Describiendo su Origen, Experiencia y Educación/Formación
Olga nació en Puerto Rico en una familia de nueve hijos de padres que estuvieron casados por 56 años. Ramon nació en la Republica Dominicana en una familia de tres hijos de unos padres que estuvieron casados por 49 años.
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miércoles, 20 de septiembre de 2017
La Alegría de Caminar Juntos
El pasado mes de agosto del presente año, celebramos nuestro LX aniversario de bodas en compañía de nuestros hijos, nietos, familiares y amistades. Nos sentimos como novios nuevamente, recordando los planes que teníamos para nuestro matrimonio en el año 1977.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
DECIR NAVIDAD, ES DECIR FAMILIA
Qué bueno es
ver llegar la Navidad !!!. Todo es luz, música y fiesta. El mundo cristiano
celebra la Navidad, cada país a su modo; se reviven las tradiciones de familia:
el pesebre, los villancicos, las tarjetas de navidad, la cena de navidad, los
regalos entre la familia y con los amigos.
Y por qué
cada año celebramos la Navidad?. Un gran acontecimiento nos motiva a celebrar
la navidad: el nacimiento de Dios en Belén; un nacimiento que se realiza en
forma muy humana, pero, a la vez, muy misteriosa también. Es que el mismo Dios
ha querido hacerse hombre, apareciendo en el seno de una familia humilde y
sencilla, como la de tantos de nosotros.
El arte en
sus diversas formas y modalidades ha encontrado placer en representar escenas
de la infancia de Jesús de Nazareth: el anuncio del ángel a María, el
nacimiento, la adoración de los pastores y de los magos de oriente, etc. Éstos
son motivos tan humanos que a todos nos atraen porque, en alguna forma, vemos
en tales escenas reflejada nuestra propia vida. No solo los pintores, también
los poetas y cantantes han inmortalizado con poemas y canciones este
acontecimiento, como “Noche de paz”, internacionalmente conocida, o como la del
célebre mariólogo S. Alfonso M. De Liguorio en italiano –“Tu scendi dalle
stelle”- (desciendes de la altura).
Pero no todo
puede ser solo floklore. Es necesario meditar un poco, al menos, en el sentido
del misterio navideño que conmemoramos. Qué significa el hecho de que el mismo
Dios haya querido encarnarse, hacerse hombre como nosotros en el vientre de una
Virgen de nuestro pueblo y en medio de una familia?. Y no quiso aparecer en
medio de nosotros ya adulto, lo que le habría ahorrado los sufrimientos de la
infancia….. Quiso nacer niño, sometiéndose así a todas las limitaciones
humanas: debilidad, pobreza, dependencia de los demás, etc.
Dios quiso
experimentar todo el proceso de desarrollo y crecimiento de todo ser humano:
concepción, nacimiento, crecimiento, escuela y taller… “El niño crecía y
progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”,
escribió S. Lucas en su Evangelio (2,52). Todos, esposos y padres de familia,
los hijos, podemos ver en el Niño de Belén un ejemplo, un modelo de vida para
cada edad, como también en la familia de Nazareth.
San Juan Pablo
II escribió a propósito de la familia: “no hay en el mundo otra imagen más
perfecta, más completa de lo que es Dios: Unidad y comunión. No hay otra
realidad humana que corresponda mejor a este misterio divino”. Sin duda que el
Papa se refería, a través de Dios-Familia a la familia de Nazareth, a cada una
de nuestras familias, si en ellas se vive el amor, la unidad, el diálogo, la
solidaridad, la comprensión, el apoyo mutuo.
Algo similar
al pensamiento de San Juan Pablo II escribió también el Celam en un documento
preparatorio para el Sínodo de Obispos sobre la familia (1980): “esta trinidad
humana (padre, madre e hijo) fue creada desde el principio como una especie de
‘sacramento natural’ de Dios Familia”. Ciertamente, esta trinidad humana nos
remite a la primera familia en el mundo (Adán, Eva, Set), a la Familia de
Nazareth, también a mi propia familia.
Como Jesús
de Nazaret, cada uno de nosotros hemos nacido en el seno de una familia, como
fruto del amor de un padre y de una madre; como Jesús-Niño todos nosotros hemos
ido creciendo en estatura y en sabiduría; como Jesús, quizás, hemos
experimentado la pobreza, el deber emigrar a un país extraño, la persecución,
el trabajo, la traición de un amigo, etc. Por todo esto, Dios quiso hacerse
hombre, hacerse niño, para ser modelo y ejemplo en las más diversas circunstancias
de la vida.
También como
Jesús, llamamos a Dios Padre, porque el Verbo, haciéndose carne en María se
hizo hijo, se hizo nuestro hermano; Él es nuestro compañero de camino hacia la
Casa del Padre común. Porque hubo una Primera Navidad podemos considerarnos de
verdad hijos de Dios, hermanos todos nosotros con Jesús, nuestro Hermano Mayor.
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miércoles, 23 de noviembre de 2016
EL SENTIDO ACCIÓN DE GRACIAS
El día de Acción de Gracias, es una de las fechas nacionales
más importante en los Estados Unidos; fue celebrada por primera vez en 1621 por
los pobladores de la Colonia de Plymouth, Massachusetts.
Cuenta la historia que
estos peregrinos (primeros inmigrantes) en el año de 1620 escaparon de la pobreza en Inglaterra y se embarcaron
en el "Mayflower" buscando libertad en el Nuevo Mundo. Una tormenta
los sacó de su ruta y en noviembre de ese mismo año, llegan al norte de
Plymouth. El primer invierno fue de grandes penurias para los colonizadores, sin
embargo, aquellos que sobrevivieron, continuaron luchando y en la primavera
sembraron su primera cosecha de maíz gracias a Squanto, un indio guerrero, que
se hizo amigo de ellos, les enseñó a los
colonizadores cómo sembrar y cultivar el maíz, y los ayudó a establecer buenas
relaciones con las tribus indias vecinas. En 1621 en un gesto de amistad, los
Peregrinos invitaron a los indios vecinos para que juntos celebraran una
fiesta, en la que compartieron pavos y gansos, maíz, langostas, almejas, calabazas
y frutas secas.
Este gesto realizado entre la comunidad indígena y los
primeros inmigrantes, nos hace reflexionar que esta fecha no es solamente para
que en familia nos reunamos y alrededor de una cena y demos gracias a Dios por
todos los dones recibidos. Es un día para que junto a lo mencionado,
reflexionemos a manera de examen de conciencia, las actitudes que he tenido con
el prójimo, es decir, con la persona próxima a mi familia, que tal vez no es de
aquí sino de allá; que tal vez no habla el idioma de aquí sino el de allá; que
tal vez no tiene "papeles" de aquí sino los de allá; que tal vez se le
dificulta adaptarse al estilo de vida de aquí porque todavía actúa como si
estuviera allá. Que tal vez…
Manifestémosle a Dios nuestro agradecimiento no
solamente por todo lo que hemos recibido, sino por las acciones que él nos
permitió hacer por el otro. Imitemos el gesto realizado hace 397 años atrás por el indio guerreo
Squanto, quien sin importar la condición de los colonizadores, les brindó su
ayuda para que salieran adelante y vencieran el hambre y las incomodidades que
como Inmigrantes se vive al llegar a tierra extranjera.
¡Feliz día de “Acción de Gracias”!
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jueves, 20 de octubre de 2016
CINCO FRASES QUE DESTRUYEN UN MATRIMONIO
Hay
muchos factores que pueden dañar un matrimonio: el estrés financiero, la
infidelidad, las adiciones… Recuperarse de todo esto implica una considerable
cantidad de tiempo y de esfuerzo de ambas partes. Pero hay una cosa que puede
cambiar la calidad de un matrimonio casi al instante: qué palabras usas al
hablar con tu cónyuge?. Si deseas evitar discusiones, haz un esfuerzo
consciente de omitir ciertas frases… Hay frases de las que nos arrepentiremos
siempre de haberlas dicho. Entre otras, éstas:
-
‘Siempre’. ‘Nunca’.
Es una acusación muy seria para el amor de tu vida un “nunca me escuchas” o
“Siempre llegas tarde del trabajo” porque, en primer lugar, no es
cierto. Además, la mayoría de las veces este comentario nace del enojo del
momento. Una mejor manera de expresar tus sentimientos es tomar un gran suspiro
y decir “a veces siento que no me escuchas y / o me entiendes?.Podemos hablar
por algunos minutos?. Lo que quiero decir es realmente importante para
mí. Tal vez podamos planear maneras en las que podemos tener un poco más
de tiempo de calidad en familia”.
-
‘Engordaste?. T e veo más cachetona y la ropa ya no te queda igual que antes’.
Esto
es básicamente decir que tu pareja se ve mal e implica insatisfacción con su
cuerpo. Nunca digas algo negativo sobre el cuerpo de tu pareja. Algo que ayuda
a los esposos es mantenerse como eternos enamorados; ver a la esposa como una
eterna novia.
-
‘Si de verdad me quieres, harías…’.
Es una frase frecuente entre enamorados… Normalmente, la emplea él para sugerir
una relación sexual. En el caso de una pareja se está insinuando que tu cónyuge
es egoísta. En realidad, es lo opuesto; la persona que está haciendo esta
solicitud está siendo egoísta al no considerar los sentimientos de su pareja.
Has pensado que lo que estás pidiendo es algo que incomoda a tu pareja?. Qué
tal si lo que estás pidiendo no entra dentro de su presupuesto?. Cuando se
trata de las decisiones importantes que afectarán a ambas partes,
es mejor si sé deciden en común acuerdo y no exigir en nombre del amor.
-
‘Ojalá te fueras y no estuvieras aquí’.
Muchos han pecado con esta frase. Tuvieron un fin de semana (o noche, o
vacaciones juntos) que no salió como se esperaba, y sientes que distanciarse
entre ustedes es la solución. En ciertos casos tomar un respiro y un poco de
tiempo para calmar los ánimos y despejar la mente es una buena medida, incluso
saludable. Pero decirle a tu pareja que te gustaría que se fuera a otro lugar,
o que no quieres estar cerca de él, le hace daño y lo devalúa como tu
pareja y padre de tus hijos. Por qué no decir más bien ‘lamento que hemos
tenido un par de días juntos difíciles. Tal vez podamos empezar de nuevo
mañana’
-
‘El esposo de mi amiga siempre… y tú no…’.
Hacer comparaciones es odioso; causa resentimientos de insuficiencia.
Recuerda siempre la frase ‘escoge a tu pareja y ama tu elección’. Esto no
significa que tengas que soportar todos sus malos hábitos, pero recuerda que la
manera en la que te diriges a tu pareja le hace sentir seguro emocionalmente y
que tan valorado es en la relación. No es conveniente hacer comparaciones
porque cada persona es diferente de la otra: una tendrá unas cualidades, la
otra, otras; cada uno tiene sus defectos como los puede tener también el otro.
Éstas son solo unas de esas frases inoportunas, imprudentes, que pronunciamos
en un momento de cólera, de disgusto; si por caso las empleamos alguna vez,
será el momento de pedir una excusa, perdón. F. Burton Howard decía
del matrimonio: ‘si quieres que algo dure para siempre, cuídalo como un
tesoro’. Ricardo Búlmez añade: cuida no lo que es seguro, tu familia por
ejemplo; cuida lo que es inseguro, la pareja, ciertamente. Y lo explica así:
has oído decir a alguien ‘allí va tu ex-padre, o tu ex-hijo?. No. Pero si has
oído decir ‘ahí va tu ex-esposa, o tu ex-esposo’. Por tanto, lo más inseguro es
tu pareja. Cuídala como a unan flor.
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jueves, 13 de octubre de 2016
EL PERDÓN EN PAREJA
Las
parejas jóvenes no aprendieron a reconciliarse, porque el machismo predominante
de los esposos y padres, sobre todo en otro tiempo, no dio margen a esta
actitud del perdón; muchas veces se pensó que pedir perdón era humillarse ante
el otro; en este caso fallaba incluso la educación, la cortesía de pedir una
excusa; fallaba la nobleza personal de reconocer la falta, el error
cometido. Se pensaba que solo el inferior (la mujer, el hijo, el subalterno)
era quien debía pedir perdón al superior; este no fallaba.
Muchos
parejas de esposos no se percatan de que sus hijos son buenos observadores:
aprenden más por lo que ven que por lo que oyen. Incluso, llegan a hacer sus
reflexiones personales al respecto. He mos tenido ocasión de oír a hijos (as)
de 10, 12 años, al ver a sus padres discutir, ofenderse mutuamente, guardarse
rencor, etc, que dicen: ”esto es el matrimonio?. Si así es, mejor no casarse.
Yo no me casaré en el futuro”. Unos tales padres de familia destruyen con
estas actitudes la ilusión de futuro que puedan tener los hijos.
Por
el contrario, unos padres de familia que saben dialogar, deliberar juntos,
perdonarse, pedirse excusas, están haciendo escuela del perdón en su
propio hogar; los hijos que ven este testimonio dicen: “qué bonito es el
matrimonio. Si yo me llego a casar, que mi hogar sea como el de mis padres”.
Esto es crear ilusiones positivas para el futuro entre los hijos.
Los
hijos tienen el derecho a que los padres se reconcilien: es una situación
ambivalente, incómoda, para los hijos encontrarse ante los padres en riña
o altercado: por quién sacar la cara? Él es mi papá, ella es mi
mamá. Los hijos no saben a quién dar la razón de la contrariedad.
Muchas veces se oye decir: él o ella me ofendió.. Por tanto, que me pida
perdón. En este caso, la persona que se reconozca más noble, más consciente,
que dé el primer paso hacia la reconciliación. Incluso, que los padres
pidan perdón a sus hijos; es un buen testimonio.
Respecto
del perdón existen ideas equivocadas; por ejemplo: perdonar no es olvidar la
ofensa; si así fuera deberíamos sufrir de amnesia; el perdón no es una
obligación que se me impone; el perdón no es el restablecimiento de la
situación previa a la ofensa; el perdón no es renuncia a un derecho; el perdón
no es expresión de una superioridad moral; en este caso el perdón se
convertiría en una humillación para el ofensor.
Descartando
estas falsas concepciones del perdón, nos preguntamos entonces qué es el
perdón? El perdón es amar intensamente; en el caso de la pareja, el
perdón deberá ser generoso y pleno si es un amor auténtico, capaz incluso de
dar la vida por la persona que ama; perdonar es defender la causa de la
humanidad, porque el que perdona lo que hace es reconocer también su condición
de pecador ante quien le ha ofendido; perdonar es un acto liberador que
consiste en ser capaz de romper la cadena que liga causas y efectos; el
perdón rompe la irreversibilidad de los actos humanos; perdonar es ir más allá
de la justicia, pues ésta no puede ser un freno al perdón.
En
la vida de pareja, tal vez lo más difícil es la condición de no
exigir reciprocidad, pues muchas veces es preciso renunciar al derecho
que tenemos de ser compensados por algo que nos ha hecho el otro; igualmente,
no siempre nos es solicitado el perdón, ni contamos con la humildad y el
reconocimiento de quien nos ofendió. Es más sencillo cuando podemos ver
el arrepentimiento del otro y los deseos de enmendar su proceder, pero muchas
veces las personas nos ofenden o nos hacen daño sin darse cuenta.
El
arrepentimiento, la verdadera humildad del otro ante su error es un elemento
muy importante para facilitar el proceso de la reconciliación; exige
desarrollar una visión comprensiva del otro y hacernos cargo de nuestras
emociones y del efecto que éstas han generado en los demás. También el sentido
del perdón es tener la oportunidad de enmendar el error, generar actos de
reparación del daño y, a través de ellos, obtener tranquilidad y
aprendizajes importantes para la vida.
Sobre todo, es importante tener en cuenta que
el perdón posee dimensiones trascendentales; reconstruye la relación herida y
maltratada y su efecto va más allá de la pareja: afecta positivamente a los
hijos, familiares y amigos. La actitud evangélica de Jesús de Nazaret es
emblemática para todos: ‘perdonar hasta 70 veces siete, lo que significa
‘perdonar siempre’.
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jueves, 6 de octubre de 2016
SER PADRES DE FAMILIA, VOCACIÓN O CASUALIDAD?
Es
distinto ser hijo como fruto del amor recíproco de los padres a ser fruto de un
accidente, como a veces se expresan los mismos padres de familia, o ser fruto
de la casualidad, un hijo que llega sin ser invitado a la vida. Muchos de estos
hijos que llegan por accidente, por casualidad, son víctimas del aborto.
Según
el Papa Francisco, “ser padre o madre de familia es una vocación, es una
llamada bellísima porque nos hace crecer, de manera del todo especial, a imagen
y semejanza de Dios; ser papá y mamá significa de verdad realizarse plenamente
porque es volverse similares a Dios”.
Hay
en esto un detalle que muchas veces no percibimos: a Dios lo llamamos ‘Padre’
(con mayúscula), a nuestros progenitores los llamamos ‘padres’ (con minúscula):
padre, madre. Desde la creación Dios dio al varón y a la mujer la capacidad de
transmitir la vida a otros: “Creced y multiplicaos”. Dios-Padre quiso tener un
HIJO (con mayúscula) que es Cristo y muchos hijos (con minúscula) que somos todos
los seres humanos.
Todos
nosotros somos hijos, fruto del amor de Dios-Padre que, al crearnos, nos ha
hecho capaces de amar y necesitados de amar y ser amados. Esto lo ha confirmado
el Papa Juan Pablo II cuando enseñó en su primera carta encíclica Redemptor
hominis que “si el ser humano no ama, si no es amado, no le encuentra
sentido a su vida” (n. 10).
Quizás
en nuestro tiempo haya muchos niños y niñas que son fruto de la casualidad, de
un accidente…. Padres inmaduros física y psicológicamente, abuso sexual, frutos
de un pasión sexual irresponsable, violencia sexual, juegos eróticos de
adolescentes, etc. El caso de los criminales ‘natos’ (desde su nacimiento) es
uno de tantos casos de hijos por accidente; son hijos de un padre que tal vez
pidió a su compañera abortar, o que la abandonó al tener noticia del embarazo;
quizás la madre al darle el pecho lo hacía con desprecio, con rostro de
rechazo; no le sonría al niño(a), no lo acariciaba; no le hablaba con ternura.
Estos
gestos que dan a entender que aquel niño(a) no fue bienvenido al mundo, tendrán
graves consecuencias: sin duda que en un principio no entendió el por qué de
aquel rechazo; pero pronto el frío afectivo del padre o de la madre impactará a
la criatura; este impacto repercutirá posteriormente en la sociedad: será el
adolescente malcriado, vengativo, colérico, rebelde, dañino…, será el hombre o
mujer criminal. La ciencia criminalística lo ha demostrado con la experiencia
de la investigación.
Una
estadística señala este resultado: las niñas que no contaron con el apoyo de
sus padres cuando más lo necesitaron, son 92% más propensas a fallas en sus
matrimonios y llegan al divorcio; en el caso de los hombres, son 35 % más
propensos; los niños con poco apoyo de parte de sus padres tendrán un pobre desarrollo
académico y fallarán en la escuela, no por falta de capacidad, sino por falta
de desarrollo emocional, en el cual el padre juega un papel muy importante.
Al
contrario, cuando hay una paternidad comprometida en las relaciones de padre e
hijos, en cuanto a tener sentimientos y conductas responsables respecto del
hijo, sentirse emocionalmente comprometido, ser físicamente accesible, ofrecer
apoyo material para sustentar las necesidades del niño, ejercer influencia en
las decisiones relativas a la crianza del niño, entonces el efecto positivo
será constructivo.
Ser
padre o ser madre no consiste solo en la función biológica de procrear; ya S. Agustín,
Sto. Tomás de Aquino y el Magisterio de la iglesia han entendido el texto
bíblico -‘procread y llenad la tierra”-como una procreación responsable que
incluye la educación, hasta el punto que si no los pueden educar, más bien no
los tengan.
Que
los padres y madres de familia sean ‘imagen de Dios’ por el amor nos debe
llevar a tener presente los diversos rostros del amor: el amor de esposos, el
amor de padres a los hijos, el amor de los hijos a los padres, el amor entre
hermanos. De aquí que la familia sea la primera escuela del amor.
Se
concluye afirmando que ser padres, ser madres, es de verdad una auténtica
vocación: lo atestiguan los mismos hijos que al ver a sus padres que se aman,
que se comprenden, se perdonan y se ayudan, dicen: qué bonito es el
matrimonio!!; si mi vocación es el matrimonio, quiero que en mi pareja se
realice la imagen del matrimonio de mis padres. A la inversa, cuando la imagen
de los padres es negativa, renuncian a la vocación del matrimonio, arruinando
de este modo su futuro.
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jueves, 29 de septiembre de 2016
LAS TRES ‘T’ EN LA FAMILIA.
En
su viaje del Papa Francisco a Sud-América, aludiendo a la ‘cuestión
social’, hizo referencia a las tres ‘T’: ‘TECHO, TRABAJO, TIERRA’. Tres
elementos en los que se ve involucrada la familia, como elementos muy importantes
para su adecuado desarrollo. En la Carta de los derechos de la familia,
publicada por la Sta. Sede (1.983) se pueden encontrar alusiones expresas a
estos tres elementos.
A
propósito de ‘TECHO’ dijo el Papa Francisco: “una casa para cada familia. Hoy
hay tantas familias sin vivienda, o bien porque nunca la han tenido, o bien
porque la han perdido por diferentes motivos. Familia y vivienda van de la
mano. Pero además, un techo, para que sea hogar, tiene una dimensión
comunitaria. Hoy vivimos en inmensas ciudades que se muestran modernas,
orgullosas y hasta vanidosas. Ciudades que ofrecen innumerables placeres y
bienestar para una minoría feliz…. pero se le niega el techo a miles de vecinos
y hermanos nuestros, incluso niños”. Es el problema del cordón de miseria que
rodea a las grandes ciudades.
Respecto
del TRABAJO dijo el Papa: “el desempleo juvenil, la informalidad y la falta de
derechos laborales son inevitables, son resultado de una previa opción social,
de un sistema económico que pone los beneficios por encima del ser humano. Todo
trabajador, esté o no esté en el sistema formal de trabajo asalariado, tiene
derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura
jubilatoria.
El
Papa Juan XXIII habló en su tiempo acerca del salario familiar: aludía a que el
obrero, el trabajador debe ganar un salario, no como individuo aislado, sino
como miembro responsable de una familia (una esposa, unos hijos), y él mismo
comenzó a dar ejemplo organizando el salario familiar para los empleados del
estado vaticano, e instó a todos los estados del mundo a hacer otro tanto.
En
muchos países se habla de ‘salarios de hambre’… Incluso, se da el caso
discriminatorio: a un hombre soltero o casado sin hijos o con pocos hijos se le
brinda la posibilidad de trabajo en las empresas, mientras que a un padre de
familia con varios hijos se le niega para no tener que pagar el subsidio
familiar.
La
TIERRA es la tercera ‘T’ a que alude el Papa: “me preocupa la erradicación de
tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o
desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la desforestación, la
apropiación del agua, los agro-tóxicos inadecuados, son algunos de los males
que arrancan al ser humano de su tierra natal”.
También
sobre la posesión de la tierra hay una estadística significativa: si
distribuimos la población mundial en tres grupos y los bienes creados
disponibles en cinco grupos, tendremos este resultado: una tercera parte de la
población está apoderada de las cuatro quintas partes de los bienes; esto
equivale a decir que mientras unos pocos mueren de indigestión, muchos mueren
de hambre.
Este
el problema del latifundio de unos cuantos y el minifundio, si es que lo
tienen, de muchos. La propiedad sobre la tierra tiene una dimensión social. El
texto bíblico del Génesis hace hablar a Yhavé diciendo: “sed señores
de toda la creación y dominadla”; ser señor el hombre y la mujer de cuanto fue
creado significa, en primer lugar, tener un techo para abrigarse, tener un
trabajo digno para sustentar a la familia, tener un trozo de tierra suficiente
para ejercer su´ señorío.
El
Concilio Vaticano II, refiriéndose a la vida económico-social, escribió en la Gaudium
et spes que “el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la
vida económico-social” (n. 63). Y un poco más adelante añade: “el lujo pulula
junto a la miseria. Mientras unos pocos disponen de un poder amplísimo de
decisión, muchos carecen de toda iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo
con frecuencia en condiciones de vida y de trabajo indignas de la persona
humana”.
Techo,
trabajo, tierra, tres condiciones para que el individuo y la familia puedan
desarrollar su vocación de ‘señores’ de la creación. El mundo fue creado para
todos, no para unos pocos. La doctrina social de la iglesia ha elaborado
abundante literatura sobre estos tópicos; desafortunadamente se queda en los
anaqueles de las librerías o de las bibliotecas; es doctrina que hace falta
llevarla a la práctica; esto de poner por obra la doctrina social de la iglesia
es competencia de los laicos comprometidos.
El
Concilio Vaticano II fue enfático en subrayar la misión de los laicos: “a la
conciencia bien formada del seglar toca lograr que la ley divina quede grabada
en la ciudad terrena. Pero no piensen que sus pastores están siempre en
condiciones de poderles dar inmediatamente solución concreta en todas las
cuestiones, aun graves, que surjan. No es esta su misión. Cumplan más bien los
laicos su propia función con la luz de la sabiduría cristiana y con la
observancia atenta de la doctrina del Magisterio” (Gaudium et spes n.
43). Pero sí creemos que es tarea de la jerarquía motivar y preparar a los
laicos para cumplir su misión.
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jueves, 22 de septiembre de 2016
LA MESA DE FAMILIA
La mesa
siempre ha tenido un puesto de preferencia dentro del ambiente de familia;
sobre ella el esposo y padre de familia
hace el balance de entradas y de gasto al final del mes; sobre ella la esposa y
madre arregla el vestuario de todos; sobre ella los niños hacen sus tareas de escuela; en torno a la mesa se
reúne la familia para las comidas; alrededor de la mesa se entretiene la
familia con los amigos que vienen de visita.
De verdad, la mesa constituye un centro especia en la vida de la familia.
También
para nuestra iglesia la mesa es como el centro de la comunidad cristiana: la mesa de la comunidad cristiana es el
altar; entorno al altar se hace la lectura de la Carta que
Dios ha enviado a los hombres, o sea la S. Escritura; sobre el altar desciende
el Espíritu de Cristo para convertirlos en su cuerpo y en su sangre; alrededor del altar gira la comunidad para
participar del banquete eucarístico.
Con
razón que ya S. Pablo, en algunas de sus cartas, da saludos a la comunidad que se reúne en la
iglesia (en la casa) de Aquila y Priscila. Así quería decir que la casa de los
primeros cristianos la consideraba ‘como una
iglesia. Será S. Juan Crisóstomo,
un Padre de la comunidad cristiana primitiva (siglo IV) quien afirme que la
casa de los cristianos es ciertamente ‘una pequeña iglesia’. Fue este mismo
Padre quien sugirió cuatro paralelos interesantes: la gran iglesia, Basílica o
templo y la casa material de la familia; la gran comunidad que se reúne en el templo y
la pequeña comunidad familiar; el altar
del templo y la mesa de familia; el culto eucarístico en el templo y el culto
que rinde la familia a Dios en la pequeña iglesia doméstica; los ministros del
templo y los padres de familia dentro de la pequeña iglesia que es la familia.
El Papa Francisco volvió a tomar esta hermosa
comparación; lo hacía a propósito de las consecuencias nocivas que los medios de
comunicación están causando al diálogo familiar: la televisión en la sala
comedor y el uso desmoderado de los celulares impiden la comunicación y el
diálogo entre los miembros de familia; parecería que padres e hijos están
más interesados en la comunicación con personas distantes que con las presentes; esto una muestra del
individualismo que está minando la unidad de la familia; es también falta de
interés y de respeto por la familia.
Son los
padres de familia quienes deben salvar y recuperar este espacio vital en torno a la mesa familiar; este espacio de
diálogo, comunicación y de intercambio entre los miembros de la familia no
puede perderse, so pena de acabar con la comunión familiar; es un momento de
encuentro y de intercambio de experiencias del día; es el momento de mirarse a
la cara, de sonreír, de hablar, incluso de reconciliarse y reforzar el espíritu
familiar.
La
unidad de la familia pide mucho altruismo;
el individualismo lo destruye; el altruismo humaniza, el egoísmo, el
individualismo, deshumaniza.
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jueves, 25 de agosto de 2016
LA INDIFERENCIA ENTRE LOS ESPOSOS, UN ASESINO SILENCIOSO.
Cuenta
un esposo: mi esposa convive conmigo en un reservado silencio, un silencio del
cual yo me siento culpable; compartiendo el mismo techo, me volví radicalmente
indiferente hacia ella, con actitudes en las que me he implicado personalmente
en nuestra relación. Me he comportado como un extraño que decía quererla,
aunque la tratara como objeto. En la hondura de mi intimidad, bien sé que mi
esposa no me ha sido realmente indiferente; mi actitud ha sido más bien
fingida, simulada. Ahora me pregunto: cómo puede alguien sentirse indiferente
ante la persona a la que supuestamente quiere?.
Nos damos cuenta de que cometimos el error de los que viven un corto noviazgo sin
tiempo para conocerse mejor, y en este limitado espacio se ve solo lo valioso
en el otro, mientras permanecen ciegos a sus defectos que, como cualquier ser
humano tiene, y que en los primeros años de vida conyugal empiezan a emerger y
a ponerse de manifiesto. Creíamos que estar enamorados era suficiente para
consentir a la celebración del matrimonio.
Son
varios los factores que pueden generar esta situación de indiferencia: un
primer factor es creer que el amor es algo mágico… No. El amor humano, máxime
el amor conyugal, es algo muy personal que surge del fondo del corazón de cada
uno de los enamorados; es un amor que exige ser cultivado como una planta
delicada, porque el amor que no crece, decrece y muere. El amor conyugal no es
tan simple como se lo imaginan; los psicólogos hablan de los tres ingredientes
del amor conyugal: pasión por parte del varón, afecto por parte de la mujer y
el compromiso por parte de ambos; es lo que llaman la "triangularidad del
amor.
La
vida conyugal es un proceso que se inicia con el enamoramiento, la elección del
otro(a), el compromiso mutuo y el proyecto común; se trata de un proyecto en
que unen los pareceres de ambos, junto con la visión que cada uno tiene de la
vida futura que añoran, para caminar en la misma dirección. De aquí que los
esposos deben vivir el tiempo con visión de futuro en el presente de cada día;
es un error mayúsculo quedarse anclados en el pasado, añorando las cosa pasadas
y guardando recuerdos ingratos; a nadie le agrada que le estén recordando un
pasado negativo.
La
vida conyugal se teje diariamente con mil detalles, tal vez sencillos pero
efectivos para construir una relación auténtica de personas humanas y de
cónyuges: el saludo, la sonrisa, el abrazo, un servicio, una caricia, un beso,
el buen humor, traerle a ella un ramo de flores, recordar la fecha del
cumpleaños, de la boda, admirar el cambio de peinado de ella, el estrén de
vestido, etc. En cuestión de detalles los varones somos escasos, tacaños; las
mujeres son más dadas al detalle. A veces la falta de un detalle puede ser
considerada como indiferencia.
Si
los cónyuges en el matrimonio, mutua y recíprocamente no contribuyen a
reconocer e incrementar el valor que hay en el otro(a) y en sí mismo, ninguno
de los dos puede crecer. Por esta razón, sin la comunicación, el matrimonio no
puede caminar hacia adelante en la realización del proyecto común de pareja.
A
propósito de ‘comunicación’, es importante tener presente los factores que
bloquean la comunicación entre esposos: sean las expresiones verbales, como
también las no verbales que damos con simples gestos. De verdad que la
indiferencia termina siendo un asesino silencioso de la vida conyugal; la indiferencia
lleva a la rutina en la vida matrimonial y ésta a perder el sentido auténtico
de un buen matrimonio, de un matrimonio feliz.
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jueves, 18 de agosto de 2016
SIGNIFICADO DEL ANILLO MATRIMONIAL
Es una tradición muy antigua ésta de intercambiar los
contrayentes las argollas de matrimonio;
parece provenir del mundo germánico o de la tradición romana. Generalmente ha sido la señal de que dos
personas están desposadas. Dentro de la
tradición eclesial católica el anillo suele ser de oro, redondo y bendecido por
el sacerdote; las tres características tienen cada una su significado.
Que sea
de oro, el metal más precioso, denota el valor tan grande que tiene el
compromiso matrimonial: significa nada menos que la alianza de Dios con su
pueblo en el Antiguo Testamento, de Cristo con la iglesia en el Nuevo Testamento. De alianza, de unión de la pareja ya se viene
insinuando desde la creación: precisamente el nombre Yhavé en hebreo (Yhwh) -designado como el ‘tetragrammaton’- reúne las raíces del los nombres de varón y mujer; al crear Dios al varón y a la mujer “a su imagen y
semejanza” se descompone el nombre de Yhavé para dar origen al nombre de uno y otra;
cuando varón y mujer se unen en pareja recomponen de nuevo el nombre de
Dios. De ahí que hoy digamos que la pareja humana es
‘sacramento’, es símbolo, de la alianza de Dios con la humanidad, de Cristo con
su iglesia.
El
anillo matrimonial debe ser redondo para expresar eternidad, es decir que la pareja se une para
siempre. Tradicionalmente esta idea se
ha expresado con el término
‘indisolubilidad’, un vocablo con sabor jurídico, a causa del influjo que el
derecho canónico ha tenido en la teología
matrimonial. En la época moderna
se prefiere hablar más bien de ‘fidelidad’, una palabra con neto sabor bíblico:
Dios es fiel a su alianza con los hombres. La ‘indisolubilidad’ alude a una
fuerza exterior que obliga a la unidad; la ‘fidelidad’, en cambio, hace
referencia a una fuerza interior del
varón y de la mujer que los lleva por el amor que se profesan a ser fieles uno al otro. El amor, por su misma naturaleza, es unitivo.
La
tercera característica del anillo matrimonial es la bendición. De la primera pareja en la historia de la
humanidad –Adán y Eva- se dice que Yhavé fue el ‘padrino de boda’, porque fue Él quien llevó a Eva hasta
Adán. Con razón que se diga que éste fue
el primer matrimonio en la historia; por este motivo hoy se afirma que el
matrimonio ya no es el último ‘sacramento’ en el ‘septenario’, sino el
primero. ¡!Qué mejor bendición para Adán
y Eva que la presencia del mismo Dios en su boda de matrimonio!!.
En la
tradición de los pueblos se ha mantenido la costumbre de que sea el padre de
familia, o el jefe de la tribu quien presida la celebración de una boda matrimonial; todavía hoy entre nosotros se
conserva esta tradición como para significar que una persona de autoridad es la
que garantiza la seriedad de un tal compromiso;
en la tradición cristiana los padres de familia bendicen a sus hijos
cuando salen de la casa para ir a casarse y en el templo los bendice el
sacerdote que preside la boda. Más allá de la boda, son muchas las parejas que
al cumplir años de boda, sobre todo al celebrar los 25, 50 o más años de
matrimonio, solicitan la bendición de las argollas de matrimonio y de sus
personas. Es la fe sencilla del pueblo
que, sin conocer quizás toda la historia del significado del anillo de
matrimonio, intuyen algo sagrado en él.
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miércoles, 10 de agosto de 2016
¿TE ALIMENTAS DE MANERA SALUDABLE?
El
Evangelista Juan nos trae a la memoria aquella enseñanza que Jesús dio a los
Judíos en uno de esos encuentros típicos del Maestro: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre
es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y
yo en él” (Juan 6: 55-56). Es decir, el
verdadero alimento para estar saludable y espiritualmente bien, es a través de
la Eucaristía pero de manera participativa (comulgando); claro que si no lo
puede hacer está a tiempo para que se inscriba ahora en su parroquia y comience
en el otoño un curso sacramental.
Frente
a este recuerdo del alimento espiritual que nos trae este pasaje bíblico del
evangelio de Juan, valdría la pena que reflexionáramos sobre el alimento material,
aquello que cada fin de semana compramos en la tienda latina o anglo-americana
(arroz, carne, tacos, tortillas, queso, pizza, frutas, verduras, salsas, chile, etc). A veces se nos olvida que comer mucho no es
sinónimo de comer bien; comer mucho no equivale a estar saludable; comprar
mucha comida no siempre va a beneficiar a la familia. Por eso, los invitamos
para que hoy nos hagamos esta pregunta y
compartamos la respuesta en el hogar: Te
alimentas de manera saludable?
Para
nadie es un secreto que las tasas de obesidad en niños y jóvenes en los Estados
Unidos es muy alta; la facilidad de comprar comida, cenar en un restaurante o
sin bajarse del carro, disfrutando de una hamburguesa o un hot dog, hace que estemos las 24 horas del día a
disposición del alimento. El problema de
todo esto es cuando no nos alimentamos de la manera más correcta; cuando
dejamos a un lado las frutas y las verduras; cuando exageramos y comemos en
abundancia; cuando no tenemos un control de nuestro organismo y comemos a todo
momento; cuando no balanceamos lo que comemos; cuando nos convertimos en esclavos
de la comida y no nos damos cuenta que nuestros hijos están aumentando de peso no proporcional a su
estatura y edad; o tal vez nosotros estamos aumentando de talla porque la ropa
que compré hace ocho días, hoy ya no me queda.
Padres,
no estamos en contra del comer, gracias a Dios nuestra cultura es rica en
variedad y sabor; el problema es que se nos olvida la importancia de alimentarnos
de manera nutritiva y saludable, de tal manera que nuestro organismo pueda
resistir jornadas intensas de trabajo físico, garantizar muchos más años en la
tierra y pocos pagos por chequeos médicos.
Recodemos que si lo hacemos, nuestros hijos lo imitarán y lo harán parte
de su estilo de vida.
Jesús nos recuerda hoy en este pasaje bíblico que el que come de
su pan vivirá para siempre. Familia, a partir de este momento tratemos de
balancear nuestra vida: comida espiritual
en la Eucaristía y comida nutritiva en la mesa del hogar.
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miércoles, 3 de agosto de 2016
¿Y TU HIJO HABLA ESPAÑOL?
Se acuerdan cuando salimos de nuestro
país de origen? Muy
posiblemente las maletas estaban cargadas de sueños y esperanzas, deseábamos
una vida mejor, queríamos por medio del trabajo comprar la casa y el carro
preferido, anhelábamos reunir la mayor cantidad de dinero para enviar unos
cuantos dólares a los que quedaron en la capital, en el pueblo o en el rancho;
y lo más importante, pensábamos en un futuro mejor para nuestros hijos, ya que
este país al tenerlo todo, las posibilidades de que ellos alcancen sus metas
son casi seguras.
Con el pasar del tiempo nos fuimos
acostumbrando a la cultura norteamericana, el día a día se convirtió en
una escuela de aprendizaje, desde el idioma mismo hasta la manera de esperar
pacientemente cuando el semáforo esta en rojo. Todo esto que hemos adquirido,
lo hemos almacenado junto a aquello que seguimos haciendo con mucho orgullo y
que nos recuerda de dónde venimos: a caso
dejamos de comer tortillas, tamales, mole, frijoles o arroz con gandules? A
caso dejamos de tomar café? A caso dejamos de escuchar la música que identifica
nuestra raza? A caso dejamos de seguir alentando a nuestro equipo de fútbol? A
caso dejamos de hablar español? A
caso… tal vez no, el problema es que
nuestros hijos (algunos) se olvidaron de hacerlo cuando llegaron y eran unos
niños, o los que nacieron acá no llevan consigo
ese gen al que llamamos latinos.
Hoy, nuestras raíces culturales se han
ido perdiendo en la familia. En ocasiones el tiempo y el trabajo no permiten
que se pase un fin de semana juntos, en algunos casos el facilismo hace que sea
más práctico comer algo rápido y cada quien de la familia comprar su propia comida para la semana, y porque a ciertos padres les causa vergüenza
seguir haciendo lo que antes hacían, a
tal punto que se prohíbe en la casa hablar
Español.
Familia, en nosotros está en que
el legado cultural que nos ha acompañado
por años no se pierda. De cada uno de los que conformamos la raza latina
depende que las futuras generaciones sigan disfrutando y fortaleciendo las
tradiciones, fiestas, maneras de ser y sentir como solamente el latino lo puede
hacer. Ojalá que dentro de 40 años nuestros nietos sigan teniendo en su mesa
tortillas y café para compartir, que siga existiendo el deseo de ayudar a los
que viven lejos, que las posadas de diciembre y las roscas de enero sigan
siendo un motivo para estar en familia; que el español siga siendo su lengua primordial y que la Eucaristía siga
siendo parte de ellos como fuente de fe y servicio.
Pidámosle a Dios que siga bendiciendo
este país que nos ha permitido cumplir en gran parte los sueños y esperanzas
que trajimos hace años; a la vez, por lo
que somos, para que el tiempo y la distancia no borre la herencia cultural de
los nuestros.
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miércoles, 27 de julio de 2016
ME PERDONO, ME PERDONAS Y TE PERDONO
El Evangelio de Mateo
nos trae la gran respuesta que Jesús le dio a Pedro cuando éste le pregunta
cuántas veces se debe perdonar al hermano, ya que la ley de los judíos daba una
cantidad limitada de tres veces. Pedro,
queriendo ser mucho más generoso, lo multiplicó por dos y le agregó uno más,
creyendo que la respuesta de siete veces iba a ser la misma del Maestro. Cuál
sería la sorpresa de Pedro al escuchar de Jesús que debemos de perdonar hasta
setenta veces siete, es decir: SIEMPRE. Por ello le cuenta la parábola del Rey
que ajustó cuentas con sus empleados, perdonando a uno de ellos todo lo que le
debía; pero éste al no hacer lo mismo con uno de sus compañeros fue llamado
nuevamente por el Rey para ser recriminado por lo que no hizo: PERDONAR, y fue
llevado a la cárcel para que pagara todo
lo que debía. (Leer Mateo 18: 21-35)
Padres, la manera de enseñar a la familia el tema del perdón es a través de nuestro ejemplo; es decir, por medio del testimonio que nosotros demos interna (me perdono) y externamente (me perdonas y te perdono) en el hogar. Estas tres maneras de perdonar van de la mano, puesto que uno da de acuerdo lo que tiene en el corazón. Para ello, los invitamos que analicen su vida personal a través de una serie de preguntas que les ayudarán a evaluar su relación con el perdón:Me perdono: Haz cometido errores en tu vida? Cuáles? Sigues repitiendo esos errores? Quisieras cambiar esos errores por oportunidades? Quieres perdonarte? Te comprometes a no volverlos hacer?
Me perdonas: Haz ofendido a alguien con tu actitud o con tus acciones? Le has pedido perdón? Quisieras pedirle perdón nuevamente o por primera vez a él o ella? Te comprometes a cambiar esa actitud o manera de ser que no te deja crecer como persona?
Te perdono: Te han pedido perdón? Cuál fue tu reacción? Perdonaste de verdad? Quieres perdonarlo de verdad? Estas dispuesto a decirle a él o ella que los perdonaste de corazón?
Padres, éstas tres maneras de trabajar el
perdón, pueden ayudarnos a crear fuertes lazos de amistad en la comunidad y
amor en la familia. Recuerden que el perdón no solamente se enseña sino que
también se practica, y que mejor que desde el hogar.
Padres, la manera de enseñar a la familia el tema del perdón es a través de nuestro ejemplo; es decir, por medio del testimonio que nosotros demos interna (me perdono) y externamente (me perdonas y te perdono) en el hogar. Estas tres maneras de perdonar van de la mano, puesto que uno da de acuerdo lo que tiene en el corazón. Para ello, los invitamos que analicen su vida personal a través de una serie de preguntas que les ayudarán a evaluar su relación con el perdón:Me perdono: Haz cometido errores en tu vida? Cuáles? Sigues repitiendo esos errores? Quisieras cambiar esos errores por oportunidades? Quieres perdonarte? Te comprometes a no volverlos hacer?
Me perdonas: Haz ofendido a alguien con tu actitud o con tus acciones? Le has pedido perdón? Quisieras pedirle perdón nuevamente o por primera vez a él o ella? Te comprometes a cambiar esa actitud o manera de ser que no te deja crecer como persona?
Te perdono: Te han pedido perdón? Cuál fue tu reacción? Perdonaste de verdad? Quieres perdonarlo de verdad? Estas dispuesto a decirle a él o ella que los perdonaste de corazón?
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jueves, 21 de julio de 2016
¿Hay normas en mi familia?
La sociedad en la que vivimos esta
envuelta en la ola del facilismo y la practicidad; a tal punto que sin moverte
de la casa, puedes por internet ver y comprar todo lo que tu quieras, o sin
moverte del sofá por medio de comandos
de voz puedes apagar y prender, cerrar o abrir todo los electrodomésticos,
puertas o ventanas de tu hogar. Hoy nuestras
familias tienen muchas cosas, tienen tanto que en algunas no hay espacio
ni siquiera para las normas, es decir, aquello que se sabe, se cumple y no hay
necesidad de repetirlo. De todo esto, vale la pena preguntarnos: en mi familia,
núcleo compuesto por padres, hijos y parientes, cada quien hace lo que quiere?,
en mi familia se respetan las normas?, en conclusion, hay normas en mi familia?
Las normas es el conjunto de reglas
claras que usted como padre o madre de familia cumple y hace cumplir con sus
hijos; con el paso del tiempo cuando sus hijos van creciendo esas normas se van
fortaleciendo y se van agregando otras que nacen del diálogo y de la necesidad
del medio donde se vive; de tal manera que quienes integran este tipo de
familias tienen como valor agregado la armonía, cualidad que el facilismo y la
practicidad no ofrecen.
Las normas determinan el tipo de
familia que usted com padre de familia tiene. Lo que reflejan sus hijos fuera
de la casa es lo que usted le ha inculcado en su proceso de formación, a tal
punto que el comportamiento, las actitudes, la manera de ver las cosas, la
asistencia y participación en la Iglesia de su familia muestran que es lo que
verdaderamente hay de puertas para adentro en su hogar. En pocas palabras, dime
como es tu familia a nivel de normas y te dire quién eres como padre.
Padres de familia, es el momento
oportuno para que hagamos una evaluación y de paso, si es conveniente
reedireccionemos el papel que estamos cumpliendo. Si en la evaluación te das
cuenta que en tu núcleo familiar existen normas claras que se cumplen sin
necesidad de insistir o recordar, ¡felicitaciones!, porque están educando
hombres y mujeres de bien, que seguirán fortaleciendo ese legado cuando ellos
alcancen sus metas personales, familiares y comunitarias. Pero si en la
evaluación te das cuenta que en tu hogar no hay normas, cada quien hace lo que
quiere, no hay autoridad en el buen sentido de la palabra de padres hacia hijos, la situación seria preocupante, ya que
estas dejando que la sociedad llamada consumismo, moda, indiferencia, ateismo
religioso e irresponsabilidad cumpla uno de tus
roles: direccionar con normas la familia para que exista armonia.
Estamos a tiempo para que por medio del
diálogo fraternal, la asesoría de personas expertas en dichos temas, sacerdotes
y personas que trabajan en tu parroquia nos brinden la consejería necesaria para
reedireccionar el rumbo del hogar. No es tarde, estamos a tiempo para que
comencemos hacerle espacio a la norma y bajemos la intensidad de la ola llamada
facilismo y practicidad.
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miércoles, 13 de julio de 2016
Usted abraza a su pareja?
Cuando un hombre y una mujer comienzan su relación de
noviazgo, una de las grandes manifestaciones que juntos se expresan es a través
del abrazo. Esta manera de demostrar el amor que empieza a fortalecerse entre
ellos, se ve reflejada cuando: caminan tomados de la mano o abrazados; en los
momentos de alegría o tristeza siempre existe el abrazo; al saludarse o
despedirse el abrazo es el invitado esencial; en las celebraciones especiales,
el abrazo es el mejor regalo que le puedes dar a tu pareja; en fin… en la
relación de noviazgo, el protagonista es el abrazo.
Pero,
qué pasa cuando las parejas, después de
haber tomado la decisión de casarse y de que haya transcurrido algún tiempo,
comienzan a perder esta linda manifestación de cariño y amor? Por qué el abrazo
pierde su papel protagónico entre los esposos? Por qué ya no nos abrazamos como
antes o no nos tomamos de la mano? Me da vergüenza abrazar a mi pareja?
El abrazo, también llamado forma de expresar los sentimientos más allá
de las palabras, es tan importante para
el ser humano, que puede curar cualquier enfermedad o mejorar el bienestar
emocional en la persona o en la pareja.
Algunos estudios detallan que las parejas, después de recibir un abrazo, su
cuerpo libera una hormona que genera bienestar en las personas llamada
oxitocina, enviándole al cerebro sensaciones de comodidad y vinculación innata,
por lo que éste actúa como si todo fluyera muy bien; lo cual evita que la
pareja sienta necesidad de buscar a alguien más. Por ello, presentamos cinco
recomendaciones muy sencillas que usted puede tomar para fortalecer o comenzar
a reavivar esta manifestación de cariño y amor con su pareja:
1. Cuando se despierte en la mañana,
abrace inmediatamente a su pareja saludándola y deseándole un feliz día.
2. Haga suyo el propósito de caminar juntos
tomados de la mano.
3. Acostumbre a saludar o despedirse de
su pareja siempre con un abrazo.
4. Cuando se genere alguna discusión,
no olvide que la mejor manera de reconciliarse es a través de un abrazo
5. Ore con su pareja o familia tomados
de la mano.
No es tarde, estamos a tiempo para revivir esta linda manifestación de
amor que no cuesta nada y dice más que mil palabras.
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miércoles, 6 de julio de 2016
¿Conoces la técnica del espejo?
Si realizáramos una evaluación de las
veces en que nos miramos al espejo, posiblemente el resultado del ejercicio nos
daría una cifra inimaginable, ya que este objeto de necesaria tenencia es uno
de los más visitados por mujeres y también por hombres.
Ahora, usted se preguntará: tiene algún
efecto negativo mirarse en el espejo y de manera constante?
La respuesta posiblemente sea no, aunque existen personas narcisistas
que no pueden vivir sin él (esperamos que usted no sea uno de ellos); y decimos
que no, ya que el espejo también podría
utilizarse como herramienta de prevención o solución de conflictos en la
familia.
Si usted lo duda, puede hacer el
ejercicio que consta de cinco pasos; es muy fácil, solo basta tener un espejo
(no importa el tamaño) y recordar visitarlo antes de comenzar una
discusión con un miembro de su familia. ¡Mucha
atención!
Primer paso: antes de iniciar la discusión
mírese en el espejo y concentre la mirada en su rostro; notará que la ira y el
coraje no le permitirán reflejar el verdadero padre o madre, esposo o esposa que es usted.
Segundo paso: cuando estés en el espejo,
cuenta de 10 a 1 y durante el conteo trata de respirar profundamente.
Tercer paso: Cuando hayas terminado de
contar, piensa por un momento las cosas buenas que tiene el miembro de tu
familia con quien vas a discutir.
Cuarto paso: Realiza una oración breve pidiéndole
a Dios que coloque en tu boca palabras sabias para que no hieras a la persona con quien vas a
discutir.
Quinto paso: Por último, concentre
nuevamente la mirada en su rostro. Notará que ahora la serenidad y la bondad,
reflejarán el verdadero padre o madre, esposo o esposa que es usted.
Seguramente este ejercicio conocido como la “técnica del espejo” si
decides practicarlo te parecerá extraño, pero te vas a dar cuenta que será un
buen instrumento para convertir la discusión
en diálogo; las palabras agresivas que en ocasiones utilizabas pasarán a ser
palabras suaves y moderadas; el tiempo
pasará de ser desagradable a ser un momento agradable y único. Recuerda abrazar a esa persona después del diálogo,
con esto demostrarás que él o ella son importantes para ti, a pesar de lo que
hayas dicho o escuchado.
Trata de practicarlo, te sentirás mejor
y tu familia te lo agradecerá. Pues con
ello, el espejo que hay en tu casa no solamente cumplirá la función de
proyectar tu belleza, sino también ayudará a solucionar discusiones en tu
hogar.
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miércoles, 22 de junio de 2016
¿Por qué debemos celebrar el mes del Padre?
Ya es común para muchos de nosotros celebrar este día;
muchos crecimos haciendo tarjetas, preparando detalles y buscando regalos, para
recordarles a nuestros padres en su día, lo importante que son, lo que
significan en nuestras vidas, llenarlos de atenciones y de mimos. Está fiesta
nació en los Estados Unidos gracias a la hija del veterano de la Guerra Civil,
el Sr. Henry Jackson Smart; la Señorita Sonora Smart Dodd, quien al igual que
sus cinco hermanos, perdió a su madre cuando dio a luz al sexto de ellos. Desde
entonces el Sr. Smart, crio y educó a sus seis hijos, solo y sin ayuda, en una
granja del estado de Washington. Mientras ella escuchaba un sermón sobre el día
de la Madre en el año de 1909, nació en su mente la idea de celebrar este día
tan especial. Esta idea no prospero sino hasta el año de 1966 cuando el
Presidente Lyndon Johnson lo declaró como fiesta nacional que se celebraría el
tercer domingo del mes de Junio.
Sin embargo, esta celebración al igual que tantas
otras, se han convertido en un negocio y para muchos en un día superficial,
incluso en otras religiones y culturas, no festejan este día. Los dueños de los
grandes almacenes lo aprovechan para salir de su inventario y cumplir con la
meta del mes de junio. Otros viven este día sin el verdadero sentido y se
traduce en la excusa perfecta, para dar un detalle a ese papá que nunca se
llama, al que está olvidado de la sociedad y de la familia, aquel que por viejo
se encuentra en un hogar geriátrico. Muchos no queremos festejarlo porque tal
vez, tenemos resentimiento o rencor porque nuestro viejo no fue el modelo
perfecto de papá; desafortunadamente, hay muchos que no conocen a sus progenitores
porque fueron abandonados desde muy niños, y otros crecieron siendo huérfanos
de padre y madre.
La palabra Padre, se deriva del latín Pater (jefe de familia, patrono, defensor o
protector). A nivel católico esta definición pasa de ser simple a resumir
todo el Ministerio de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No
es una definición vacía y sin sentido, significa que, desde el Padre, Creador
de toda la humanidad, se le dio un papel protagónico a quien llamaríamos Papá y
Padre. Los que han escuchado y aplicado muy bien su responsabilidad, merecen el
reconocimiento de sus esfuerzos, de su arduo e incansable trabajo en pro del
bienestar de su familia. Aquellos que sin importar el cansancio o dolor físico
apuestan por la educación de sus hijos, basada en el amor y el respeto por sus
padres y por el prójimo; en la fe y en la caridad, en la ayuda desmedida a los
demás para la construcción de un mundo mejor. Papás quienes creen que criar
hijos bajo estos y otros invaluables principios, dejará un futuro próspero y
vivible para las futuras generaciones.
Debemos entonces, festejar diariamente y en especial
este día, el Día del Padre; no
olvidando por supuesto a todas esas personas que han tenido que ser Padre y
Madre a la vez, me refiero a las madres solteras, a aquellos hombres que han
asumido el rol de papás progenitores sin serlo, aquellos que deseando serlo, no
han podido y decidieron adoptar a un niño huérfano. A todos los demás que en
algún momento de su vida ha hecho las veces de padres y madres, dando un
consejo y ayudando a los hijos perdidos y olvidados. A todos ellos un “Feliz
Día del Padre”
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jueves, 16 de junio de 2016
Sabemos conjugar el verbo tener?
Cuando estás aprendiendo un idioma, el profesor dentro de sus
exigencias te pide conjugar los verbos
en todas las formas utilizando las categorías de pronombres personales. Un
ejemplo de ello es la acción tener que en el presente, estaría conjugado de la
siguiente manera: yo tengo, tú tienes, ella tiene, él tiene, nosotros tenemos y
ellos tienen. Así, este verbo indicaría que todos tenemos y a nadie le hace
falta.
El problema de este verbo cuando se confronta con la realidad en la que
vivimos, muchos de nosotros solamente sabemos conjugar el yo tengo, y se
nos ha olvidado que los demás, por muchas situaciones, problemas, falta
de oportunidades, discriminación e incomprensión no tienen.
Sería importante hacer realidad lo que en teoría nosotros aprendemos de
memoria en la escuela con este verbo, donde yo tengo porque trabajo dignamente,
usted tiene porque es una persona ejemplar y solidaria, ella tiene porque sirve
de manera desinteresada a la comunidad, él tiene porque siempre se acuerda de
los necesitados, nosotros tenemos porque compartimos y ellos tienen porque se
acuerdan de sus paisanos.
Si nosotros lográramos, no solamente aprender los tiempos de este verbo,
sino también comprender el significado
que lo rodea, seguramente nadie sufriría la injusticia social que algunos
países padecen; nadie sería llamado pobre porque cada uno tendría lo equitativo
a su talento y nadie tendría que abandonar
familia y tierra porque el sueño estaría allí donde nació y se formó. El
tener implica que si yo en el pasado no tuve, hoy puedo tener gracias a mi
superación personal, para que en el futuro pueda seguir adquiriendo todo lo que
esté a mi alcance.
¿Te gustaría conocer la fórmula para que esto se hiciera realidad? Es muy
fácil, lo único que debes hacer es complementar el yo con el tú, de tal forma
que cuando yo tenga, me acuerde de los que no tienen para que juntos podamos
experimentar lo que las primeras comunidades cristianas hacían en el siglo primero:
“Todos los creyentes se
mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus
bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno” (Hechos de los Apóstoles 2, 44-45 Biblia Católica de la Familia)
Padres, el reto
que tenemos ahora es enseñarles a nuestros hijos que los verbos, no solamente
se pueden conjugar, sino que también se pueden llevar a la práctica cuando
pensamos en el prójimo. Si yo tengo, mi hermano también debe tener.
Pregunta a
reflexionar: Como padre de familia, qué tipo de educación les estoy inculcando a mis hijos en
torno al “tener”?
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