futuro, podría volver  a aparecer nuevamente estos quistes.  Efectivamente, en el 2014, Andrea, fue nuevamente a cirugía; en este caso el pronóstico era más delicado, ya que había una infección en el útero que comprometía la trompa de falopio de la izquierda (tubos que conectan los ovarios con el útero); la cual fue removida con una segunda laparoscopia.

Estas dos cirugías, la falta de ovulación,  junto con la baja producción de esperma, la inmigración hacia los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades, el trabajo excesivo, el estrés, entre otros, hacían parte de la lista de situaciones que no permitían que a nuestro hogar llegara la bendición que a largo de más de diez años estábamos esperando: Un hijo.

El 29 de febrero del presente año, un médico especializado en fertilidad, nos presentó cuatro razones por las cuales naturalmente no podíamos tener hijos. La única opción posible, según el especialista, era a través de la fecundación in vitro; opción que inmediatamente descartamos por nuestras creencias, ya que estas técnicas que provocan una disociación de la paternidad por intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero) son gravemente deshonestas. Estas técnicas (inseminación y fecundación artificiales heterólogas) lesionan el derecho del niño a nacer de un padre y una madre conocidos de él y ligados entre sí por el matrimonio. Quebrantan “su derecho a llegar a ser padre y madre exclusivamente el uno a través del otro” (Catecismo de la Iglesia Católica No. 2376)

Fue entonces que el 24 de marzo, a vísperas de comenzar el triduo pascual, después de orar por 3860 días, sirviendo como esposos en la oficina de pastoral familiar hispana de la Diócesis de Raleigh, elaborando, desarrollando e implementado  proyectos a nivel de Cursos Pre-Matrimoniales, Encuentros de Pareja, Escuela de Padres, Programas de Educación Sexual para Padres, Métodos Naturales de Planificación Familiar y Ciclos de Catequesis para las familias, Dios nos respondió… Thomas Cardona-blanco tiene vida y se está formando en el vientre de mi bella esposa con 14 semanas, haciendo que nuestra existencia tenga un sentido más profundo en los que esperan en Dios y alcanzan recompensa.

Entendimos que los hijos llegan, no desde nuestros planes, sino el en el tiempo de Dios. Comprendimos que el Señor, desde su infinita sabiduría te utiliza como instrumento, a pesar de nuestras limitaciones, para fortalecer el matrimonio y la familia. Sin importar los dictámenes médicos, que en ocasiones te invita a ir en contra de la fe, Dios se toma su tiempo para pulirnos en el crisol de la fe, la perseverancia y la esperanza.

Si eres padre de familia, te invitamos para que hoy le expreses desde lo más profundo de tu corazón, cuanto amas a tus hijos. Si todavía no los tienes, te invitamos a orar a Dios, sin desanimarse, ya que hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol.

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miércoles, 20 de enero de 2016

Catequesis para las familias en el Año de la Misericordia

El 8 de diciembre de 2015, el Papa Francisco, abrió la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II, dando apertura al Año Extraordinario de la Misericordia. Jubileo que concluirá el 20 de noviembre de 2016, en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo; tiempo propicio para que la Iglesia haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.

“Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”, fueron las palabras que el Santo Padre utilizó en la Bula de convocatoria del 11 de abril en Roma, para ilustrar el tema central del jubileo, a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36).

Desde los lineamientos pastorales y las actividades propuestas por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Dicasterio encargado por el Papa Francisco en animar este Jubileo, presentamos un ciclo de doce Catequesis, bajo el tema: “La Familia, Centro de Amor y Misericordia”. Una invitación para que la Comunidad Hispana, en sus hogares y parroquias, realicen a través de la formación doctrinal y la acción pastoral, obras concretas de misericordia durante este año jubilar.

A partir del 1 de Diciembre y mes a mes, podrá adquirir esta catequesis en nuestra página web: www.iglesiasdomesticas.com

Lo invitamos para que sea parte de esta ruta catequética, haciendo eco de la Palabra de Dios y convirtiendo a su familia en Centro de Amor y Misericordia.

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miércoles, 13 de enero de 2016

Usted abraza a su pareja?

Cuando un hombre y una mujer comienzan su relación de noviazgo, una de las grandes manifestaciones que juntos se expresan es a través del abrazo. Esta manera de demostrar el amor que empieza a fortalecerse entre ellos, se ve reflejada cuando: caminan tomados de la mano o abrazados; en los momentos de alegría o tristeza siempre existe el abrazo; al saludarse o despedirse el abrazo es el invitado esencial; en las celebraciones especiales, el abrazo es el mejor regalo que le puedes dar a tu pareja; en fin… en la relación de noviazgo, el protagonista es el abrazo.   Pero, qué pasa cuando las  parejas, después de haber tomado la decisión de casarse y de que haya transcurrido algún tiempo, comienzan a perder esta linda manifestación de cariño y amor? Por qué el abrazo pierde su papel protagónico entre los esposos? Por qué ya no nos abrazamos como antes o no nos tomamos de la mano?   Me da vergüenza abrazar a mi pareja?

El abrazo, también llamado forma de expresar los sentimientos más allá de las palabras,  es tan importante para el ser humano, que puede curar cualquier enfermedad o mejorar el bienestar emocional  en la persona o en la pareja. Algunos estudios detallan que las parejas, después de recibir un abrazo, su cuerpo libera una hormona que genera bienestar en las personas llamada oxitocina, enviándole al cerebro sensaciones de comodidad y vinculación innata, por lo que éste actúa como si todo fluyera muy bien; lo cual evita que la pareja sienta necesidad de buscar a alguien más. Por ello, presentamos cinco recomendaciones muy sencillas que usted puede tomar para fortalecer o comenzar a reavivar esta manifestación de cariño y amor con su pareja:

1.      Cuando se despierte en la mañana, abrace inmediatamente a su pareja saludándola y deseándole un feliz día.

2.       Haga suyo el propósito de caminar juntos tomados de la mano.

3.      Acostumbre a saludar o despedirse de su pareja siempre con un abrazo.

4.      Cuando se genere alguna discusión, no olvide que la mejor manera de reconciliarse es a través de un abrazo  

5.      Ore con su pareja o familia tomados de la mano.    

 

No es tarde, estamos a tiempo para revivir esta linda manifestación de amor que no cuesta nada y dice más que mil palabras.
 
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miércoles, 6 de enero de 2016

Por qué trabajar en Pastoral Familiar?

Responder a esta pregunta,  nos llena de mucha alegría, ya que somos muy bendecidos por Dios; no solamente  en laborar en la Diócesis de Raleigh como pareja para la oficina del Ministerio Hispano, sino que ha sido una vocación que se sembró desde el año  2000 en Colombia (país de origen) cuando desde nuestra relación de novios, pensábamos en la proyección de proyectos y actividades que pudieran fortalecer el matrimonio y la vida familiar. Los primeros cinco años que duró nuestro noviazgo, las metas personales como terminar los estudios universitarios en filosofía, teología, formación pastoral y abogacía, junto con las misiones parroquiales  a las cuales servíamos  como voluntarios, nos brindaron un buen curso pre-matrimonial, el cual dio como resultado el expresarnos mutuamente: “Sí, Acepto”, el 16 de julio de 2005.

Año después, por motivos laborales y compromisos adquiridos, tuvimos que afrontar una separación que duró dos años; tiempo en el cual las alegrías y tristezas llegaron a nuestro matrimonio. Afortunadamente en el verano del 2008, en la ciudad de Grand Rapids-MI, nos reencontramos y tomamos decisiones trascendentales para nuestra vida, dejando a un lado las aspiraciones y comodidades laborales y comenzar “desde abajo”; construir y proyectar nuestra vocación de servicio en tierra extranjera, teniendo como base la familia. Fueron más de tres años de compartir, escuchar, aprender de las familias hispanas con las que teníamos contacto. Gracias a ello y a las parroquias que nos permitieron brindar el primer fruto de esta decisión: una Escuela de Padres de Familia, entendimos que Dios nos tenía un propósito en nuestra vida como pareja.

A finales del año 2011 llegamos a la Diócesis de Raleigh, con los objetivos puestos en aportar nuestro “granito de arena” en el trabajo con la comunidad hispana. Hoy, y gracias al apoyo recibido por Nuestro Obispo Michael F. Burbidge, Pastor de la Diócesis, hemos implementado proyectos como: Curso Pre-Matrimonial: “Sí, Acepto”, Encuentro de Parejas: “Felicidad, la Gran Cosecha en el Matrimonio”, Escuela de Padres de Familia: “Fortaleciendo la Familia desde la Parroquia” y el Programa de Educación Sexual para Padres de Familia (más información en nuestra página www.iglesiasdomesticas.com ). Hacemos parte del equipo de parejas que colaboran en la página web: www.portumatrimonio.org y en la Asociación Nacional Católica de Ministerios de Vida Familiar para la Comunidad Hispana (NACFLM por sus siglas en Inglés)  

No ha sido fácil. Todavía continuamos en el proceso de adaptación; no solamente a la cultura angloamericana, sino también a las diversas formas y maneras de expresión que enriquecen la cultura hispana. Extrañar la familia, sentirnos indefensos;  aceptados por un determinado número de personas  que creen en nuestra raza, en ocasiones hacen flaquear nuestra vocación de servicio como se debe entender el Sacramento del Matrimonio y lo afirma la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio en el Numeral 65. Pero, cuando tienes claro que nuestra perspectiva es el “Encuentro con el otro”, que está en la “Periferia Existencial” y te apoyas de la oración y vivencia sacramental y comunitaria de nuestra fe, tiene sentido esto; vale la pena pensar que no todo debe ser tener y comprar, sino dar sin importar el color de la bandera.

Estimadas Familias, los invitamos para que acrecentamos nuestra opción desde el hogar por la familia o la “Iglesia Doméstica”; busquemos desde la Parroquia, la manera de crear o fortalecer grupos conformados por parejas que deseen compartir la Palabra de Dios y profundizar documentos y reflexiones que Asociaciones y Movimientos de vida Familiar elaboran.
Les aseguramos, que vale la pena trabajar por la base  fundamental de la historia humana: la Familia.

Para más información, visite:  www.iglesiasdomesticas.com

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El Asesino de los esposos: La Indiferencia

Cuenta un esposo: mi esposa convive conmigo en un reservado silencio, un silencio del cual yo me siento culpable, Compartiendo el mismo techo, me volví radicalmente indiferente hacia ella, con actitudes en las que me he implicado personalmente en nuestra relación. Me he comportado como un extraño que decía quererla, aunque la tratara como objeto. En la hondura de mi intimidad, bien sé que mi esposa no me ha sido realmente indiferente; mi actitud ha sido más bien fingida, simulada. Ahora me pregunto: cómo puede alguien sentirse indiferente ante la persona a la que supuestamente quiere?.
Me doy cuenta de que cometimos el error de los que viven un corto noviazgo sin tiempo para conocerse mejor, y en este limitado espacio se ve solo lo valioso en el otro, mientras permanecen ciegos a sus defectos que, como cualquier ser humano tiene, y que en los primeros años de vida conyugal empiezan a emerger y a ponerse de manifiesto. Creíamos que estar enamorados era suficiente para consentir a la celebración del matrimonio
 
Son varios los factores que pueden generar esta situación de indiferencia: un primer factor es creer que el amor es algo mágico… No. El amor humano, máxime el amor conyugal, es algo muy personal que surge del fondo del corazón de cada uno de los enamorados; es un amor que exige ser cultivado como una planta delicada, porque el amor que no crece, decrece y muere. El amor conyugal no es tan simple como se lo imaginan; los psicólogos hablan de los tres ingredientes del amor conyugal: pasión por parte del varón, afecto por parte de la mujer y el compromiso por parte de ambos; es lo que llaman la "triangularidad del amor.
 
Dentro de los factores sociológicos, sugeridos por G. Pastor, sociólogo español, están la edad, la religión, la cultura, el carácter, la raza, los hobys…, caracteres estos que auguran una buena amalgama en la vida de pareja. Ya la S. Escritura alude al “llegar a ser una sola carne”; tres verbos en futuro pone de presente el Génesis: el varón dejará a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y se harán los dos una sola carne”. Refiriéndose a esta amalgama del ‘una sola carne’, S. Juan Crisóstomo la compara con la mezcla de aceite y perfume; y Sto., Tomás de Aquino la identifica con la licuefacción de dos lingotes de oro en el crisol.
 
La vida conyugal es un proceso que se inicia con el enamoramiento, la elección del otro(a), el compromiso mutuo y el proyecto común; se trata de un proyecto en que unen los pareceres de ambos, junto con la visión que cada uno tiene de la vida futura que añoran, para caminar en la misma dirección. De aquí que los esposos deben vivir el tiempo con visión de futuro en el presente de cada día; es un error mayúsculo quedarse anclados en el pasado, añorando las cosa pasadas y guardando recuerdos ingratos; a nadie le agrada que le estén recordando un pasado negativo.
 
La vida conyugal se teje diariamente con mil detalles, tal vez sencillos pero efectivos para construir una relación auténtica de personas humanas y de cónyuges: el saludo, la sonrisa, el abrazo, un servicio, una caricia, un beso, el buen humor, traerle a ella un ramo de flores, recordar la fecha del cumpleaños, de la boda, admirar el cambio de peinado de ella, el estrén de vestido, etc. En cuestión de detalles los varones somos escasos, tacaños; las mujeres son más dadas al detalle. A veces la falta de un detalle puede ser considerada como indiferencia.
 
Si los cónyuges en el matrimonio, mutua y recíprocamente no contribuyen a reconocer e incrementar el valor que hay en el otro(a) y en sí mismo, ninguno de los dos puede crecer. Por esta razón, sin la comunicación, el matrimonio no puede caminar hacia adelante en la realización del proyecto común de pareja.
 
A propósito de ‘comunicación’, es importante tener presente los factores que bloquean la comunicación entre esposos: sean las expresiones verbales, como también las no verbales que damos con simples gestos. De verdad que la indiferencia termina siendo un asesino silencioso de la vida conyugal; la indiferencia lleva a la rutina en la vida matrimonial y ésta a perder el sentido auténtico de un buen matrimonio, de un matrimonio feliz.
 
 
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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Ser Padres, vocación o casualidad?

 Es distinto ser hijo como fruto del amor recíproco de los padres a ser fruto de un accidente, como a veces se expresan los mismos padres de familia, o ser fruto de la casualidad, un hijo que llega sin ser invitado a la vida. Muchos de estos hijos que llegan por accidente, por casualidad, son víctimas del aborto. 

Según el Papa Francisco, “ser padre o madre de familia es una vocación, es una llamada bellísima porque nos hace crecer, de manera del todo especial, a imagen y semejanza de Dios; ser papá y mamá significa de verdad realizarse plenamente porque es volverse similares a Dios”.

Hay en esto un detalle que muchas veces no percibimos: a Dios lo llamamos ‘Padre’ (con mayúscula), a nuestros progenitores los llamamos ‘padres’ (con minúscula): padre, madre. Desde la creación Dios dio al varón y a la mujer la capacidad de transmitir la vida a otros: “Creced y multiplicaos”. Dios-Padre quiso tener un HIJO (con mayúscula) que es Cristo y muchos hijos (con minúscula) que somos todos los seres humanos.

Todos nosotros somos hijos, fruto del amor de Dios-Padre que, al crearnos, nos ha hecho capaces de amar y necesitados de amar y ser amados. Esto lo ha confirmado el Papa Juan Pablo II cuando enseñó en su primera carta encíclica Redemptor hominis que “si el ser humano no ama, si no es amado, no le encuentra sentido a su vida” (n. 10).

Quizás en nuestro tiempo haya muchos niños y niñas que son fruto de la casualidad, de un accidente…. Padres inmaduros física y psicológicamente, abuso sexual, frutos de un pasión sexual irresponsable, violencia sexual, juegos eróticos de adolescentes, etc. El caso de los criminales ‘natos’ (desde su nacimiento) es uno de tantos casos de hijos por accidente; son hijos de un padre que tal vez pidió a su compañera abortar, o que la abandonó al tener noticia del embarazo; quizás la madre al darle el pecho lo hacía con desprecio, con rostro de rechazo; no le sonría al niño(a), no lo acariciaba; no le hablaba con ternura.

Estos gestos que dan a entender que aquel niño(a) no fue bienvenido al mundo, tendrán graves consecuencias: sin duda que en un principio no entendió el por qué de aquel rechazo; pero pronto el frío afectivo del padre o de la madre impactará a la criatura; este impacto repercutirá posteriormente en la sociedad: será el adolescente malcriado, vengativo, colérico, rebelde, dañino…, será el hombre o mujer criminal. La ciencia criminalística lo ha demostrado con la experiencia de la investigación.

Una estadística señala este resultado: las niñas que no contaron con el apoyo de sus padres cuando más lo necesitaron, son 92% más propensas a fallas en sus matrimonios y llegan al divorcio; en el caso de los hombres, son 35 % más propensos; los niños con poco apoyo de parte de sus padres tendrán un pobre desarrollo académico y fallarán en la escuela, no por falta de capacidad, sino por falta de desarrollo emocional, en el cual el padre juega un papel muy importante.

Al contrario, cuando hay una paternidad comprometida en las relaciones de padre e hijos, en cuanto a tener sentimientos y conductas responsables respecto del hijo, sentirse emocionalmente comprometido, ser físicamente accesible, ofrecer apoyo material para sustentar las necesidades del niño, ejercer influencia en las decisiones relativas a la crianza del niño, entonces el efecto positivo será constructivo.

Ser padre o ser madre no consiste solo en la función biológica de procrear; ya S. Agustín, Sto. Tomás de Aquino y el Magisterio de la iglesia han entendido el texto bíblico -‘procread y llenad la tierra”-como una procreación responsable que incluye la educación, hasta el punto que si no los pueden educar, más bien no los tengan.

Que los padres y madres de familia sean ‘imagen de Dios’ por el amor nos debe llevar a tener presente los diversos rostros del amor: el amor de esposos, el amor de padres a los hijos, el amor de los hijos a los padres, el amor entre hermanos. De aquí que la familia sea la primera escuela del amor.

Se concluye afirmando que ser padres, ser madres, es de verdad una auténtica vocación: lo atestiguan los mismos hijos que al ver a sus padres que se aman, que se comprenden, se perdonan y se ayudan, dicen: qué bonito es el matrimonio!!; si mi vocación es el matrimonio, quiero que en mi pareja se realice la imagen del matrimonio de mis padres. A la inversa, cuando la imagen de los padres es negativa, renuncian a la vocación del matrimonio, arruinando de este modo su futuro.
 
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miércoles, 28 de octubre de 2015

Qué significa el amor?

El articulo de una revista argentina con este título – Qué significa el amor- publicaba en 1.994, presentó 46 posibles definiciones que muchas parejas de enamorados daban de cómo conciben el amor. Es difícil intentar reproducirlas todas en este espacio. Nos limitaremos a glosar algunas de ellas, las que suenan más interesantes. Algunas de ellas son éstas:

-       Es dar sin calcular si amo más, si amo menos. Es perdonar. Es comprender. Es aceptarse a sí mismo para luego hacer con el otro tal cual. Es estar juntos en las buenas y en las malas, es esperar, tolerar, escuchar, callar, hablar…

-       Podríamos resumir el amor en una pequeña frase: ‘cuenta conmigo’, o ‘a mi me agradaría estar contigo’. El amor nos hace vivir un cierto éxtasis que no significa vivir en la fantasía, porque los dos  somos personas diferentes con distintos gustos, defectos y virtudes. Es allí donde el amor  nos hace aceptar, cambiar, perdonar y, ¿porqué no? hacer feliz al que está a  nuestro lado.

-       Nos resulta  muy difícil encontrar una definición del AMOR. No obstante, lo consideramos un sentimiento que crece cada día. No tiene límites, ni tiempo, ni espacio; es mucho más que un querer. Es algo que se da y se recibe.

-       Nos es muy difícil escribir sobre el AMOR. Sabemos que es un sentimiento que a los dos nos atrapa. Es una semillita que a medida que nos conocimos y nos tratamos fue creciendo y creemos que ya es una planta. Tal vez todo esto sea muy platónico, pero es una forma de decir lo que entendemos por nuestro AMOR.

Cada una de las 46 definiciones que han dado acerca de la naturaleza del amor son diferentes; apuntan a querer decir algo sublime, inexpresable con términos humanos. Tienen razón al no lograr aprisionar el concepto de amor en una definición porque el AMOR es un misterio. El Evangelista Juan, queriendo definir lo que es Dios, no halló otro vocablo mejor que decir que DIOS ES  AMOR.

De este Amor Divino participan a su manera el varón y la mujer porque fueron creados a imagen y semejanza de Dios. San Juan Pablo II,  en su primera carta encíclica – Redemptor hominis- escribió que “el ser humano no puede vivir sin amar; sería un ser incomprensible, su vida estaría privada de razón de ser si no encuentra el amor, si no participa de él vivamente, si no lo experimenta” (n. 10).

DIOS-AMOR, y al crear al varón y la mujer a su imagen y semejanza, los ha creado diferentes para que expresen en forma distinta lo que es el amor. De aquí que varón y mujer amen en forma diversa:

·         En él el amor tiene una dimensión carnal, en ella el amor tiene dimensión afectiva,   
·         En él el amor da importancia a la acción, en ella a las palabras.
·         En él el amor es dudoso, incierto, en ella es un amor subterráneo y progresivo.
·         En él el amor se manifiesta como admiración, en ella como una atracción.
·         En él el amor es un amor de conquista, en ella es un amor que pide protección.

   Estas diferencias en el modo de amar hacen que varón y mujer  sean seres complementarios, es decir, que él necesita de ella y ella de él para llegar a ser una sola carne en la vida de pareja.  Esta complementación necesita del tiempo; con razón que el libro del Génesis, aludiendo a la complementación haya empleado tres verbos en futuro: “el varón dejará a su padre y a su madre, Se unirá a su mujer y se harán los dos una sola carne”.

 Esta reflexión sobre el AMOR nos lleva a concluir diciendo que amar es asemejarnos a Dios; de ahí que el amor sea algo divino.
 
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miércoles, 21 de octubre de 2015

La Pareja Dispareja


Suena un poco paradójico decir que la pareja es dispareja; sin embargo así es, y podemos añadir que una tal disparidad al Creador le pareció  ‘muy bien’ al crear la primera pareja humana. Precisamente, al crear Dios al varón y a la mujer aparecieron  tres elementos que explican esta disparidad: la alteridad, o sea la diferencia entre hombre y mujer; la reciprocidad que alude a la capacidad de complementarse mutuamente a partir de las diferencias;  y  la comunión interpersonal o unión de los dos que los hace ‘ser una sola carne’. De ahí que en el lenguaje popular exista la expresión ’la media naranja’ y otras similares para referirse a  la integración de varón-mujer..

Hombres y mujeres piensan, sienten y actúan distinto; entender  estas diferencias es vital para mejorar las relaciones de pareja, e incluso las amistosas, laborales y familiares.  Que somos diferentes, parece obvio; sin embargo, el caso de los novios lo desmiente. Cómo explicar que una pareja de novios, después de 5 ó 10 años de relaciones, al casarse entran en conflicto… Se diría que al casarse uno y otro se han quitado la careta que tenían puesta: él todo un ’gentleman’, ella una reina de belleza.  Las más de las veces los novios son unos grandes mentirosos.

Algún autor hizo el elenco de diferencias en forma gráfica:

-       La mujer está siempre tan poco dispuesta a cambiar de marido como a cambiar de hijos; la mujer cuida de la casa, hace compras, vigila a los niños, no está nunca separada con el pensamiento de su marido; la mujer teme no gustar físicamente; la mujer quiere y sueña ser nueva cada mañana; las mujeres piensan desde el corazón; por eso suelen ser más empáticas.

-       Los hombres se vanaglorían de no llorar para no parecer débiles; dicen que las mujeres viven en el presente, que no tienen sentido histórico; son desgraciados cuando envejecen porque pierden su gran estímulo: el trabajo; el amor les hace perder el control, por algunas horas; la felicidad de los hombres es su obra: quieren conquistar un puesto en el mundo; los hombres son más cerebrales y agresivos.

Desde luego que se podría hacer el elenco de las diferencias desde diversas perspectivas: anatómicas, fisiológicas, psicológicas, sociales, culturales, etc. Las diferencias los hacen distintos, pero no desiguales. Las diferencias posibilitan el encuentro interpersonal para hacer de los dos una sola persona conyugal; los mitos de los pueblos antiguos hacen referencia a este fenómeno.

Al unirse en pareja el varón y la mujer se constituyen en modelos: él para su hijo varón, ella para las hijas; pero también él es modelo para su hija en cuanto ésta aprende de él qué espera el hombre de la mujer y la esposa y madre le enseña al hijo-varón qué espera la mujer del hombre. De una y otra manera, las diferencias entre varón y mujer tienen mucha razón de ser para construir su propia personalidad y la personalidad auténtica en sus hijos.

El poeta Víctor Hugo intuyó estas diferencias entre varón y mujer al decir:

-       “El hombre es la más elevada de las criaturas; la mujer el más sublime de los ideales.

-        Dios hizo para el hombre un trono, para la mujer un altar: el trono exalta, el altar  santifica.

-       El hombre tiene la supremacía, la mujer la preferencia; la supremacía significa la fuerza, la preferencia representa el derecho.

-       El hombre es fuerte por la razón, la mujer es invencible por las lágrimas; la razón convence, las lágrimas conmueven.

-       El hombre es águila que vuela, la mujer es ruiseñor que canta; volar es conquistar el espacio, cantar es conquistar el alma.

-       El hombre es código, la mujer es evangelio; el código corrige, el evangelio perfecciona.

-       El hombre es un templo, la mujer es sagrario; ante el templo nos descubrimos, ante el sagrario nos arrodillamos”.

La cultura machista entendió erradamente como desigualdades las diferencias entre varón y  mujer e hizo de ellas la clave para el dominio sobre la mujer; para Dios las diferencias fueron pensadas en clave de complementación y perfeccionamiento de ambos; Creados ‘a imagen de Dios’, por separado él representa los atributos masculinos de Dios, ella los atributos femeninos de la divinidad; unidos  representan la plenitud divina.  
 
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miércoles, 26 de agosto de 2015

El Perdón en la pareja sí es posible

Las parejas jóvenes no aprendieron a reconciliarse, porque el machismo predominante de los esposos y padres, sobre todo en otro tiempo, no dio margen a esta actitud del perdón; muchas veces se pensó que pedir perdón era humillarse ante el otro; en este caso fallaba incluso la educación, la cortesía de pedir una  excusa; fallaba la nobleza personal de reconocer la falta, el error cometido. Se pensaba que solo el inferior (la mujer, el hijo, el subalterno) era quien debía pedir perdón al superior; este no fallaba.

Muchos parejas de esposos no se percatan de que sus hijos son buenos observadores: aprenden más por lo que ven que por lo que oyen. Incluso, llegan a hacer sus reflexiones personales al respecto.  Hemos tenido ocasión de oír a hijos (as) de 10, 12 años, al ver a sus padres alegar, ofenderse mutuamente, guardarse rencor, etc, que dicen: ”esto es el matrimonio?. Si así es, mejor no casarse. Yo no me casaré en el futuro”.  Unos tales padres de familia destruyen con estas actitudes la ilusión de futuro que puedan tener los hijos.

Por el contrario, unos padres de familia que saben dialogar, deliberar juntos, perdonarse, pedirse excusas,  están haciendo escuela del perdón en su propio hogar; los hijos que ven este testimonio dicen: “qué bonito es el matrimonio. Si yo me llego a casar, que mi hogar sea como el de mis padres”. Esto es crear ilusiones positivas para el futuro entre los hijos.

Los hijos tienen el derecho a que los padres se reconcilien: es una situación ambivalente, incómoda,  para los hijos encontrarse ante los padres en riña o altercado: por quién sacar la cara?  Él es mi papá, ella es mi mamá.  Los hijos no saben a quién dar la razón de la contrariedad.  Muchas  veces se oye decir: él o ella me ofendió.. Por tanto, que me pida perdón. En este caso, la persona que se reconozca más noble, más consciente, que dé el primer paso hacia la reconciliación.  Incluso, que los padres pidan perdón a sus hijos; es un buen testimonio.

Respecto del perdón existen ideas equivocadas; por ejemplo: perdonar no es olvidar la ofensa; si así fuera deberíamos sufrir de amnesia; el perdón no es una obligación que se me impone; el perdón no es el restablecimiento de la situación previa a la ofensa; el perdón no es renuncia a un derecho; el perdón no es expresión de una superioridad moral; en este caso el perdón se convertiría en una humillación para el ofensor.

Descartando estas falsas concepciones del perdón, nos preguntamos entonces qué es el perdón?  El perdón es amar intensamente; en el caso de la pareja, el perdón deberá ser generoso y pleno si es un amor auténtico, capaz incluso de dar la vida por la persona que ama; perdonar es defender la causa de la humanidad, porque el que perdona lo que hace es reconocer también su condición de pecador ante quien le ha ofendido; perdonar es un acto liberador que consiste en ser capaz de romper la cadena que liga  causas y efectos; el perdón rompe la irreversibilidad de los actos humanos; perdonar es ir más allá de la justicia, pues ésta no puede ser un freno al perdón.

En la vida de pareja,  tal vez lo más difícil es la condición de no exigir  reciprocidad, pues muchas veces es preciso renunciar al derecho que tenemos de ser compensados por algo que nos ha hecho el otro; igualmente, no siempre nos es solicitado el perdón, ni contamos con la humildad y el reconocimiento de quien nos ofendió. Es más sencillo cuando podemos ver  el arrepentimiento del otro y los deseos de enmendar su proceder, pero muchas veces las personas nos ofenden o nos hacen daño sin darse cuenta.

El arrepentimiento, la verdadera humildad del otro ante su error es un elemento muy importante para facilitar el proceso de la reconciliación; exige desarrollar una visión comprensiva del otro y hacernos cargo de nuestras emociones y del efecto que éstas han generado en los demás. También el sentido del perdón es tener la oportunidad de enmendar el error, generar actos de reparación del daño y, a través de ellos, obtener  tranquilidad y aprendizajes importantes para la vida.


Sobre todo, es importante tener en cuenta que el perdón posee dimensiones trascendentales; reconstruye la relación herida y maltratada y su efecto va más allá de la pareja: afecta positivamente a los hijos, familiares y amigos. La actitud evangélica de Jesús de Nazaret  es emblemática para todos: ‘perdonar hasta 70 veces siete, lo que significa  ‘perdonar  siempre’.

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